jueves, 16 de mayo de 2024

JUBILACIONES, DECISIÓN Y RESERVAS


Las jubilaciones subirán un 8,8% en junio y la mínima rondará los $206.900
Según el DNU que modificó el esquema de movilidad, se otorgará una suba equivalente a la inflación de abril; restan definiciones sobre el bono y sobre un eventual aumento extra
Silvia Stang
Los jubilaciones y pensiones de la Anses tendrán un reajuste de 8,8% en junio, es decir, una suba equivalente a la variación que, según comunicó ayer el Indec, tuvo en abril el índice de precios al consumidor (IPC). De esta manera, el haber mínimo rondará los $206.900 y el máximo será de alrededor de $1.392.500 (ambos montos, en bruto). El reajuste alcanzará a todos los ingresos del régimen previsional general, sin importar de cuánto sea el monto, y abarcará también a las prestaciones no contributivas, como la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM). El Gobierno deberá definir en los próximos días qué ocurrirá con el bono de hasta $70.000 que cobran quienes tienen los ingresos más bajos del sistema.
La suba de haberes con frecuencia mensual y según la inflación es una regla establecida por el decreto de necesidad y urgencia (DNU) 274. Esa norma del Poder Ejecutivo modificó la modalidad de actualización de las prestaciones. Concretamente, se dispuso que en julio próximo ya no tendrá vigencia la fórmula de la ley 27.609, que rige desde 2021, y que el actual trimestre, que va de abril a junio, es un período de transición o empalme entre esa modalidad de reajustes y los aumentos definidos por la variación del IPC.
Por eso, en junio habrá un punto de inflexión. El DNU establece que, además de otorgarse un reajuste a los haberes según la inflación de abril, se debe comparar el incremento acumulado entre el cuarto y el sexto mes del año con el índice resultante de la fórmula de movilidad. Y, en caso de que este último número sea más alto (es decir, si con la ley impulsada por el gobierno anterior hubiera correspondido una suba mayor), entonces el Estado debe pagarles a los jubilados lo que corresponda por esa diferencia. En cambio, si de la fórmula surge un índice inferior, no hay un incremento extra y las subas ya otorgadas quedan incorporadas a los haberes.
La recomposición de 8,8% se aplicará sobre el valor de los ingresos de este mes que, a su vez, tienen incluidos un aumento de 11,01% respecto de los valores de abril. En el trimestre, el incremento acumulado será de 53,9%. Ese porcentaje supera al surgido de la fórmula para la suba de junio, que da entre 40,5% y 42%, según analistas consultados por la nacion. El Gobierno aún no dio a conocer cuál es el índice oficial según el cálculo previsto en la ley.
Ese resultado determina que no habrá un incremento extra, más allá del definido por la inflación de abril. Según dijeron a fuentes del la nacion Gobierno, para hacer la comparación prevista por el DNU (entre el resultado de la fórmula que quedará derogada y el aumento acumulado en tres meses) se tomarán en cuenta las subas mensuales por inflación y el 12,5% otorgado en abril como “incremento extraordinario”. Si se decidiera no considerar esta suba por sobre el IPC, entonces sí correspondería un adicional, porque el reajuste acumulado sería de 36,72%.
Mientras que en enero y febrero los haberes no tuvieron ninguna recomposición (eso permitió en gran medida el superávit fiscal), en marzo se dio la primera suba del año, que fue de 27,18% y que se definió por la fórmula del gobierno anterior. Así, los haberes acumularán a junio y desde el inicio del año un reajuste de 95,7%. Si solo se aplicara la fórmula que quedará derogada, la recomposición llegaría a alrededor de 80%.
