Lluvia de misiles y llegada de más tropas a Gaza
Recorrido por una ciudad arrasada por la brutalidad del grupo terrorista Hamas
Elisabetta Piqué
SDEROT, Israel.– El aire es irrespirable. El humo lo impregna todo en esta pequeña ciudad pegada a la Franja de Gaza, que acaba de ser evacuada por el Ejército israelí, de cara a la esperada invasión terrestre. Desde hace días, Tel Aviv acumula tropas en la frontera del enclave palestino y mantiene una lluvia de misiles sobre blancos del grupo islamista Hamas.
La tensión aumenta no solo aquí, en este rincón del mundo ensangrentado, sino también en la frontera norte. Allí el grupo chiita proiraní Hezbollah está en pie de guerra, pero es todo Medio Oriente que huele a pólvora. Irán hizo saber que no se quedará de brazos cruzados, observando esta situación de catástrofe humanitaria en Gaza. Si la acción militar israelí en Gaza –vendetta del humillante 7-10– continúa, “puede ser demasiado tarde”, advirtió.
Ayer continuaron los bombardeos de misiles hacia Gaza, mientras se producía la acumulación de tropas israelíes a lo largo de toda la frontera.
Quedarse en Sderot es demasiado peligroso. Son las dos de la tarde y el silencio de una ciudad realmente fantasma es roto por el ruido de los estruendos que cada tanto llegan desde la franja de Gaza –bajo sitio y fuego desde el sábado pasado, cuando desde allí irrumpieron las fuerzas de Hamas para cometer la peor masacre de la historia de Israel– y del ruido de las topadoras que están demoliendo lo que era la estación policial.
Los bombardeos del otro lado de la frontera no cesan. Lo reflejan las columnas de humo negro que se ven en el horizonte. Aunque en teoría, según dijo Israel, se abrieron en Gaza corredores para que la gente desde el norte pueda moverse hacia el sur –como exigió un ultimátum–, los números del Ministerio de Salud de Gaza desmienten cualquier pausa. Ayer fue la jornada más mortal de todas, con 300 decesos. Los muertos del otro lado de la frontera no dejan de crecer: hay 2700 fallecidos y 9600 heridos. Más de 1000 personas siguen desaparecidas debajo de los escombros.
Vallado, el puesto policial fue escenario de una feroz batalla entre agentes y terroristas, el sábado 7 de octubre, es decir, el 11-9 de Israel. En la madrugada de ese día, por esas pulcras calles de esta ciudad de no más de 26.000 habitantes, con palmeras, casas bajas, plazas con juegos para chicos ahora dramáticamente vacíos, irrumpieron los islamistas con camionetas Toyota con ametralladoras en su techo que comenzaron a matar salvajemente.
Aunque fueron removidos los cadáveres de decenas de trabajadores asiáticos que murieron en los enfrentamientos y limpiaron los ríos de sangre, aún pueden verse autos agujereados por tiros, con sus puertas semiabiertas, destruidos en esa irrupción que nadie esperaba. Cuentan que cuando ese sábado 7 de octubre, después de la lluvia de misiles, los tiros y los enfrentamientos alrededor del puesto policial, finalmente llegó el Ejército israelí, cerca del mediodía, hubo vecinos que los recibieron a los gritos. “¡Tendrían que haber venido a las 7 de la mañana!”, les espetó un vecino, que les enrostró que los habitantes de Sderot habían sido abandonados, según consignó hace unos días el diario israelí Haaretz.
Ahora ya no hay ningún vecino asomado a la ventana. No hay nadie. Hace al menos tres horas, después de haberse juntado a las 11 en una escuela, se fueron los últimos residentes de Sderot. Fueron llevados en autobuses a hoteles de Jerusalén, que queda a 85 kilómetros; es decir, en una zona más segura.
En el noveno día de la operación Espadas de Hierro en represalia al sorpresivo asalto de Hamas, aunque parezca increíble, desde el enclave al borde del colapso que queda muy cerca de aquí siguen de vez en cuando lloviendo misiles. La alerta es roja, como en toda la zona del sur de Israel que rodea a Gaza, donde cada tanto sirenas advierten de nuevos cohetes llegando. La mayoría suelen ser interceptados por la Cúpula de Hierro, el sistema de defensa israelí.
