La reesterilización de insumos médicos: una práctica que crece y pone en riesgo la salud
Por las restricciones a las importaciones, se tensa la atención de los pacientes a tal punto que la semana próxima habrá un congreso especial para analizar y debatir el reúso de materiales
Fabiola Czubaj y Francisco Olivera
Otro indicador de gravedad del faltante de insumos para la atención cotidiana de la población –sea el sector público, privado o las obras sociales– es un procedimiento que se intensificó en los últimos meses a la fuerza. Tanto preocupa el aumento de la reesterilización para reúso, sin garantía de calidad en todos los casos, que será tema en los próximos días en el Congreso Argentino de Farmacia Hospitalaria, en Paraná. Si bien se fue instalando progresivamente, profesionales en hospitales y sanatorios admiten por igual y en reserva que se volvió una necesidad cada vez más común.
“Ante la desesperación por la falta de insumos, los costos y las dificultades para la importación, se hace”, confirmó una farmacéutica especializada en esterilización que trabaja en dos sanatorios porteños, que no autorizaron a difundir sus nombres ni el de la profesional, pero sí entrevistarla.
Aun cuando el Gobierno afirma que el sector de la salud tiene priorirespuesta dad y no sufrirá faltantes, la escasez de insumos sigue intacta. Y podría agravarse porque atraviesa una crisis que no se resuelve solo con buena voluntad, sino, en el corto plazo, con algo que no hay: dólares.
“Sí, [la esterilización más de una vez] se hace”, dijeron a la nacion en un sanatorio porteño. Y aclararon: “Pero nunca por fuera de la norma; los estándares de calidad son estrictos”. También coinciden en que se recurre a la reesterilización con insumos que antes se descartaban con un uso. También lo confirman directores y jefes de las áreas de esterilización, control de infecciones y seguridad del paciente.
En algunos casos, la reesterilización se fuerza “hasta cinco veces más que lo permitido”, según los médicos que accedieron a hablar, aunque aclaran que es “bajo supervisión de especialistas y con procesos que garantizan la trazabilidad”. Pero imágenes muestran que no siempre se hace en las condiciones adecuadas, según dos especialistas que forman a profesionales en los criterios estandarizados en el mundo.
La única norma vigente en la Argentina es la Resolución N° 255 de 1994 que reglamenta un decreto de 1985. Nunca se actualizó según avances en estándares internacionales o decisiones de autoridades regulatorias de otros países, como lo hizo la FDA de Estados Unidos hace dos décadas, con insumos y materiales a los que se les podría dar más de un uso. Ambas docentes coinciden en que esa resolución “es bastante limitada” en los permisos que da y está orientada a la hemodinamia.
Por un lado, el texto se refiere a tres listas de productos biomédicos: los que el productor registró ante la Anmat “para usar por única vez”, los de uso reiterado permitido y los que se pueden utilizar “hasta tres veces”, aun cuando sus fabricantes los recomienden para un solo uso. En este último grupo, que se detalla en un anexo de la resolución, aparecen catéteres (por ejemplo, para coronariografía y arteriografía), guías metálicas, balones o cánulas.
“El principio fuera de toda discusión es que lo que no se puede limpiar no se puede reesterilizar. Hoy, hay muchos insumos que se pueden limpiar, pero debe haber un proceso validado para demostrar la esterilidad. Hay muchos dispositivos rotulados por el fabricante «para un único uso» y con esa indicación, salvo que la legislación autorice, quien lo reesterilice está por fuera de la norma”, precisa Mariana Flichman, directora de la Diplomatura de Gestión de Riesgos en Salud y Seguridad en la Asistencia Sanitaria del Instituto de Salud Pública y Gestión Sanitaria (ISG). Coincide con otros profesionales al plantear la necesidad de que, al final del proceso al que se someten materiales, exista la seguridad de que no queda contaminación alguna. “Pero eso, ¿quién lo controla?”, se pregunta.
El riesgo de reúso incluye las infecciones y la toxicidad (si no se eliminan las sustancias químicas de limpieza y esterilización), el compromiso de la seguridad ocupacional para el personal (con la reutilización crece la exposición a fluidos corporales por encima del contacto promedio) y el deterioro del material (puede perder la rigidez original, romperse en un procedimiento o perder su función). Los beneficios incluyen evitar descartar productos en condiciones de no usar y tirar.
