jueves, 26 de octubre de 2023

MAMÁ ANTULA LA 1ª SANTA DEL PAÍS Y SU MILAGRO


Mama Antula se convertirá en la primera santa del país
El Papa canonizará a la beata María Antonia de Paz y Figueroa a principios del año próximo en el Vaticano; el anuncio lo difundió ayer la Congregación de las Causas de los Santos
Evangelina HimitianMama Antula será santificada a principios de 2024
El papa Francisco canonizará a inicios de 2024 a la beata argentina María Antonia de Paz y Figueroa, conocida como Mama Antula, que se convertirá en santa en una ceremonia en la Plaza San Pedro luego de que ayer se aprobó un milagro atribuido a su intercesión.
La Congregación de las Causas de los Santos publicó, luego de la autorización del Pontífice, la aprobación de un milagro atribuido a la “intercesión” de María Antonia de Paz y Figueroa, conocida como la beata de los Ejercicios Espirituales, informó el Vaticano en un comunicado.
Se convertirá en la primera santa argentina. Aunque todo indica que el acto formal sería en Roma, los devotos de Mama Antula se entusiasman con la posibilidad de que el Papa viaje a la Argentina a realizar la ceremonia aquí. “Así como cuando viajó a Portugal les llevó como regalo la canonización de los Pastorcitos, nos entusiasmamos en pensar que vaya a canonizarla acá”, cuenta a Luisa Sánchez Sorondo, la nacion una de las impulsoras del proceso y su descendiente indirecta; uno de los hermanos de María Antonia era Marcos Paz, su tatarabuelo.
Cuando la beatificaron, Luisa viajó a Roma para esperar el resultado. Ayer, estaba en Buenos Aires. “Sabíamos que iba a ser en estos días, pero no cuándo. Desde hace muchos años abrazamos esta causa, por pedido del entonces cardenal Jorge Bergoglio. Y esperamos tanto este momento que cuando me llamó mi marido para contarme que María Antonia ya es santa, pensé que era un chiste. No lo podía creer. Estamos todos muy felices”, cuenta Luisa.
Apenas se conoció, la noticia explotó en los grupos de WhatsApp de la comunidad religiosa. “Nos llega en un momento de mucha angustia por la situación del país. Estamos convencidas de que es una respuesta de Dios a nuestras oraciones. De que el camino de lucha por la patria que emprendió Mama Antula, incluso antes de la Revolución de Mayo, es el mensaje que necesitamos para salir adelante. Ese compromiso y convicción de seguir caminando en amor, contra todo y pese a todo”, contó emocionada María Emilia Saldivio, laica consagrada de la Sociedad Hijas del Divino Salvador, que administra la Casa de Ejercicios Espirituales Mama Antula, fundada por la nueva santa en 1795.
Mama Antula había sido beatificada en 2016 en Santiago del Estero luego de que el Papa autorizara la publicación de un milagro por la sanación de una religiosa de las Hijas del Divino Salvador, quien habría recuperado la salud en 1900 por intercesión de la fundadora y madre espiritual de esta congregación
En 2010, Benedicto XVI había dado el primer paso al considerarla “venerable” tras reconocer que “practicó las virtudes cristianas en grado heroico”. Nacida en 1730 en Santiago del Estero, Mama Antula murió el 7 de marzo de 1799 y sus restos descansan en la iglesia porteña de Nuestra Señora de la Piedad.
“Tiene una historia hermosa y pese a eso, no es tan conocida en su país”, dice Sánchez Sorondo. En los años en que los jesuitas fueron expulsados por España y Portugal, María Antonia tenía 15 años, había completado su educación en esa orden y hablaba quechua. Por eso, decidió llevar la práctica de los ejercicios espirituales al interior de Santiago del Estero. Convenció al obispo de la época para hacerlo, con el argumento de que los ejercicios ignacianos pertenecían a toda la Iglesia Católica. Organizó ejercicios entre criollos y pueblos originarios. Tenía que moverse, lo sabía, porque los jesuitas estaban proscriptos. Por eso empezó a recorrer a pie muchas de las provincias del norte argentino, como Jujuy, Santa, Tucumán. Bajó a Córdoba, donde estableció varias casas de ejercicios.
