Se reactiva el caso Chocolate: piden abrir el celular del puntero del PJ
Entiende que no está firme la nulidad de la causa que apunta a la Legislatura
Hernán Cappiello
En una jugada de alto impacto, la fiscal de La Plata Betina Lacki reactivó a fondo la investigación sobre el puntero del PJ Julio “Chocolate” Rigau, detenido cuando retiraba dinero de 49 tarjetas de debito de empleados de la Cámara de Diputados bonaerense. Lacki dispuso 20 medidas de prueba que incluyen la apertura de su teléfono celular, dispuesta para la semana que viene.
La causa contra Rigau expone un sistema de financiamiento de la política con empleados “ñoquis involuntarios”, que no sabían que estaban designados y otros cobraran por ellos, o personas que entregaban parte o todo su sueldo a la política a cambio de contar con obra social o una jubilación futura
Dos camaristas platenses anularon la causa, pero el fiscal ante la Cámara, Héctor Vogliolo, apeló. La fiscal Lacki entendió que la apelación suspende el efecto de la nulidad del caso que habían dispuesto los camaristas Juan Benavides y Alejandro Villordo, quienes cerraron velozmente una investigación que salpica a la política bonaerense
La fiscal, según los documentos del caso a los que accedió resolvió abrir el celular de Rigau y analizar mensajes, llamadas e imágenes. El estudio se realizará el próximo lunes en la Unidad Funcional de Instrucción Nº 15 de La Plata y lo hará el perito Alejandro Leyes, “a fin de efectuar un análisis técnico completo y detallado del contenido del aparato, informando resultado de la agenda telefónica, videos, imágenes y comunicaciones entrantes salientes así como cualquier otro dato de interés para la presente”.
La fiscal dispuso pedir al Banco Provincia las filmaciones de las cámaras de seguridad del sector de los cajeros automáticos correspondientes a la sucursal de Plaza San Martín del 5 de septiembre entre las 5 y las 7.30; el 6 de septiembre entre las 20 y las 22; el 7 de septiembre entre las 19 y las 21, y el 8 de septiembre entre las 18 y las 22, cuando se creen que Rigau hizo las extracciones con las tarjetas de débito.
Además, Lacki le pidió al banco que remita copia de las filmaciones de las cámaras de seguridad del sector de los cajeros automáticos de la sucursal en que se hayan efectuado extracciones de dinero, en julio y agosto, con la idea de ampliar la investigación y determinar si esta era una maniobra que se venía repitiendo en el tiempo. También quiere saber si Rigau era titular de una o varias cuentas y sus movimientos.
Por otra parte, la fiscal le pidió a la Cámara de Diputados bonaerense que explique qué significa que un empleado trabaje en el “bloque porencia” lítico”, como figuraba en sus legajos. “En la mayoría de los casos se trató de personas que entraron por el PJ, el Frente Renovador o Juntos por el Cambio y luego empezaron a revistar en el ‘bloque político’”, señaló.
Lacki quiere saber de qué trabajan los supuestos empleados que percibían $580.000 mensuales y le daban la tarjeta a Rigau: quién era su jefe y qué régimen laboral tenían, ya que sospecha que se trata de “ñoquis” que estaban anotados como empleados, cobraban parte del sueldo o alguien los cobraba por ellos. La fiscal solicitó esos contratos y el legajo de Rigau.
Además, le pidió a Canal 13 una copia de la entrevista a un indigente que duerme en el cajero y que habría alertado a un policía platense tras ver el accionar de Rigau. Por su parte, requirió a la Municipalidad de La Plata los registros de las cámaras de seguridad en los días en que Chocolate extrajo los fondos.
Finalmente, Lacki dispuso sucesivas audiencias de declaraciones testimoniales que culminarán el 13 de noviembre, con todas las personas cuyas tarjetas de débito fueron secuestradas. A razón de tres declaraciones por día. Se les hará saber que “deberán comparecer bajo apercibimiento de ser conducidos mediante la fuerza pública”.
