miércoles, 15 de mayo de 2024

SOCIEDADES POLÍTICAS Y VÍNCULOS


Estrategia compartida y tensiones entre los socios principales del “cordobesismo”
El exmandatario mantiene distancia de la gestión provincial; las especulaciones sobre su futuro político
Gabriela Origlia Martín Llaryora Gobernador de Córdoba ...Juan Schiaretti Exgobernador de Córdoba
Juan Schiaretti y Martín Llaryora, tras el triunfo electoral
CÓRDOBA.– Hace cinco meses Juan Schiaretti dejó la gobernación de Córdoba en manos de Martín Llaryora. Se fue con una alta imagen positiva en la provincia (alrededor del 75%) y una mejora en el conocimiento a nivel nacional con una buena opinión general (rondaba el 49%). Desde entonces, se dejó ver solo una vez en la capital cordobesa y otra en un panel académico en Estados Unidos. Están los que especulan con que ese perfil bajo es para “evitar criticar” a su sucesor, con quien tendría “muchas diferencias”. Otros aseguran que lo hace para “permitirle que se construya”. Pero no hay extremos en ese vínculo, según pudo reconstruir la nacion.
Los allegados a los dos coinciden en que la relación es “correcta, buena y afectuosa”, aunque –admiten– también hay tensiones. Esas diferencias se dieron, fundamentalmente, en los primeros meses del año, cuando Llaryora saltó abruptamente al escenario nacional por el enfrentamiento con el presidente Javier Milei. Para el exgobernador ese protagonismo fue precipitado, en especial por el nivel de aceptación del libertario. Y porque su actitud pudo haber derivado en el despido del cordobés Osvaldo Giordano de la Anses.
Febrero fue un mes complejo para el gobernador. Después del fracaso del primer proyecto de la ley ómnibus, Milei lo puso en la mira. El plus de dificultad lo da que el libertario hizo la mejor elección del país, sin contar la Antártida, en Córdoba en el balotaje. La estrategia de “defender” la provincia no es igual ahora que teniendo al frente al kirchnerismo. Para Schiaretti, ese cambio de paradigma era lo que había que sopesar mejor.
“Quienes creen que hay una pelea se equivocan –dice un referente del schiarettismo–. Lo principal para ‘el Gringo’ es preservar Córdoba y en función de ese objetivo actúa. Claro que hay diferencias, y que probablemente él no haría determinadas cosas que hace Llaryora, pero no hay nada importante ni de envergadura. Ambos coinciden en la meta mayor, que es sostener el cordobesismo a nivel local y expandirlo”.
Otro factor de fricción se vincula con las elecciones municipales de Río Cuarto. La segunda ciudad de Córdoba y capital alterna inaugura el calendario electoral el 23 de junio próximo y el peronismo no logró ir unido. Adriana Nazario, expareja de José Manuel de la Sota, rompió e irá con lista propia. Para Schiaretti se debería haber hecho “mucho más” para que hubiera fórmula única.
Los cercanos a Llaryora lucen menos preocupados. Confían en que Guillermo de Rivas es un buen candidato (es actual funcionario municipal) y que tiene chances de imponerse y retener la ciudad. “Si lo logra, Martín se convierte en un ‘hacedor de intendentes’”, se envalentonan. De todos modos, el gobernador ha estado en el sur de la provincia, en una visita de gestión, e insistió en un llamado a la unidad.
Aunque no aparece en público, Schiaretti mantiene reuniones con su excompañero de fórmula Florencio Randazzo y con Miguel Ángel Pichetto. Ha mantenido algunos almuerzos con ellos en la ciudad de Buenos Aires. Además, está dando las puntadas finales a la fundación de estudios que presentará en sociedad después de que se firme el Pacto de Mayo. Esa es la fecha bisagra para que empiece a vérselo más seguido y opine sobre temas de la agenda nacional.
No será Córdoba el eje de sus actividades, según comenta su círculo chico constituido por exfuncionarios y varios legisladores nacionales. De esa manera, intentará no tener que referirse a la gestión de Llaryora y, a la vez, buscará tener más presencia en otros distritos.
Desde El Panal (la casa de Gobierno de Córdoba) cuentan que para los temas “macro” siempre hay conversaciones entre su actual ocupante y su antecesor: “Juan es un faro en esas cuestiones; no podemos dejar de consultarlo. En esos puntos no hay disidencias. En el día a día, por supuesto, no se lo está llamando”.
Así como desde el schiarettismo enfatizan que Llaryora debe consolidarse como gobernador y por eso conviene “no ser un jarrón chino”, los asesores en comunicación del mandatario analizan cómo fue la construcción del perfil de Schiaretti en 2007. Están convencidos de que ese tiene que ser el punto de comparación, “no el del 2023, cuando estaba en su esplendor”.