Entonces, ¿cómo se garantiza la seguridad en los centros del país que reúsan materiales? Para las agujas, por ejemplo, no hay cepillos que puedan ingresar al ojo para limpiarlo bien, confía la profesional que trabaja en dos sanatorios porteños.
Todo el proceso –lavado, esterilización y acondicionamiento–, según la tarea en áreas especializadas, transcurre en equipos sin que intervengan los operadores en los distintos pasos. Son autoclaves que procesan los insumos a vapor o un agente esterilizante. Un mango de retro bisturí, por ejemplo, se puede llegar a reusar 20 veces, pero un catéter no más de cuatro y, otros, no más de dos. Esa información surge de la práctica y se comparte entre los profesionales. “No hay un estándar único y definido”, dice la profesional.
También recuerda que el rótulo de “descartable” en un dispositivo o insumo de uso médico es patrimonio exclusivo del fabricante, según la legislación vigente. “Si se inscribe en Anmat como descartable, así se debe usar –insiste–. Sería importante que se cree el marco regulatorio adecuado para no ser marginales.”
Las restricciones a la importación afectan a la industria manufacturera y recrudecieron en las últimas semanas, razón por la cual la Secretaría de Comercio, como confirmó la nacion, les pidió a las empresas que esperaran a que el subsecretario de Política y Gestión Comercial, Germán Cervantes, volviera a ocuparse de las autorizaciones a los pedidos de importación o SIRA.
La oposición presentó cuatro pedidos de informe desde la Cámara de Diputados. Fuentes oficiales indicaron que está aprobado el 100% de los permisos de importaciones para la salud. Pero el inconveniente que señalan los proveedores a la nacion es que esas autorizaciones no incluyen dólares sino reprogramaciones en los pagos, que van entre los 90 a los 360 días. Esto es lo que llevó a ocho cámaras de insumos implantables, equipos de diagnóstico in vitro y materiales para la fabricación a enviar una segunda carta al Ministerio de Salud de la Nación. Pidieron que, por lo menos, se les conteste.
“Dado que no hemos recibido a nuestra nota del 2 de octubre pasado, reiteramos la necesidad de una solución definitiva e inmediata a los graves inconvenientes que experimentan nuestros asociados en el momento de tramitar SIRA y acceder al mercado único libre de cambio (MULC) para el pago de importaciones a proveedores del exterior por productos terminados y por materias primas para elaboración local”, escribieron esta vez. En la primera carta, atribuyeron a cuatro problemas la “preocupante disminución de los stocks” para la provisión al sistema sanitario.
Múltiples insumos
Los inconvenientes alcanzan a múltiples productos, según detallan hospitales y sanatorios. Van de electrocardiógrafos y monitores de valores críticos a catéteres, repuestos para robots en cirugía, dispositivos para tratar aneurismas, sondas para pediatría, reactivos para análisis clínicos, contrastes para estudios o guantes y ambos descartables.
Días atrás, la Mutualidad Argentina de Hipoacúsicos les envió una carta a los centros de salud que le derivaban pacientes que necesitan audífonos, dispositivos que no se fabrican en el país. Les informó que, debido al cepo a los dólares, no había disponibilidad. Hay unos 6000 pacientes en lista de espera.
Otro proveedor de insumos señaló a la nacion que “faltan respiradores para recién nacidos”. La semana pasada, en un centro privado de la Ciudad de Buenos Aires, se usó en una cirugía cardíaca a un bebé prematuro un circuito anestésico (tubos, válvulas y bolsas) para dormir al paciente para un chico de cuatro años que no coincidía con el peso del recién nacido.
“Vivimos situaciones extremas en la atención. Trabajamos a golpe de teléfono para saber qué incendio apagamos hoy –dice una especialista que intervino en aquella operación–. Las proveedoras, en muchos casos, no quieren entregar la mercadería y obligan a que caigamos en el reúso. Esto también los perjudica porque una vez que aprendí a validar un proceso de esterilización, no volvería a comprar con la misma frecuencia una pinza, por ejemplo, que cuesta US$1500 si puedo reusarla 10 veces”.
