sábado, 21 de octubre de 2023

ELECCIONES Y SILENCIOS


Espiral de silencio. La incomodidad de los votantes por el miedo a las críticas
A tres días de elecciones muy polarizadas, muchos ciudadanos evitan pronunciarse en público sobre el candidato por el que se inclinarán en las urnas; evitan conflictos y el juicio de los demás

Texto Soledad Vallejos | Ilustración Ariel Escalante

Sucedió el domingo pasado durante el almuerzo por el Día de la Madre, cuando alguien preguntó en la charla de sobremesa a quién iban a votar el próximo domingo. La mayoría dijo que su candidata era Patricia Bullrich, pero Daniela Aguis, de 54 años y madre de tres hijos jóvenes, respondió que aún tenía dudas, que estaba indecisa.
“Dije que estaba entre Patricia Bullrich y Javier Milei, pero sé que voy a votar a Milei. Es un voto que uno esconde por algunas características del candidato. Tiene modos un poco alocados, un estado psíquico frágil y se arrebata enseguida. Pero creo que tiene las ideas claras. Cuando comencé a escucharlo hace varios años en algún programa de TV, era el único economista al que le entendía, tenía un discurso claro y comprensible para todos”, dice Aguis, que con su testimonio a decidió “salir la nacion del closet” y confesar públicamente su voto.
“Fui descubriendo por estos días que un montón de gente capacitada y profesional lo va a votar. No solo tiene el apoyo de los jóvenes. No lo decía hasta ahora porque estaba condicionada por uno de mis hijos, que se avergüenza”, remata Aguis.
Apoyar a un candidato en época de elecciones no quiere decir hacer campaña ni militar por su partido. Puede suceder que muchos de los votantes decidan ocultar su inclinación por miedo a las críticas, prejuicios y estigmas asociados al candidato en cuestión. Se lo conoce como voto vergonzante, un fenómeno que si bien –según los politólogos consultados– no ha sido motivo de análisis en la historia de la política argentina, tampoco escapa por estos días al electorado local. Y según advierten expertos y ciudadanos, no sería una conducta exclusiva hacia el candidato más excéntrico de La Libertad Avanza, sino que alcanzaría en distintas medidas a la terna protagonista: Sergio Massa (Unión por la Patria) y Patricia Bullrich (Juntos por el Cambio).
La mayoría de los sondeos de las semanas previas a las PASO fracasaron en precisar lo que podría suceder. Muchas consultoras encargadas de las mediciones señalaron que la gente no respondía, que los votantes estaban desanimados, hartos y con bronca. Pero, además del desinterés, el hastío y la indecisión, ¿hubo un voto vergonzante? Como explica Belén Amadeo, profesora de Opinión Pública de la Universidad de Buenos Aires (UBA), la politóloga alemana Elisabeth Noelle-Neumann elaboró la teoría de la espiral del silencio, que estudia a la opinión pública como una forma de control social en la que los individuos adaptan su comportamiento a las actitudes predominantes sobre lo que es aceptable y lo que no.
“Dice que el ser humano, como animal social, no quiere ser dejado de lado por sus pares, discriminado, aislado. Entonces, por temor a la sanción social no dice lo que piensa; percibe que el clima de opinión es adverso y prefiere callar o decir que está de acuerdo con la mayoría, aunque no lo esté”, señala Amadeo.
Según la mirada de Amadeo, podría decirse que este fenómeno se dio con más fuerza en 1995, en la reelección de Carlos Menem. “En ese momento sí hubo un alto porcentaje de voto vergüenza, y hasta apareció el famoso dicho ‘yo no lo voté’, porque a pesar de que muchos lo negaban Menem ganó con tranquilidad. Para los peronistas no estaba bien visto porque se había pasado al liberalismo; para los liberales, era votar a un peronista. Era ir en contra de lo que, naturalmente, todos podían confesar –dice Amadeo–. No creo que lo mismo pase ahora. Porque en la Argentina siempre hay un porcentaje alto de gente, del 8 al 10%, que decide su voto en el cuarto oscuro y porque no es tanta vergüenza como sí bronca y hartazgo”.
Martín Lucini es padre de dos hijas en edad escolar y psicoterapeuta gestáltico. Dice que en lugar de obviar el tema tiene la necesidad de hablar de los candidatos. Afirma no saber a quién va a votar y relaciona su indecisión con la sensación generalizada a la que se refería Amadeo.
