Israel ultima la ofensiva y aceleran el éxodo en Gaza
Netanyahu visitó a las tropas apostadas en la frontera con el enclave y advirtió que se acerca la “siguiente etapa” de la lucha contra Hamas; cientos de miles de palestinos se movilizaron del norte al sur y alertan por el drama humanitario
Elisabetta Piqué
A siete días de la masacre de Hamas, el premier Benjamin Netanyahu visitó ayer los kibutz de Be’eri y Kfar Aza, epicentros de las atrocidades, y se reunió con soldados en esta zona del sur de Israel pegada a Gaza, donde una impresionante actividad militar indica que empezó la cuenta regresiva para la invasión terrestre al enclave.
Netanyahu habló, en efecto, de una “siguiente fase”, mientras en Gaza se acelera el dramático éxodo de civiles del norte hacia el sur. Israel ya hizo varias incursiones en territorio enemigo. Busca explorar el terreno, recabar datos de inteligencia y también localizar el centenar de rehenes –126 es el número difundido este sábado–, la variable más sensible de este conflicto de consecuencias impredecibles, que todos temen que pueda extenderse al norte, donde el grupo terrorista libanés Hezbollah se encuentra en pie de guerra.
En las incursiones que se realizaron anteayer se recuperaron cadáveres de israelíes desaparecidos, así como otros objetos que pueden ayudar a la recuperación de israelíes secuestrados por Hamas, según las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI).
Ayer, el Ejército israelí informó la muerte de Ali Qadi, un comandante de la fuerza de incursión de Hamas conocida como Nujba y considerada como la ejecutora principal del ataque por tierra del 7 de octubre.
Israel, que impuso un bloqueo total a Gaza, por octavo día siguió bombardeando este pequeño territorio, donde ya se contabilizan más de 2200 muertos. Al vencer un ultimátum de 24 horas más que criticado por organismos internacionales –que denunciaron una catástrofe humanitaria de dimensiones colosales–, este sábado se aceleró el éxodo de palestinos hacia el sur.
Un millón de personas –casi la mitad de la población de Gaza, el territorio más densamente poblado del mundo– tuvo que desplazarse del norte al sur, en condiciones deplorables porque ya no hay agua, electricidad, combustibles ni medicinas.
En un video que se publicó en la cuenta de Netanyahu en X se lo vio hablar con los soldados en la frontera y en un momento les dijo: “¿Están listos para la siguiente fase? Ya está llegando”. Los uniformados asintieron con la cabeza y el mandatario les estrechó las manos. En la publicación, junto a las imágenes y el video, decía: “Con nuestros combatientes en la Franja de Gaza, en primera línea. Estamos todos listos”.
En otra guerra que se combate por las redes sociales de un lado y del otro, el vocero militar israelí, Daniel Hagari, en una serie de posteos abonó la idea de avance inminente. Tras confirmar que el Ejército israelí conduce“un ataque a gran escala”contra objetivos de Hamas en toda la franja y completando los preparativos para “una significativa operación terrestre”, también aseguró que el Ejército también estaba listo para “expandir la ofensiva” a través “de un abanico de planes operativos” que incluyen ataques desde aire, mar y tierra.
Mientras la diplomacia internacional se está moviendo en forma subterránea para evitar una escalada, hay quienes creen que la operación terrestre podría comenzar después del fin de la gira por la región del secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken.
De cara a la tan mentada invasión terrestre, la ONU llamó a Israel a proteger a los civiles que se encuentran refugiados en centros que el organismo tiene en Gaza, incluso los que se encuentran en el norte. La zona en la que, según el ultimátum de 24 horas lanzado anteayer, ya no debería quedar nadie.
Estados Unidos, que en los últimos días dejó en claro su respaldo incondicional a Israel, invitó a sus conciudadanos de Gaza a estar listos para una reapertura de la frontera con Egipto de Rafah, hasta ahora cerrada. Del otro lado, en la península del Sinaí, llegaban vuelos con ayuda humanitaria para miles de gazatíes.
En tanto, el líder de Hamas, Ismail Haniyeh –que está fuera de Gaza desde hace años–, dijo que los palestinos jamás abandonarían su tierra. “Los residentes de Gaza están enraizados profundamente en su suelo y no lo dejarán nunca. Nosotros tenemos solo un camino, que es el derecho al retorno a todas nuestras tierras”, clamó.
