Sorpresa y decepción entre los empresarios
En el sector privado creen que se mantendrán los actuales problemas
María Julieta Rumi
Los empresarios quedaron descolocados con el resultado de las elecciones presidenciales de ayer como muchos otros actores. Y las reacciones se dividieron a grandes rasgos entre la decepción “por el triunfo del populismo” y la sorpresa por la performance de Sergio Massa. En el corto plazo creen que continuará el panorama actual con los problemas que hay para acceder a divisas y la creciente inflación.
Manuel Tagle, presidente de la Bolsa de Comercio de Córdoba, dijo que la sociedad argentina no ha aprendido o no toma conciencia de lo que es continuar con el populismo en el país. “Sergio Massa ha sido el ministro que llevó la inflación al 180%, 200% anual en los últimos meses y que ha emitido una cantidad desproporcionada de moneda para poder hacer frente a un plan platita cuando el país no está en condiciones de eso y agrava el déficit fiscal. Por otra parte, el país se quedó sin dólares con el cepo cambiario y todos los controles que tiene la economía, con lo cual la situación se hace cada vez más difícil de controlar. Así que creo que la gran desilusión es que la sociedad no percibió o no valorizó lo que realmente debe valorizar que es la seriedad, la sensatez, la racionalidad que debe tener un candidato a presidente”, afirmó.
Por otro lado, vaticinó que si Massa profundiza estas políticas se van a vivir momentos difíciles. “La Argentina puede tomar un rumbo muy desafortunado si estas medidas se profundizan. Esperemos que recapacite y cambie drásticamente y ordene sus ideas y políticas dándole la espalda al kirchnerismo”, agregó.
Por su parte, el titular de la Copal y de la Unión Industrial Argentina (UIA), Daniel Funes de Rioja, dijo estar sorprendido por el resultado, si bien estimó que la definición no es concluyente.
“Todavía no es game over, no es juego terminado y la espera a la segunda vuelta va a ser un mes muy largo en función de la realidad productiva, el acceso a insumos importados, dólares, etc. Hay posibilidad de una mayor contracción de la oferta y la demanda. No es un mes de transición porque todavía parecería que hay competencia, que no está definido”, graficó, e insistió en la preocupación por los insumos y la inflación porque tampoco pareciera que fuera a haber cambios notorios que serenen.
Por último, el titular de FateAluar, Javier Madanes Quintanilla, afirmó que del resultado se infieren serios problemas para mantener unido a Juntos por el Cambio, además de un tránsito hasta la segunda vuelta profundizando la falta de oferta de bienes y escasez absoluta de divisas. “Sergio Massa va a tener que empezar a blanquear su eventual gabinete y seguramente va a haber deserciones en La Libertad Avanza. Lindo combo”, concluyó.
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El milagro de Sergio Massa se llama peronismo
elecciones presidenciales. Dar los comicios por ganados fue el problema tanto de Juntos por el Cambio como de La Libertad Avanza; el voto en un clima de “grieta” interna y externa, decisivo
Luis Tonelli
Milei había tenido la suerte y la astucia de generar una “grieta contra la grieta”. En ese mundo no competitivo entre Juntos por el Cambio y Unión por la Patria, La Libertad Avanza había demostrado que podía competir tanto por los votos peronistas como por los votos no peronistas. En las PASO el fenómeno Milei había capturado mas de 5 millones de votos del peronismo, especialmente en el tercer cordón bonaerense y en el interior del país (con una expresión geográfica muy similar a la de Sergio Massa con su “ancha avenida del centro”, que había obtenido 20 puntos en 2015). Asimismo, también se había hecho de más de 2 millones de votos que Juntos por el Cambio había obtenido en la elección de 2021.
