jueves, 5 de octubre de 2023

EL IMPACTO DEL ESCÁNDALO


Massa busca despegarse del escándalo
El candidato no quiere que el episodio salpique a la campaña de Unión por la Patria; sin embargo, en el oficialismo temen que haya más filtraciones de fotos y videos
Jaime rosemberg y Cecilia DevannaSergio Massa, ayer, al retomar su campaña electoral
El equipo que rodea a Sergio Massa intenta a toda costa minimizar los coletazos electorales del escándalo por el viaje de lujo de Martín Insaurralde, el exjefe de Gabinete bonaerense y excandidato a concejal de Lomas de Zamora en la boleta de Unión por la Patria (UP).
El control de daños, que comenzó el mismo sábado con la renuncia de Insaurralde a su cargo bonaerense, acordada con el gobernador Axel Kicillof, y continuó el lunes con la dimisión de su postulación a concejal, a pedido del propio Massa, se lleva adelante con una premisa clara: hasta tanto se conozca la repercusión electoral del caso –habrá resultados de sondeos en un par de días– el ministro-candidato y sus voceros insistirán en un discurso en contra de la impunidad y la corrupción, y buscarán tomar distancia del intendente de Lomas de Zamora en uso de licencia y de su socio político Máximo Kirchner.
En paralelo, en distintas terminales del oficialismo no deja de crecer la preocupación ante el temor de lo que consideran que pueden ser nuevas filtraciones, tanto de imágenes, datos o videos en referencia a Insaurralde, como por lo sucedido unos días antes en La Plata con el escándalo de las tarjetas de débito vinculadas a la Legislatura provincial, en la que pisa fuerte el exjefe de Gabinete bonaerense. Fue el hecho protagonizado por Julio “Chocolate” Rigau, el empleado del organismo, y el temor oficialista sobre el caso es que haya novedades de mayor voltaje político en la previa a las elecciones, con sus posibles implicancias.
Respecto de lo sucedido con Insaurralde, el temor de muchos dirigentes es a que se transforme en un “cisne negro” que impacte de lleno en la elección y por eso, incluso, muchos intendentes, atravesados por la bronca contra el exfuncionario, apuntaban por estas horas a resguardar sus terruños en las semanas que restan rumbo a las elecciones, que consideran pueden ser muy duras no solo a nivel nacional, sino también nivel provincial.
En paralelo, y luego del primer debate entre candidatos, del que Massa salió airoso y casi no le preguntaron por el caso, y con miras al segundo en la Facultad de Derecho, el próximo domingo, la idea es llegar a esa cita con la suficiente “distancia” del protagonista central del caso, que ya tiene denuncias en su contra en la Justicia impulsadas por la oposición de Juntos por el Cambio (JxC).
El compañero de fórmula de Massa, Agustín Rossi, esbozó las líneas generales de la nueva estrategia de despegue en una entrevista radial. “Una acción de esas características no es representativa de lo que son los cientos de miles de dirigentes que tiene nuestro movimiento a lo largo y ancho de todo el país. Ni que hablar de los cientos de miles de militantes, que seguramente se deben haber sentido ofendidos. Ninguno de nosotros se siente representado por una conducta de tales características”, dijo Rossi.
El oficialismo apeló a echar culpas a otros sectores de la política para intentar contener el escándalo. Así, en tren de comparar este caso con otros que involucraron al gobierno de Cambiemos, cuyos dirigentes denunciaron a Insaurralde en la Justicia por lavado de dinero, el candidato a vicepresidente y jefe de Gabinete de Alberto Fernández aclaró: “Acá estamos condenando fuertemente una falta ética y ahí [por el caso de Fernando Niembro] había una situación de cohecho (...) Entonces, nosotros tomamos una decisión en 4 horas, claramente diferenciándonos de cualquier otra situación. Y como dijo Massa: hay que tomar decisiones contundentes para dar las señales que tenemos que darle al conjunto de la sociedad”. Fue en referencia al apartamiento de las listas de candidatos de Niembro, antes de las legislativas de 2017. El massismo también comparó este escándalo con la “fuga” de Fabián “Pepín” Rodríguez Simón, abogado cercano al expresidente Mauricio Macri que se radicó en Uruguay luego de una denuncia en su contra.
Desde el comando de campaña de Massa, que encabezan el ministro del Interior, Eduardo de Pedro, y el vicejefe de Gabinete, Juan Manuel Olmos, reconocieron la repercusión en los medios, aunque minimizaron las consecuencias electorales del caso. “Obviamente impacta, las imágenes son muy fuertes. Pero no creo que disminuya las chances (de Massa)”, dijo uno de los responsables de la campaña nacional