La inflación, en tanto, trepó en los primeros cuatro meses del año a 65%, según el Indec, en tanto que de acuerdo con varias proyecciones de economistas sería de entre 85% y 90% en el semestre. La variación interanual de los precios al consumidor fue de 289,4%, y en ese período las jubilaciones se incrementaron un 191,97%, sin considerar el bono. Eso significa que, para quienes no tienen refuerzo, el poder adquisitivo de abril de este año fue un 25% inferior que el del cuarto mes de 2023.
Más allá de la suba de los haberes propiamente dichos, no se sabe aún qué ocurrirá con los bonos. Por decisiones que se oficializan con decretos, el refuerzo se sigue abonando en estos meses, pero sin actualización. En marzo, el monto pasó de $55.000 a $70.000 y ese valor se mantuvo en abril y se mantiene este mes.
Por ese congelamiento del bono, si bien en mayo los haberes tienen una actualización de 11,01%, el efecto en el bolsillo es menor para quienes reciben la prestación básica o un poco más. En el caso del haber mínimo, la recomposición es de 7,8%, ya que se pasó de un monto bruto de $241.283,31 a uno de $260.141,6.
Un dato a tener en cuenta es que en el actual mes las prestaciones tienen un descuento mayor al habitual por el aporte al PAMI. Esto es porque cuando se abonaron los haberes de abril no se restó ese aporte sobre la parte que representó el aumento de 27,4%, y ahora eso se corrige. Por una cuestión operativa, para concretar ese descuento en los recibos aparece la cifra del incremento de abril sumada y restada, pero eso no quiere decir que la suba se anule.
Tras años de pérdida de poder adquisitivo con la vigencia de dos fórmulas de movilidad y con decisiones discrecionales en 2020, el DNU 274 estableció una nueva modalidad para actualizar los ingresos. El decreto dispuso el uso del IPC como valor de referencia para un reajuste mensual, en reemplazo de la fórmula de la ley 27.609, que contempla subas trimestrales, basadas en la variación de los salarios y de la recaudación, y que previó un tope que en 2023 perjudicó fuertemente a los jubilados.
Si bien con la nueva modalidad se frena la pérdida frente a la suba de precios, lo cierto es que en los últimos tiempos se acumuló una muy fuerte caída del poder adquisitivo. En el período de 12 meses finalizado en abril, el valor real de los ingresos cayó 16%, 29% o 25%, dependiendo de la situación frente a los bonos: si se los percibió en todo el período considerado, si se los cobró durante unos meses y luego ya no, o si nunca hubo acceso a ellos. Entre diciembre de 2019 y de 2023, en tanto, el deterioro fue de entre 32,4% y 44,6%

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El Central volvió a bajar la tasa de interés, que queda en 40% anual
Tras conocerse el IPC de abril y en vísperas de otra licitación de deuda en pesos, dispuso un nuevo recorte de 10 puntos; es el sexto consecutivo y cuarto en 35 días
Javier BlancoLa medida del BCRA provocará baja de tasas en los bancos
El Banco Central (BCRA) les anunció a los bancos que ya está en vigencia un nuevo recorte de la tasa de interés de referencia del mercado, el sexto consecutivo desde que asumió la nueva administración. Era una medida esperada por el mercado, tal como publicó
La entidad a cargo de Santiago Bausili les informó mediante la comunicación “C” 97972 que la nueva tasa de política monetaria (la que les paga por los pesos que tienen invertidos en pases pasivos básicamente a un día) bajó del 50% al 40% nominal anual, por lo que pasa a rondar 3,3% mensual.
De este modo, la tasa efectiva anual (TEA) –que se calcula si la inversión se renueva periódicamente durante un año incluyendo en el capital colocado los intereses periódicamente percibidos– cae del 64,82% al 49,15%.
Se trata de la cuarta baja en apenas 35 días y fue dispuesta tras conocerse que la inflación de abril había sido del 8,8%, colocándose en un dígito por primera vez en los últimos seis meses. Y de seguro provocará una nueva baja en las tasas –ya de por sí negativas– que los bancos ofrecen a los ahorristas para captar depósitos a plazo fijo tradicionales.