En 2007, Schiaretti le ganó por apenas 17.734 votos a Luis Juez; el año pasado Llaryora venció al mismo rival por 64.394. Ambas fueron victorias pírricas. “El Gringo” sucedió a De la Sota, una figura fuerte y al actual mandatario le tocó la misma suerte. En 2008, con la crisis de la 125, Córdoba se encolumnó con el campo y la Nación le cortó los recursos.
Por esos puntos en común es que los estrategas de Llaryora creen que pueden aprender de algunos aspectos, más allá de que confían en la capacidad del mandatario para gestionar en tiempos de crisis. Grafican que pasó esas pruebas tanto cuando fue intendente de San Francisco como de la ciudad de Córdoba.
“Veremos que decide el Gringo, pero nosotros lo queremos en el Congreso”, subraya un dirigente de Llaryora. La referencia, obviamente, es a Schiaretti. Desde el entorno del exgobernador señalan que no hay que apresurarse, que por ahora el interés está puesto en impulsar el “cordobesismo” en otras provincias. Para el actual mandatario, sería significativo contar con una suerte de embajador en el primer plano nacional, incluso si en el 2025 él mismo se anima a lanzarse como candidato a presidente.
La dinámica que proponen para el corto plazo se asemeja a la que tuvieron Schiaretti y De la Sota. El primero se ocupaba de la gestión y “el Gallego” jugaba a nivel nacional. “De la Sota tenía algunos ‘permitidos’ que él mismo se daba y se los respetábamos porque sabíamos que estábamos espalda con espalda”, se sincera un dirigente de Schiaretti, quien reconoce que Llaryora “no es un hijo político” del exmandatario, sino que hizo su propio camino.
“Trabajaron juntos, tienen capacidad para hacerlo y lo seguirán haciendo”, afirma y valora que Llaryora “a veces acelera demás, pero tiene capacidad de volver”. No lo aclara, pero es obvio que habla del arranque del año, cuando le plantearon que no quisiera saltar directo a la carrera presidencial, porque primero debía correr la de gobernador


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Milei se reencuentra con Eurnekian, su padrino histórico del sector empresario
El Presidente volverá a mostrarse mañana en público con el dueño y fundador de la Corporación América; el pasado y el presente de una relación determinante para el Gobierno
Matías MorenoEl jefe del Estado y el empresario Eduardo Eurnekian

El estado actual de la relación que forjaron durante años Javier Milei y Eduardo Eurnekian, uno de los empresarios más poderosos del país, es un enigma. ¿El magnate se benefició de la llegada de Milei a la Casa Rosada y ejerce su capacidad de lobby en las filas de los libertarios? ¿Es una fuente de consulta para sus hombres de confianza en el gabinete e interfiere en la hoja de ruta trazada por el Presidente?
Milei y Eurnekian mantienen una relación cordial y entrañable. Quienes los conocen desde hace años afirman que no cortaron lazos desde que se concretó el cambio de mando, el 10 de diciembre, pero que el dueño de Corporación América, compañía donde el Presidente trabajó durante más de una década hasta que decidió dar el salto a la política grande, prefirió tomar distancia del experimento libertario para blindar sus negocios.
Cerca de él juran que evita interferir directamente en la toma de decisiones del Presidente. Otros sospechan que los tentáculos del “armenio” y sus sobrinos, que tienen intereses en temas vinculados a la energía y los biocombustibles, la agroindustria, la infraestructura y los aeropuertos, llegan hasta los puntos estratégicos de la administración de Milei. Es que, con el inesperado ascenso político del economista, el tablero de control del Estado quedó en manos de un puñado de exempleados del holding, como Nicolás Posse, Guillermo Francos, José Rolandi o Mariano Cúneo Libarona.
Milei y el empresario que lo apadrinó durante más de una década y apalancó su carrera ascendente en la política volverán a estar mañana cara a cara. Es que el Presidente y Eurnekian confirmaron su participación en el nuevo cónclave del Consejo Interamericano de Comercio y Producción (Cicyp), evento que reúne a las autoridades de las principales cámaras de la industria, la construcción, el campo, la bolsa y el comercio. Será el primer encuentro público entre el mandatario y el poderoso empresario desde que los libertarios desembarcaron en Balcarce 50.
El “armenio” ya no necesitará promocionar a su empleado más histriónico. Incluso, Milei será el principal orador del cónclave del círculo rojo. Altri tempi.
Pese a los últimos desencuentros en público –que fueron motivados, sobre todo, por las duras críticas que le propinó el líder libertario al papa Francisco o su prédica anarcocapitalista y a favor de la dolarización–, Milei y Eurnekian se respetan y preservan los canales de diálogo. Aunque se tienen afecto, no hay simbiosis. Cerca del Presidente relatan que el lazo personal no se ha deteriorado, pero ya no está marcado por la dinámica de jefe y empleado.
