domingo, 18 de junio de 2023

CRÍTICAS


Paolo Rocca hizo un fuerte planteo sobre la actual situación de la educación
“Cómo hacemos para que la escuela pública salga de esta condición inaceptable”, inquirió el presidente del Grupo Techint, que lideró una jornada por los 10 años de la ETRR
Josefina Gil MoreiraRocca compartió sus apreciaciones con los ministros Acuña, Grahovac, Müller y Thomas
“La educación es un factor fundamental en la movilidad social. Muchos chicos no tienen límites en sus sueños y a través de una educación de calidad pueden alcanzarlos”, dijo ayer Paolo Rocca, presidente del Grupo Techint, frente a un auditorio de cerca de 400 personas.
Con motivo del décimo aniversario de la creación de la Escuela Técnica Roberto Rocca (ETRR), del mismo grupo y con sede en Campana, que ayer fue distinguida como una de las 50 mejores del mundo, se realizó la segunda edición del Día de la Educación Roberto Rocca.
En el cierre de la jornada, Rocca explicó que el objetivo del evento fue dar mayor visibilidad a la problemática de la educación y ponerla en un lugar más elevado de la agenda del país: “Techint tiene una tradición industrial y hay valores entre los cuales la educación técnica es fundamental, porque promueve la transformación de la comunidad. No se limita a la planta, sino que tiene valores profundos anclados en su gente que se irradian a toda la comunidad. Solo podemos crecer si la comunidad que nos rodea crece con nosotros”.
Por último, Rocca se refirió a la importancia de la educación técnica de calidad como base para la construcción de consensos nacionales: “Sobre la educación técnica se construye consenso porque se aleja de la ideología y se acerca a una visión racional”.
Inaugurada en 2013, la Escuela Técnica Roberto Rocca fue la primera de una red de establecimientos fundados por el Grupo Techint para ofrecer educación técnica de calidad como motor de transformación y movilidad social. En 2016 se inauguró la segunda, en Pesquería, México, y el próximo paso será abrir otra en Santa Cruz, Brasil.
El modelo educativo de los establecimientos de la red está guiado por cuatro aspectos pedagógicos: excelencia académica, aprendizaje activo, aprendizaje por experiencia y aprendizaje colaborativo. La aplicación de estos enfoques hace de la escuela un lugar al que los alumnos asisten motivados y contentos.
Rebeca, por ejemplo, es una estudiante de segundo año de la ETRR que soñaba con estudiar en esta institución desde que tenía ocho años. “Cuando cumplía años y tenía que pedir un deseo, pedía venir a esta escuela”, dijo la joven, que vive en Campana, a
En el evento, se desplegó un panel de debate sobre la agenda educativa actual y los desafios productivos y de inclusión social del que participaron los ministros de Educación Soledad Acuña (ciudad de Buenos Aires), Walter Grahovac (Córdoba), Martín Müller (Entre Ríos) y José Manuel Thomas (Mendoza).
Rocca recordó, en primer lugar, una serie de datos: “Una amplia mayoría de chicos vienen de lugares por debajo de la línea de pobreza y en ese contexto, los temas de abandono escolar son muy importantes, especialmente en la escuela secundaria, donde los egresados en tiempo y forma no superan el 54%”.
“¿Cómo hacemos para que la escuela pública salga de esta condición inaceptable para un país que quiere progreso social?”, les preguntó a los funcionarios.
“Para que la Argentina vuelva a crecer de la mano de la educación necesita de dos grandes enfoques: uno, el político. Hay una asimetría enorme dependiendo de la provincia donde les tocó nacer a los chicos y no hay un Estado nacional que les garantice aprender. Necesitamos discutir la gobernanza del sistema educativo, el concepto de federalismo educativo, y que el ministerio nacional pueda garantizar que en todas las provincias se enseñe con la misma calidad. Y el segundo desafío nos compete a todos como sociedad. Si a la sociedad no le importa la educación, la política tiene pocos incentivos para trabajar a largo plazo”, respondió Acuña.
Los cuatro funcionarios coincidieron en la necesidad de contar con un marco nacional que apoye las mismas reformas, fundamentalmente en la formación docente y en la generación de datos para tomar decisiones políticas. “Tenemos una nación débil, pero también tenemos provincias débiles. Hay que cambiar al formación docente inicial y para eso necesitamos hacer un gran acuerdo nacional”, consideró Grahovac.
“Discutir en serio”
Thomas agregó: “Hay que animarse a tener datos para poner arriba de la mesa y discutir en serio. Y no hay una masa crítica pidiendo por educación. Falta gobernabilidad en la educación y en la Argentina”. Y Müller sumó: “Una de las prioridades es el desafío de repensar la formación docente inicial y tener políticas basadas en evidencias”.
