viernes, 17 de mayo de 2024

LOS INOLVIDABLES..... “payasos de la tele”...




Miliki: el cariño de sus “niños de 30″, los “payasos de la tele” y la trágica muerte que dividió a la familia
Emilio "Miliki" Aragón transmitió hasta sus últimos días el legado de los "payasos de la tele"Captura TikTok / @Djdani
Con sus hermanos Gaby y Fofó formó el famoso trío circense que llegó a la Argentina a comienzos de los 70, después de tener éxito en varios países de Latinoamérica y de grabar en Estados Unidos con Buster Keaton y los Hermanos Marx
Guillermo Courau

Debajo de su boina a cuadros, del remerón hasta los tobillos y detrás del acordeón, se escondía un descendiente de la burguesía española del siglo XIX. A la vez que continuador de una dinastía circense comenzada por su abuelo, quien dejó los hábitos religiosos por amor a una equilibrista, y a la profesión de payaso. Junto a sus hermanos Gabriel (Gaby) y Alfonso (Fofó), Emilio Alberto Aragón Bermúdez fue la tercera y última pata del trío de payasos más famoso de la historia hispanoparlante. Y paradójicamente, también quien quedaría con los años en la mira de un conflicto familiar que destruyó el mito para siempre.
Ascenso, caída y la construcción de una imagen indeleble por generaciones: la historia de Miliki está plagada de altibajos. Porque detrás de la nariz de fantasía, el maquillaje y la voz nasal, había un hombre amado por los chicos, que brindaba felicidad incluso en los momentos en los que su mundo se derrumbaba. En los que no era feliz.
En 1939 debutan Los hermanos Aragón, terceto compuesto por Gaby, Fofó y Emilín. Faltaban todavía unos años para que el sobrenombre trocara a Miliki. En ese entonces, Emilio tenía diez años y en la arena del circo no hablaba, lo que le permitió desarrollar sus dotes de mimo, y especialmente aprender a expresarse a través de la mirada y la música.
En 1946 -luego de la muerte de su padre-, los tres hermanos se afincan en Cuba, donde logran un éxito notable actuando en locales emblemáticos como el Tropicana, obtienen su propio espacio en la radio y, en 1949, participan de la inauguración de la televisión en ese país, convirtiéndose en los pioneros de su especialidad en llegar a la pantalla chica. En su paso por Cuba, Miliki comenzó a estudiar armonía y composición, y también abrió un local de pastelería en La Habana.
Enseguida, el grupo realizó el primero de sus muchos viajes a América Latina: triunfaron en México, donde incluso llegaron a protagonizar la película El nieto del Zorro (1948), y también en Venezuela, donde también inauguraron el primer canal de TV de ese país. Puerto Rico y Colombia siguieron en la lista.
Fofito, Miliki, Fofó y Gaby, los entrañables "payasos de la tele"

A mediados de la década del 50, llegaron a Estados Unidos, donde actuaron en inglés (hablaban cinco idiomas) y compartieron una gira de tres meses con Buster Keaton: “Fue maravilloso, llegamos a tener una entrañable amistad”, supo contar Miliki. También actuaron junto a Los hermanos Marx. Instalado en Puerto Rico, en 1965 Miliki y sus hermanos tomaron dos decisiones radicales para sus vidas: la primera fue abandonar los clubes nocturnos y dedicarse exclusivamente al público infantil; la segunda, seguir recorriendo el continente hasta llegar a un país del que apenas habían escuchado hablar: Argentina.
La llegada a la Argentina y la canción de la polémica
En la televisión argentina de la década del 70, los chicos tenían un lugar privilegiado. Desde mucho antes hacían lo suyo Carlitos Balá, Rafael “El Pato” Carret, Elvira Romei y Julieta Magaña, entre otros nombres que merecerían un lugar en esta sección. Entre los ciclos más famosos de la época y menos recordados aparece El zapato roto, programa diario emitido por Canal 13 y conducido por Lidia “Mona” Antolín, que presentaba dibujos animados, junto con algunas actuaciones en vivo. Allí -por idea del cubano Goar Mestre, entonces director del canal- debutaron en 1971 los payasos de la tele, ya transformados en cuarteto: Gaby, Fofó, Miliki y Fofito (hijo del segundo, que había nacido en 1950 en La Habana). Muy pronto, El zapato roto pasó a los fines de semana y los artistas españoles se adueñaron del horario.
Miliki, en un alto de la grabación del programa, días después de la muerte de su hermano FofóCaptura TikTok / @Djdani