Hace unas horas, un enésimo cohete causó el incendio de una casa. Por eso el aire es irrespirable y el humo lo impregna todo. Salvo policías y periodistas, no hay nadie por la calle. Cerca del puesto policial que están demoliendo, una chica joven, policía, dice que la nueva estación no será reconstruida allí y que dentro de las ruinas encontraron armas de los terroristas. A unos metros, sobre la vereda, pueden notarse viejos ramos de flores y velas que seguramente hace una semana fueron prendidas en esa esquina del espanto, para honrar a los muertos.
En el centro de prensa abierto el 12 de octubre a metros de allí, en un refugio que cuenta con aire acondicionado, wi-fi, baños, cocina –decorado con restos de fragmentos de misiles caídos aquí en los últimos años–, tampoco hay nadie. Un colega cuenta que horas antes, cuando sonaron las sirenas, corrió a refugiarse allí, en ese lugar muy bien equipado –hasta hay un metegol– con un grupo formado por políticos locales y diplomáticos, que vinieron a hacer un tour de una de las 21 localidades del sur de Israel y jamás olvidarán el salvaje asalto del sábado.
Se ven persianas bajas, negocios cerrados, juegos vacíos, algunas paredes agujereadas con tiros de Kalashnikov, resabio de la batalla. Encontramos vida en un kiosco que vende un poco de todo, que llama la atención porque está abierto. Allí Amir Bujbat dice que no piensa irse, que se va a quedar, que él no tiene miedo. Su familia, como casi todos, se fue a un hotel de Jerusalén hace ya cinco días. El Estado se va a ocupar de los gastos. “¿Por qué me quedo? Porque no tengo miedo, creo en Dios y para ayudar al Ejército y a la gente que no se va”, dice. La evacuación, en efecto, no ha sido obligatoria. Amir, que tiene dos hijos grandes, de 31 y 29, que están en el Ejército, dice que está dando gratis agua, gaseosas y cigarrillos a los soldados que han inundado esta zona en vista de una inminente invasión de Gaza por tierra, aire y mar. “Hay que eliminar a estos salvajes de Gaza, nunca vimos nada así en Sderot; había muertos por todos lados”, denuncia, demostrando ese espíritu de revancha y resistencia que reina hoy en este país humillado, golpeado.
Afuera de su kiosco, sentado en una silla de plástico blanca, Izzy Harari, de 58 años, representa, en cambio, a esos que quedaron traumatizados, shockeados. Cuenta que no se va porque quedó paralizado con lo que pasó. “Sufro síndrome postraumático desde que caí herido en el sur del Líbano y estoy en shock, no puede moverme, me quedó acá, esto es demasiado fuerte”, cuenta, quebrándose. Es padre de 6 hijos. Cuatro grandes, que ya le dieron tres nietos, se fueron a un hotel de Herzliya, al norte de Tel Aviv. Y otros dos, muy pequeños, de 3 años y 3 meses, que logró enviar a Francia, ya que allá vive su cuñada.
“Tuve suerte de lograr mandarlos allá. Podrían haber sido ellos los chicos masacrados, podrían haber sido ellos”, lloriquea Izzy. “Tengo miedo… No sé cuándo van a poder volver acá, conmigo; no sé cuándo podrá terminar todo esto”, agrega, destrozado.
Unas dos cuadras más allá, Enda Rocky, de 71 años, tampoco se va. “Sí, hay guerra, pero a mí no me importa, no tengo miedo”, asegura, tranquila, mientras nos muestra su humilde casa, muy desordenada, su cuarto que funciona como refugio y su heladera llena. “Yo amo a Dios y Dios nos ama, así que me quedo, este es mi lugar”.