El Sanatorio Otamendi hace tiempo que necesita incorporar una torre para endoscopía y no puede hacerlo. El equipo cuesta US$120.000 a valor oficial. El proveedor –la firma japonesa Olimpus– le informó que podrían entregarlo a mediados de 2024, una vez que ingrese el pago.
Hace unos días, Judith Palmas, médica especialista en nefrología de Formosa, envió una carta al Ministerio de Salud local con copia al nacional para “alertarlo sobre la situación de los pacientes en diálisis”, que son 350 en la provincia. Advierte que el faltante de filtros de hemodiálisis “pone en peligro la continuidad de la práctica médica y eso perjudica a pacientes de cuyo tratamiento depende su vida”.
Su colega Nelson Junqueras, de Río Negro, alertó por nota a Salud provincial hace un mes: “Vemos con preocupación la concreta posibilidad de que no se puedan seguir brindando tratamientos a nuestros pacientes”
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Se fusionarán dos colegios de Olivos para enfrentar la crisis económica
Son el Niño Jesús de Praga y el Instituto Jesús en el Huerto de los Olivos; abrazo simbólico y rechazo de los padres
Evangelina Himitian
Es parte de una crisis más grande que se vive a nivel de los colegios privados, donde la inflación, los aumentos, la pérdida del poder adquisitivo de las familias y la falta de subsidios para las escuelas que no reciben aportes del Estado ponen en jaque la viabilidad de los proyectos educativos. Esta vez, los colegios afectados son instituciones que a pesar de recibir aportes del Estado, con los aumentos que se les permite trasladar por ley a las cuotas, no cubren el volumen de dinero que requieren para pagar los salarios.
Hace dos semanas, las familias del colegio parroquial Niño Jesús de Praga, de Olivos, recibieron una carta del colegio en la que se explicaba que la institución no continuaría más como tal, sino que se fusionaría con otro del mismo grupo educativo, porque resultaba imposible continuar ante la baja matriculación para 2024. La imposibilidad de aumentar la cuota por recibir subvención parcial es la otra cara de la crisis de las escuelas. Así como muchas de las que no reciben aportes están a punto de cerrar y otras escuelas del segmento ABC1, sin aportes, no cerraron aún el acuerdo escolar con las familias, por las subas excesivas en las cuotas de 2024, escuelas como las de Olivos se enfrentan a la dificultad de sostener una propuesta sin la posibilidad legal de aumentar tanto la cuota.
Aunque desde la institución se apuntó que no es un cierre como tal, los padres están convencidos de que sí, ya que uno y otro colegio tienen distintos perfiles –uno es doble jornada y bilingüe, el otro es simple y con taller de inglés– y eso significa una gran diferencia en las cuotas. Por esa razón, el martes, las familias abrazaron simbólicamente a la institución, en Ricardo Gutiérrez 1269. Cientos de personas se congregaron y el reclamo se hizo oír en el barrio.
Según cuentan los padres, el 5 de octubre último, las autoridades de este tradicional colegio, que el año que viene cumpliría 90 años, les comunicaron la decisión de cerrar los niveles inicial y de primario de cara al ciclo lectivo 2024 y no descartaron la decisión de avanzar con un cierre gradual del secundario.
El colegio iba a cumplir 90 años en 2024
El colegio integra el Grupo Educativo Jesús en el Huerto de los Olivos, dependiente del Obispado de San Isidro, y fue fundado en 1934. Si bien la noticia fue transmitida a la comunidad educativa como un “proceso de integración” con el Instituto Jesús en el Huerto de los Olivos, las familias aseguran que es “un cierre” porque, aunque integran un mismo grupo, son muy disímiles en su perfil educativo
“Desde la Asociación de Colegios Privados de la Provincia de Buenos Aires (Aiepba) y la Junta Nacional de Educación Privada (Junep) venimos advirtiendo esto desde principios de año. Ocurre cada vez en más escuelas. Hay muchas instituciones que cierran cursos o los unifican, intentando seguir adelante. Unas 200 instituciones atraviesan problemas económicos muy importantes y no cuentan con subvenciones, y unas 25 están al borde del cierre, en estado crítico”, explica Martín Zurita, secretario general de Aiepba.
Se intentó ponerse en contacto con los directivos de la institución, que informaron que su comunicación era solo por los mensajes oficiales enviados a los padres.