“Ando preguntando a todo el mundo a quién va a votar, y ahí sí me encuentro con que casi nadie se anima a decirme. Algunos se amparan en que ‘el voto es secreto’, pero es más bien un poco de temor a lo que puedan decir los demás. Otro tanto por la vergüenza que genera elegir entre opciones tan poco convincentes o de tener que votar a un sinvergüenza. Cuando me preguntan a quién voy a votar digo la verdad: ‘No sé’. Y empiezo a pensar en voz alta como para ir midiendo mis ideas con el termómetro de la cara que pone mi interlocutor, o lo que dice”, aporta Lucini.
Y reflexiona: “¿Las encuestas no alcanzan para saber dónde está parado el electorado? O quizás arrojan un resultado real: el electorado no tiene idea de dónde está parado ni frente a quién, porque no les cree o le dan vergüenza los candidatos, en especial los de la terna principal.
Un señor que timonea el Titanic argentino, una señora que dice todo lo que va a eliminar y exterminar en lugar de proponer algo constructivo, y un Hitler con pinta de beatle”.
Las PASO, el antecedente
Para María Eugenia Tesio, doctora en Ciencias Sociales y profesora de la Facultad de Ciencias Políticas de la UBA, las diferencias en los sondeos previos a las PASO se pueden analizar en distintos planos: “Tiene que ver con una falla metodológica de la encuesta que se hace, y sucede desde hace tiempo y no solo en la Argentina. Son sondeos cuyas muestras no son probabilísticas. Como se hacen online o telefónicamente, no tienen la aleatoriedad necesaria. Hay gente que no está representada y queda fuera de ese muestreo. Comparto la idea de un desinterés generalizado, de muchos que ni siquiera tienen ganas de participar, sienten que nadie los representa ni se ocupa de sus problemas”.
Tesio sí considera el voto vergonzante un factor que pudo haber incidido también en las PASO, y si bien el perfil de Milei es el que mejor encajaría para entrar a una espiral del silencio, el resto de los candidatos tampoco salen indemnes. “Milei es una figura polémica con planteos políticamente incorrectos. Quizás una persona esté de acuerdo con el plan económico que propone, pero no se anime a confesar su apoyo por todo lo que involucra su figura, por temas sensibles como la venta de órganos, la libertad para importar armas, su relación con el feminismo o sus propuestas en las áreas de educación y salud. Entonces prefiere callar antes que confrontar con su entorno o sentirse rechazado. También puede haber un voto vergüenza en los otros candidatos. En Massa, por ejemplo, que es el ministro de Economía de un gobierno con muchas dificultades. Puede ser una contradicción, y un voto vergüenza, para muchos que no siendo peronistas ni kirchneristas piensan votarlo porque creen, de alguna manera, que podría revertir la situación siendo presidente y separándose del Gobierno”, analiza Tesio, miembro de la Red de Politólogas.
“Mi voto vergonzante va para Massa –dice Florencia, diseñadora gráfica de 42 años que pide reserva de su apellido–. La principal razón es la oposición a Milei, porque si bien coincido con algo de la ideología que puede plantear el peronismo, jamás lo hubiese votado a él. Un personaje como Milei genera mucho miedo”.
Como politólogo e investigador del Conicet, Martín D’Alessandro reconoce que a días del veredicto final no hay un clima muy caliente ni entusiasta de fin de campaña: “Es imposible saber cuánto hay de voto vergonzante en el electorado. En el terreno de la especulación, y con el recuerdo de la reelección de Menem, uno podría preguntarse si el escenario actual de ‘tres tercios’ que dejaron las PASO, con Milei como factor sorpresa, obliga a revisar todo esto. Si hay un voto vergüenza, en un plano hipotético, sería sobre todo para Milei, porque es un candidato que no encaja en el molde, es excéntrico, es agresivo”.
Sin embargo, tras las PASO, D’Alessandro considera que quien se sentía un bicho raro por votar a Milei ya dejó de serlo: “Al menos ya está avalado por los números”.
En esta línea se expresa María Laura Tagina, del Instituto de Investigaciones Políticas ConicetEpyg de la Universidad Nacional de San Martín (Unsam), al reforzar que Milei y su partido hayan resultado primeros en las PASO. “Esto desactiva en buena medida el proceso de espiral del silencio. En otras palabras, parece menos probable que haya un voto vergonzante por Milei en las próximas elecciones generales. Es cierto que el candidato sigue teniendo muy baja reputación en algunos segmentos y que en las últimas semanas ha cosechado muchas críticas de sectores diversos. Podría suceder, entonces, que en esos segmentos resulte aún vergonzoso admitir que se lo va a votar. Pero el electorado no es un cuerpo uniforme”.

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