Más allá de que Eurnekian, de 91 años, ya no oficia como el padrino del Presidente, tiene llegada a las grandes estructuras de poder de Milei, una herramienta clave para destrabar negociaciones. “Javier lo recuerda como un ‘buen jefe’ y hablan, pero no tiene influencia sobre él”, grafica un interlocutor habitual del líder de La Libertad Avanza.
No obstante, hay contactos fluidos con otros referentes de Corporación América.
En el mundillo de Eurnekian prefieren marcar distancia de la vida diaria del nuevo gobierno. Argumentan que el dueño del holding no ha aparecido en actividades del Presidente y que, a diferencia de otros grandes empresarios, no abrió la boca para elogiar públicamente el rumbo de la gestión. Eurnekian se corrió, pero no se ha ido del todo.
“La relación está intacta. Eduardo lo albergó durante doce años en la empresa, pero Javier tiene otros pastores en el mundo empresario que lo guían”, retratan en el círculo de confianza de Eurnekian, un experto en desplazarse sin mover el aire en los estamentos más influyentes del poder real.
En septiembre pasado, antes de la primera vuelta electoral, Eurnekian se encargó de remarcar sus diferencias con el estilo y el “pensamiento” de Milei, su exempleado, en una charla con periodistas en el Hotel Sheraton, en Retiro.
Ante todo, le incomoda su fórmula antipolítica. “Si no se modera, no estamos para aguantar otro dictador”, sentenció. Poco antes, el “armenio” había manifestado su disgusto por las duras críticas que Milei le había propinado al papa Francisco, con quien tiene un vínculo cercano. Dijo que sus opiniones estaban fuera de lugar y que el libertario no estaba a la altura para juzgar al Sumo Pontífice. Fue el primer desmarque o señal de que Milei ya no estaba condicionado por él.
El 16 de noviembre, Eurnekian y Milei volvieron a cruzarse en el Hotel Alvear. Fue antes de que el referente de La Libertad Avanza se impusiera en el balotaje contra Sergio Massa.
“Tengo 3700 ñatos que trabajan para la empresa. Uno salió fallado, ¿qué querés que haga?”, ironizó Eurnekian, quien después aclararía que su frase no tenía una connotación peyorativa.
En rigor, argumentó, quiso destacar que Milei había logrado ser un candidato a presidente con chances palpables de llegar a la Casa Rosada. Lejos de molestarse, el libertario, que conoce a Eurnekian desde 2008, interpretó esas palabras como una broma “divertida” de su exempleador. Tres meses antes, Milei había cuestionado a los “empresarios prebendarios” que “les gusta hacer negocios con el Estado para tener la vaca atada”. Lo hizo durante la reunión del Consejo de las Américas. Ese día Eurnekian estaba sentado en la primera fila, a pocos metros de Karina Milei.
Es sabido que el economista ultraliberal, antes de probarse en política como candidato a diputado nacional en las legislativas de 2021 supo instalarse en los medios de comunicación gracias a los fluidos contactos de Eurnekian. Es más: América Televisión, el canal del cual el empresario es accionista, fue una de las plataformas donde Milei pudo promocionar su libreto económico y multiplicar sus diatribas contra la “casta” política, además de machacar con que Marcos Peña y las “palomas” de Pro eran los responsables del naufragio económico de Mauricio Macri.
El encono entre Eurnekian y el macrismo se profundizó durante el gobierno de Cambiemos. Macri tensó el vínculo con las autoridades de Aeropuertos Argentina 2000, la nave insignia de Corporación América, cuando pelearon por la concesión.
Retiro táctico
Desde que Milei se impuso en la segunda vuelta, Eurnekian inició una retirada estratégica.
A diferencia de otros grandes empresarios del país que orbitan cerca del nuevo poder, como Eduardo Elsztain (IRSA), Alejandro Bulgheroni (PAE) o Paolo Rocca (Techint) y Marcos Galperin (Mercado Libre), el dueño de Corporación América optó por un silencio prudencial y aún no se manifestó públicamente sobre la situación económica, la principal preocupación de Milei, el plan de ajuste que aplicó Luis “Toto” Caputo para controlar la inflación o el set de reformas estructurales que impulsa el Presidente para desregular la economía y que entusiasman al establishment.
Interlocutores habituales del poderoso empresario, que maneja un conglomerado de compañías con peso relevante en el sector aeroportuario, la agroindustria, la energía (CGC, que controla la producción gasífera en Santa Cruz) y la infraestructura (Helport), aseguran que está enfocado en sus negocios y que se mueve con prudencia para reducir los riesgos de quedar identificado con la gestión de Milei.
Por caso, algunos colaboradores estrechos de Eurnekian arguyen que Corporación América Aiports cotiza en la Bolsa de Nueva York, para reforzar la idea de que el empresario prefiere mantenerse alejado de la política.
