Aprobaron en el país el uso de una popular droga para adelgazar
Se trata del principio activo de Ozempic, que hasta ahora solo estaba aprobada para la diabetes tipo 2; lo confirmó la Anmat.
Evangelina Himitian
Muchos estaban esperando este anuncio: el principio activo de Ozempic, la droga “mágica” que usan para adelgazar las estrellas de Hollywood, fue aprobado en la Argentina por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) para el tratamiento de la obesidad y el sobrepeso. Wegovy, la marca comercial del producto para perder kilos, estará disponible en el mercado local en los próximos meses, aunque todavía no se sabe exactamente cuándo.
La novedad aún no fue publicada en el Boletín Oficial. Por eso, desde el laboratorio que la produce, Novo Nordisk, ante la consulta eligieron la cautela para hablar del tema y recordaron que hasta ahora Ozempic en el país solo está autorizado para el tratamiento de la diabetes tipo 2. Sin embargo, ante la demora en la aprobación del otro uso y la amplia difusión que tuvo en los medios de todo el mundo, distintos especialistas reconocieron que cada vez más pacientes piden utilizarla para adelgazar. Incluso encienden la alerta de que se fue abriendo un circuito paralelo de acceso a Ozempic: pacientes no diabéticos que acceden por prescripción médica al tratamiento y a los descuentos que permiten comprarlo con casi un 80% de descuento (sale unos $90.000 mensuales) en aquellas empresas de medicina privada que no exigen la colocación del diagnóstico en la receta.
En ese contexto, la aprobación de Wegovy será una gran novedad. Mientras se estima que en el transcurso de los próximos días se haga oficial, desde la Anmat confirmaron a que la semana pasada la la nacion semaglutida fue aprobada con determinadas indicaciones terapéuticas: el descenso de peso y el mantenimiento del peso en adultos con un índice de masa corporal (IMC) de 30 –considerado obesidad– o hasta de 27 –que es sobrepeso– en presencia de al menos una comorbilidad, como hipertensión, apnea obstructiva del sueño o enfermedad cardiovascular, entre otras.
Se trata de las mismas indicaciones terapéuticas con las que fue aprobada en Estados Unidos por la FDA. Se estima que habrá una demanda mayor en la población general, incluso los que tienen menor sobrepeso.
El texto de la Anmat, al que tuvo acceso la nacion, plantea: “Wegovy está indicado en combinación con una dieta reducida en calorías y un aumento de la actividad física para el control del peso”.
Solo una pata del tratamiento
En el mismo sentido, especialistas consultados consideraron que lo farmacológico es solo una parte del tratamiento, que para ser efectivo requiere un cambio de estilo de vida en cuanto a la alimentación y al ejercicio físico, por lo que la expectativa podría estar sobredimensionada. Destacaron además que no debe usarse sin un control médico porque tiene efectos indeseados, como distensión abdominal, gases, náuseas o vómitos, entre otros.
“Me parece que es una bisagra, ya lo fue el Saxenda [la liraglutida, el medicamento que es considerado primo hermano de Wegovy, ya disponible en el mercado local]. Realmente cambió el tratamiento de la persona con obesidad. Cambió el consultorio, cambió la adherencia al tratamiento. Y la semaglutida [el principio activo de Wegovy] tiene una eficacia y un perfil de seguridad eficacia excelentes”, afirma Mónica Katz, especialista en nutrición y expresidenta de la Sociedad Argentina de Nutrición. El efecto Hollywood es inevitable: “Cada vez que se publica sobre la salida de un nuevo fármaco antiobesidad, la gente corre. La obsesión argentina con el peso hace que mucha gente que padece obesidad, que es una enfermedad, busque tratamiento. Y por supuesto los obsesionados con su cuerpo también van a buscar lo mismo”, dice Katz.
“Esta droga opera sobre el sistema nervioso central y el periférico, y logra generar cambios conductuales porque modifica a nivel del cerebro y del estómago la sensación de saciedad. También, la sensación de hambre emocional, este picoteo constante, hábito que tanto cuesta modificar en las personas con sobrepeso. Es una herramienta muy interesante, porque quien lucha con el sobrepeso no es que no sabe lo que tiene que hacer, sino que por alguna razón no lo puede hacer. Este tratamiento logra muy buenos resultados en ese sentido”, explica Katz.
