sábado, 7 de octubre de 2023

COLOQUIO DE IDEA Y CONTRAPUNTO ENTRE EMPRESARIOS Y GREMIALISTAS


Tres escenarios, selfies con Bullrich y chill out en la bodega
Los empresarios analizaron el futuro electoral y los peligros de la economía; celebraron el discurso de la candidata de Juntos por el Cambio y se explayaron sobre sus problemas
Francisco JueguenEmpresarios reunidos en la bodega Costa & Pampa
MAR DEL PLATA.– Antes de que Patricia Bullrich llegara al Coloquio de IDEA y de que Javier Milei diera rienda suelta a su contracumbre en Mar del Plata, los escenarios que se abren en las próximas semanas fueron la comidilla de desayunos con CEO, cenas frente al puerto, cumbres en el Torreón o el chill out en una bodega en Chapadmalal. Se trata de los secretos a voces en los pasillos extendidos del encuentro empresarial.
En el Sheraton, donde se desarrolla la cumbre, un hombre de Juntos por el Cambio especulaba –con interés– sobre las proyecciones que se abren en estos días. “Si Massa queda afuera, habrá un ministro por siete semanas sin botonera. No hay cerealera que lo vaya a atender”, afirmó. “Y si Milei saca mucha ventaja se gatilla una aceleración nominal”, agregó. Pero, según su visión, el peor escenario es una segunda vuelta entre ellos dos: allí se mixturan un libertario empujando una dolarización y un ministro de Economía y candidato profundizando un “plan platita” y la emisión. “Si Patricia llega a la segunda vuelta puede ser un bálsamo de contención, pero su ingreso y la salida de Massa también complicarán el juego”, dijo. “En el 89, Alfonsín perdió el poder político y tenía en la oposición a Menem prometiendo el salariazo”, recordó.
Antes,elexministrodeCambiemos Dante Sica había sugerido un escenario parecido: “Estamos entrando a un sendero de hiperinflación. Lo frena que hay elecciones ahora y eso implica que hay expectativas de que en el corto plazo un gobierno nuevo meta un cambio”. Hernán Lacunza, otro exministro, describía la misma situación delicada. “Los nervios en el mercado de cambios son una reacción al plan platita y al jubileo impositivo post-PASO. Tres semanas después de eso, con más maquinita y déficit, comienza una corrida contra el peso. Es muy peligroso; una cornisa”, dijo el economista, que agregó que enfrente otro candidato, por Milei, habla de la dolarización. “Todos se van antes al dólar, por las dudas”.
Pero los mítines habían comenzado temprano, antes de que esos ex funcionarios revolotearan por ellobby, incluso el miércoles porl anoche. Hubo cenas de empresarios, medios, políticosy banqueros en Viento en Popa yen Sarasanegro, dos clásicos restaurantes de la ciudad. También hubo lugar para el arribo de miembros de“la fuerza del cielo” al bar Estación Central.
El jueves por la mañana, en el bar del Hotel Sheraton, el candidato a vicepresidente de Juntos por el Cambio, Luis Petri, desayunó con 15 CEO. “Le preguntaron mucho por temas laborales y sobre la viabilidad real de que se puedan hacer cambios profundos en un contexto social complicado”, contó uno de los presentes. Se habló también, contó, de la importancia que tendría para el auditorio el discurso de Bullrich en IDEA y el domingo en el debate presidencial.
Es que había dudas. “Hoy hay un solo algoritmo en la Argentina. Se llama Milei”, dijo un astuto analista político. “Patricia se levantó el 14 de agosto y estaba en un no lugar, se había convertido en Horacio Rodríguez Larreta. Massa hizo todo bien. No perdió ni un solo voto, lo que es un milagro en este contexto”, analizó.
Bullrich había prometido pasar a las 11 por el Torreón antes de llegar a IDEA, pero no pudo ser. Allí la esperaban para presentar su libro. El acto fue entonces para el candidato a gobernador Néstor Grindetti. Acompañaban Guillermo Montenegro, Alejandro Finocchiaro y Gabriel Sánchez Zinny. El más fotografiado, sin embargo, era Maximiliano Abad, hombre fuerte de la UCR en la provincia y del que se esperaban señales más duras contra la corrupción luego de destapado el caso Chocolate Rigau. La charla, por lo bajo, era sobre cómo cambiar el rumbo de la trunca campaña de Juntos. Sin hablar de casos particulares, Grindetti habló de casos de “corrupción terribles” cuando hay un 64% de pobreza infantil.