“No era sencillo lo que se proponía. Era mujer, viajaba sola, no tenía sustento económico. Vivía de la providencia. Así fue como llegó a Buenos Aires y pese a que le donaron el dinero para construir la casa de ejercicios que se levanta en la avenida Independencia, la estafaron y esa plata nunca llegó. Decidió seguir adelante y logró levantar esa casa que es monumento nacional y fue levantado por una mujer”, señala. Los ejercicios que convocaba eran multitudinarios: llegaba a reunir más de 500 personas, que pasaban ocho días en silencio, para entender cuál era el propósito de Dios para sus vidas. “María Antonia estaba convencida de que así las personas alcanzaban la felicidad”, cuenta.
No se casó ni tuvo hijos. Podía haberlo hecho, porque pese al hábito que usaba, no era monja sino laica consagrada. De todas formas, generó una gran comunidad en torno a su figura. Incluso en los años del Virreinato, ya era relevante. Hay quienes cuentan que las autoridades religiosas de la época recurrían a su opinión para saber si un hombre tenía vocación de sacerdote.Fue ella quien instauró el santuario de San Cayetano y quien trajo la devoción del patrono del pan y del trabajo.
¿Por qué se considera que es la primera santa argentina? Es el primer proceso que se inicia en el país para canonizar a una mujer y que prospera hasta esa instancia en el Vaticano. El otro fue el Cura Brochero, de quien muchos dicen que, aunque no se conocieron, Brochero había tomado su impulso de los ejercicios espirituales ignacianos.
El proceso de canonización es largo. Por ejemplo, para ser beato se presentan las carpetas ante el Vaticano, donde se documenta que la persona en vida ya tenía fama de santo y la información del milagro que se somete a consideración. Y una vez que la beatificación prospera se debe producir un nuevo milagro para poder ser nombrada santa



“Hace unos meses me llamó Francisco”
Perusini, beneficiario del milagro, hace seis años tuvo un ACV y los médicos le dieron
24 horas de vidaEvangelina HimitianGza.Claudio Perusini
Claudio Perusini tiene 66 años, es profesor de Filosofía, fue director de un colegio secundario en Santa Cruz y suma a su currículum ser beneficiado con un milagro de la primera santa argentina, Mama Antula. Claudio se enteró ayer de una forma particular. Aunque sabía que su sorprendente recuperación después de haber quedado 28 días en estado vegetativo tras sufrir un accidente cerebrovascular (ACV) era analizada con cien lupas por los médicos y los expertos del Vaticano, pensó que ese mensaje nunca iba a llegar.
Pero recibió dos mensajes en su celular. El primero era de un obispo, que le reenviaba un comunicado del Vaticano… en latín. Aunque lo entiende, creyó que no era esa confirmación que tantos esperaban. Y lo dejó allí, sin terminar de leer, para darle prioridad a otro que le mandó su sobrina, que vive en Canadá. Ella le reenviaba una publicación en la que, en inglés, se contaba que el papa Francisco había aprobado el milagro que hacía seis años le había devuelto la vista, el habla y la movilidad.
Claudio y María Laura, su esposa, se abrazaron. “Sentimos emoción, agradecimiento, pero sobre todo, no nos sentimos protagonistas, sino los primeros beneficiarios de este milagro que va a bendecir a muchas personas más. Porque fue Dios quien lo sanó y concedió el milagro, después de que intercedimos y se lo pedimos a través de Mama Antula”, cuenta la mujer.
Para matizar la emoción, pasó el resto del día trabajando en la carpintería que armó en el fondo de su casa desde que se jubiló. “Lo que más me preocupa es encolar este mueble”, comenta, mientras ajusta detalles de un sostén para un piano eléctrico que él va a tocar. María Laura le acerca el teléfono, allí en la segunda casa que tienen en la ciudad de Santa Fe. En unos días volverán a Lago Posadas, en Santa Cruz, donde se instalaron en 2007 cuando Claudio concursó para abrir y ser el director de un colegio secundario. Viven allí los meses más cálidos y después vuelven a Santa Fe. En Lago Posadas, trabajó hasta jubilarse, en 2017. Viajaron entonces a Santa Fe para visitar a sus hijos Juan Francisco (hoy de 32 años) e Ignacio (30).