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En el laberinto que lo espera en Gaza, Israel busca decapitar a Hamas
Según altos funcionarios israelíes, la intención es eliminar a los máximos jerarcas políticos y militares del movimiento terrorista palestino; trampas, bombas y emboscadas en espacios reducidos
Patrick Kingsley y Ronen Bergman Traducción de Jaime Arrambide
Rescatistas trasladan el cadáver de un palestino en Rafah, sur de Gaza
JERUSALÉN.– Las Fuerzas Armadas de Israel se preparan para invadir la Franja de Gaza con decenas de miles de soldados que tienen la orden de tomar la ciudad de Gaza y eliminar a los actuales líderes de ese enclave, según tres altos mandos militares israelíes que explicaron los detalles no clasificados de su planificación.
Los comandantes israelíes anunciaron que el objetivo es eliminar a los máximos jerarcas políticos y militares de Hamas, la agrupación extremista palestina que controla la Franja y que la semana pasada encabezó los ataques terroristas que dejaron 1300 muertos en Israel.
La operación militar amenaza con dejar sumidas durante meses a las fuerzas de Israel en una sangrienta batalla urbana, tanto en la superficie como en un laberinto de túneles, una peligrosa ofensiva que Israel trató de evitar durante largo tiempo, ya que implica combatir en una estrecha y superpoblada franja de tierra habitada por más de 2 millones de personas. Los militares han advertido que Hamas podría asesinar a los rehenes israelíes, usar a los civiles palestinos como escudos humanos, y que ha sembrado el terreno de trampas cazabobos.
Lo que no se sabe es qué hará Israel con Gaza si logra capturar la ciudad, bastión de Hamas y principal centro urbano de la Franja, como tampoco qué quieren decir exactamente los militares israelíes cuando hablan de la eliminación de la cúpula de Hamas, considerada una agrupación terrorista por Estados Unidos y la Unión Europea, pero que además de ser una milicia de combatientes también es un masivo movimiento social profundamente arraigado en la sociedad gazatí.
Tampoco queda claro si He zboll ah –una más numerosa milicia libanesa apoyada por Irán que es aliada de Hamas y posee una gran variedad de misiles guiados de precisión y fuerzas terrestres– responderá a la invasión israelí a Gaza abriendo un segundo frente de batalla con Israel en la frontera con el Líbano.
Los altos mandos de Israel todavía no han anunciado formalmente que invadirán Gaza, aunque sí han confirmado que el viernes sus equipos de reconocimiento ingresaron brevemente en la Franja y que las tropas israelíes están “listas” para un combate terrestre.
Se cree que decenas de miles de hombres armados de Hamas se han atrincherado en la topera de túneles y búnkeres subterráneos que hay debajo de la ciudad de Gaza y la región norte de la Franja. Los militares israelíes creen que Hamas intentará impedir su avance haciendo volar algunos de esos túneles sobre los soldados de Israel para dejarlos sepultados, y dejando bombas y trampas cazabobos en rutas y edificios.
Reglas de enfrentamiento
Hamas también planea emboscar a las fuerzas de Israel desde la retaguardia, emergiendo repentinamente de las bocas escondidas de los túneles que hay esparcidas en todo el norte de la Franja, según un funcionario de Hamas que no está autorizado a hablar con los medios de prensa.
Según tres altos jefes militares israelíes, para facilitar el movimiento de sus soldados, Israel ha flexibilizado sus “reglas de enfrentamiento” para así permitir que sus tropas tengan que hacer menos verificaciones antes de dispararles a personas sospechosas, aunque no dieron más detalles.
Debido al daño generalizado que causaron en Gaza los recientes ataques aéreos israelíes, en los últimos días las tropas de Israel están recibiendo entrenamiento adicional para aprender a combatir en entornos urbanos devastados, según un cuarto comandante de Israel, el coronel Golan Vach.
Inicialmente, la invasión a la Franja estaba planeada para este fin de semana, pero se demoró unos días, en parte debido a las condiciones climáticas, que habrían dificultado que los pilotos y operadores de drones israelíes proporcionaran cobertura aérea a las fuerzas terrestres, señalan los militares de Israel.
Además de tropas de infantería, la ofensiva israelí incluirá tanques, zapadoras y comandos tácticos. Las tropas terrestres tendrán la cobertura de aviones de guerra, helicópteros armados, drones y fuego de artillería disparado desde tierra y mar.