Fuera del Torreón también se hablaba de Milei y su contracumbre. “Yo quería saber qué iba a hacer Milei con las Leliq”, dijo un funcionario de Pro que iba a pasar por lo del libertario y se quejaba de que se hubiera masificado el encuentro. “Miguel Pesce ya dijo qué iba a pasar con las Leliq”, dijo la nacion, haciendo referencia al comunicado del BCRA esta semana. “No puedo creer que en la casa del ahorcado hablen de la soga”, respondió ese experto en finanzas.
“Me vas a preguntar por qué voy a lo de Milei”, se quejó Daniel Funes de Rioja, titular de la Unión Industrial Argentina (UIA), que se quedó a escuchar a Bullrich y partió, como muchos, al bar Furia. Con cierto temor, varios llamaban a los medios para que, si se publicaban nombres de empresarios, no se los mencionara.
Bullrich llegó al Sheraton con Petri, Grindetti, María Eugenia Vidal y Hernán Lombardi. Apenas bajó las escaleras, en la antesala del auditorio, Martín Cabrales le besó la mano. Más atrás, llegaban Nicolás Massot y Emilio Monzó, que ya habían pasado la noche en esta ciudad y participado de encuentros con empresarios, banqueros y medios junto al puerto.
El salón principal estaba repleto. Muchos suspiraron. Bullrich fue aplaudida siete veces en el escenario. Prometió darle el poder a la gente y no al Estado, sacar el cepo lo más rápido posible, que ningún funcionario pueda prohibir importar o exportar, eliminar trabas, una reforma laboral, reformar la carta orgánica del Banco Central y solidez fiscal. Describió al Estado como un “monstruo” de impedir y habló de instituciones “infiltradas por la corrupción”. A las 13.40 le dijeron que se acababa el tiempo y dijo que no tenía problema en extenderse. Había que hacer esperar a Javier Milei. Hubo risas. Dos minutos después, algunos empresarios se levantaron. Eran pocos. “¿Te vas para lo de Milei?”, preguntó a la nacion uno por WhatsApp. “No todavía”, respondió. Diez minutos después, Bullrich cerró: “Lo único que no vamos a negociar es el cambio”. Hubo una ovación de pie. Sin embargo, varios aprovecharon para sacarse selfies con Bullrich. “Esa es la Patricia que queremos escuchar”, dijo un hombre de negocios. Dos o tres de sus colegas coincidieron en que había sido su mejor presentación en mucho tiempo. Un importante industrial le deseó suerte con el debate del domingo.
“¿Qué opina de la contracumbre de Milei?”, preguntó a Bullrich la
detrás del escenario. “Es excentricidad. Eso se hace todos los años”, lo minimizó. “Me veo bien el domingo”, anticipó, y criticó al libertario: “La gente se empieza a preguntar quién lo va a acompañar y qué hay detrás de sus propuestas. De la dolarización ya cada vez habla menos”, dijo.
A media tarde, la bodega Costa & Pampa albergó a varios empresarios. Estaban, entre otros, Carlos Ormachea (Tecpetrol), Diego Coatz (UIA), Pablo Sibilla (Renault), Oscar Andreani, Matías Campodónico (Dow). En un pequeño living al aire libre, también la funcionaria del Ministerio de Interior Paula Español, a la que le tocó compartir avión con Milei.
Los problemas reales fluyeron como el buen vino, las empanadas, los choripanes y los sándwiches de carne. Las alimentarias se quejaban del 70% de brecha existente entre los precios de los supermercados y los de los pequeños comercios, y alertaban que todo está atado a un dólar oficial fijo a $350. “Si devalúan y sacan las trabas, nos vamos al doble de inflación en alimentos”, advirtió un directivo mientras se rumoreaba que en la Secretaría de Comercio venían pidiendo en estos días “contener” y “tapar”. Contener los precios y tapar los baches de faltantes en góndolas.
Las automotrices, en cambio, temían por las dificultades por la importación de insumos y por los problemas con los pagos que hacen crecer la deuda comercial de las empresas. La presión fiscal dio el presente. Un hombre se acercó al tributarista César Litvin y le entregó una copa de vino. “Para que me baje los impuestos”, bromeó. Litvin había sido el único nombrado directamente por Bullrich en el discurso principal.

