Las mujeres, al frente de las batallas contra los autoritarismos
En Israel o Irán, las voces femeninas se alzaron ante medidas dictatoriales; en EE.UU., podrían incidir en el sentido del voto
Jennifer Rubin
Miembros de Women of the Wall hacen campaña por la igualdad de género en Jerusalén
Las mujeres, tanto en Estados Unidos como en otros países, una vez más se han puesto al frente de la batalla contra el autoritarismo de derecha. Y su éxito será crucial para la supervivencia de la democracia y el imperio de la ley
En Israel, mujeres indignadas con las nuevas propuestas represivas del gobierno ocupan un rol prominente en las masivas protestas contra el embate del primer ministro Benjamin Netanyahu para “reformar” la Justicia.
“El sábado a la noche las protestas contra la reforma judicial del gobierno entraron en su semana 33, mientras los manifestantes seguían agitando a los militares, los activistas apuntaban a las restricciones al transporte impuestas por la coalición y los principales científicos advertían sobre los graves daños que sufriría el estatus académico de Israel en el mundo”, informó el diario The Times of Israel. Los organizadores dijeron que la protesta principal, en la calle Kaplan de la ciudad de Tel Aviv, “sólo sería dirigida por oradoras mujeres, y mencionaron varios incidentes recientes de supuesta discriminación ultraortodoxa contra pasajeras de micros y aviones que han copado los titulares de la noticias”.
Lo que comienza como represión contra las mujeres puede desencadenar una verdadera revuelta contra un régimen represivo. Hace casi un año, en Irán estallaron manifestaciones masivas por la muerte de una joven que había sido detenida por la “policía de moralidad” del régimen. Como informó el diario The New York Times,
“Irán se vio convulsionado por las manifestaciones y disturbios que se desataron por la muerte de Mahsa Amini, de 22 años, cuando se encontraba bajo custodia policial, tras haber sido arrestada por llevar demasiado holgado el velo que es parte de la vestimenta religiosa exigida por el Estado. Cientos de personas murieron en la posterior represión del gobierno, incluidos al menos 44 menores, mientras que alrededor de 20.000 iraníes fueron arrestados, según cálculos de las Naciones Unidas”. Hoy Irán está tomando nuevamente enérgicas medidas para anticiparse a nuevas protestas.
En Estados Unidos, mientras tanto, el aumento del poder político de las mujeres se ha acelerado, mayormente con sesgo demócrata, por el fallo de la Corte Suprema en la causa Dobbs v. Jackson Women’s Health Organization, que revocó el fallo de Roe vs. Wade que daba protección constitucional al derecho al aborto. El enfrentamiento podría rediseñar el mapa político de Estados Unidos e implicar un nuevo revés para el movimiento MAGA (Make America Great Again) de nacimientos forzados (forced-birth).
Como explicó el estratega demócrata Simon Rosenberg: “Después del fallo Dobbs, observamos un gran aumento de la cantidad de mujeres que se registraron para votar, y vimos que los demócratas superaron por 7 puntos su resultados de 2020 en cinco elecciones especiales de la Cámara de Representantes, y aún más en Kansas. Después de Dobbs, hubo una mejora inmediata de los resultados electorales de los demócratas”. Hoy todos reconocen el sustancial impacto del voto de las mujeres, y del tema de los derechos reproductivos en general, como un factor sustancial para el resultado mejor de lo esperado que tuvieron los demócratas en las elecciones parlamentarias de medio término.
Con el aumento de la proporción de mujeres con títulos universitarios –que actualmente superan a los hombres y siempre ha sido un grupo demográfico crucial para los demócratas–, los republicanos han comenzado a enfrentar una feroz reacción en lugares inesperados.
En Arizona, por ejemplo, las agrupaciones a favor del aborto buscan repetir los éxitos de Ohio y Kansas, y ya han puesto en marcha la recolección de firmas para impulsar una iniciativa en las elecciones de noviembre de 2024 que consagraría el derecho al aborto en la constitución de esos estados.
El diario The Washington Post informó recientemente: “Si la iniciativa llega a ser incluida como parte de las elecciones en Arizona, podría tener implicaciones para la reelección del presidente Biden. Según las encuestas, alrededor del 62% de los habitantes de Arizona dicen que el aborto debería ser legal en la mayoría o en todos los casos, en comparación con el 64% a nivel nacional”. Además, “la iniciativa podría ayudar a aumentar la concurrencia de votantes independientes, que representan alrededor de un tercio del electorado del estado y que, sumado al voto de algunos republicanos moderados, en los últimos años ayudaron a los candidatos proaborto a alzarse con cargos clave en todo el estado”.
