domingo, 27 de agosto de 2023

SALUD...GRAVE FALTA DE INSUMOS


Salud, en riesgo. Se agudiza la falta de insumos para cirugías y tratamientos
Las problemáticas que atraviesa el sector por las restricciones a las importaciones crecieron después de las PASO por la fuerte suba del dólar; preocupación de distintos servicios sanitarios
Texto Fabiola Czubaj| Los problemas de insumos también se sienten en el ámbito de la oftalmología
Los problemas que ya atravesaba el sector sanitario, tanto público como privado, por las restricciones a las importaciones se ahondaron después de las PASO de hace dos domingos, con la nueva suba del dólar. La crisis de insumos profundiza la demora en estudios, cirugías y diagnósticos médicos, ya que se complejiza la adquisición de prótesis, medicamentos, anticuerpos para diagnosticar el cáncer, hilos para las cirugías cardiovasculares y hasta repuestos para el mantenimiento de equipos, entre otros.
Distintas instituciones coinciden en que se pasó de una semana en la que los proveedores dejaron de vender a otra en la que los precios de los insumos se fueron por las nubes.
Los efectos de la crisis económica en el sector de la salud golpean cada vez más cerca las necesidades de los pacientes para su atención y, en algunos casos, explican las demoras en estudios o intervenciones. Prótesis, material descartable, medicamentos de uso habitual, anticuerpos para diagnosticar cáncer, hilos para cirugías cardiovasculares y hasta repuestos para el mantenimiento de equipos aparecen entre los elementos que por faltante o demoras en las importaciones hay que reemplazar con opciones de menor calidad o que los valores de las prestaciones hacen inviable la reposición con listas de precios en dólares o que suben por encima de los honorarios que permitirían cubrirla.
En el Hospital Odontológico de la Universidad de Buenos Aires hay stock de insumos que garantiza la atención para lo que resta del año y 2024, pero a las autoridades les preocupa la reposición en el contexto actual: atienden unos 250.000 pacientes por año, con filas por la calle Marcelo T. de Alvear al 2100 que dan vuelta la esquina. Tras las PASO de hace dos domingos, proveedores les informaron que los precios de equipos para cirugía que estaban adquiriendo por licitación aumentaron por lo menos un 40%.
“Estamos muy bien en insumos, pero tenemos que empezar a recuperarlos en un mercado desastroso. Hay pocos insumos y los que hay no se venden. Hasta antes de las PASO, los insumos no abundaban, pero con esfuerzo los conseguíamos. Empezó a cambiar el dólar y es más difícil”, resumió Pablo Rodríguez, decano de la Facultad de Odontología, donde funciona el hospital.
Señaló que, tras las PASO, se pasó de una semana en la que los proveedores dejaron de vender a otra en la que los precios se fueron por las nubes. “Nos trajo complicaciones con las licitaciones en curso –continuó–. La facultad compra mucha tecnología y no nos respetaron los precios. Nos comunicaron aumentos de un 40 y 50%”.
En la práctica odontológica privada, los problemas para conseguir insumos son cotidianos, con más complejidad en calidad y cantidad de productos a utilizar en las diferentes prácticas. “Faltan en todos los rubros”, acotó Rodríguez.
Las importaciones del sector, entre equipos e insumos, no supera los US$100 millones por año, lo que representaría una “mínima proporción” para que se autoricen, según opinó el decano.
En un instituto oftalmológico de la ciudad de Córdoba, el miércoles pasado operaron por la mañana a un paciente con queratocono, que ocurre por una alteración de la córnea que afecta la visión. Le implantaron anillos intracorneales que el proveedor recién le facturaría al centro a las 19 y a precio de dólar blue. “Se resolvió el caso por una cuestión médica. Pero ¿cuánto tiempo se puede sostener este escenario?”, planteó Juan Ibarguren, secretario general de la Cámara Argentina de Medicina Oftalmológica (Cameof).
Jorge Cherro, presidente de la Asociación de Clínicas, Sanatorios y Hospitales Privados de la República Argentina (Adecra), señaló la semana pasada que, por “el faltante de insumos, aumento de precios y otras dificultades operativas, en algunas provincias se están reprogramando turnos de diversas prestaciones médicas, con una situación especialmente crítica en algunos casos”. Lo hizo en un comunicado con la Cámara de Entidades de Diagnóstico y Tratamiento Ambulatorio (Cedim) en nombre de más de 420 instituciones. Los sectores público y privado suelen compartir proveedores y lo que sucede en uno se replica como espejo en el otro.
Como vienen señalando en los últimos días desde centros que atienden distintas especialidades, ni con la reglamentación de la norma que exime del impuesto PAIS del 7,5% a las importaciones para el sector de la salud –que se efectivizó tras un reclamo de los centros de diálisis–, se va normalizando la provisión. Y el valor de las prestaciones, como argumentan los médicos patólogos, por ejemplo, no permite cubrir el aumento del precio de los insumos. Esto es uno de los factores que impactan directamente en los turnos de cirugía, con demoras que llegan a contarse en meses.
“Hay mucha demanda también porque la gente trata de usar su cobertura al máximo ya que no sabe qué va a pasar en los próximos meses y esto se suma a un flujo creciente tras la pandemia, que, a la vez, es residual por la falta de turnos. Hay muchos casos de profesionales que no están atendiendo a coberturas por los bajos aranceles, sobre todo en la consulta común”, explicó Ibarguren sobre lo que sucede en la atención de la salud de los ojos.