Es decir, Milei se había colocado en una posición central a los dos polos. Aunque esa centralidad estaba lejos de como se comprende el centro, que casi siempre se asocia a valores moderados. Ese centro de Milei era un centro de votantes ganados por la decepción con las dos coaliciones principales: la casta. Todavía es muy pronto para dar explicaciones detalladas, pero una hipótesis tiene que ver con que desde las PASO hasta esta primera vuelta Milei dejó de ocupar ese centro. Es cierto que bajó los decibeles en términos de insultos, improperios y chabacanerías, pero abundó en definiciones ideológicas más precisas, como las declaraciones en su espacio en contra del Papa y las dudas sobre la panacea de la polarización fueron incrementándose.
Milei se recostó más hacia la derecha, moderó su personaje de vodevil que tanto éxito le había dado y exhibió un costado serio que le hizo perder esa frescura y hasta mimetizarse con los políticos de su odiada casta. Por su parte, Juntos por el Cambio evidenció el debilitamiento de la candidata Patricia Bullrich, quien, después de haber exhibido como su principal activo su determinación y autoridad, sufrió la presencia de un Mauricio Macri que, con la certeza de ganar con su primo Jorge la ciudad, hizo todo lo posible para dividir el voto de Juntos por el Cambio con La Libertad Avanza. Le indicó una y otra vez a su electorado que daba lo mismo que ganara Milei o Bullrich, ya que los dos representaban el “cambio”. Resultado: la grieta contra la grieta se diluyó, y Milei, que antes había dividido más al peronismo, ahora apareció dividiendo a la coalición no peronista primitiva.
Y aquí aparece el milagro de Sergio Massa: un milagro que se llama simplemente peronismo. Fuerza política de la que se han escrito infinidades de epitafios, lápidas y responsos, pero que sin embargo es un magma que siempre esta latente, máxime cuando se la ataca.
Nunca es una buena estrategia electoral, para capturarle votos al adversario, atacarlo sin piedad e identificarlo con todo lo malo que ha sufrido la Argentina. Massa se dedicó a lo que decía el viejo manual de elecciones: “ir por el voto tradicionalmente propio” con mensajes contundentes. En ese sentido, las medidas económicas destinadas a los sectores populares, más un discurso centrista, aparecen como claves, y también el motor que aseguró el territorio y seguramente disciplinó a los intendentes que habían contribuido a partir votos hacia Milei en las PASO (algo que había sucedido también en 2021). Massa obtuvo casi el mismo voto que Daniel Scioli consiguió en la primera vuelta de 2015. Es decir, Massa unificó tras de él al peronismo. Un no peronista se puede escandalizar porque el ministro del dólar a 1000 haya salido primero en la primera vuelta. Sin embargo, el voto en la grieta asume que si gana el otro se va a estar peor. Y esas racionalizaciones son claves en política.
Se entienden las caras largas en el búnker de Juntos por el Cambio, pero no en La Libertad Avanza, ya que pasó al ballottage y ahora tiene que juntar los votos no peronistas que fueron a Bullrich. Claro, enfrenta una pequeña contradicción con su leimotiv, ya que va a tener que negociar nada más ni nada menos que con la “casta”. Y uno puede pensar que Macri va a cumplir un rol clave. El gravísimo problema que enfrenta es el radicalismo, especialmente el de la ciudad, que no fue convocado por Jorge Macri, y si el macrismo era un clavo en el zapato, la alianza con Milei puede ser too much para una fuerza que se identifica con el progresismo. Dar las elecciones por ganadas fue el problema tanto de Juntos por el Cambio como de Milei. Thomas Hobbes decía: “El Leviatán mata a los hijos del orgullo”. El Leviatán era la metáfora que usó para representar al Estado
Director del Centro Reconstrucción Argentina, Facultad de Ciencias Económicas de la UBA
Milei había tenido la suerte y la astucia de generar una “grieta contra la grieta”. En ese mundo no competitivo entre Juntos por el Cambio y Unión por la Patria, La Libertad Avanza había demostrado que podía competir tanto por los votos peronistas como por los votos no peronistas. En las PASO el fenómeno Milei había capturado mas de 5 millones de votos del peronismo, especialmente en el tercer cordón bonaerense y en el interior del país (con una expresión geográfica muy similar a la de Sergio Massa con su “ancha avenida del centro”, que había obtenido 20 puntos en 2015). Asimismo, también se había hecho de más de 2 millones de votos que Juntos por el Cambio había obtenido en la elección de 2021.
