Nuestro alto grado de populismo en sangre
Héctor M. Guyot
Muchas mentes lúcidas de la aldea global están escribiendo para nuestro país, pero los argentinos, encapsulados en una agobiante realidad, no atendemos las advertencias. Politólogos, sociólogos y filósofos analizan la degradación de las democracias occidentales y el ascenso de líderes autoritarios de uno y otro signo que corroen las instituciones desde adentro, después de haber llegado al poder por medio del voto. Tengo la suerte de recibir, por mi trabajo, los ensayos de estos pensadores. Y de algún modo todos hablan sobre la Argentina, pues su asunto es el populismo, perversión que nos acompaña desde mediados del siglo pasado, cuando el autoritarismo de inspiración fascista arraigó en nuestra cultura política como fuerza dominante para llegar hasta nuestros días encarnado en experimentos alocados, variaciones de una misma partitura que se ha vuelto costumbre en nuestros oídos. Con la musiquita de su relato, el kirchnerismo no hizo más que actualizar el mito fundacional, una cuña que hace décadas dividió al país entre “pueblo” y “oligarquía”.
“El proyecto populista que se inventó Perón buscaba la entronización de un líder, un padre de la patria, pero tenía un talón de Aquiles: dependía del electorado”, dice Carlos Granés, antropólogo social colombiano, en su libro Delirio americano. Una historia cultural y política de América Latina. ¿Cómo cooptar ese electorado? “Para lograrlo se necesitaba colonizar la mente de los argentinos, afectar sus escalas de valores, sus gustos, sus sentimientos, sus aspiraciones –sigue Granés–. El verdadero genio de Perón fue darse cuenta de que para sobrevivir en el tiempo una democracia populista debía tatuar sus consignas en el corazón de los votantes”.
Más de setenta años después, con una elevada cuota de populismo en sangre, los argentinos somos vulnerables a los intentos de colonización mental. Los Kirchner y Javier Milei no han apuntado al ciudadano, sino a conquistar a la persona en su totalidad, como si para ellos el voto, antes que el resultado de una elección racional, fuera el fruto de una identificación emocional que garantiza una fidelidad sin condiciones. Dogmáticos, no proponen un programa político, sino una cruzada de carácter religioso contra “el mal” y exigen una adhesión total a la palabra del líder, que demoniza al que piensa distinto y acaba cancelando el diálogo democrático.
En un libro extraordinario, Paranoia. La locura que hace la historia, el psicoanalista italiano Luigi Zoja traza un perfil de los líderes mesiánicos. “El pensamiento paranoico es, al mismo tiempo, lógico e imposible, coherente y contradictorio. Es una máscara que cubre el rostro de un ser radicalmente inseguro, que se engaña incluso a sí mismo”, escribe. Los paranoicos proyectan su sombra sobre los demás mediante un discurso simplificador revestido de lógica, pero edificado a partir de un núcleo delirante o un presupuesto falsificado, dice Zoja. Ahora que Donald Trump fue noticia por una corta detención, acusado de asociación ilícita y conspiración electoral, recordé la carta que un grupo de psiquiatras envió al diario The New York Times en 2017. Allí afirmaban que el presidente Trump reunía muchos de los síntomas que la Asociación Psiquiátrica de Estados Unidos atribuye al “desorden de personalidad narcisista”. Por entonces señalé las semejanzas de fondo entre Trump y Cristina Kirchner. Hoy, ante la foto de Trump detenido, creo que Milei se le parece en mucho más que en el absurdo gesto que ofrece a los fotógrafos y la obsesión por el pelo.
En otro interesantísimo libro reciente, Mitologías fascistas. Historia y política de la irracionalidad en Borges, Freud y Schmitt, el historiador argentino Federico Finchelstein cita un texto de 1944 en el que Theodor Adorno afirma que “el espíritu paranoide”, con sus juicios absolutos, paga un precio muy caro: el de perder de vista la realidad. “Ese era un aspecto esencial del culto al líder”, escribe Finchelstein en su rescate de las ideas de este pensador de la Escuela de Fráncfort. “Recaer en sacralizar el pensamiento llevaba a los seguidores a depender de la mentira de este, y el resultado era la ceguera absoluta”.
Ante una realidad posfáctica fragmentada por la red, todos estamos un poco ciegos. Y, posiblemente, con algún grado de paranoia también. Pero presumo que los argentinos hace rato que hemos elegido no ver y hacemos un esfuerzo extra para lograrlo. Un ejemplo: la causa de los cuadernos de las coimas. Hay un expediente gigante repleto de pruebas contundentes, incluidas las confesiones de decenas de empresarios y funcionarios kirchneristas; sin embargo, cinco años después de iniciado, el juicio está estancado y todo sigue igual.
Tampoco acabamos de ver lo que significaron veinte años de kirchnerismo para la democracia argentina y para el mismo país, hoy sumido en la anomia y en la disgregación social. En este territorio dañado material y culturalmente por un ejército de ocupación en aparente retirada, el populismo busca perpetuarse con el favor del voto y disfrazado con otros ropajes. Y salió de las primarias picando en punta. •
Con la música de su relato, el kirchnerismo no hizo más que actualizar el mito fundacional, que a mediados del siglo pasado dividió al país entre “pueblo” y “oligarquía”
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Rectores universitarios rechazan las propuestas privatizadoras de Javier Milei para la educación
Sesionaron en Corrientes y ratificaron la defensa irrestricta del sistema de enseñanza superior, pública y gratuita; fuertes cuestionamientos a los planteos de La Libertad Avanza
Eduardo Ledesma
CORRIENTES.- Una docena de rectores de universidades nacionales se reunieron este viernes en Corrientes para formalizar un debate sobre las problemáticas más urgentes del mundo universitario y dejaron sentada su posición en defensa de la educación pública, como respuesta directa a propuestas privatizadoras, como las que sostiene el candidato a presidente por La Libertad Avanza, Javier Milei.