Si bien estaban acostumbrados al entusiasmo infantil, lo que vivieron aquí fue irrepetible. “Fue la primera vez que usamos camisetas de color celeste con cuello -recordaba Miliki en una entrevista-. Las hicimos especialmente para que tuvieran los colores de Argentina”. El empujón artístico que les significó hacer base en nuestro país redundó en una revalorización de su material anterior y en la composición de temas nuevos.
Como se publicó en la nota sobre la increíble historia de la canción “La gallina turuleca”, todo lleva a pensar que fue una inspiración local: “En 1970, Gaby, Fofó y Miliki (con la presentación de Fofito) editaron en Argentina el disco A sus amiguitos. La placa abre con “La gallina Turuleca”, ya transformada en la canción que todos conocemos. De acuerdo a la discografía del grupo fue la primera vez que se registró el tema (llegaría a España dos años después), por lo que se puede afirmar que la gallina está en condiciones de entrar a tallar en debates nacionalistas a la par de Gardel, el colectivo o el dulce de leche”. Además, el primer registro audiovisual del tema a nivel masivo fue en la película de 1972, Había una vez un circo, de Enrique Carreras, protagonizada por el cuarteto junto a Andrea del Boca, Mercedes Carreras, Jorge Barreiro y Olinda Bozán. A este film le siguió Los padrinos, filmada inmediatamente después pero estrenada un año más tarde.
Finalmente profetas en su tierra, recién en 1973 España les abre los brazos y recalan en TVE con una adaptación del programa que habían hecho en nuestro país. De esta época es una canción que con el tiempo generó una polémica tal que su eco todavía resuena y fue una mancha que atormentó a Miliki durante años.
En “Los días de la semana” (1974), un tema cuya letra fue atribuida al artista por más que quien la cantaba era Fofó, una nena no podía divertirse porque tenía que hacer las tareas de la casa. “Lunes antes de almorzar, una niña fue a jugar. Pero no pudo ir a jugar porque tenía que planchar”, “Miércoles antes de almorzar, una niña fue a jugar. Pero no pudo ir a jugar porque tenía que barrer”, “Viernes antes de almorzar, una niña fue a jugar. Pero no pudo ir a jugar porque tenía que lavar”. Y así cada día.
El mensaje que por entonces pasó inadvertido, con los años, la educación y el revisionismo se volvió inadmisible por su contenido machista y sexista. La condena cayó rápidamente sobre el artista español quien, rápido de reflejos, cuando comenzó con su derrotero artístico recreando la mayoría de sus clásicos, decidió darle una vuelta de tuerca. La niña se convirtió en marido, y sus avatares eran otros: “Lunes antes de almorzar, un marido fue a correr, Pero no pudo ir a correr porque tenía que planchar”, “Martes antes de almorzar, él quería ir al billar. Pero le salió muy mal, porque tenía que coser”, “Jueves antes de almorzar, un vinito iba a tomar. Y no lo pudo tomar, porque tenía que cocinar”.
Para muchos el cambio no alcanzó, porque seguía sin tener en cuenta la condición colaborativa de las tareas del hogar. En 202,1 una publicidad de jabón en polvo, paradójicamente, embarró todavía más el asunto. Recién un año después se editó el tema “Así bailaba”, de Rigoberta Bandini y Amaia, en el que se le dio finalmente la libertad a la niña, que cambiara su destino por el gusto de bailar twerk.
En abril de 1976, Fofó es internado con un tumor cerebral. La operación se torna urgente y se espera que a los veinte días el artista pueda retomar su actividad junto a sus hermanos. Sin embargo, aunque la intervención fue un éxito, Alfonso Aragón debió ser nuevamente internado por una infección hepática, producto de una transfusión de sangre realizada durante la operación. Su cuerpo no resistió y Fofó murió en Madrid, el 22 de junio. Al dolor de su desaparición siguió la pregunta de cómo seguir sin él, si era el alma de “los payasos de la tele”. Pero había algo todavía peor: era también el alma de la familia, el que los mantenía unidos. Su muerte marcó el final de una era y resquebrajó a la familia Aragón para siempre.