Una prepaga puede pagarle a un oftalmólogo por una consulta $1200-1500 en la Capital y eso influye en la decisión de postergar atenciones que no sean urgentes, según indican especialistas en las últimas semanas. También hay resoluciones de colegios médicos provinciales que llegan a fijar un copago de más de $2000-3000 por consulta. Los inconvenientes surgen con la provisión de lentes intraoculares, medicamentos e insumos descartables, además de equipos que son importados, se adquirieron y no están ingresando al país.
Juan Pablo Santilli es patólogo y, con dos colegas, brinda a través de su laboratorio en la localidad bonaerense de Hurlingham servicios a instituciones por obras sociales y prepagas. Dijo que se atraviesa “una crisis de diagnósticos en la Argentina” por la imposibilidad de cubrir los costos de los insumos para análisis de anatomía patológica e inmunohistoquímica. Su resultado, a partir de la muestra de un paciente, define de qué tumor se trata para que los oncólogos avancen con un tratamiento. El 90% de los cánceres, dijo, demanda el estudio histoquímico.
El profesional explicó que al actualizar los costos tras las PASO, una cobertura paga por ejemplo $18.000 el estudio de biopsia con tres o más anticuerpos, que cuestan unos $8000 cada uno y, a veces, hay que usar hasta 15 de esos marcadores. A la vez, ese pago, que ya está por debajo del costo de los insumos, es a 60, 90 o más días. “Con estos valores, es insostenible con una demanda de biopsias constante a diario y no podemos dejar a un paciente sin diagnóstico. Si lo hacemos con un presupuesto a cargo de los pacientes, hay familias que ante la necesidad pueden pagarlo; otras no pueden. De seguir así, muchos tacos con muestras van a terminar en el sistema público, lo que va a saturar los laboratorios de patología de los hospitales”, relató Santilli.
La Sociedad Argentina de Patología (SAP) emitió un comunicado en el que describe “una situación límite que requiere atención urgente de parte de los financiadores” para sostener la capacidad diagnóstica frente a una alta demanda cotidiana. “Las técnicas de inmunohistoquímica, que resultan imprescindibles para el diagnóstico fundamentalmente de patologías neoplásicas, corren riesgo de no poder seguir realizándose”, definió Ana Lía Nocito, presidenta de la Sociedad Argentina de Patología (SAP).
Desde la Asociación Argentina de Ortopedia y Traumatología (AAOT) indicaron que se aplazan cada vez más cirugías por faltantes de distintas prótesis importadas y nacionales. “Todas las semanas –dijeron sus representantes a partir de lo que informan los profesionales–, hay que reprogramar cirugías por implantes retenidos en la Aduana”.
Dijeron que, en algunos casos, se recurre a opciones que resuelven la urgencia, pero con el tiempo demanden repetir la intervención, lo que termina por aumentar los costos e inconvenientes para los pacientes.
Como un ajedrez
José Ignacio Revigliono, director médico del Hospital Privado Universitario de Córdoba, confirmó que el alza de costos de los insumos genera problemas con las prótesis traumatológicas y las cardiovasculares.
“En muchas ocasiones, tenemos que reprogramar los procedimientos porque estamos subsistiendo con el stock que tienen los proveedores para urgencias, como los accidentes, y la solidaridad entre hospitales, sanatorios y clínicas privadas –detalló–. No estamos teniendo problemas con las drogas oncológicas, pero en un par de semanas podríamos tener problemas con los laboratorios: hay ciertos reactivos en falta. Con los inyectables para las bombas de infusión, tenemos la medicación, pero hace unos días nos faltaban las jeringas. Gestionar la atención de la salud hoy, en la Argentina, es como un ajedrez”.
En la Cámara Argentina de Laboratorios de Análisis Bioquímicos (Calab) confirmaron dificultades con los insumos. Luis Mónaco, presidente de la entidad, precisó que el mayor inconveniente son los reactivos para las determinaciones más complejas y, en algunos casos, con análisis más comunes. En general, se debe a problemas con el proceso de importación. “En el día a día, hay algunos proveedores que dolarizaron la lista de precios –dijo–. Lo que más nos golpeó es la devaluación porque las facturas nos llegan con entre un 25 y 30% de aumento”.
Hay empresas proveedoras de ese sector que comunican a sus clientes que están bajando los stocks de seguridad, que es la reserva de resguardo para hacer frente a imprevistos en la cadena de suministros, según pudo saber
Revigliono planteó, como el resto de los referentes consultados, que por un lado está el problema de la importación –ejemplificó el líquido de preservación de órganos para trasplante, “que llega con cuenta gotas”– y, por el otro, el resguardo de los proveedores con el alza de precios.
“Se reprograman los procedimientos que se pueden demorar cuando, por ejemplo, no hay una prótesis. En cirugía cardiovascular no se puede esperar. La situación es crítica”, agregó el profesional. “A los pacientes les diría que se queden tranquilos, estamos subsistiendo, pero las autoridades deben saber que sin medidas drásticas y urgentes será cada vez más crítico el escenario”, finalizó Revigliono.

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