Nada de esto debería sorprender. Históricamente, las mujeres siempre han estado en la línea de frente de los movimientos destinados a derrocar regímenes autoritarios. Dada la masculinidad tóxica de muchos dictadores y su impulso de subyugar a las mujeres, las mujeres se han rebelado una y otra vez contra la hipermisoginia y luego han utilizado su estatus moral de esposas y madres para armar coaliciones más amplia de personas reprimidas.
Las madres en la Unión Soviética, por ejemplo, unieron a la nación contra la guerra de los soviéticos en Afganistán y contribuyeron a poner de rodillas al régimen comunista. Las Damas de Blanco dieron visibilidad a los abusos a los derechos humanos en Cuba. Las mujeres lideraron la lucha para aprobar la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y en 2016 también se pusieron al frente de la resistencia tras la elección del ahora multiprocesado expresidente Donald Trump. Tal como lo hicieron después de esa elección, en el mundo posterior al fallo Dobbs, las mujeres ahora alimentan y revitalizan la oposición al movimiento MAGA.
La capacidad inherente de las mujeres para trabajar en redes, organizarse y manipular estructuras de poder las convierte en soldados ideales en la batalla por la defensa de la democracia.
Hillary Clinton tenía razón cuando dijo: “Los derechos de las mujeres son derechos humanos”. A la inversa, las mujeres también son esenciales para garantizar la democracia, los derechos humanos y el estado de derecho para todas las personas reprimidas.
Los republicanos no han logrado entender que una vez que las mujeres pasan a la acción, galvanizadas ya sea por la guerra, la represión, las amenazas a su atención médica o a su autonomía, se convierten en una poderosa fuerza contra los regímenes y movimientos que buscan disminuir su poder y poner límites a sus vidas.
La capacidad de las mujeres para convertir las cuestiones políticas en cruzadas morales y personales puede impulsar el crecimiento de los movimientos y partidos progresistas. Después de haber pisoteado los derechos de las mujeres, el Partido Republicano MAGA podría terminar pagando el precio. Sería una reprimenda adecuada
Las mujeres, tanto en Estados Unidos como en otros países, una vez más se han puesto al frente de la batalla contra el autoritarismo de derecha. Y su éxito será crucial para la supervivencia de la democracia y el imperio de la ley
En Israel, mujeres indignadas con las nuevas propuestas represivas del gobierno ocupan un rol prominente en las masivas protestas contra el embate del primer ministro Benjamin Netanyahu para “reformar” la Justicia.
“El sábado a la noche las protestas contra la reforma judicial del gobierno entraron en su semana 33, mientras los manifestantes seguían agitando a los militares, los activistas apuntaban a las restricciones al transporte impuestas por la coalición y los principales científicos advertían sobre los graves daños que sufriría el estatus académico de Israel en el mundo”, informó el diario The Times of Israel. Los organizadores dijeron que la protesta principal, en la calle Kaplan de la ciudad de Tel Aviv, “sólo sería dirigida por oradoras mujeres, y mencionaron varios incidentes recientes de supuesta discriminación ultraortodoxa contra pasajeras de micros y aviones que han copado los titulares de la noticias”.
Lo que comienza como represión contra las mujeres puede desencadenar una verdadera revuelta contra un régimen represivo. Hace casi un año, en Irán estallaron manifestaciones masivas por la muerte de una joven que había sido detenida por la “policía de moralidad” del régimen. Como informó el diario The New York Times,
“Irán se vio convulsionado por las manifestaciones y disturbios que se desataron por la muerte de Mahsa Amini, de 22 años, cuando se encontraba bajo custodia policial, tras haber sido arrestada por llevar demasiado holgado el velo que es parte de la vestimenta religiosa exigida por el Estado. Cientos de personas murieron en la posterior represión del gobierno, incluidos al menos 44 menores, mientras que alrededor de 20.000 iraníes fueron arrestados, según cálculos de las Naciones Unidas”. Hoy Irán está tomando nuevamente enérgicas medidas para anticiparse a nuevas protestas.