Su objetivo será “la derrota de Hamas y la eliminación de sus líderes después de la masacre que perpetraron”, apuntó el contraalmirante Daniel Hagari, vocero de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). “Esta organización no gobernará ni militar ni políticamente a Gaza”, agregó Hagari.
Un segundo vocero militar dijo que las FDI están particularmente enfocadas en matar a Yahya Sinwar, el alto funcionario de Hamas cuyas oficinas, como las del gobierno de Hamas, se encuentran en la ciudad de Gaza. Israel responsabiliza a Sinwar de las atrocidades del sábado pasado. Los terroristas de Hamas y sus aliados masacraron a civiles en sus hogares, mataron a tiros a cientos de personas en la calle y en un festival de música, y secuestraron al menos a otras 150 personas.
El presidente de Israel, Isaac Herzog, dijo que ese día fue el más mortífero para los judíos desde el Holocausto.
“Lo tenemos en la mira y lo vamos a encontrar”, apunta el teniente coronel Richard Hecht, otro vocero militar, en referencia a Sinwar. “Es hombre muerto”, agrega Hecht.
Muchos palestinos dicen temer que la invasión se traduzca en una crisis humanitaria y los obligue a exiliarse.
El Ejército israelí dice estar tratando de evitar la muerte de civiles en la medida de lo posible, pero ha advertido a los palestinos de la ciudad de Gaza que se dirijan al sur del territorio, que no será foco de la fase inicial de la invasión. Cientos de miles han atendido ese llamado, pero otros, fogoneados por Hamas, han permanecido en sus hogares.
Escudos humanos
Lo que más complica los planes de invasión es que Hamas tendría a muchos de los rehenes israelíes en sus búnkeres y túneles subterráneos.
Los analistas militares israelíes temen que Hamas utilice a los rehenes como escudos humanos, generándole a Israel un dile mano solo moral, sino también logístico
“La única manera de llegar hasta los rehenes es con una operación terrestre”, dice Miri Eisin, coronel retirada de las FDI y directora del Instituto Internacional contra el Terrorismo de la Universidad Reichman, en las afueras de Tel Aviv.
Pero si la operación se lleva a cabo, señala Eisin, “los terroristas tomarán a los bebés y a los ancianos sobrevivientes del Holocausto y los harán explotar para tratar de mostrar que los crueles somos nosotros”.
Tanto Israel como Hamas son expertos en guerra psicológica y tal vez la estén librando con amenazas y filtraciones de información, sobre todo porque la situación de los rehenes sigue sin resolverse. Según uno de los altos oficiales militares consultados, el gobierno de Israel aún no ha decidido si además de la ciudad de Gaza también tomará el sur de la Franja.
Pero si el sur sigue fuera del control israelí, algunos de los líderes de Hamas podrían seguir prófugos.
Algunos líderes militares y políticos israelíes quieren que los soldados realicen operativos de arresto puerta a puerta durante 18 meses, señala Nimrod Novik, exdiplomático israelí de alto rango y asesor de seguridad nacional del gobierno. “Creo que otros son mucho más moderados y no hablan de eliminar a Hamas, sino más bien de dejarlo incapacitado para ser una amenaza”, agrega Novik.
Eso implicaría desmantelar sus lanzacohetes, equipos militares y redes de túneles, pero permitirle continuar como un movimiento social, apunta el exdiplomático.
Y el interrogante de quién gobernaría Gaza si Hamas es eliminado también es complicado y difícil de responder, apuntan los analistas.
Israel podría reafirmar un control directo sobre ese territorio, como lo hizo entre 1967 y 2005, pero eso implicaría gobernar a una población numerosa y hostil. La posibilidad más debatida actualmente entre diplomáticos, funcionarios y analistas implica permitir que la Autoridad Palestina retome el control de Gaza, que en 2007 fue expulsada de la Franja por Hamas y hoy administra partes de Cisjordania.
Pero el riesgo de esa alternativa es que la Autoridad Palestina parezca un gobierno marioneta de Israel, apunta Ibrahim Dalalsha, analista palestino radicado en Ramallah, Cisjordania.