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Contrapunto por el empleo entre empresarios y gremialistas
Las multas, la reducción de la jornada laboral y el peso del Estado estuvieron entre los temas de debate; “sin inclusión es imposible el progreso”, afirmó el economista Eduardo Levy Yeyati
Ignacio FedericoFunes de Rioja, presidente de la UIA, en el panel de empleo
MAR DEL PLATA.– Bajo nivel de desocupación, pero con salarios bajos en términos reales. De esa foto se partió para encarar un tema que preocupa a empresas, gremios y cámaras sectoriales. ¿El objetivo? Impulsar el empleo privado formal en la Argentina. Pero en el horizonte se advierten obstáculos propios de la oferta y otros de la demanda, de la fuerza laboral y de la generación.
“Hoy hay consenso en que sin inclusión laboral es imposible el progreso”, disparó Eduardo Levy Yeyati, profesor plenario de la Universidad Torcuato Di Tella y profesor visitante de LSE, en diálogo con José Del Rio, secretario general de Redacción de la nacion, durante el panel inicial de la segunda jornada del Coloquio de IDEA, que se lleva a cabo en la ciudad balnearia.
Según el académico, la fuerza laboral privada se divide en “tres tercios”: los empleados registrados (30%), los informales o asalariados no registrados (“28% y crece”) y los independientes (26%). Además, un 35% de los independientes son informales, están en la economía social y tienen programas de empleo.
“Solo 30% de la fuerza laboral tiene empleo formal”, completó. En números concretos, hay 7,8 millones de trabajadores informales versus 6,4 millones de formales privados. “Pierde participación el empleo en blanco en la fuerza laboral. Hay baja elasticidad de ingreso en el empleo. Lo único que creció fue la informalidad; ya son más los informales que los empleados en blanco. Uruguay, Chile y Brasil redujeron la informalidad”, continuó.
Además, la Argentina tiene más empleo público en proporción que la región: 9,2% (administración pública nacional, sin contar docentes, etc), versus 7,2% en Uruguay, 5,10% en Chile y 5,4% en Brasil. “El empleo público funciona como un seguro donde no hay trabajo privado, y, al mismo tiempo, conspira contra la creación de nuevos puestos. Donde no se puede crear empleo privado el Estado absorbe y consolida la situación”, analizó Levy Yeyati.
Pero ¿por qué cuesta generar empleo? ¿Cómo hacerlo? “Todos tienden a bajar costo salarial como si fuera la única razón. Es cierto que es alto, por arriba del 50%, y afecta la competitividad. Pero las políticas que tienden a bajar el costo laboral dieron dividendos muy modestos porque hay otras barreras que no permiten generar el empleo necesario”, analizó el economista.
Entre las barreras del lado de la oferta mencionó el déficit de formación y el cambio tecnológico, la precarización y la poca habitualidad laboral. Del lado de la demanda, la macro juega en contra, con una economía volátil y estancada, a lo que se suman la informalidad empresarial y el costo laboral no salarial, así como la incertidumbre sobre el costo del cese y la litigiosidad, el registro engorroso y los convenios antiguos y rígidos. “Las multas son algo novedoso y se suma el problema de la capitalización compuesta, que a veces excede la preservación del poder adquisitivo del juicio”, sumó Levy Yeyati.
“Los empresarios nos encontramos con estos problemas y la macroeconomía no acompaña, el contexto impacta y atenta contra la inversión y la creación de nuevas compañías. Hay que pensar en los costos altos de incorporación, con los costos altos de cese. Hay convenios pensados para otra Argentina, para otro tiempo”, coincidió Milagros Argüello, directora general senior de Boston Scientific Cono Sur.
Para Martín Galdeano, presidente y CEO de Ford Argentina, “la clave está en la capacidad de dialogar que tengamos los actores de la economía: políticos, empresarios, trabajadores y gremios”. Y dijo que la mayor oportunidad está en lo extrasalarial, es decir, en las condiciones de entrada, la capacitación, el egreso y el ingreso, y el marco impositivo.
Y, en esa línea, IDEA trabajó con la Unión Industrial Argentina (UIA) para elaborar propuestas. “Con el tema multas hubo consenso en el coloquio anterior y necesitamos que avance el tema”, dijo Galdeano, y añadió: “Necesitamos certidumbre en las condiciones de egreso y bajar la litigiosidad. Eso hace que no seas competitivo. El Estado tiene que tomar otro rol, quizá de controlar y ser quien establece esas multas, y que sean un crédito a favor del Estado para que desincentive a litigar”.
Otras propuestas fueron modificar el esquema de capitalización de intereses, generar incentivos a la contratación, actualizar convenios colectivos de trabajo y extender el período de prueba de tres a seis meses. “En tres meses no llegás ni a capacitar, menos a probar”, completó el titular de Ford.
