lunes, 16 de octubre de 2023

ESCENARIO Y EMISIÓN


Los cerebros detrás de Milei y el informe que entusiasma a Bullrich
Rodríguez Chirillo asoma como posible titular de Energía y Guillermo Francos sondea a funcionarios de gobiernos provinciales; cálculos electorales de bancos inversores
Pablo Fernández BlancoRodríguez Chirillo, Nicolás Posse y Javier Milei
El contorno grueso del molde en el que Javier Milei quiere hacer entrar al Estado en caso de ganar las elecciones ya está hecho. El encargado del dibujo es Eduardo Rodríguez Chirillo, que trabaja junto a quienes serían ministros en caso de que el libertario gane las elecciones, bajo la supervisión de Nicolás Posse.
En un hipotético 11 de diciembre triunfal, Milei pondrá en marcha tres cambios fundamentales: la ley de reforma del Estado, la derogación de una decena de normas y la denominada ley de ministerios, que ya está redactada. Luego, vendrá todo lo demás.
Rodríguez Chirillo es un especialista en reforma del sector público que vivió mucho tiempo en España, pero volvió al país bajo los influjos que genera la cercanía al poder, de la que ya probó en otro momento.
Su pasado puede aportar información sobre el futuro si Milei es presidente. Durante el primer gobierno de Carlos Menem, Rodríguez Chirillo trabajó con Carlos Bastos, que era secretario de Energía bajo las órdenes del ministro Domingo Cavallo.
En 2001, el propio Bastos volvió a la función pública, como ministro de Infraestructura, cuando Cavallo regresó al poder para intentar, sin éxito, rescatar al gobierno de Fernando de la Rúa. Esos años están más vivos que nunca en el ecosistema libertario. No solo por la recuperación positiva del exministro de Economía, sino también porque Rodríguez Chirillo será secretario de Energía si gana Milei. Un ascenso encomiable con respecto a la posición que ocupaba a principios de los años 90.
Las terminales de Milei comenzaron a moverse para tener con quién hablar en la futura conformación del Congreso. El más activo es Guillermo Francos, ya anunciado como potencial ministro del Interior. Recorre el espinel sin importar la bandera política que represente quien esté del otro lado. Un ejemplo de su agenda: buscará un encuentro con el gobernador salteño, Gustavo Sáenz, cercano al ministro de Economía, Sergio Massa. También intentará un acercamiento con Florencio Randazzo, candidato a vicepresidente de Juan Schiaretti. Es decir, competidor de Milei.
Francos tiene un umbral muy bajo para concertar reuniones. Habla con todos los que quieran hablar con él. Y les pide que, a su vez, difundan ese mensaje a otros.
Hay más caminos en La Libertad Avanza que conducen a Córdoba. En conversaciones informales, se mencionó a dos nombres de la gobernación de Schiaretti para sumar a un equipo que hoy muestra muchos casilleros vacíos. Son su ministro de Finanzas, Osvaldo Giordano, y el presidente del banco de esa provincia, Daniel Tillard.
Giordano tuvo a principios de este año un encuentro con Milei que se mantuvo en secreto. Le presentó su libro Una vacuna contra la decadencia, donde propone cambiar el régimen de coparticipación federal para que las provincias más grandes se autofinancien. Son ideas que le gustan al libertario. También el origen político de Giordano, que formó parte de Acción por la República, el partido que fundó Domingo Cavallo, además de haber integrado el gabinete del Ministerio de Trabajo que orientaba el entonces jefe de Economía.
Milei tiene cada vez más relevancia, incluso, en territorios que desconoce. A tal punto que genera confusión y comete errores no forzados, que intentan capitalizar algunos de sus rivales. El último giró alrededor del valor del peso y puso en evidencia el dispositivo jurídico policial del Gobierno para enfrentar la crisis cambiaria.
Controles cambiarios
El “FBI” que Massa prometió poner en marcha si es presidente comenzó a funcionar para el control del dólar blue con más frecuencia desde hace 12 días. El capitán del equipo es Guillermo Michel, titular de la Aduana, a quienes sus propios compañeros le reconocen un estilo a veces polémico, pero efectivo.