Rehenes
Mientras, en Tel Aviv cientos de personas, familiares de los rehenes, se manifestaron para pedir su liberación. En un comunicado, las Brigadas Ezzedin al-qassam, brazo armado de Hamas, dijeron que al menos nueve secuestrados –cinco civiles israelíes y cuatro extranjeros– habían muerto en los bombardeos israelíes.
Todo Israel seguía pendiente del operativo de “venganza” ante el colosal desastre de inteligencia del 7 de octubre, que marcó un antes y un después. En medio de temores de que esta enésima guerra pueda volver a hacer aflorar esas tensiones latentes en ciudades de Israel que cuentan con población árabeisraelí, en Lod, localidad donde en 2021 hubo choques sin precedente entre las dos comunidades, las cosas parecían relativamente calmas.
En el modesto restaurante Abu Michel –fundado cuando aún no existía Israel por una familia palestina, que es hoy árabe-israelí porque quedó englobada en lo que es Israel–, la televisión al mediodía estaba prendida en un canal de noticias israelí.
“Nosotros también estamos shockeados por el asalto. Lo que hicieron es salvaje, Hamas actuó como Estado Islámico. Aquí nadie lo respalda”, dijo a la nacion Shukri Abu Dabi, que trabaja allí de mozo y nació en medio de la Guerra de los Seis Días, en 1967. “Hamas, como indica su nombre, es un movimiento de resistencia islámico, no defiende a los palestinos. Ellos son Irán, son fundamentalistas, son salvajes”, acusó.
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“Moriremos aquí”: la odisea de los palestinos en su huida al sur
Cientos de miles de personas, según la ONU, dejaron sus casas en el norte del enclave ante la inminencia de una ofensiva
DEIR AL-BALAH, Franja de Gaza.– Cuando Israel exigió a unos 1,1 millones de habitantes de Gaza que abandonaran sus hogares en el norte del densamente poblado enclave palestino antes de una esperada ofensiva terrestre, Fawziya Shaheen, de 90 años, recordó un oscuro capítulo que está grabado a fuego en la conciencia de los palestinos.
La idea de abandonar o ser expulsados de la tierra en la que quieren forjar un Estado tiene ecos de la “Nakba”, o “catástrofe”, cuando muchos palestinos huyeron o se vieron obligados a abandonar sus hogares durante la guerra de 1948 que acompañó la creación del Estado de Israel.
“Pase lo que pase, no nos desplazarán. Nos están golpeando, pero no abandonaremos nuestras casas ni nos van a desplazar”, afirma Shaheen, sentada en su casa con sus nietos frente a los incesantes bombardeos israelíes y la escasez de pan, agua potable y cortes de energía.
Ante la inminencia de una incursión terrestre de Israel, y golpeados por una crisis de falta de agua, electricidad y medicamentos, “varios cientos de miles” de palestinos –según la ONU– ya abandonaron sus casas en el sector norte de la Franja de Gaza, pero el Ejército israelí denunció con fotos que la organización terrorista Hamas está bloqueando las carreteras para impedir las salidas de la zona norte de la región.
No está claro cuántos palestinos permanecen en el norte de Gaza, dijo Juliette Touma, vocera de la agencia de la ONU para los refugiados palestinos. “Lo que sabemos es que cientos de miles de personas ya huyeron. Y que un millón de personas fueron desplazadas en total en una semana”, dijo.
Se calcula que unos 35.000 civiles desplazados se hacinaron en el recinto del principal hospital de la ciudad de Gaza, sentados bajo los árboles del terreno vacío, así como en el interior del vestíbulo y los pasillos del edificio, con la esperanza de estar protegidos de los combates, según informaron funcionarios médicos.
“La gente cree que este es el único espacio seguro después de que sus casas fueran destruidas y se vieran obligados a huir”, declaró el doctor Medhat Abbas, funcionario del Ministerio de Salud. “La ciudad de Gaza es un espantoso escenario de devastación”.
Shehada Abu Draz, de 80 años, sospecha de una conspiración estadounidense-israelí para expulsar a los palestinos hacia Egipto, aunque este país no indicó que vaya a abrir sus puertas a ningún residente de Gaza que huya. “Les decimos a Estados Unidos, a Israel y a quienes lo apoyan que nunca abandonaremos la Franja de Gaza. Moriremos aquí”, afirmó.