Había una vez un circo
Miliki siempre decía que la tragedia de su hermano mayor era la que le había vuelto de un momento para otro el pelo totalmente blanco. Ojalá hubiera sido solo eso. Con los años quedó en el ojo de un huracán, que lo enfrentó directamente con su hermano Gaby. Así lo contaba este último: “Cuando murió Fofó ya nada fue igual, el trío empezó a desmembrarse. Le dimos entrada a los hijos en el grupo y Emilio Aragón (el hijo de Miliki) nos separó. No me alegró la idea, siempre existe dolor cuando dos hermanos se distancian. Pero aquí pesó el egoísmo de los hijos. Yo había inventado primero a Fofó y después a Miliki, nos bastaba una mirada para entendernos. Cuando murió Fofó le dimos entrada a su hijo Rody, y al hijo de Emilio, Milikito. Al principio la cosa funcionó bien, pero un buen día Emilio padre, Miliki, me dijo que debíamos separarnos, que él tenía que dedicarse a sus hijos. Creo que Miliki y yo tendríamos que haber muerto juntos en un escenario… pero la determinación corrió por su cuenta”.
Gaby, Miliki, Fofito y Milikito, en los años 70
No fue la única polémica que enfrentó al integrante más joven de los hermanos Aragón con sus parientes. En 1999, mientras Miliki se reinventaba y volvía grabar las grandes canciones del trío, en España se editaba “Fofó”, una idea similar pero dedicada a su hermano. El productor de esta placa, Fabio Arribas, acusó al expayaso de “intentar por todos los medios evitar que este disco, cuyos beneficios ha donado la viuda y los hijos de Fofó a la Fundación Sin Barreras de Comunicación, dedicada a la integración de niños sordos, saliera a la luz”. Al mismo tiempo declaró que Miliki les había “robado la idea”. Con 70 años cumplidos, el artista se vio obligado a salir a responder: “No entiendo nada. Mi sobrino Rody (hijo de Fofó) me ha negado todo y creo que esto se debe más a una campaña de marketing para buscar ventas. Es una pena, y a mi edad me duele mucho que utilicen a mi hijo Emilio para estas campañas. Solo espero que estas palabras no empañen la relación de la familia, es muy triste que por dinero quieran hacernos daño”.
A pesar de las buenas intenciones de Miliki, la familia nunca fue la misma. Hubo pase de facturas entre primos, con dardos envenenados hacia el hijo del astro, que había conseguido un nombre propio en la Televisión Española, al nivel de Marcelo Tinelli acá, con ciclos como el inoxidable El juego de la oca.
La tregua llegó y por un rato nada más: en 2010 cuando a Miliki le diagnosticaron Parkinson. Hijos, nietos, todos se unieron en torno al último exponente de la familia Aragón (Gaby había muerto en 1995). Su deceso se produjo el 18 de noviembre de 2012. Tenía 83 años. “Ha sido un privilegio nacer en una familia de payasos -contó entonces Fofito-, a pesar de que esta tarde he vivido la otra cara de la moneda: actuar para niños que se estaban riendo mientras yo me tragaba las lágrimas”.
Fofó le acomoda el uniforme de payaso a su hermano Miliki, a comienzos de los años 70
Hasta el último día de su vida, Miliki seguía pensando ideas para sus “niños de 50 años”, hijos y nietos. Había editado un DVD de animación, otro para enseñar las tablas de multiplicar y tenía otros varios en carpeta. “Siempre soñé con morir siendo útil. Mientras Dios me de salud y pueda seguir haciendo reír al público, mejor. Creo que la profesión de payaso es algo muy importante y respetable. El niño que ha venido, o la señora, o el caballero, no debe saber nada de tus problemas. Tienes que ocultarlo y ofrecer lo mejor de tí. Han venido a reír contigo y tú tienes que dar lo mejor de tí para que sean felices”.

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