Se sabe que el nuevo recorte está vinculado con la mayor tendencia a la desaceleración que habría mostrado la inercia inflacionaria en lo que va del presente mes, además de tratar de facilitarle el financiamiento en pesos a bajo costo al Tesoro nacional, ya que no es casual que el ente monetario haya dispuesto recortes de tasa en las horas previas a cada uno de los últimos llamados a licitaciones para tomar deuda en pesos.
Así lo confirmó en el comunicado difundido más tarde, en el que elogia el compromiso mostrado por el Gobierno con la meta de déficit fiscal cero, dado que evalúa que “acrecienta la credibilidad en el ancla central del programa económico y afianza un sendero de baja de las expectativas de inflación”.
Ese trasfondo fundamental “es el que le permite al BCRA comprometerse a reducir a cero el financiamiento monetario del déficit del Tesoro y así avanzar lo más velozmente posible en el saneamiento de su balance”, asegura.
“El Banco Central tiene esta estrategia de anticiparse a la inflación con la baja de tasas, de manera de sostener la tasa de política monetaria y todas las que arbitran contra ella en terreno negativo para continuar el proceso de licuación, sobre todo en los agregados monetarios, o sea, en términos reales. Mientras haya cepo, lo pueden hacer. El tema es cuando se quite porque no pueden tener tasa negativa”, ya había explicado al respecto el economista Gabriel Caamaño, director de la consultora Ledesma.
Letras quincenales a tasa fija
La otra novedad la comunicó la Secretaría de Finanzas al anunciar, en la previa de una subasta en la que buscará refinanciar vencimientos por unos $2,7 billones, que inicia esta semana un programa de licitaciones de letras a tasa fija “con frecuencia quincenal para asegurar la liquidez del mercado”.
Incluso publicó el cronograma de licitaciones previsto ya para todo el año, que, precisamente, arranca con la mencionada convocatoria para mañana.
Pero lo que la nueva baja confirma además es que el objetivo del Gobierno es reducir lo más rápido posible la cantidad de dinero en circulación para asumir menos riesgos al momento de avanzar con el desarme del cepo cambiario. Busca asegurarse que haya menos pesos en la calle, porque sabe que con ello habrá menos demanda de dólares ante una eventual liberalización.
A eso también se refirió el BCRA al proclamar que su responsabilidad hoy pasa por “limitar la creación de dinero endógena”, lo que explica su apuro por bajar la tasa de interés de política monetaria dado que juzga que esto funcionará como “un ancla complementaria para mantener las expectativas de inflación en una senda descendente”.
En este sentido la entidad revisa la potestad otorgada a los bancos respecto del ejercicio de las garantías de recompra de títulos de la deuda que había establecido en más de 200 puntos básicos por debajo de los precios de colocación primaria. “Eso se puso cuando el BCRA no tenía credibilidad y el Tesoro necesitaba seguir colocando título”, explicaron desde esa entidad.
“Con eso se les entregó a los bancos la decisión de cuándo comprar los bonos, a qué precio, en qué monto y cuánto es la expansión monetaria. Hoy [por ayer] lo retomamos. Ahora el Banco Central vuelve a intervenir sobre el mercado de bonos con discrecionalidad”, aclararon.
Esto está relacionado con el abuso en que recayeron algunas entidades en el ejercicio de esas opciones, lo que les valió sumarios del BCRA y la Comisión de Valores por manipulación de precios como oportunamente informó l y obligó en su momento al ente monetario a emitir casi $2 billones en rescates.
No en vano en los últimos 62 días las autoridades del BCRA –que habían iniciado su gestión con la tasa en el 133% anual– aplicaron cinco recortes de la tasa: la bajaron de 100% a 80% el 12 de marzo, de 80 a 70% el 11 de abril, de 70 a 60% el 25 de abril, de 60 a 50% hace 12 días y del 50 al 40% ayer.
