Massa apuesta a un cierre focalizado en su propia figura, lejos de Cristina
La vicepresidenta no asistiría hoy al acto que el ministro candidato encabezará con Kicillof en Sarandí; el massismo justifica la ausencia
Cecilia Devanna
La figura de Sergio Massa luce central en el último spot de campaña, en la cuenta regresiva para ir a las urnas. Va en línea con el eslogan de Unión por la Patria (UP) desde hace casi un mes: “Tenemos con quién”, ahora apoyado por el de “Tenemos presidente”. La centralidad del tigrense contrasta con la poca o nula participación en la campaña de otros candidatos o referentes del espacio, en una diferencia sustancial con lo que sucedió en elecciones anteriores.
La ausencia que más resuena es la de Cristina Kirchner, que según adelantó ayer el intendente de Ensenada, Mario Secco, tampoco estará hoy en el acto de cierre de la campaña de la provincia de Buenos Aires, en el club Arsenal de Sarandí, que será esta tarde, con el ministro de Economía y el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, como oradores principales.
“No, no creo [que Cristina vaya al acto]. Es una decisión de ella y ya será el momento donde Cristina tendrá que salir. Mientras tanto, está poniendo en valor a los candidatos. Si ella aparece, es otra cosa y empezamos a hablar de ella y no hablamos de los candidatos”, dijo ayer Secco, uno de los jefes comunales más alineados con el kirchnerismo.
Cerca de la vicepresidenta no respondieron las consultas pero todo indica que Cristina seguirá esta semana en Santa Cruz, ya que no hay actividad prevista en el Senado de la Nación. Ella vota en el sur.
Los asesores de Massa, en tanto, sostienen una explicación similar:
“En esta etapa el candidato es Sergio y tiene que hacer lo que tiene que hacer para convencer con sus propuestas y mostrar hacia dónde va”. Ayer, por lo pronto, continuó con sus recorridas por el interior y estuvo en San Luis. En paralelo, hizo anuncios sobre beneficios para el turismo, como el relanzamiento del Previaje o la quita opcional de los subsidios al transporte.
Desde el comienzo del diseño de la campaña se habló de que sería “por etapas”. La primera, rumbo a las PASO; la segunda, de cara a las generales, y la eventual tercera, frente a un posible ballottage. Mientras que en la primera Massa contó con la compañía, aunque en contadas ocasiones, de Cristina Kirchner, no sucedió eso en la segunda, una etapa caracterizada por la centralidad de la figura del tigrense y el corrimiento tanto de la vice como del Presidente, punto sobre el que hay especial alivio en el oficialismo.
El argumento del jefe comunal va en línea con lo que sostienen en el comando de campaña respecto de la ausencia pública de la exmandataria, pilar fundamental de la coalición oficialista. “No es que haya un corrimiento de ella. Es una propuesta donde están presentes los candidatos, y ella no lo es”, fue otra de las frases escuchadas para explicar la ausencia en estos dos meses de campaña, pese a ser la dueña de una cantidad de votos del espacio. “Si estuviera mucho preguntarían por qué está mucho, si no aparece se preguntan por qué no aparece”, ironizan sobre las consultas por la vicepresidenta.
Justificación
Cerca de Massa justifican la distancia de Cristina Kirchner con el argumento de que así “le da lugar a Sergio para expresarse”.
La última vez que la exmandataria se mostró públicamente junto a Massa fue en julio pasado, en un acto de Aerolíneas Argentinas, en el que hicieron una fotografía en un simulador de vuelo. “El apoyo de Cristina a Sergio, más gráfico que eso, imposible”, dicen en el kirchnerismo en referencia a que en la foto Massa quedó ubicado en el lugar de piloto y la vice, en el de copiloto.
El otro apoyo público de Kirchner fue hace casi un mes, en la presentación de la reedición de un libro de Néstor Kirchner y Torcuato Di Tella. Allí dijo que ella fue “una de las impulsoras de que no hubiera PASO y de que se pudiera construir una lista de unidad”, y le reconoció a Massa que “dijo la verdad” respecto de las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Una persona que vio a la vicepresidenta en la intimidad en las últimas semanas aseguró que ella “deja el protagonismo en Sergio, con quien el vínculo está muy bien, y plantea entrar al ballottage como única prioridad”. Y afirmó: “Está metida en eso y en lo económico, pero a nivel estructural”.
Entre los puntos que buscó transmitir la campaña está un Massa “propositivo”, que “llama a la unidad nacional” y que “no critica a Milei”. En pocas palabras, se muestra que “es diferente a Alberto [Fernández]”, sostienen fuentes del oficialismo, algo fundamental para las chances del espacio frente a una administración de la que todo el espacio trata de tomar distancia. Algo que se exacerbó aún más la última semana luego de que el mandatario denunciara penalmente al libertario por sus dichos sobre el peso y desde el massismo salieran rápidamente a marcar su desacuerdo por lo que expresaron fue un movimiento completamente inconsulto.