Desde que llegó Massa a Economía, Michel intenta instalar la idea de percepción de riesgo. En otros términos, el hecho de que a quien haga operaciones con el dólar fuera del marco de la ley le puede llegar un castigo. Ese temor escaló como nunca antes entre los “arbolitos” porteños el miércoles pasado, cuando detuvieron a distribuidores minoristas de dólar ilegal y provocaron imágenes que recorrieron el país.
La puesta en escena tiene un objetivo específico. Desalentar la distribución minorista de dólar paralelo en los cuatro días hábiles que quedan antes de las elecciones, ya que mañana será feriado. La primera prueba de ese mecanismo ocurrió a comienzos de octubre. El blue detuvo el alza el 5 (repitió el precio de $843). Coincidió con los operativos en la City. El “FBI” del blue repetirá la receta a partir del martes.
En la práctica, fue un operativo menor con respecto a la redada a las grandes operaciones cambiarias que les había tendido la Comisión Nacional de Valores el último lunes. Ese día, el organismo que maneja Sebastián Negri dispuso nuevas restricciones para las operaciones de empresas que, según el mundo financiero, terminarán limitando la operación con Cedear. Son instrumentos que permiten comprar acciones extranjeras en pesos. Fue la reacción a un acto reflejo de los dueños del dinero para sacar plata de la Argentina.
Emisarios del Gobierno se habían comunicado con las principales sociedades de bolsa para pedirles que redujeran al 10% sus operaciones de compra de dólares financieros, que en general se hacen a través de la compra y venta de bonos.
Quienes querían sacar plata al exterior, entonces, buscaron un camino lateral: comenzaron a usar acciones de empresas extranjeras que se pueden operar en el país mediante Cedear, algo que hizo subir el precio implícito del dólar para esas operaciones.
Las autoridades lo notaron mediante un dato delator: la operación con Cedear de Apple, por ejemplo, estaba por encima de lo habitual. Eso generó una distorsión cada vez mayor entre el dólar cable (para sacar plata del país) hecho con bonos o con Cedear.
Massa estirará el límite de lo posible para controlar sin dólares las corridas cambiarias que, se descuenta, continuarán en los próximos días. El ministro se involucra personalmente en las conversaciones. Envía mensajes de Whatsapp a las sociedades de bolsa para conocer el pulso del mercado. También negocia cara a cara con petroleras, automotrices y cerealeras para que ingresen dólares.
El directorio del Banco Central sabía desde hace tiempo que este momento llegaría. El último miércoles reanudó la venta de pases bancarios con Sedesa. Es la abreviatura para Seguro de Depósitos SA, una sociedad público-privada que administra un fondo de garantía de depósitos del sistema bancario. Es decir, una cobertura.
El organismo que maneja Miguel Pesce, además, debió vender una cifra récord de divisas esta semana, y su posición en efectivo en las cuentas de la Fed (el banco central norteamericano) cayó a un nivel alarmante también a mitad de semana.
La situación de emergencia llevó a que ayer saliera de urgencia desde Buenos Aires a Pekín un grupo de funcionarios del Banco Central. Volverán el martes después de estar solo un día en China. Debería alcanzarles para poner en marcha la segunda parte del swap (préstamo) con ese país, que aún no está operativo, más allá del anuncio. Massa quiere usar esa carta con libertad.
Las reservas del Banco Central dan más miedo que Halloween. A tal punto que incluso quienes critican a Pesce agradecen su templanza tras tantos años involucrado en la autoridad monetaria.
Sin reservas, la única manera de frenar corridas cambiarias es con regulaciones y el manejo de la tasa de interés. El Gobierno sabe, también, que esas armas pierden efectividad cuanto más se usan.
El “FBI” del dólar sumó esta semana un agente inesperado. La denuncia de Alberto Fernández contra Javier Milei por su recomendación de no renovar depósitos en pesos despertó sospechas en La Libertad Avanza. Si bien Massa dejó trascender su enojo con el Presidente, hay un tuit delator de Malena Galmarini. Al menos así lo interpretaron en la orilla libertaria.
La titular de AYSA había sido crítica contra Milei y Ramiro Marra (otro de los denunciados) el martes pasado. Utilizó el hashtag #Terrorismoeconomicomilei, similar al término “aterrorizar” que aparece en la presentación judicial de Alberto Fernández.