En ese transcurso además eliminó la tasa mínima obligatoria que los bancos debían ofrecer a los depositantes por los plazos fijos, cuando estaba en 110%, lo que hizo caer el retorno de esa clase de colocaciones del 9,04% a poco más del 3% mensual.
La cuestión es que tras el nuevo reacomodamiento que se registrará en las próximas horas esa tasa quedará así en un nivel muy cercano a la del ritmo de ajuste que el BCRA aplica cada mes al tipo de cambio oficial (2%), lo que puede poner a prueba el apetito dolarizador de algunos inversores.
La novedad es que el BCRA les reclamó a los bancos que aceleren el traslado de la baja de tasas a las que cobran por el financiamiento al sector privado, en especial, en lo que hace a los cargos por financiar consumos realizados con tarjetas de crédito, un tipo de interés que mantienen desde hace meses en el 122% anual en la mayoría de los casos.
“Recibimos un tirón de orejas”, admitieron al respecto desde una entidad líder, por lo que los próximos resúmenes podrán ser refinaciados a tasas menores a las actuales pero que seguirán siendo positivas.

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El BCRA lleva comprados US$16.000 millones
Es el acumulado desde que asumió Javier Milei; ayer adquirió otros US$142 millones
Javier Blanco
El Banco Central (BCRA) sumó ayer a sus reservas por intervenciones sobre el mercado cambiario local otros US$142 millones, cifra que le permite acumular un saldo de US$1350 millones en lo que va del mes y, sobre todo, superar ya los US$16.000 millones (son US$16.107 millones en total) acumulados por esta vía desde el cambio de gobierno.
Fue en una rueda de mayor movimiento en la que el volumen operado de contado llegó a los US$450 millones (37,3% por encima del registrado anteayer), para resultar el mayor registro de los últimos 20 días. Según los operadores, esto está vinculado con mayores liquidaciones relacionadas con la cosecha gruesa, ahora que el clima parece estar dando un respiro al cesar las lluvias que complicaban los envíos de los campos al puerto, situación que se agravaba por el mal estado que presentan muchos de los caminos rurales en el país.
Eso no oculta que la capacidad compradora del BCRA va mermando (ayer se quedó con el 31,6% de lo transado en el día), lo que parece estar relacionado con el mayor acceso que van logrando los importadores, al transcurrir los plazos la demanda que quedará formalmente regularizada desde el mes que viene.
“Por el volumen operado se esperaba que sea mayor el saldo de la intervención del día, lo que pareciera mostrar que hubo más demanda para el pago de importaciones”, reconoció incluso el jefe de mesa de ABC Cambios, Francisco Díaz Mayer.
“En lo que va de mayo tuvo un promedio de compras de US$150 millones por día. Fue un 39% por debajo de las compras promedio que había logrado en las primeras ocho ruedas de abril y un 17% menor a la de igual período de marzo, algo que parece estar explicado por un mayor acceso de importadores”, había observado en su informe diario Delphos Investment.
La nueva compra llegó en una jornada en la que el jefe de Gabinete, Nicolás Posse, informó al Senado que el Banco Central en lo que resta del año “no subirá el ritmo de devaluación del peso desde el 2% mensual actual” y señaló que la idea del Gobierno ya no es dolarizar, sino lograr una convivencia entre el peso y el dólar en la “fase final” del programa económico, algo que ya había trascendido anteayer, al difundirse los puntos centrales de los acuerdos contemplados en la revisión de metas trimestrales llevada adelante por el FMI.
Fue una rueda en la que el BCRA dejó subir a $885 el dólar mayorista (el tipo de cambio de referencia cerró a $885,25), es decir, sin alejarse de la pauta de crawling peg fijada. La entidad monetaria luego volvió a recortar la tasa de interés, procurando ayudar al Tesoro a seguir captando financiamiento del mercado interno a bajo costo.

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