En esa línea de diferenciación parece inscribirse el eslogan de la campaña de Massa: “Tenemos presidente”, un concepto que contrasta con el mandatario actual, cuyo corrimiento de la escena es total. Los hashtags con la frase se sucedieron en redes sociales desde las cuentas de los principales referentes del espacio. “Sergio es alguien que va a liderar”, contrastan desde el comando de campaña. La molestia con Fernández, de quien en el búnker celebran que esté del otro lado del mundo, en China, cumpliendo con su última gira presidencial, es total y completa.
Desde el oficialismo hay quienes apuntan a que la centralidad de Massa en la campaña es también muy necesaria en un escenario de polarización precisamente con Milei. Tras lo que advierten, como si el acceso de Massa al ballottage fuera un hecho, que lo que se ve por estos días “es nada comparado con lo que vendrá en octubre y noviembre”.
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El PJ del norte promete más votos, pero con una advertencia
Los gobernadores le aseguraron a Massa que saldrán “casa por casa”, aunque avisan que con la inflación en alza es complejo
Gabriela Origlia
CÓRDOBA.– A días de las elecciones presidenciales, el ministro de Economía y candidato de Unión por la Patria, Sergio Massa, se vio obligado a reorganizar su agenda de campaña urgido por la coyuntura. Contra reloj, y presionados por la inflación de los últimos dos meses y el dólar informal en torno a los $1000, los gobernadores peronistas intentan cumplir con el compromiso asumido de trabajar más que para las PASO. Admiten que es “muy complejo” sostener un discurso “esperanzador”. Es lo que ellos mismos le reclamaron a Massa. En estas semanas priorizaron el “casa por casa, buscar los votos, la micromilitancia”, relatan.
No hay, por el momento, grandes actos de cierre diseñados con Massa presente en el interior; esta tarde la convocatoria será en Sarandí, Buenos Aires, y sí irían varios gobernadores peronistas. “La demostración de unidad ya se hizo; ya nos reunimos, ya hablamos, ya hubo fotos. Ahora es militancia de base, hay que ir a buscar al votante perdido”, asegura un mandatario norteño a la nacion.
Esta es una campaña “de abajo hacia arriba, de menor a mayor”, define a este diario el vocero de un gobernador oficialista. A lo que apunta es a que los intendentes sacaron más votos que los mandatarios provinciales y estos superaron a Massa. Entonces, agrega, la “lógica” es que la “militancia del voto” vaya en esa misma dirección.
La expectativa del oficialismo nacional apunta a recuperar votos en los distritos del norte donde, tradicionalmente, el peronismo era líder indiscutido. El que más creció en esa región fue el postulante de La Libertad Avanza, Javier Milei, y eso explica por qué algunos mandatarios optaron por ir directamente al choque con el libertario y plantearles a los habitantes las consecuencias que tendría para ellos elegir a un presidente que corte los recursos que manda la Nación a las provincias, tanto a través de la coparticipación como de partidas discrecionales.
Dos gobernadores peronistas confiaron a este diario que sobre ese eje de campaña se conversó entre ellos y también con Massa, pero “no se ajustó” una decisión. “Cada uno sabe cómo manejarse en su territorio; lo que se resolvió es manejarse de la manera que pueda ser más provechosa”, admite uno.
La promesa de los mandatarios peronistas a Massa, después de varias comunicaciones tensas en las que el candidato les reclamó “más compromiso”, fue aportar un millón de votos más que en las PASO. Con esa cifra están convencidos de que entran al ballottage. Ese cálculo fue hace un mes, “en el medio –dice un ministro de Gobierno de la región centro– pasaron cosas. Hay que ver hasta dónde se llega”.
En Tucumán, La Rioja, Salta, Misiones y Formosa es donde creen que habrá crecimiento. Solo entre las dos primeras, la brecha entre lo que lograron los gobernadores y Massa es de 360.000 votos. También allí, precisamente, es donde el discurso de campaña se centra en “asustar” con una posible administración de Milei.
En la tierra de Juan Manzur se viralizó en las redes un supuesto discurso de una docente ante sus estudiantes, advirtiéndoles lo que implicaría para ellos que el libertario llegara al poder. En La Rioja, el propio Ricardo Quintela amenazó con renunciar y hace poco condicionó la entrega de un bono de $15.000 a los estatales a un triunfo este domingo.
En Catamarca y Santiago del Estero, donde el peronismo se impuso en las PASO, Ricardo Jalil y Gerardo Zamora optaron por planteos más moderados. Este domingo los catamarqueños eligen gobernador y la expectativa es que no habrá sobresaltos a nivel provincial.
“Agudicé mi capacidad de escucha”, dice Armando Molina, secretario de la gobernación de La Rioja e intendente electo de la capital. De esa manera se refiere a cómo están encarando ahora el vínculo con los votantes: “Agenda, propuestas, sin vidrios polarizados”.