“Israel ocupó nuestra tierra en 1948 hasta ahora, y libraremos una batalla contra Israel para siempre. Todo pueblo sometido a ocupación debe resistir a la ocupación sea cual sea el precio”, afirmó Abu Draz.
Productos de primera necesidad, como alimentos, combustible y agua potable, también se están agotando debido al completo bloqueo israelí.
El agua dejó de salir de los grifos en toda la franja. Amal Abu Yahia, una madre embarazada de 25 años del campo de refugiados de Jabaliya, dijo que esperaba ansiosamente los pocos minutos del día o cada dos días en que el agua contaminada gotea de las tuberías de su sótano. Luego la racionaba, dando prioridad a su hijo de 5 años y a su hija de 3 años. Dice que ella misma bebe tan poco que solo orina cada dos días.
Cerca de la costa, la única agua del grifo está contaminada con agua del Mediterráneo debido a la falta de instalaciones de saneamiento. Mohammed Ibrahim, de 28 años, dijo que sus vecinos de la ciudad de Gaza empezaron a beber agua salada.
“Gaza lleva casi tres días sin agua, no tenemos energía ni electricidad”, declaró Inas Hamdan, vocero de la agencia de la ONU para los refugiados palestinos. “Si no hay corredor humanitario, las consecuencias serán catastróficas”.
El Hospital Al-shifa recibe cientos de heridos cada hora y ha agotado el 95% de sus suministros médicos, dijo el director del hospital, Mohammed Abu Selmia. El agua es escasa y el combustible que alimenta sus generadores está disminuyendo.
“La situación dentro del hospital es miserable en todos los sentidos de la palabra”, afirmó. “Los quirófanos no paran”
Selmia estimó que 40.000 civiles desplazados estaban sentados bajo los árboles en los terrenos vacíos que rodeaban el hospital, así como dentro del vestíbulo y los pasillos del edificio, con la esperanza de estar protegidos allí de los combates.
Muchos organismos denuncian que el hospital está ubicado encima de una importante sede de Hamas, y que el grupo terrorista utiliza las instalaciones como escudo
Denuncia
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) renovaron sus llamamientos en las redes sociales y en panfletos lanzados desde el aire para que los residentes de Gaza se trasladaran al sur. La ONU y los grupos de ayuda han afirmado que un éxodo tan rápido causaría un sufrimiento humano incalculable.
La directiva de evacuación abarca un área de 1,1 millones de habitantes, aproximadamente la mitad de la población del territorio. Las FDI dieron a los palestinos un plazo de seis horas que finalizó ayer por la tarde para viajar con seguridad dentro de Gaza por dos rutas principales.
Pero ayer las FDI dijeron que Hamas impedía la evacuación de palestinos, muchos atrapados en el tráfico causado por los bloqueos por parte de Hamas
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Israel busca destruir a Hamas, pero ¿qué pasaría luego en Gaza?
Traducción de Ignacio Mackinze M. Stancati y D. Nissenbaum
Israel prepara una invasión terrestre de la Franja de Gaza con un objetivo claro: destruir la capacidad de Hamas para gobernar allí. Pero Israel no dio detalles sobre lo que ocurrirá después de la gran ofensiva, y no hay buenas opciones a disposición.
“Destruiremos el gobierno de Hamas”, dijo en Tel Aviv el ministro de Defensa de Israel, Yoav Gallant, tras una reunión con el secretario de Defensa de Estados Unidos, Lloyd Austin. “Eliminaremos las capacidades militares de Hamas. Nos aseguraremos de que esta amenaza no exista en nuestras fronteras. Será largo. Será letal. Será potente. Y será para siempre”, agregó Gallant. Pero hay otra pregunta importante: ¿qué vendrá después de Hamas
Según ex y actuales funcionarios israelíes, para Israel no hay ninguna alternativa buena. El arco de posibilidades va desde volver a ocupar militarmente Gaza hasta retirarse por completo después de la guerra y dejar que los palestinos lo resuelvan por su cuenta.
