
Del colegio al autódromo: cómo es la vida de un piloto cordobés de 15 años, la promesa del automovilismo
Ganador de la final del TC Pista Mouras, Marco Dianda va al colegio, entrena y le gusta practicar otros. “Las profes de química, física y matemática son mis fans”, dice
Gustavo Grazioli
El ganador más joven de la ACTC”. “El joven que hizo historia”. “El niño prodigio”. Los portales de deportes y automovilismo presentaron así, a comienzos de este 2023, a Marco Dianda, el piloto promesa que, con 14 años, ganó la final del TC Pista Mouras e instauró un nuevo record en la historia de las categorías fiscalizadas por la Asociación Corredores Turismo Carretera.
“Me cuesta caer en que gané esa carrera. Obviamente es un cargo muy importante tener 14 años y ya tener el triunfo en la ACTC, una entidad con mucha historia y por la que pasaron muchos pilotos”, dijo después de la coronación. Dianda nació en Guatimozín, un pueblo al sur de Córdoba de no más de 2500 habitantes. Su vínculo con los autos empezó desde muy niño. Su padre fue corredor de Rally por tierra y su abuelo, amante de los “fierros”. Por parte de su mamá, uno de sus tíos fue piloto de karting y dueño de un taller, donde Marco solía ir seguido, como si fuera un parque de diversiones, y pasaba largas horas.
“Cuando iba al taller, me gustaba meterme en cualquier lado. Me engrasaba las manos. Siempre me gustó el auto, la velocidad –dice. Siempre fui fanático del automovilismo. Miraba todas las carreras y todas las categorías. No importaba que sea Rally o Fórmula 1″. A los 7 años, se animó a subir a un karting, probó la velocidad y se asustó. Al año siguiente, insistió. No sólo volvió a subirse, también participó de su primer campeonato sobre tierra. Aún tenía 8 años cuando salió subcampeón de la Monomarca Infantil.
El punto de partida de su carrera como piloto fue el karting. Ahí empezó todo. Si se hablara de fútbol, se podría decir que en ese auto sin techo hizo las inferiores. Su performance al volante dio que hablar y llamó la atención de allegados. Consiguió importantes resultados en competencias de su provincia y eso lo llevó a participar del Campeonato Regional de Karting de la Provincia de Buenos Aires. En ese certamen tuvo su primer éxito.
Este año, Dianda ganó la final del TC Pista Mouras e instauró un récord –por su edad, tenía 14– en la historia de la ACTC“Hice una buena campaña con el karting. Durante cinco años, corrí todos los fines de semana sin parar. No importaba si era 24 de diciembre, mi cumpleaños o si caía agua o granizo. Siempre estaba en el kartódromo”, cuenta Dianda desde Córdoba. “Estuve casi seis meses afuera. Fui a correr a Italia. Corrí mundiales y un montón de trofeos importantes. Salí campeón en la Argentina, corrí en Chile, en Uruguay, en Brasil, en todos lados”. Hoy tiene 15 años.
El piloto cordobés tuvo logros importantes a nivel nacional y también hizo lo suyo en el Campeonato Sudamericano Codasur en Velopark, Brasil, donde largó desde el fondo y terminó en la cuarta posición. Además, sumó podios principales en Chile e Uruguay y participó de tres mundiales en Italia. Según su cuenta, corrió más de 350 carreras en karting.
"Me cuesta caer en que gané esa carrera. Obviamente es un cargo muy importante tener 14 años y ya tener el triunfo en la ACTC, una entidad con mucha historia y por la que pasaron muchos pilotos"
Pero su contextura física empezó a limitar su continuidad en el karting y por sugerencia del dueño de un equipo austríaco, decidió cambiar de categoría. “’Estás corriendo sin butaca, no tenés seguridad. Llegás a chocar y te vas a hacer pelota’, me advirtió y me sugirió que corra en Fórmula 3. Ahí estaba corriendo Franco Colapinto, un pibe de 19 y yo todavía tenía 14″, explica.
“Por mis condiciones físicas, se me hacía imposible seguir en el karting. Con 14 años, medía 1.80 y pesaba casi 82. Tuve que pasar de categoría y cambié al fórmula”.
Primero, hubo que hablar con ACTC y con el visto bueno de la entidad rectora del Turismo Carretera, Dianda pudo empezar a competir en TC Pistas Mouras. Los miedos familiares por esa transición a autos de mayor peso y velocidad sobrevolaron la decisión, pero no la condicionaron y el tiempo ayudó a domar la incertidumbre. “Hay mucha diferencia del karting al auto. Por empezar, la velocidad. Y después el peso. El karting pesa 85 kilos y el auto, una tonelada y media. Siempre les dije a mis papás que no tenían que tener miedo. Mi papá corrió en auto y un poco sabe de esa adrenalina y a mi mamá hubo que explicarle un poco las seguridades del auto”, dice y jocoso, concluye: “Siempre te dicen ‘andá despacio’, pero si voy despacio, no gano”.