Mientras la política peleaba, el sistema bancario temía. Claudio Cesario, presidente de la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA, la cámara que agrupa a la banca extranjera en el país), se enteró de la discusión a través de una colaboradora. En la tarde del lunes, los representantes de los bancos pusieron en marcha un dispositivo para difundir un comunicado. Firmaron también Adeba (bancos nacionales), ABE (entidades especializadas) y Abappra (reúne a entidades públicas). Estuvo de acuerdo con el comunicado la exministra de Economía, ahora titular del Banco Nación, Silvina Batakis. No hizo correcciones.
Los banqueros están desilusionados con la imagen de debilidad que la sociedad tiene de sus instituciones. Esa molestia los conduce a una provocación. Un banquero importante se sinceró el último jueves en una reunión privada: si la gente quiere venir a retirar los dólares, que venga y se los lleve todos, dijo. No solo presumía de la supuesta fortaleza del sistema, sino que lamentaba el hecho de que no pueden prestarle a nadie en esa divisa. Dicho de otra forma, los dólares solo ocupan lugar en el banco.
El hecho de que no haya crédito es un beneficio indirecto para el Gobierno. Como al sistema le sobran billetes, puede prestárselos sin problemas al Gobierno para que aumente la deuda. Quizá por eso el secretario de Finanzas, Eduardo Setti, tiene menos trabajo del que debería, según las condiciones en las que está el país, para conseguir que el sistema le siga prestando dinero al Estado.
Evolución del voto
Los bancos seguirán siendo actores estelares de la conversación política en los próximos cuatro días. Uno de ellos, de hecho, despertó un optimismo renovado en Patricia Bullrich el jueves pasado alrededor del mediodía.
El J. P. Morgan es uno de los dos bancos de inversión más grandes de Estados Unidos. La oficina local se dedica al negocio mayorista. Es decir, grandes clientes y no pequeños inversores. Desde allí surgió un informe sobre la evolución del voto en la Argentina que va en contra de la mayoría de los resultados que, presuntamente, anticipan hoy las encuestas.
Según el trabajo de este banco de inversión, entre el 4 y el 5 de octubre pasado se cruzaron las curvas de intención de voto entre Bullrich y Massa, que quedó relegado, en este informe, al tercer lugar.
La particularidad de este documento es que combina encuestas con proyecciones matemáticas hechas por una entidad dedicada, entre otras cosas, a anticipar, también a partir de cálculos, los movimientos del mundo financiero.
Las curvas entre los dos candidatos que pelean por entrar al ballottage se cruzaron en un momento en que la agenda pública estaba dominada por el escándalo de Martín Insaurralde, el de Julio “Chocolate” Rigau y la escalada de los dólares libres. Se entiende, entonces, por qué el enorme esfuerzo del tándem Massa-michel por mostrar un interés mayor que el habitual en desalentar a los “arbolitos”.
La crisis cambiaria dejó esta semana una imagen que puede resumir todo. Un testigo indiscreto vio a Guillermo Francos a bordo de su auto parado en un semáforo en la ciudad cuando una persona se le acercó a la ventanilla para pedirle una colaboración económica. Le dio un billete de $1000. Después de todo, se trataba solo de un dólar.ß
La denuncia contra Milei por lo que dijo sobre los depósitos generó sospechas

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El Gobierno ya tiene que emitir $2,3 billones por mes para las Leliq
En casi tres meses, se imprime el equivalente a una nueva base monetaria para intereses de los pasivos remunerados
Sofía DiamanteMiguel Pesce, en un momento delicado de las reservas
Al finalizar una semana de extrema volatilidad cambiaria y pérdida de reservas, el directorio del Banco Central determinó el jueves pasado una nueva suba de tasas de interés. Si bien se creía que el aumento iba a ser del 118% al 145%, finalmente el directorio comunicó que el alza era hasta el 133% nominal, un aumento de 15 puntos porcentuales. La discusión interna dentro del Gobierno no es causal, sino que pone en evidencia la sábana cada vez más corta con la que debe lidiar la economía.
Debido a la aceleración de la inflación, que llegó al 138,3% en el último año, el Banco Central tuvo que responder con un incremento de tasas para contener el desplome de la demanda de pesos. Aun así, la nueva tasa efectiva mensual de 11% para plazos fijos quedó nuevamente por debajo de la inflación mensual de los últimos dos meses (12,4% en agosto y 12,7% en septiembre).