Es decir, Milei se había colocado en una posición central a los dos polos. Aunque esa centralidad estaba lejos de como se comprende el centro, que casi siempre se asocia a valores moderados. Ese centro de Milei era un centro de votantes ganados por la decepción con las dos coaliciones principales: la casta. Todavía es muy pronto para dar explicaciones detalladas, pero una hipótesis tiene que ver con que desde las PASO hasta esta primera vuelta Milei dejó de ocupar ese centro. Es cierto que bajó los decibeles en términos de insultos, improperios y chabacanerías, pero abundó en definiciones ideológicas más precisas, como las declaraciones en su espacio en contra del Papa y las dudas sobre la panacea de la polarización fueron incrementándose.
Milei se recostó más hacia la derecha, moderó su personaje de vodevil que tanto éxito le había dado y exhibió un costado serio que le hizo perder esa frescura y hasta mimetizarse con los políticos de su odiada casta. Por su parte, Juntos por el Cambio evidenció el debilitamiento de la candidata Patricia Bullrich, quien, después de haber exhibido como su principal activo su determinación y autoridad, sufrió la presencia de un Mauricio Macri que, con la certeza de ganar con su primo Jorge la ciudad, hizo todo lo posible para dividir el voto de Juntos por el Cambio con La Libertad Avanza. Le indicó una y otra vez a su electorado que daba lo mismo que ganara Milei o Bullrich, ya que los dos representaban el “cambio”. Resultado: la grieta contra la grieta se diluyó, y Milei, que antes había dividido más al peronismo, ahora apareció dividiendo a la coalición no peronista primitiva.
Y aquí aparece el milagro de Sergio Massa: un milagro que se llama simplemente peronismo. Fuerza política de la que se han escrito infinidades de epitafios, lápidas y responsos, pero que sin embargo es un magma que siempre esta latente, máxime cuando se la ataca.
Nunca es una buena estrategia electoral, para capturarle votos al adversario, atacarlo sin piedad e identificarlo con todo lo malo que ha sufrido la Argentina. Massa se dedicó a lo que decía el viejo manual de elecciones: “ir por el voto tradicionalmente propio” con mensajes contundentes. En ese sentido, las medidas económicas destinadas a los sectores populares, más un discurso centrista, aparecen como claves, y también el motor que aseguró el territorio y seguramente disciplinó a los intendentes que habían contribuido a partir votos hacia Milei en las PASO (algo que había sucedido también en 2021). Massa obtuvo casi el mismo voto que Daniel Scioli consiguió en la primera vuelta de 2015. Es decir, Massa unificó tras de él al peronismo. Un no peronista se puede escandalizar porque el ministro del dólar a 1000 haya salido primero en la primera vuelta. Sin embargo, el voto en la grieta asume que si gana el otro se va a estar peor. Y esas racionalizaciones son claves en política.
Se entienden las caras largas en el búnker de Juntos por el Cambio, pero no en La Libertad Avanza, ya que pasó al ballottage y ahora tiene que juntar los votos no peronistas que fueron a Bullrich. Claro, enfrenta una pequeña contradicción con su leimotiv, ya que va a tener que negociar nada más ni nada menos que con la “casta”. Y uno puede pensar que Macri va a cumplir un rol clave. El gravísimo problema que enfrenta es el radicalismo, especialmente el de la ciudad, que no fue convocado por Jorge Macri, y si el macrismo era un clavo en el zapato, la alianza con Milei puede ser too much para una fuerza que se identifica con el progresismo. Dar las elecciones por ganadas fue el problema tanto de Juntos por el Cambio como de Milei. Thomas Hobbes decía: “El Leviatán mata a los hijos del orgullo”. El Leviatán era la metáfora que usó para representar al Estado
Director del Centro Reconstrucción Argentina, Facultad de Ciencias Económicas de la UBA
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
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