El 25 de julio de ese año, a las 5, Claudio se levantó para ir al baño y, cuando volvió a la cama, tuvo un ACV. No se enteró de nada. Los sonidos guturales alertaron a María Laura, que pidió ayuda y llamó a la ambulancia. En el Hospital Cullen el panorama era desolador. A la esposa le dijeron primero que le quedaban 48 horas y luego que eran apenas 24. Tenían que despedirse.
Claudio ya no estaba presente.
Así fue cuando llegó un amigo de la familia, el sacerdote Ernesto Giovando, que rezó por él y le dejó una estampa de Mama Antula en el monitor al que estaba conectado. Le indicó a María Laura que le rezaran, que recientemente había sido considerada beata.
La madre de Claudio estaba desolada. Le habían dicho que era cuestión de horas. Por eso no quiso atender cuando la llamaban por teléfono. Hasta que alguien le aclaró: “No es del hospital, es el Papa”. Lo atendió y hablaron por media hora. Claudio lo había conocido, como Jorge Bergoglio, cuando asistía al Colegio Inmaculada de Santa Fe. Después, había estado en contacto con él en otros momentos de su formación en la Compañía de Jesús.
Claudio le había comentado que quería ser sacerdote, pero Bergoglio le había dicho que no le veía vocación, que se casara, que él le iba a bautizar a los hijos. Perusini siguió con su vocación religiosa, pero como laico. Y en distintos momentos, en Córdoba y en Buenos Aires volvió a coincidir con Bergoglio.
Claudio recuerda una vez que fue con un grupo de profesores al Colegio Máximo de San Miguel y, cuando iban a emprender el viaje, Bergoglio, entonces provincial de los jesuitas, les dijo que no se podían ir sin cenar: “Abrió la heladera, sacó un maple, batió los 30 huevos, les agregó cebolla y papa, y nos hizo una enorme tortilla que comimos con pan”.
Fue por esa relación que, cuando Francisco supo que Claudio estaba internado, llamó a la madre. Mientras la familia le rezaba a Mama Antula, ocurrió lo que nadie pensaba. A esa altura, el diagnóstico terminal se había evaporado sin ocurrir y el nuevo panorama decía que Claudio seguiría sus días en estado vegetativo. Sin poder hablar, ni caminar, ni moverse, ni comunicarse.
El milagro no ocurrió de un día para el otro. Como los médicos notaron que respondía a algunas órdenes, como apretar la mano de su interlocutor o pestañear, le indicaron rehabilitación. La expectativa era que las mejoras fueran mínimas, pero suficientes para tener una vida más digna. Sin embargo, con la rehabilitación, la recuperación empezó a darse a pasos agigantados. Poco tiempo después, afirma María Laura, estaba hablando, moviéndose, caminando solo. Al principio con más dificultad, la que fue desapareciendo hasta lograr autonomía. Si bien subsisten algunos pequeños obstáculos, no le impiden tener una vida plena y fluida.
Cuando apenas podía hablar, un día le dijeron que iba a llamar Francisco y él anunció que quería atenderlo. Y así lo hizo. Las mejoras fueron consistentes. No solo los cambios se vieron en lo que podía o no hacer: los médicos se sorprendieron de lo que mostraban las imágenes de las tomografías, resonancias y otros estudios: la lesión cerebral se había revertido.
Por eso, Giovando les propuso presentar las pruebas al Vaticano para constatar si era un milagro. “Hace algunos meses me llamó Francisco. Quería verificar cómo me había recuperado. Le dije: ‘No me hagas ir a Roma. ¿Por qué no venís a canonizar a Mama Antula?’. Vamos a ver, pero me dijeron que él prefiere hacer las canonizaciones allá”, se ilusiona.

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