Su debut en esta nueva división fue al mando de un Dodge del equipo Galarza Racing y no debió esperar demasiado para los festejos. En su cuarta presentación, obtuvo el podio e hizo explotar las estadísticas, transformándose en el piloto más joven de la historia de las categorías de la ACTC en lograr una victoria de estas características y desterró la marca de Otto Fritlzer, quien previamente lo había hecho con 16 años. “Cuando gané, los titulares pasaron a segundo plano. Yo quería sumar para el campeonato”, sintetiza y así explica que se pudo tomar semejante logro con calma gracias a los valores que aprendió en su casa. “Mi familia siempre me guio por el camino de la humildad. Me enseñaron que somos todos iguales. Además, trabajé muchos años con psicóloga deportiva. Nunca me afectó. No me pesa”, cuenta.
“Estudio mucho y entreno mucho. Le doy prioridad a eso porque es lo que más me sirve hoy en día”, diceRápido y estudioso
La vida de Dianda, además de ir sobre ruedas y pasar más tiempo en autódromos que en su casa, es como la de cualquier joven de 15 años. Va al colegio, entrena y le gusta practicar otros deportes. “No hice polo porque no había cancha –bromea–. Ando en bicicleta todo el día, muchos kilómetros. Los fines de semana juego al paddle y al fútbol. No soy muy bueno, pero le meto ganas. En casa tengo un pequeño gimnasio y entreno todos los días. También me mato estudiando porque las semanas de carreras, tengo un solo día de clases, así que tengo que pasar en limpio lo que me pasan mis compañeros y estudiar. Me va bastante bien en la escuela”.
En sus tiempos libres aprovecha para reunirse con amigos y aclara que no le gusta “salir de fiesta”. También pasea con sus perros y algunos de sus hobbies predilectos son andar a caballo y en cuatriciclo. Pero el ocio no es algo en lo que se detenga demasiado. Sus objetivos son claros y la constancia aparece como una de sus características fundamentales. “Estudio mucho y entreno mucho. Le doy prioridad a eso porque es lo que más me sirve hoy en día”, dice.
Una vez que complete los estudios secundarios, su deseo es continuar la universidad. En su familia, las profesiones que predominan son las contables y la administración de empresas. Si bien eso lo atrae por cuestiones de cercanía, reconoce que no descarta alguna carrera vinculada a la ingeniera agrónoma o mecánica. “Y veterinaria no se quedaría atrás, porque me gustan mucho los animales. Me llaman la atención”, cuenta.
"Estas categorías son en sí una escuela para lo que viene", dice Marco DiandaDe todas maneras, Dianda no se ve fuera de un autódromo. Empezó desde muy chiquito a sentir el ruido de los motores y una vez que puso primera, la familiaridad con el mundo de los fierros se volvió irrompible. La adrenalina de las carreras y la cotidianeidad alrededor de los autos es parte de su ADN. “Hace casi siete años que tengo la misma rutina de irme los jueves o viernes del pueblo y volver o lunes o martes. Me cuesta pensar qué haría sino hiciera esto”, explica.
–En los días que no podés ir a clase, ¿qué te dicen?
–Saben que los días que no voy, no es que me quedo tirado en la cama mirando el celular. Ven que estoy en otro lado, de acá para allá. Las profes de química, física y matemática son mis fans. Me mandan mensaje, me preguntan cosas. La otra vez, en una clase de física, hicieron una actividad con todas las cosas del auto. Desde el peso hasta la potencia, caballos de fuerza… En primer año fui a dar una pequeña charla de cómo son las carreras, cómo es la alimentación, el entrenamiento, y los chicos hicieron un trabajo en equipo sobre eso.
–¿Tenés una alimentación estricta?
–No. Con muchas proteínas, legumbres, fibras, pero a los 15 el hambre está siempre en la panza. En la semana de carrera, como pechuga con arroz y a la noche me gusta comer algo rico, tipo asado con ensalada o fideos blancos con un poco de salsa.
–¿Y el entrenamiento?
–Se trabaja mucho el tema aeróbico, porque son 16 vueltas en donde estás a más del cien por ciento. También, temas de reacción, potencia. Hacemos circuitos extra largos. No paro en ningún momento y veo latidos por minuto. Se trabaja al máximo de palpitaciones. Por otro lado, uso lentes oscuros que van cambiando de color de un ojo al otro y el profesor te va tirando pelotitas, que tenés que ir agarrando. Se trabaja con el sonido, quizás te hacen hacer un trabajo aeróbico y después, todo transpirado, tenés que resolver una sopa de letras. Todo eso es para cuando estás manejando, porque tenés que ir viendo todo. Aceite, las cubiertas, los cambios, y no perder la concentración para hacer bien los radios de giro.
–¿Qué te dijeron tus amigos cuando ganaste?
–Me felicitaron. Además, me preguntan cosas y eso me gusta. A algunos les gustan los autos y me piden que les mande videítos con el auto en marcha para ver cómo suena. Ojalá puedan ir a las carreras y vean todo eso en la vida real.
–¿Sentís que los otros pilotos te respetan igual, más allá de tu edad?
–Obviamente, depende de los pilotos. Saben que tengo menos experiencia, pero estas categorías son en sí una escuela para lo que viene. Y creo que sí me respetan, al igual que yo respeto siempre a los demás.
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