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El doble juego de Insaurralde: votos para sacar leyes y recursos para sus aliados
El exfuncionario negociaba como líder de algunos jefes comunales; fue clave para Máximo Kirchner en el PJ bonaerense y un articulador durante la gestión de Vidal
Javier Fuego Simondet
El exjefe de Gabinete bonaerense Martín Insaurralde salió de modo brusco de la escena política a partir del escándalo que desató su viaje a Marbella. Además de la renuncia a su cargo provincial y, horas más tarde, a la candidatura a concejal de Lomas de Zamora, su corrimiento deja también en pausa sus redes de influencia entre los intendentes: Insaurralde llevaba años negociando acuerdos políticos y recursos en nombre de algunos jefes comunales a los que lideraba, gestoría que se fortaleció con la relación preferencial que construyó con Máximo Kirchner, a quien apuntaló para presidir el Partido Justicialista bonaerense.
El liderazgo de Insaurralde no era generalizado entre los intendentes. Nombres como los de Nicolás Mantegazza (San Vicente), Mariano Cascallares (Almirante Brown), Gustavo Menéndez (Merlo) o Jorge Ferraresi (Avellaneda) aparecen entre su círculo de influencia. Pero el lomense accedió a un sitial de negociador ante los gobiernos provinciales que excedió el mandato de Axel Kicillof. Durante la gestión de María Eugenia Vidal había tenido un papel importante en las conversaciones legislativas, a partir de la conducción de legisladores provinciales referenciados con intendentes. En esos años, Lomas de Zamora recibió un importante caudal de obras provinciales y nacionales.
Insaurralde mezclaba influencia en pujas netamente políticas y en otras vinculadas a la gestión. Un intendente que limitó el peso del cacique de Lomas de Zamora a temas políticos afirmó a que la nacion “tenía un rol de coordinación más que de representación”. Añadió que se trataba de “negociaciones políticas, como las leyes que debían salir en la Legislatura”.
Un jefe comunal del Gran Buenos Aires que no se considera conducido por el lomense afirmó que “Insaurralde se arrogó la representación de los intendentes, pero los intendentes también se la dieron”. La fuente comentó que el exjefe de Gabinete podía incidir en temáticas como la distribución de obras que gestionaba el Ministerio de Infraestructura, a cargo de Leonardo Nardini. Desde esa cartera negaron esa incidencia.
El intendente de Lo mas de Z amo raen uso de licencia fue el articulador principal entre los jefes comunales para que Máximo Kirchner accediera a la presidencia del PJ bonaerense. Esa cercanía resultó clave para el papel central de Insaurralde, según fuentes justicialistas bien informadas. “Aprovechaba la ascendencia que lograba con algunos intendentes y su sociedad con Máximo Kirchner. Les vendió ese contacto a muchachos sin llegada. Además, tenía la conducción de la Cámara [de Diputados provincial, presidida por Federico Otermín, hombre de su estrecha confianza]”, analizó una de esas fuentes. “Tenía grupo con algunos, pero negociaba por todos los intendentes. Tenía representación con el apoyo de Máximo. Consolidó su liderazgo así”, aseveró otro intendente.
“Empujaba desde adentro”, definió un jefe comunal al caracterizar el rol de Insaurralde para agilizar ciertas gestiones desde su cargo provincial. Entre los temas en los que podía influir, las fuentes consultadas mencionaron “recursos como el fondo de seguridad”.
Insaurralde cuenta con una nutrida tropa propia en cargos provinciales. Uno de ellos, la presidencia del Instituto de Lotería y Casinos, con Omar Galdurralde, dirigente de Lanús. Otro, la vocalía del Tribunal de Cuentas a cargo de Juan Pablo Peredo, que hoy controla las cuentas de los intendentes y fue directivo de Codere. “Martín es la persona más ligada al juego”, afirmó una fuente peronista que no aprecia a Insaurralde. “Viene sponsoreado por el juego, por eso puso un hombre de él en ese sector”, dijo a un dirigente opositor. la nacion
Con Vidal en el poder
En tiempos de Vidal al frente de la gobernación, Insaurralde también ejerció como uno de los negociadores desde el peronismo. “Tenía el nexo con [el exjefe de Gabinete bonaerense Federico] Salvai. Negociaba obras. Armó un bloque de diputados para darle votos a Vidal y, a cambio, conseguir obras para los intendentes”, rememoró un intendente del PJ.
Desde Juntos por el Cambio, una fuente bien informada recordó que en esos años Insaurralde negociaba como “representante de legisladores que respondían a unos quince intendentes” y que los conducía “con [Gabriel] Katopodis”. El grupo mayoritario con el que negociaba el gobierno de Vidal era el que lideraba Sergio Massa, al que se sumaban otros legisladores que conducía Fernando “Chino” Navarro.
En los primeros años de mandato de Vidal, Insaurralde fue uno de los líderes del grupo Esmeralda, un conjunto de intendentes en el que tallaban Katopodis y Juan Zabaleta (Hurlingham). “Ahí tenía más negociación, pero ese grupo explotó porque él negoció la propia, no les cumplió a todos”, dijo un conocedor de ese desenlace.

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