El plenario, que tuvo lugar en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), fue preparatorio para el próximo encuentro del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), que se realizará el 8 de septiembre en San Luis. Sirvió, además, para consolidar un borrador con líneas de acción comunes que terminará en un documento conjunto, en el que se ratificará la defensa irrestricta del sistema de la educación superior, pública y gratuita.
“Lo de hoy fue muy importante porque logramos un posicionamiento contundente en torno a estrategias activas, comunes y particulares que trataremos en la próxima reunión del CIN”, dijo el rector de la UNNE y anfitrión del encuentro, Gerardo Omar Larroza, quien adelantó que las universidades planean tener un rol activo en la campaña electoral, para mostrar potencialidades, evidenciar el producido de las investigaciones y defender el derecho de la ciudadanía a la enseñanza pública.
El gobernador Gustavo Valdés se manifestó en línea con la posición de los rectores. Compartió con ellos un almuerzo y planteó su mirada. Comprometió su acompañamiento en las acciones tendientes a extraer de la discusión electoral, las dudas en torno a la importancia del sistema educativo, reconstruyó uno de los asistentes a la reunión. Participaron también del almuerzo el vicegobernador Pedro Braillard Poccard y la ministra de Educación, Práxedes López, entre otras autoridades de la provincia.
Propuestas inviables
“Para nosotros, la idea de Milei de privatizar la educación pública es una propuesta muy difícil de aplicar”, remarcó el rector Larroza. Recordó que “esto no es nuevo, pues ya en los años 90 aparecían estas expresiones, cuando [el ex ministro de Economía, Domingo] Cavallo mandaba a lavar los platos a los investigadores”.
“En 2001 la Argentina tuvo otra crisis y uno de los principales recortes fue en la educación pública. Por eso estamos ordenando nuestras ideas frente al escenario político. Algunos rectores son más cautos, pero nadie duda de la necesidad de esta toma de posición”, insistió el rector anfitrión.
Agregó que “la matriz ideológica hace que nos posicionemos, sobre todo cuando esas matrices ven a la educación como un gasto y no como una inversión”, cerró el rector en el diálogo , tras la finalización del cónclave y antes de la entrega del doctorado honoris causa al doctor Ricardo Gil Lavedra, exmiemnto de la Cámara Federal que participó del Juicio a las Juntas y a quien reivindicaron como “un símbolo de defensa de la democracia”.
“Es un símbolo de defensa de la democracia”, destacó el rector Larroza durante la sesión del Consejo Superior de la universidad.
“Para mostrar al mundo”
El rector de la Universidad Nacional de Rosario, Franco Bartolacci, también se sumó a la defensa de la educación pública. “La Argentina presenta muchos problemas, pero tiene para mostrar al mundo un sistema universitario”. Dijo, por lo tanto, que “la defensa de la educación pública es una de las razones que nos moviliza y nos encuentra hoy aquí. Tenemos la responsabilidad de plantear una voz pública, provocar una conversación que deje en evidencia el riesgo que implica que se concrete el resultado de las primarias”.
“Creemos en el acceso a la educación superior como un derecho, no como un gasto, porque hacemos más que formar profesionales de excelencia. Esto requiere que los Estados prioricen la inversión en educación y en ciencia”, señaló.
Para Bartolacci, que dialogó con Radio UNNE, “no es con menos ciencia, sino con más ciencia. A veces cuesta contar, porque los desarrollos científicos llevan tiempo, pero muchas veces terminan cambiándole la vida a la gente”.
Javier Semczuk, rector de la Universidad del Alto Uruguay, en Misiones, fue contundente y afirmó que “no es una actitud responsable hablar hoy de vouchers o de privatización de la educación superior, sin un programa para aplicarlo. Lo discutiremos, pero siempre en defensa de la educación pública”.
Explicó el rector misionero que resulta lógico que en épocas electorales surjan discusiones sobre la educación y cómo financiarla. “Yo soy muy respetuoso de todas las posiciones, pero tengo en claro el valor del sistema universitario como un bien público, no un bien mercantil, y fundamentalmente como un derecho humano y una responsabilidad del Estado”, dijo Martín López Armengol, de la Universidad Nacional de La Plata.
“Nuestro financiamiento público, aunque parezca alto, en términos de dólares es ridículo. Es hipereficiente en términos de contrataciones, pero no en términos del egreso. Hay que discutirlo mucho, pero requiere algo más meditado”, sostuvo Mariano Palamidessi, rector de la Universidad de la Ciudad de Buenos Aires, creada por la Legislatura porteña en 2018 para concentrar la formación docente.
“Hay embates, pero la universidad pública en la Argentina ha tenido, con sus enormes dificultades y debates demorados, un rol muy importante en la promoción de la equidad social, en el acceso a la movilidad de las personas. En un país que hace 15 años no crece, que tiene patrón de desarrollo desigual y cíclico en sus crisis, es muy difícil analizar las universidades abstrayéndolas de una sociedad que estalla cada tanto, que no puede establecer un modelo macroeconómico de inclusión social real, que permita crecimiento de salarios y productividad”.
En tanto, el rector de la Universidad Nacional Guillermo Brown, Pablo Domenichini, afirmó que el sistema universitario es robusto y motivo de orgullo, porque brinda oportunidades y no solo forma con excelencia académica”.
Por su parte, Esther Sánchez, rectora de la Universidad Nacional de Cuyo, recordó que en la Argentina “tenemos una larga historia de derechos adquiridos. Hay muchos avances que se han logrado en el sistema universitario que tenemos que defender”, como el carácter no arancelado.
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
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