“Me importa un comino”, dice Jacob Nagel, que fue asesor de seguridad nacional del primer ministro Benjamin Netanyahu y está en contacto con funcionarios del gobierno israelí. “Mucho más importante es actuar y terminar con el problema. Y recién después podremos decidir qué hacer”.
“Yo solía decir: pienso y luego actúo. Pero lo que sucedió este fin de semana cambió todas las reglas”, agrega Nagel. Los militares y los líderes políticos israelíes de todo el espectro político coinciden con él.
Un funcionario estadounidense dice que hasta el momento se ha dialogado muy poco con los funcionarios israelíes acerca del día después de Hamas. Según el funcionario, Israel debería pensar en las consecuencias y no apresurarse a entrar en guerra sin una estrategia de salida. “No hay ningún plan”, dice el funcionario. “Si destruimos Hamas, ¿quién va a llenar el vacío? Destruimos a Al-qaeda y apareció Estado Islámico. Si destruimos Hamas, aparece Hamas 2.0”, añade.
Desde que Hamas tomó el control de la Franja de Gaza, Israel libró cuatro guerras en el aislado enclave mediterráneo. Esta vez será diferente.
En el pasado, Israel no apuntaba a alcanzar una victoria decisiva en Gaza. De hecho, Israel trataba a Hamas como un mal necesario en su frontera sur, un enemigo peligroso al que no podía erradicar por temor a que algo peor ocupara su lugar.
Cambio de paradigma
Durante los 16 años del gobierno de Hamas en Gaza, los líderes israelíes lograron una incómoda distensión con los militantes y adhirieron a la idea de que el objetivo del grupo, es decir, destruir Israel, sería mitigado a medida que ganara poder político y asumiera las responsabilidades de gobernar Gaza. Israel permitió que Qatar y otros países de la región inyectaran miles de millones de dólares en Gaza para garantizar la alimentación, la energía y el agua corriente.
Israel respondía a los grandes ataques con campañas militares punitorias diseñadas para amedrentar a Hamas y debilitar su capacidad para realizar nuevos ataques. Es una estrategia que los funcionarios israelíes describieron como “cortar el césped”, para indicar que se actuaba sobre el problema superficial sin atacarlo de raíz. Los líderes israelíes de todo el espectro político adhirieron a ese enfoque, principalmente porque existían pocas alternativas buenas.
El paradigma cambió tras la matanza masiva de israelíes del fin de semana pasado. Ahora Israel se prepara para su mayor campaña militar en Gaza, destinada a terminar con el gobierno de Hamas.
Si fuera eliminado en los hechos, una opción que baraja Israel es enviar sus fuerzas para volver a ocupar la Franja de Gaza, como hizo hasta 2005. Israel controló durante años la zona luego de sustraerla del control egipcio durante la Guerra de los Seis Días, en 1967.
En la década de 1990, cedió el control político del enclave a los palestinos y, en 2005, retiró la totalidad de sus fuerzas militares y sus miles de colonos.
Michael Milshtein, exfuncionario de inteligencia en el Ejército israelí, dice que la idea es problemática. “Significa que Israel debería ser responsable de 2,2 millones de personas, en su mayoría pobres”, dice Nagel. “Y, desde luego, habría mucha resistencia. Sería muy similar a la situación de Irak después de 2003, cuando Estados Unidos tomó el Estado. No creo que Israel quiera atravesar esa misma situación”.
Otra idea que gana terreno es que Israel aplaste a Hamas, se retire de Gaza y deje que los palestinos y sus aliados determinen lo que vendrá. Esa opción conlleva un conjunto de problemas, como allanar el camino para que el vacío lo llenen fuerzas aún más extremistas.
Una tercera posibilidad sería el regreso de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), que cuenta con respaldo de Estados Unidos y gobierna Cisjordania.
Pero la debilitada ANP, con sede a unos 80 kilómetros, en la ciudad de Ramallah, en Cisjordania, no está en Gaza desde 2007, cuando fue expulsada por Hamas, y todos los esfuerzos políticos para permitir su regreso al poder en el enclave fracasaron.
Otra alternativa sería una fuerza internacional de mantenimiento de la paz, por lo menos de manera temporaria. Pero no se sabe qué países estarían dispuestos a comprometer una cantidad significativa de tropas para ayudar a estabilizar Gaza, devastada por la guerra.
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
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