A principios de octubre, las familias del colegio recibieron con sorpresa un correo electrónico: “Queremos comunicarles que, a partir del ciclo lectivo de 2024, el Nivel Inicial y la Escuela Primaria de nuestra Institución Niño Jesús de Praga van a integrarse con el Instituto Jesús en el Huerto de los Olivos para desarrollar un proyecto educativo único, pensando en potenciar lo mejor de los proyectos y crecer juntos, algo que ya forma parte del camino que venimos recorriendo en comunidad”.
La carta –firmada por el director general y representante legal, Alberto Scheinig– señala que el colegio “viene afrontando momentos difíciles desde hace algunos años”, y plantea que “la realidad y las dificultades económicas, tanto institucionales como del país, exigen tomar decisiones en pos de la educación de nuestros alumnos y la sustentabilidad del colegio”.
“En un principio habían informado que la secundaria seguiría, pero en una reunión de padres del lunes último, el representante legal dijo que no llegaban a cubrir el cupo mínimo de ingresantes a primer año como para asegurar la continuidad del nivel medio”, contó una madre a Télam, durante el abrazo al colegio.
“El cierre del nivel inicial y del nivel primario es ya una decisión tomada, según nos transmitieron, mientras que lo que ponen en duda es la apertura del primer año de secundaria para el ciclo lectivo 2024, con lo cual estarían apuntando a un cierre gradual del nivel secundario”, contó a Télam Mariana Loubet, madre de un alumno que termina este año la escuela primaria en el Niño Jesús de Praga y que, como tantos otros, tenía previsto continuar la secundaria en el mismo establecimiento.
El colegio integra el Grupo Educativo Jesús en el Huerto de los Olivos, dependiente del Obispado de San Isidro, y fue fundado en 1934. Si bien la noticia fue transmitida a la comunidad educativa como un “proceso de integración” con el Instituto Jesús en el Huerto de los Olivos, las familias aseguran que es “un cierre” porque, aunque integran un mismo grupo, son muy disímiles en su perfil educativo
“Desde la Asociación de Colegios Privados de la Provincia de Buenos Aires (Aiepba) y la Junta Nacional de Educación Privada (Junep) venimos advirtiendo esto desde principios de año. Ocurre cada vez en más escuelas. Hay muchas instituciones que cierran cursos o los unifican, intentando seguir adelante. Unas 200 instituciones atraviesan problemas económicos muy importantes y no cuentan con subvenciones, y unas 25 están al borde del cierre, en estado crítico”, explica Martín Zurita, secretario general de Aiepba.
Se intentó ponerse en contacto con los directivos de la institución, que informaron que su comunicación era solo por los mensajes oficiales enviados a los padres.
A principios de octubre, las familias del colegio recibieron con sorpresa un correo electrónico: “Queremos comunicarles que, a partir del ciclo lectivo de 2024, el Nivel Inicial y la Escuela Primaria de nuestra Institución Niño Jesús de Praga van a integrarse con el Instituto Jesús en el Huerto de los Olivos para desarrollar un proyecto educativo único, pensando en potenciar lo mejor de los proyectos y crecer juntos, algo que ya forma parte del camino que venimos recorriendo en comunidad”.
La carta –firmada por el director general y representante legal, Alberto Scheinig– señala que el colegio “viene afrontando momentos difíciles desde hace algunos años”, y plantea que “la realidad y las dificultades económicas, tanto institucionales como del país, exigen tomar decisiones en pos de la educación de nuestros alumnos y la sustentabilidad del colegio”.
“En un principio habían informado que la secundaria seguiría, pero en una reunión de padres del lunes último, el representante legal dijo que no llegaban a cubrir el cupo mínimo de ingresantes a primer año como para asegurar la continuidad del nivel medio”, contó una madre a Télam, durante el abrazo al colegio.
“El cierre del nivel inicial y del nivel primario es ya una decisión tomada, según nos transmitieron, mientras que lo que ponen en duda es la apertura del primer año de secundaria para el ciclo lectivo 2024, con lo cual estarían apuntando a un cierre gradual del nivel secundario”, contó a Télam Mariana Loubet, madre de un alumno que termina este año la escuela primaria en el Niño Jesús de Praga y que, como tantos otros, tenía previsto continuar la secundaria en el mismo establecimiento.
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