“Si no somos competitivos, no estamos en el mercado. Y hoy ni tenemos la capacidad de generar los dólares para comprar los insumos necesarios para producir”, aportó Daniel Funes de Rioja, presidente de la UIA, quien se sumó al panel, al igual que Gerardo Martínez, secretario general de la Uocra y secretario de Relaciones Internacionales de la CGT.
“Si queremos ser competitivos con la lógica china vamos mal. En el buen sentido de la palabra, nos da la oportunidad de generar un mecanismo virtuoso del desarrollo de las tareas”, aportó Martínez, quien recordó que lidera la obra social del gremio, que tiene 4000 empleados, como para mostrar que él también entiende el rol del empresario.
“En el sector de la economía del conocimiento competimos con el mundo. Hay que trabajar en la oferta, hay pleno empleo en nuestro sector y hay que trabajar para que haya más gente”, sumó Wanda Weigert, directora ejecutiva de Globant Argentina.
Luego, Del Rio introdujo el tema de la jornada laboral reducida, que por estos días tiene un proyecto en el Congreso. “Un cambio de ese tamaño amerita sentar a toda la gente correcta, empresas, sindicatos cámaras, y ver si eso mejora o empeora la competitividad. Amerita un debate profundo, hay que ver el beneficio para la Argentina. Que no sea una ley para tener el mismo empleo, porque hay que generar más”, tomó el guante Galdeano.
“Hay que decidir si vas por la legislación o por el camino de los convenios. Tenemos una de las fuerzas sindicales más grandes del mundo. En el sector industrial podemos hablar con los sindicatos, pero si todo se resuelve por lo legislativo te mandan bonos, leyes que en Finlandia son maravillosas, pero acá te varía el costo laboral”, sentenció Funes de Rioja, y remató: “Si nos sentamos con ellos y no dependemos del mesianismo político es mejor. Si viene el legislador y te dice: se trabajan 36 horas, pero pagá 48, se van a ir a Brasil”. El público lo aplaudió.
Martínez coincidió en el rol que tiene que jugar el Estado. “A nivel mundial se discute un nuevo contrato social y la variable horas de trabajo juega un papel preponderante. Pero el Estado no se tiene que meter en la relación bilateral del capital y el empleo, a veces se transforma en una máquina de impedir”, dijo, y completó: “Es algo apresurado. Hay que encontrar un camino, lo estamos hablando con Daniel”.
Martínez insistió en el rol de la política cuando se habló de la formación de los empleados. “La formación juega un papel protagónico entre la oferta y la demanda, entre empresas y sindicatos. Hoy no se puede improvisar. Los avances tecnológicos generan nuevas movilidades y eso genera que tengamos un ambiente ágil para poder reaccionar. El Estado tiene que ser más prudente, los políticos también, pero hay que enojarse; hay otros que lo están y hacen un almuerzo en paralelo”, dijo en relación con Javier Milei.
“Hay que generar una concertación, con políticas de más de cuatro años, gane quien gane”, agregó.
Funes de Rioja dijo que la industria pasó de 1,6 millones de trabajadores a los actuales 1,2 millones, y a eso aún hay que sumarle el avance demográfico. “Hay miedo a contratar. Hay brecha de capacitación. El período de prueba sirve para ver si te dejo entrar, sobre todo en la pyme”, resumió. Y abordó el tema de la litigiosidad. “Las multas son mayores que las indemnizaciones. Ahora lo llaman capitalización de intereses, antes se llamaba anatocismo. La finalidad era combatir el trabajo en negro, pero terminó siendo un negociado. ¿Cómo se va a querer contratar? Es una realidad que tampoco quieren los sindicatos serios, y en la industria hay muchos. Las multas son un impedimento para tener más gente. Se agrandó el miedo”, dijo.
Martínez sumó un matiz. “La industria del juicio no es unilateral, es de los dos lados. Ganan los abogados de los dos lados”, remató, y el público reaccionó con risas y aplausos. “Las multas son de los 90 y no fueron idea nuestra. (Armando) Caro Figueroa era el ministro de Trabajo y en Economía estaba (Domingo) Cavallo”, dijo, y agregó que está “orgulloso del sistema de cese laboral”, una especie de seguro de desempleo que se utiliza en el sector de la construcción y que hoy muchos miran como una alternativa a aplicar en otros rubros.
“Fue un salto cualitativo. Como todos saben, yo hablé con quien no viene y tiene un almuerzo en otro lado”, volvió a referirse a Milei.

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