Lacki quiere saber si Rigau tiene otras líneas telefónicas, además de la que está en el teléfono secuestrado y el contenido de ese celular, que hace entrar en pánico a toda la clase política bonaerense, sin distinción de partidos
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La furia de Kicillof y su estrategia para enfrentar la crisis provincial
Habla con Cristina y Massa, pero no conversó con Máximo Kirchner
María José Lucesole
LA PLATA.– Axel Kicillof está furioso. En la Casa de Gobierno, sus colaboradores lo han visto agarrarse la cabeza con ambas dos manos. Su pierna derecha tiembla, en un sutil gesto de impaciencia, aun cuando permanece sentado. La foto pública de Martín Insaurralde, su exjefe de Gabinete, a bordo del yate Bandido en Marbella, en el tramo final de su campaña por la reelección, lo descolocó.
Habla con Cristina Fernández de Kirchner y con Sergio Massa casi a diario, según reconocen cerca del mandatario. El vínculo con el candidato a presidente es ahora fuerte. En cambio, no habla con Máximo Kirchner, quien fue el nexo con Martín Insaurralde en su desembarco en el gabinete bonaerense. El gobernador está tenso. Ve detrás de la crisis varias hipótesis de confabulación. Pero se aferra a imaginar una salida que lo fortalezca.
Su estrategia es redoblar la apuesta. Frente a las propuestas de eliminar la Legislatura bicameral y reemplazarla por una unicameral, Kicillof quiere retrucar como una modificación de los organismos de la Constitución bonaerense – en especial, el Tribunal de Cuentas, la Fiscalía de Estado y la Contaduría General–. Argumenta que quiere darle más “transpay a la gestión. Es su reacción para salir del escándalo en torno a su exjefe de Gabinete. También va a proponer discutir una ley de financiamiento de partidos políticos. De este modo, Kicillof intenta despegarse del caso Chocolate Rigau, que destapó los pagos ilegales en la Legislatura. El gobernador repite, como un mantra, que no tiene control sobre los gastos de la Legislatura y que tampoco puede vetar la ley del presupuesto. Kicillof intenta replicar las críticas, en medio de la tormenta que sacude al peronismo bonaerense. Frente a los pedidos de control y transparencia, el gobierno recuerda que presentó un proyecto de ley de ética pública y transparencia un año atrás.
El proyecto duerme en la Comisión de Reforma Política del Estado de la Cámara de Diputados, que preside Noelia Florencia Ruiz, de Juntos por el Cambio. No se movió, siquiera a otras comisiones. Claro está: la Cámara de Diputados tuvo una sola sesión en todo el año.
A este cuerpo parlamentario prácticamente en parálisis enviará Kicillof el proyecto de ley para eliminar la Jefatura de la Gabinete. Esta fue su primera reacción de gobierno frente al escándalo de Insaurralde del viaje en un yate por el Mediterráneo, entre lujos y ostentación.
En la provincia aseguran que Insaurralde no había tomado vacaciones en el trabajo. No había llenado una planilla de licencia ni avisado que salía del país. El gobernador tuvo que llamarlo por teléfono y preguntarle si estaba en la Argentina. O si había ido a España. Estaba paseando con Sofía Clerici frente a Marbella. Kicillof esperaba que Insaurralde estuviera abocado a intentar contener la fuga de votos que podría acarrear el escándalo de Julio “Chocolate” Rigau, un puntero peronista que depende de Federico Otermín, presidente de la Cámara de Diputados. El viaje de Insaurralde no fue el fin de semana que pasó, cuando se publicaron las imágenes. Pero el gobernador insiste en que no sabía y que se enteró por las redes sociales. A pesar de la idea de eliminar la Jefatura de Gabinete, Kicillof no desmantelará toda la estructura de segundas y terceras líneas hasta después de las elecciones. Permanecerán, por ahora, los mismos secretarios que manejan la coordinación de la gestión, el gobierno digital, relaciones internacionales e institucionales y las áreas técnicas.