“El problema es cuando se piensa que es la droga mágica, que te la inyectás y te convertís en una celebrity. Hay que trabajar en la consulta la ansiedad de tener ese cuerpo . La droga es el complemento del tratamiento de alimentación saludable y actividad física. Si no cambio hábitos, no va a haber efecto. Uno entiende la angustia de los pacientes de tantos años de hacer dieta, de tomar productos que no están aprobados. Los cambios solo van a llegar si hay un cambio de conductas”, coincide Analía Yamaguchi, médica clínica especialista en nutrición del Hospital Italiano.
“No existen las fórmulas mágicas. Es cierto que, cuando se probó este medicamento se observó que los pacientes diabéticos con obesidad lograban bajar más de un 5% de su peso corporal. Con los nuevos medicamentos, con dosis mayores se logra hasta un 17%. Pero tanto la diabetes como la obesidad son enfermedades crónicas, una vez que se inicia el tratamiento no hay que abandonarlo. Algunos hablan de efecto rebote: no hay tal cosa, en realidad hay un abandono del tratamiento, que no es solo el uso de la droga, sino la alimentación y el ejercicio”, detalla Yamaguchi
Precisamente, entre los efectos no deseados se enumera que la pérdida de peso no es indefinida: llega un momento en que no se pierde más peso con la droga y es entonces cuando hace efecto el cambio de hábitos que se incorporó.
“Es un medicamento análogo del GLP1. Este es una segunda generación; hubo un primero que fue la liraglutida, comercializada como Saxenda. El GLP1 es una hormona que se produce en el intestino luego de la ingesta de alimentos, que enlentece el vaciado gástrico y aumenta la saciedad. Por eso es que es una medicación que es interesante para la disminución de peso”, explica la endocrinóloga Laura Maffei. “Pero ninguna droga es milagrosa.
Uno puede llegar a bajar alrededor de un 10% de su peso corporal; algunos pocos, un 15% durante un año. Es una droga segura, aunque hubo casos no frecuentes de hipoglucemia. Hay que evaluar bien al paciente. El uso que se alentó como la droga de Hollywood no es el indicado. Esta no es una herramienta popular para usarse masivamente”, dice Maffei. En algunos casos puede generar diarrea, náuseas, vómitos, dolor en el estómago. “Se corre el riesgo también de que no dé un buen beneficio si no se hace dentro del marco de un tratamiento para la obesidad. No es un antibiótico que lo tomo y se me va la infección. Requiere un cambio en el estilo de vida”, añade.
“No tengo hambre”
En los últimos meses, ante la demora en la llegada de Wegovy al país, muchas personas comenzaron a buscar canales alternativos para acceder a Ozempic. Es el caso de Erica F., de 47 años, dueña de una peluquería. Como tiene endometriosis y realiza un tratamiento hormonal, sus huesos están debilitados como si tuviera 70 años, explica. Durante una consulta con su médico de toda la vida, lo escuchó hablar sobre este medicamento que facilitaba el descenso de peso y quiso saber más. Le preocupaba su ganancia de kilos por el estado de sus huesos. “Además, me quería sacar esos rollos de más que me resultan incómodos”, cuenta. El médico la mandó a hacerse estudios y le dijo que podía usar Ozempic; se lo recetó y le explicó cómo inyectárselo. Desde hace diez días lo usa y afirma que, sin haberse puesto a dieta ni haber empezado ejercicio físico, la primera semana perdió un kilo. “No tengo hambre, esa es la diferencia”, advierte Erica.
Según el médico clínico Ramiro Heredia, del Hospital de Clínicas y editor del portal Infomed, “sin lugar a dudas, la evidencia científica publicada en los últimos años, y en particular en los últimos meses, así como su divulgación en los medios masivos, hace que el uso de la semaglutida se ponga en la agenda diaria de muchas consultas médicas. Los pacientes nos consultan y nos lo piden. Hay que explicarles que hasta ahora no está disponible, excepto para pacientes diabéticos. Solo cuando esté publicado en el Boletín Oficial lo vamos a poder empezar a utilizar”, relata.
Para el tratamiento de la diabetes tipo 2 está disponible la semaglutida 0,25, 0,50 y 1 miligramo. Sin embargo, para el tratamiento de la obesidad la dosis indicada es 2,4 miligramos. Muchas personas que querían acceder al tratamiento para perder peso estaban usando, con o sin indicación médica, la droga para la diabetes. “La dosis indicada para el descenso de peso debe ser mucho más alta, con lo cual el uso de la dosis para tratar diabetes no sirve, o sirve poco. Es como tomar una amoxicilina 500 miligramos una vez por día y el paciente tiene indicación de 1 gramo cada 12 horas, es decir que el paciente está subtratado. Por un lado, no va a obtener beneficio, está gastando dinero; por el otro, no va a tener la eficacia de un excelente medicamento”, explica Katz
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