La primera ponencia de la jornada de ayer estuvo a cargo de Diana Cornejo Sánchez, directora de Liderazgo y Desarrollo Educativo en High Tech High, una red de escuelas de California, Estados Unidos, en la que se inspiraron desde la ETRR para implementar innovaciones pedagógicas y edilicias. “Debemos brindar oportunidades para que los chicos puedan conectar entre sí en el edificio escolar y fomentar el sentido de comunidad entre las familias para el progreso individual y social. Una vez que tengamos las relaciones, la seguridad y el ambiente entonces podemos pensar en lo académico. Los líderes deben desmontar los que conocemos como escuela. Nuestras escuelas deben reflejar de forma física lo que pensamos”, aseveró Cornejo Sánchez.
Luego, hubo un panel de educación y empleabilidad que contó con las voces de la especialista en educación Guillermina Tiramonti; Javier Martínez Álvarez, presidente de Tenaris Cono Sur; Luciana Piersanti, gerente de una pyme de fabricación de maquinaria agrícola, y Rubén Tejera, egresado y docente de la ETRR.
“Como adultos responsables debemos mostrarles a quienes no lo han podido ver que la libertad consiste en poder elegir y para eso hay que mostrarles a los chicos que hay máquinas, que hay empleo. Podemos ser agentes de cambio y transformarles la vida a ellos y a sus comunidades”, dijo Piersanti.
Martínez Álvarez comentó: “Cuando empezamos con el proyecto de la escuela veíamos la dificultad de los chicos para mantenerse en la escuela. Hoy tenemos una primaria que más o menos aguanta la parada y una secundaria con dificultades infinitas. Por ejemplo, para contratar a 1500 personas tuvimos que revisar unos 6000 CV en Campana. En cambio, en Valentín Alsina tuvimos que ver entre 8 y 10 para contratar a una persona. Esa diferencia tiene que ver con lo que se construyó en Campana”.
“El mandato de esta escuela siempre fue intentar impactar a la comunidad educativa porque en algún momento se rompió el vínculo entre la escuela y la posibilidad de progresar, y eso es algo a recomponer. Hay que formar a los chicos permanentemente porque hay innovaciones constantes. Es el tema más importante para la Argentina hoy. Me gustaría un sistema educativo que se anime a cambiar y que los empresarios se animen a participar porque hay mucho en juego, que es el futuro de la Argentina”, añadió Martínez Álvarez.
Finalmente, Tiramonti aportó una reflexión acerca del concepto de mérito. “El mérito en su acepción más tradicional está asociado a la escuela del sacrificio, donde un chico entraba a la escuela y tenía que aprender con sufrimiento y cuanto más sufrías, mejor. Esa definición no tiene nada que ver con la sociedad actual y con lo que hoy pensamos que tiene que ser una escuela. Hoy la escuela propone que los chicos tengan la disposición de crecer, de buscar su límite de conocimiento, desarrollar habilidades. Y el mérito entonces es del chico que mejor disposición tiene para aprender y eso no lo convierte en el maldito”, argumentó.
“Hace mucho se habla de cambiar cosas en las escuelas secundaria. Acá nos animamos, tuvimos el apoyo para hacerlo y empieza a dar resultados. La escuela siempre tuvo dos objetivos: la excelencia académica y el trabajo con la comunidad”, reflexionó Ludovico Grillo, director de la ETRR de Argentina.
En la ETRR de Campana, el 100% de los 436 alumnos tienen algún tipo de beca parcial o total. El plan de estudios tiene una duración de siete años de doble jornada, y está dividido en un ciclo básico de tres años y un ciclo superior de cuatro años con dos orientaciones: electrónica y electromecánica.
La institución promueve el aprendizaje activo, con el estudiante en el centro del proceso. Una de las metodologías impulsadas por la escuela es el aprendizaje basado en proyectos, que busca que los alumnos puedan aprender en la práctica, investigar, trabajar en equipo y construir conocimiento. Se busca un clima escolar positivo con el sistema de convivencia en la filosofía de “disciplina positiva”.
También en la escuela de Campana se brindan talleres extracurriculares: Club de Robótica, música, deporte, apoyo de matemática. Al llegar a 7º año, y como parte del plan de estudios, los alumnos realizan 200 horas de prácticas profesionalizantes en empresas de la zona.
Efrén Castillo, director de la ETRR de México, resumió: “Es una familia educativa muy joven que está creciendo, pero los logros dicen que vamos por buen camino”

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