En Estados Unidos, mientras tanto, el aumento del poder político de las mujeres se ha acelerado, mayormente con sesgo demócrata, por el fallo de la Corte Suprema en la causa Dobbs v. Jackson Women’s Health Organization, que revocó el fallo de Roe vs. Wade que daba protección constitucional al derecho al aborto. El enfrentamiento podría rediseñar el mapa político de Estados Unidos e implicar un nuevo revés para el movimiento MAGA (Make America Great Again) de nacimientos forzados (forced-birth).
Como explicó el estratega demócrata Simon Rosenberg: “Después del fallo Dobbs, observamos un gran aumento de la cantidad de mujeres que se registraron para votar, y vimos que los demócratas superaron por 7 puntos su resultados de 2020 en cinco elecciones especiales de la Cámara de Representantes, y aún más en Kansas. Después de Dobbs, hubo una mejora inmediata de los resultados electorales de los demócratas”. Hoy todos reconocen el sustancial impacto del voto de las mujeres, y del tema de los derechos reproductivos en general, como un factor sustancial para el resultado mejor de lo esperado que tuvieron los demócratas en las elecciones parlamentarias de medio término.
Con el aumento de la proporción de mujeres con títulos universitarios –que actualmente superan a los hombres y siempre ha sido un grupo demográfico crucial para los demócratas–, los republicanos han comenzado a enfrentar una feroz reacción en lugares inesperados.
En Arizona, por ejemplo, las agrupaciones a favor del aborto buscan repetir los éxitos de Ohio y Kansas, y ya han puesto en marcha la recolección de firmas para impulsar una iniciativa en las elecciones de noviembre de 2024 que consagraría el derecho al aborto en la constitución de esos estados.
El diario The Washington Post informó recientemente: “Si la iniciativa llega a ser incluida como parte de las elecciones en Arizona, podría tener implicaciones para la reelección del presidente Biden. Según las encuestas, alrededor del 62% de los habitantes de Arizona dicen que el aborto debería ser legal en la mayoría o en todos los casos, en comparación con el 64% a nivel nacional”. Además, “la iniciativa podría ayudar a aumentar la concurrencia de votantes independientes, que representan alrededor de un tercio del electorado del estado y que, sumado al voto de algunos republicanos moderados, en los últimos años ayudaron a los candidatos proaborto a alzarse con cargos clave en todo el estado”.
Nada de esto debería sorprender. Históricamente, las mujeres siempre han estado en la línea de frente de los movimientos destinados a derrocar regímenes autoritarios. Dada la masculinidad tóxica de muchos dictadores y su impulso de subyugar a las mujeres, las mujeres se han rebelado una y otra vez contra la hipermisoginia y luego han utilizado su estatus moral de esposas y madres para armar coaliciones más amplia de personas reprimidas.
Las madres en la Unión Soviética, por ejemplo, unieron a la nación contra la guerra de los soviéticos en Afganistán y contribuyeron a poner de rodillas al régimen comunista. Las Damas de Blanco dieron visibilidad a los abusos a los derechos humanos en Cuba. Las mujeres lideraron la lucha para aprobar la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y en 2016 también se pusieron al frente de la resistencia tras la elección del ahora multiprocesado expresidente Donald Trump. Tal como lo hicieron después de esa elección, en el mundo posterior al fallo Dobbs, las mujeres ahora alimentan y revitalizan la oposición al movimiento MAGA.
La capacidad inherente de las mujeres para trabajar en redes, organizarse y manipular estructuras de poder las convierte en soldados ideales en la batalla por la defensa de la democracia.
Hillary Clinton tenía razón cuando dijo: “Los derechos de las mujeres son derechos humanos”. A la inversa, las mujeres también son esenciales para garantizar la democracia, los derechos humanos y el estado de derecho para todas las personas reprimidas.
Los republicanos no han logrado entender que una vez que las mujeres pasan a la acción, galvanizadas ya sea por la guerra, la represión, las amenazas a su atención médica o a su autonomía, se convierten en una poderosa fuerza contra los regímenes y movimientos que buscan disminuir su poder y poner límites a sus vidas.
La capacidad de las mujeres para convertir las cuestiones políticas en cruzadas morales y personales puede impulsar el crecimiento de los movimientos y partidos progresistas. Después de haber pisoteado los derechos de las mujeres, el Partido Republicano MAGA podría terminar pagando el precio. Sería una reprimenda adecuada
para una era de masculinidad tóxica.
Traducción de Jaime Arrambide
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
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