“Sería un gobierno que llegaría a bordo de un tanque israelí, como resultado de la erradicación de Hamas”, apunta Dalalsha
JERUSALÉN.– Las Fuerzas Armadas de Israel se preparan para invadir la Franja de Gaza con decenas de miles de soldados que tienen la orden de tomar la ciudad de Gaza y eliminar a los actuales líderes de ese enclave, según tres altos mandos militares israelíes que explicaron los detalles no clasificados de su planificación.
Los comandantes israelíes anunciaron que el objetivo es eliminar a los máximos jerarcas políticos y militares de Hamas, la agrupación extremista palestina que controla la Franja y que la semana pasada encabezó los ataques terroristas que dejaron 1300 muertos en Israel.
La operación militar amenaza con dejar sumidas durante meses a las fuerzas de Israel en una sangrienta batalla urbana, tanto en la superficie como en un laberinto de túneles, una peligrosa ofensiva que Israel trató de evitar durante largo tiempo, ya que implica combatir en una estrecha y superpoblada franja de tierra habitada por más de 2 millones de personas. Los militares han advertido que Hamas podría asesinar a los rehenes israelíes, usar a los civiles palestinos como escudos humanos, y que ha sembrado el terreno de trampas cazabobos.
Lo que no se sabe es qué hará Israel con Gaza si logra capturar la ciudad, bastión de Hamas y principal centro urbano de la Franja, como tampoco qué quieren decir exactamente los militares israelíes cuando hablan de la eliminación de la cúpula de Hamas, considerada una agrupación terrorista por Estados Unidos y la Unión Europea, pero que además de ser una milicia de combatientes también es un masivo movimiento social profundamente arraigado en la sociedad gazatí.
Tampoco queda claro si He zboll ah –una más numerosa milicia libanesa apoyada por Irán que es aliada de Hamas y posee una gran variedad de misiles guiados de precisión y fuerzas terrestres– responderá a la invasión israelí a Gaza abriendo un segundo frente de batalla con Israel en la frontera con el Líbano.
Los altos mandos de Israel todavía no han anunciado formalmente que invadirán Gaza, aunque sí han confirmado que el viernes sus equipos de reconocimiento ingresaron brevemente en la Franja y que las tropas israelíes están “listas” para un combate terrestre.
Se cree que decenas de miles de hombres armados de Hamas se han atrincherado en la topera de túneles y búnkeres subterráneos que hay debajo de la ciudad de Gaza y la región norte de la Franja. Los militares israelíes creen que Hamas intentará impedir su avance haciendo volar algunos de esos túneles sobre los soldados de Israel para dejarlos sepultados, y dejando bombas y trampas cazabobos en rutas y edificios.
Reglas de enfrentamiento
Hamas también planea emboscar a las fuerzas de Israel desde la retaguardia, emergiendo repentinamente de las bocas escondidas de los túneles que hay esparcidas en todo el norte de la Franja, según un funcionario de Hamas que no está autorizado a hablar con los medios de prensa.
Según tres altos jefes militares israelíes, para facilitar el movimiento de sus soldados, Israel ha flexibilizado sus “reglas de enfrentamiento” para así permitir que sus tropas tengan que hacer menos verificaciones antes de dispararles a personas sospechosas, aunque no dieron más detalles.
Debido al daño generalizado que causaron en Gaza los recientes ataques aéreos israelíes, en los últimos días las tropas de Israel están recibiendo entrenamiento adicional para aprender a combatir en entornos urbanos devastados, según un cuarto comandante de Israel, el coronel Golan Vach.
Inicialmente, la invasión a la Franja estaba planeada para este fin de semana, pero se demoró unos días, en parte debido a las condiciones climáticas, que habrían dificultado que los pilotos y operadores de drones israelíes proporcionaran cobertura aérea a las fuerzas terrestres, señalan los militares de Israel.
Además de tropas de infantería, la ofensiva israelí incluirá tanques, zapadoras y comandos tácticos. Las tropas terrestres tendrán la cobertura de aviones de guerra, helicópteros armados, drones y fuego de artillería disparado desde tierra y mar.