Eso sí: reconocen que siempre tuvo llegada a los presidentes y que su relación de confianza con Milei no alteró su fórmula habitual de vinculación con el poder. Está, pero no está.
“Es respetuoso de la investidura presidencial; nunca dice nada sobre Javier”, señalan sus allegados al empresario.
Eurnekian hizo de la discreción un dogma. Aprendió a deslizarse desde detrás de bambalinas para influir en las altas esferas. Y sabe lo que pasa en el Gobierno no solo por su acceso al despacho de Milei, sino también porque tiene controllers en ministerios claves.
Desde Posse hasta Francos (Interior), el hombre más cercano a Eurnekian en el gabinete, hasta Cúneo Libarona (Justicia) o Rolandi, número dos del ministro coordinador, tuvieron vínculos laborales con la compañía del “armenio”.
En las filas libertarias asumen que los contactos son fluidos con el magnate y sus sobrinos Martín Eurnekian, presidente de Aeropuertos Argentina 2000, o Hugo Eurnekian, CEO de Compañía General de Combustibles (CGC).
Las sospechas macristas
En Pro sospechan que la resistencia de un sector del Gobierno a integrar al macrismo se origina en los roces que hubo entre la administración de Cambiemos y el patriarca de los Eurnekian.
A su vez, las espadas macristas que siguieron de cerca la discusión de la letra fina de los articulados de la Ley Bases y el paquete fiscal en el Congreso están convencidos de que la influencia del “armenio” no ha desaparecido. Incluso siembran sospechas sobre los beneficios y alcances del régimen de incentivos a las grandes inversiones o el interés del círculo rojo por el capítulo de privatizaciones de empresas públicas.
Quienes frecuentan a Eurnekian niegan que haya intervenido o que se entrometa en las definiciones del Presidente. Es más: deslizan que otros empresarios tiene más injerencia que el “armenio” en los anillos más cercanos a Milei. Por caso, Techint también se quedó con cargos relevantes en el Gobierno, como la secretaría de Trabajo, donde recaló Julio Cordero, o la presidencia de YPF, con Horacio Marin.
En tanto, el empresario textil Teddy Karagozian desembarcó en el Consejo Económico de Milei, que encabeza Demian Reidel, que se ocupará de diseñar políticas “estructurales y de crecimiento” a largo plazo.
Werthein y Elsztain
Allegados a Milei concuerdan con que Eurnekian no ostenta mayor influencia en la toma de decisiones que el grupo Werthein o Elsztain. “Hablan, pero Eduardo está en retirada y tiene cero influencia”, sostiene una fuente con acceso a la intimidad presidencial.
De hecho, el propietario de IRSA le prestó el Hotel Libertador como búnker y a fines de noviembre lo escoltó en su periplo religioso a los Estados Unidos.
En ese momento visitaron la tumba del rabino Menachem Mendel Schneerson en Nueva York. Allí también estuvo Gerardo Werthein, embajador en Estados Unidos y uno de los magnates más cercanos a Milei.
Si bien el pasado en la empresa del “armenio” no equivale a contar con una suerte de salvoconducto en el gabinete, abre puertas en el nuevo poder.
Los ejemplos sobran. Guillermo Ferraro, que pasó por el holding, fue eyectado de su cargo en Infraestructura, pero Posse puso a fines de abril pasado a Luis Fasanella, exdesarrollador de nuevos negocios de Corporación América, como titular de Nucleoeléctrica, que maneja las plantas Atucha y Embalse.
La sombra de Eurnekian apareció en varios movimientos motorizados por Posse, como las designaciones de Alfredo Gallardo al frente de la Policía de Seguridad Aeroportuaria o del brigadier retirado Jorge Jesús Antelo como secretario de Estrategia Nacional de la Jefatura de Gabinete. Pero en el grupo niegan cualquier vínculo con Gallardo y Antelo.
Ambos fueron acercados al Gobierno por Posse, pero Gallardo también tiene una relación de amistad con Vicente Ventura Barreiro, número dos de Patricia Bullrich en Seguridad y alfil de Cristian Ritondo.
A contramano de los grandes empresarios que apuntalan a Milei en su “batalla cultural” y su prédica liberal, Eurnekian minimiza los riesgos y cultiva un segundo plano. Niega que haya puesto a dedo tres ministros –en el grupo afirman que Posse era un ingeniero que ocupaba un cargo de segunda línea– o que se haya beneficiado de su acceso directo a la cúpula del gobierno de Milei.
No obstante, integrantes del “círculo rojo” descuentan que incrementó su influencia y poder de lobby desde que el líder de LLA llegó a la Casa Rosada.
“Eduardo piensa en sus negocios”, repiten cerca del “armenio” para cerrar la conversación.

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