lunes, 16 de octubre de 2023

GASTRONOMÍA....LA HISTORIA DEL POSTRE ROGEL


Tres creadoras para un clásico. La sabrosa historia del postre Rogel
Una inmigrante española y una vecina de Recoleta dieron impulso a una receta de mediados del siglo XIX
Daniel BalmacedaEl postre Rogel, argentinísimo
En 1928, la pujante Buenos Aires recibió a Rogelia Iglesias, oriunda de San Amaro, en el norte de España. Era una joven madre soltera que no llegó acompañada de su hijo Juan. Tampoco había tomado ella la decisión de viajar. Fueron sus hermanos varones quienes resolvieron alejarla de la patria que se desangraba en disputas internas.
Su principal patrimonio era la voluntad de trabajo. Dos hechos marcaron su destino. Consiguió emplearse como cocinera en el hogar de una familia porteña y también formó la propia con José Prunes. El hijo español se sumó luego al grupo y pronto tuvo un hermanito argentino: Oscar.
Un curso para Rogelia
En una de las casas donde Rogelia trabajó, la enviaron a hacer un curso de repostería. Fue entonces cuando, experimentando, dio vida al exquisito postre alfajor que la trascendería. Su creación recibió la bendición de su profesor, el chef del Jockey Club en el Hipódromo de Palermo. Esto hizo que su alfajor especial se convirtiera en el preferido de las reuniones sociales de cierto peso.
Los Prunes compraron una casa en Santos Dumont 1935 (hoy República de Eslovenia) y Luis María Campos, en la zona de Las Cañitas. En el garaje montaron la pequeña fábrica del postre de Rogelia, que bautizaron alfajor Rogel.
En la década de 1950, la publicidad corría de boca en boca y daba sus frutos. Crecieron las ventas y también el radio de comercialización. Porque el emprendedor matrimonio encargó a los hijos las entregas a domicilio. Periodistas, políticos y figuras del espectáculo, como Niní Marshall y Luis Sandrini, hacían sus pedidos.
El postre original tenía dos tamaños: el grande abarcaba el espacio de un plato playo y tenía cinco tapas. El chico, de tres tapas, ocupaba un plato de postre mediano.
Los competidores de Rogelia
Mientras el Rogel conquistaba paladares en Las Cañitas y alrededores, cierta noche una pareja de Recoleta abandonaba La Cárcel con el entusiasmo a flor de piel. Era el año 1962 y se presentaba ante ellos una nueva perspectiva, un cambio trascendental en sus vidas. Richard y Charo Balbiani –vivían en Callao y Vicente López– habían ido a comer las exquisitas empanadas que preparaban en La Cárcel (Quintana y Ayacucho). La economía familiar tambaleaba y Mauricio Audáis, dueño del negocio, le propuso a Charo que preparara alfajores, no los de kiosco, sino los tamaño torta, para vender a los parroquianos. De inmediato, los Balbiani pusieron manos a la obra y crearon un postre a partir de una receta holandesa que les proveyó una amiga. Eso sí, le hicieron una modificación fundamental: cambiaron el relleno. En vez de dulce de frutas, recubrieron las nada menos que ocho capas de masa con dulce de leche. Sin proponérselo, se convirtieron en competidores comerciales de Rogelia Iglesias.
Al mismo tiempo, en 1966, el matrimonio Prunes resolvió vender todo y marchar a Mar del Plata para atender la salud de José. Registraron la fórmula en el Ministerio de Salud y buscaron compradores, tanto para el negocio del postre como para la casa de Santos Dumont. Firmaron contrato con Ernesto D. Galíndez, cediéndole la amasadora, la mezcladora, el resto de los utensilios, la clientela y los detalles de la elaboración.
Richard Balbiani recuerda que por algún motivo personal, Galíndez decidió salir del negocio. Entonces, él y Charo acudieron a verlo y se convirtieron en propietarios de los secretos de Rogelia y de la marca que, luego descubrieron, no había sido debidamente patentada.
A partir de entonces, la receta holandesa con dulce de leche espeso de los Balbiani tomó el nombre de la precursora de Las Cañitas. Vendían el Rogel a los restaurantes de los hipódromos, a los carritos de la Costanera, a las confiterías. Salían a la mañana, cargando tachos de aluminio que podían transportar cinco postres Rogel y hacían el reparto en colectivo.
La Torta Argentina
El Rogel es argentinísimo. Tuvo un antecedente en el siglo XIX: Petrona Arias, nacida el 19 de enero de 1823 y casada con Guillermo Fermín White, creó un postre que en su tiempo era conocido como Torta Argentina, con receta de 12 capas.
Petrona, Rogelia y los Balbiani dieron vueltas sobre la misma idea. ¿Cómo es el Rogel clásico que comemos, entonces? El de Balbiani, que es un digno descendiente de la Torta Argentina del siglo XIX, pero con la fama y el nombre que aportó Rogelia.

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