Su objetivo será “la derrota de Hamas y la eliminación de sus líderes después de la masacre que perpetraron”, apuntó el contraalmirante Daniel Hagari, vocero de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). “Esta organización no gobernará ni militar ni políticamente a Gaza”, agregó Hagari.
Un segundo vocero militar dijo que las FDI están particularmente enfocadas en matar a Yahya Sinwar, el alto funcionario de Hamas cuyas oficinas, como las del gobierno de Hamas, se encuentran en la ciudad de Gaza. Israel responsabiliza a Sinwar de las atrocidades del sábado pasado. Los terroristas de Hamas y sus aliados masacraron a civiles en sus hogares, mataron a tiros a cientos de personas en la calle y en un festival de música, y secuestraron al menos a otras 150 personas.
El presidente de Israel, Isaac Herzog, dijo que ese día fue el más mortífero para los judíos desde el Holocausto.
“Lo tenemos en la mira y lo vamos a encontrar”, apunta el teniente coronel Richard Hecht, otro vocero militar, en referencia a Sinwar. “Es hombre muerto”, agrega Hecht.
Muchos palestinos dicen temer que la invasión se traduzca en una crisis humanitaria y los obligue a exiliarse.
El Ejército israelí dice estar tratando de evitar la muerte de civiles en la medida de lo posible, pero ha advertido a los palestinos de la ciudad de Gaza que se dirijan al sur del territorio, que no será foco de la fase inicial de la invasión. Cientos de miles han atendido ese llamado, pero otros, fogoneados por Hamas, han permanecido en sus hogares.
Escudos humanos
Lo que más complica los planes de invasión es que Hamas tendría a muchos de los rehenes israelíes en sus búnkeres y túneles subterráneos.
Los analistas militares israelíes temen que Hamas utilice a los rehenes como escudos humanos, generándole a Israel un dile mano solo moral, sino también logístico
“La única manera de llegar hasta los rehenes es con una operación terrestre”, dice Miri Eisin, coronel retirada de las FDI y directora del Instituto Internacional contra el Terrorismo de la Universidad Reichman, en las afueras de Tel Aviv.
Pero si la operación se lleva a cabo, señala Eisin, “los terroristas tomarán a los bebés y a los ancianos sobrevivientes del Holocausto y los harán explotar para tratar de mostrar que los crueles somos nosotros”.
Tanto Israel como Hamas son expertos en guerra psicológica y tal vez la estén librando con amenazas y filtraciones de información, sobre todo porque la situación de los rehenes sigue sin resolverse. Según uno de los altos oficiales militares consultados, el gobierno de Israel aún no ha decidido si además de la ciudad de Gaza también tomará el sur de la Franja.
Pero si el sur sigue fuera del control israelí, algunos de los líderes de Hamas podrían seguir prófugos.
Algunos líderes militares y políticos israelíes quieren que los soldados realicen operativos de arresto puerta a puerta durante 18 meses, señala Nimrod Novik, exdiplomático israelí de alto rango y asesor de seguridad nacional del gobierno. “Creo que otros son mucho más moderados y no hablan de eliminar a Hamas, sino más bien de dejarlo incapacitado para ser una amenaza”, agrega Novik.
Eso implicaría desmantelar sus lanzacohetes, equipos militares y redes de túneles, pero permitirle continuar como un movimiento social, apunta el exdiplomático.
Y el interrogante de quién gobernaría Gaza si Hamas es eliminado también es complicado y difícil de responder, apuntan los analistas.
Israel podría reafirmar un control directo sobre ese territorio, como lo hizo entre 1967 y 2005, pero eso implicaría gobernar a una población numerosa y hostil. La posibilidad más debatida actualmente entre diplomáticos, funcionarios y analistas implica permitir que la Autoridad Palestina retome el control de Gaza, que en 2007 fue expulsada de la Franja por Hamas y hoy administra partes de Cisjordania.
Pero el riesgo de esa alternativa es que la Autoridad Palestina parezca un gobierno marioneta de Israel, apunta Ibrahim Dalalsha, analista palestino radicado en Ramallah, Cisjordania.
“Sería un gobierno que llegaría a bordo de un tanque israelí, como resultado de la erradicación de Hamas”, apunta Dalalsha
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