En las provincias del norte, los dirigentes peronistas casi no hacen referencias a la candidata de Juntos por el Cambio (JxC), Patricia Bullrich. Directamente apuntan a los libertarios. También esa es una estrategia de campaña.
“De JxC que se ocupen en Santa Fe, en Córdoba, en Entre Ríos –sostiene un diputado nacional involucrado en un comité organizador que habla con Massa–. En el norte el que apareció y creció es Milei. Es mejor no dispersar energía. Otro que tiene que hacer un gran esfuerzo es Axel [Kicillof]. En su territorio se juega gran parte del destino”.
CÓRDOBA.– A días de las elecciones presidenciales, el ministro de Economía y candidato de Unión por la Patria, Sergio Massa, se vio obligado a reorganizar su agenda de campaña urgido por la coyuntura. Contra reloj, y presionados por la inflación de los últimos dos meses y el dólar informal en torno a los $1000, los gobernadores peronistas intentan cumplir con el compromiso asumido de trabajar más que para las PASO. Admiten que es “muy complejo” sostener un discurso “esperanzador”. Es lo que ellos mismos le reclamaron a Massa. En estas semanas priorizaron el “casa por casa, buscar los votos, la micromilitancia”, relatan.
No hay, por el momento, grandes actos de cierre diseñados con Massa presente en el interior; esta tarde la convocatoria será en Sarandí, Buenos Aires, y sí irían varios gobernadores peronistas. “La demostración de unidad ya se hizo; ya nos reunimos, ya hablamos, ya hubo fotos. Ahora es militancia de base, hay que ir a buscar al votante perdido”, asegura un mandatario norteño a la nacion.
Esta es una campaña “de abajo hacia arriba, de menor a mayor”, define a este diario el vocero de un gobernador oficialista. A lo que apunta es a que los intendentes sacaron más votos que los mandatarios provinciales y estos superaron a Massa. Entonces, agrega, la “lógica” es que la “militancia del voto” vaya en esa misma dirección.
La expectativa del oficialismo nacional apunta a recuperar votos en los distritos del norte donde, tradicionalmente, el peronismo era líder indiscutido. El que más creció en esa región fue el postulante de La Libertad Avanza, Javier Milei, y eso explica por qué algunos mandatarios optaron por ir directamente al choque con el libertario y plantearles a los habitantes las consecuencias que tendría para ellos elegir a un presidente que corte los recursos que manda la Nación a las provincias, tanto a través de la coparticipación como de partidas discrecionales.
Dos gobernadores peronistas confiaron a este diario que sobre ese eje de campaña se conversó entre ellos y también con Massa, pero “no se ajustó” una decisión. “Cada uno sabe cómo manejarse en su territorio; lo que se resolvió es manejarse de la manera que pueda ser más provechosa”, admite uno.
La promesa de los mandatarios peronistas a Massa, después de varias comunicaciones tensas en las que el candidato les reclamó “más compromiso”, fue aportar un millón de votos más que en las PASO. Con esa cifra están convencidos de que entran al ballottage. Ese cálculo fue hace un mes, “en el medio –dice un ministro de Gobierno de la región centro– pasaron cosas. Hay que ver hasta dónde se llega”.
En Tucumán, La Rioja, Salta, Misiones y Formosa es donde creen que habrá crecimiento. Solo entre las dos primeras, la brecha entre lo que lograron los gobernadores y Massa es de 360.000 votos. También allí, precisamente, es donde el discurso de campaña se centra en “asustar” con una posible administración de Milei.
En la tierra de Juan Manzur se viralizó en las redes un supuesto discurso de una docente ante sus estudiantes, advirtiéndoles lo que implicaría para ellos que el libertario llegara al poder. En La Rioja, el propio Ricardo Quintela amenazó con renunciar y hace poco condicionó la entrega de un bono de $15.000 a los estatales a un triunfo este domingo.
En Catamarca y Santiago del Estero, donde el peronismo se impuso en las PASO, Ricardo Jalil y Gerardo Zamora optaron por planteos más moderados. Este domingo los catamarqueños eligen gobernador y la expectativa es que no habrá sobresaltos a nivel provincial.
“Agudicé mi capacidad de escucha”, dice Armando Molina, secretario de la gobernación de La Rioja e intendente electo de la capital. De esa manera se refiere a cómo están encarando ahora el vínculo con los votantes: “Agenda, propuestas, sin vidrios polarizados”.
En las provincias del norte, los dirigentes peronistas casi no hacen referencias a la candidata de Juntos por el Cambio (JxC), Patricia Bullrich. Directamente apuntan a los libertarios. También esa es una estrategia de campaña.
“De JxC que se ocupen en Santa Fe, en Córdoba, en Entre Ríos –sostiene un diputado nacional involucrado en un comité organizador que habla con Massa–. En el norte el que apareció y creció es Milei. Es mejor no dispersar energía. Otro que tiene que hacer un gran esfuerzo es Axel [Kicillof]. En su territorio se juega gran parte del destino”.
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