Quiere defenderse con ataques a la oposición. Bajo esta diatriba buscará retomar la delantera en el terreno que fue su mayor capital político en la campaña que lo llevó a la gobernación: la austeridad. Todo su capital político que ahora está en juego.
LA PLATA.– Axel Kicillof está furioso. En la Casa de Gobierno, sus colaboradores lo han visto agarrarse la cabeza con ambas dos manos. Su pierna derecha tiembla, en un sutil gesto de impaciencia, aun cuando permanece sentado. La foto pública de Martín Insaurralde, su exjefe de Gabinete, a bordo del yate Bandido en Marbella, en el tramo final de su campaña por la reelección, lo descolocó.
Habla con Cristina Fernández de Kirchner y con Sergio Massa casi a diario, según reconocen cerca del mandatario. El vínculo con el candidato a presidente es ahora fuerte. En cambio, no habla con Máximo Kirchner, quien fue el nexo con Martín Insaurralde en su desembarco en el gabinete bonaerense. El gobernador está tenso. Ve detrás de la crisis varias hipótesis de confabulación. Pero se aferra a imaginar una salida que lo fortalezca.
Su estrategia es redoblar la apuesta. Frente a las propuestas de eliminar la Legislatura bicameral y reemplazarla por una unicameral, Kicillof quiere retrucar como una modificación de los organismos de la Constitución bonaerense – en especial, el Tribunal de Cuentas, la Fiscalía de Estado y la Contaduría General–. Argumenta que quiere darle más “transpay a la gestión. Es su reacción para salir del escándalo en torno a su exjefe de Gabinete. También va a proponer discutir una ley de financiamiento de partidos políticos. De este modo, Kicillof intenta despegarse del caso Chocolate Rigau, que destapó los pagos ilegales en la Legislatura. El gobernador repite, como un mantra, que no tiene control sobre los gastos de la Legislatura y que tampoco puede vetar la ley del presupuesto. Kicillof intenta replicar las críticas, en medio de la tormenta que sacude al peronismo bonaerense. Frente a los pedidos de control y transparencia, el gobierno recuerda que presentó un proyecto de ley de ética pública y transparencia un año atrás.
El proyecto duerme en la Comisión de Reforma Política del Estado de la Cámara de Diputados, que preside Noelia Florencia Ruiz, de Juntos por el Cambio. No se movió, siquiera a otras comisiones. Claro está: la Cámara de Diputados tuvo una sola sesión en todo el año.
A este cuerpo parlamentario prácticamente en parálisis enviará Kicillof el proyecto de ley para eliminar la Jefatura de la Gabinete. Esta fue su primera reacción de gobierno frente al escándalo de Insaurralde del viaje en un yate por el Mediterráneo, entre lujos y ostentación.
En la provincia aseguran que Insaurralde no había tomado vacaciones en el trabajo. No había llenado una planilla de licencia ni avisado que salía del país. El gobernador tuvo que llamarlo por teléfono y preguntarle si estaba en la Argentina. O si había ido a España. Estaba paseando con Sofía Clerici frente a Marbella. Kicillof esperaba que Insaurralde estuviera abocado a intentar contener la fuga de votos que podría acarrear el escándalo de Julio “Chocolate” Rigau, un puntero peronista que depende de Federico Otermín, presidente de la Cámara de Diputados. El viaje de Insaurralde no fue el fin de semana que pasó, cuando se publicaron las imágenes. Pero el gobernador insiste en que no sabía y que se enteró por las redes sociales. A pesar de la idea de eliminar la Jefatura de Gabinete, Kicillof no desmantelará toda la estructura de segundas y terceras líneas hasta después de las elecciones. Permanecerán, por ahora, los mismos secretarios que manejan la coordinación de la gestión, el gobierno digital, relaciones internacionales e institucionales y las áreas técnicas.
Quiere defenderse con ataques a la oposición. Bajo esta diatriba buscará retomar la delantera en el terreno que fue su mayor capital político en la campaña que lo llevó a la gobernación: la austeridad. Todo su capital político que ahora está en juego.
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