El problema que enfrenta el Banco Central es el rojo que acumula la propia entidad (el déficit cuasi fiscal) y también el Tesoro, lo que hace que cada suba de tasas implique un encarecimiento del costo de financiamiento. Con las últimas medidas de estímulo fiscal que anunció el candidato presidencial y ministro de Economía, Sergio Massa, se proyecta que el déficit en el año termine cerca del 3% del PBI, lejos del 1,9% que se había fijado como meta con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Para financiar ese desequilibrio, la mayor parte se hace a través de emisión monetaria directa e indirecta del Banco Central. Es decir, por un lado, el Tesoro pide adelantos transitorios del Banco Central; por otro, coloca deuda en el mercado, donde previamente accionó la entidad monetaria, comprando deuda pasada a los bancos y fondos para darles liquidez y que puedan ingresar en las licitaciones que realiza la Secretaría de Finanzas. Es por ello que el Ministerio de Economía ya no encuentra problemas a la hora de renovar la deuda que vence y conseguir “financiamiento neto”.
Para reducir el impacto que tiene la emisión monetaria en la calle, el Banco Central busca absorber parte de ella con la colocación de Leliq (letras de liquidez), en donde solo pueden participar los bancos. La nueva tasa para estas letras de 28 días de plazo subió también a 133%. Con este incremento, ahora la entidad que preside Miguel Pesce debe emitir $2,3 billones por mes solo para pagar los intereses de las colocaciones de deuda.
“A estos niveles de tasas y stock de pasivos remunerados, la emisión monetaria endógena asociada al pago de los intereses de Leliq y pases pasivos asciende a $2,3 billones por mes, lo que equivale al 32,9% de la base monetaria. En prácticamente tres meses se imprime una nueva base monetaria actual [$7,3 billones] en concepto de intereses de los pasivos remunerados del Banco Central”, dijo el economista Federico Furiase, de la consultora Anker.
Para que la emisión de dinero no siga creciendo, cada día el Banco Central debe colocar más deuda en Leliq de la que vence (capital e intereses) para que efectivamente se estén aspirando pesos de la calle. Y a medida que la tasa que devengan las Leliq esté por debajo de la inflación, en la práctica el Banco Central está “licuando” esos pasivos.
“Mientras que los Pases [otras letras a un día de pla“la zo] y las Leliq se absorban más que los intereses que se devengan, el instrumento es contractivo, no hay emisión. De hecho, sigue siendo así hasta la semana pasada, no es expansivo. En la medida en que esa tasa sea menor a la inflación esperada, que sigue siendo el caso, la deuda se licúa, con lo cual desde el punto de vista de la tasa real tampoco hay expansión futura”, dijo el economista Gabriel Caamaño, de la consultora Ledesma.
Esta situación es insostenible para cualquier gobierno que quiera bajar la inflación porque para ello necesitará tener tasas de interés reales, que no permiten “licuar” la deuda. La única solución será una baja sostenida de la colocación de Leliq, que será posible cuando no haya que aspirar la desmedida emisión monetaria.
¿Ayuda el aumento?
En medio de tanta incertidumbre política, a una semana de las elecciones presidenciales, subir la tasa de interés puede ayudar en el corto plazo para moderar la huida de ahorristas al dólar, aunque los economistas no creen que tenga mucha injerencia.
Suba de la tasa fue más que nada porque la inflación dio algo arriba de lo esperado y para tratar de retener el manejo de la liquidez en pesos y evitar [que los inversores] se sigan yendo al dólar. En el dilema en el que se encuentra el Banco Central, la prioridad es contener el dólar y eso lleva a que esté dispuesto a asumir el costo de un mayor déficit cuasi fiscal y emisión monetaria endógena por el pago de los intereses de los pasivos remunerados”, dijo Furiase.
Caamaño, sin embargo, fue más crítico: “En este contexto, la tasa no mueve el amperímetro. Hay un nivel de incertidumbre tan alto que la tasa real que habría que poner sería gigantesca, pero podría hasta terminar siendo contraproducente. Más que subir la tasa, lo que se necesita es un horizonte, que haya alguna definición con respecto a qué es lo que pasa después del domingo 22 de octubre”.
“Esto ha llegado a un nivel de locura alto, con declaraciones y medidas que sistemáticamente destruyeron ese horizonte. Tenemos al oficialismo y a la principal oposición de cara a la carrera presidencial votando medidas que sistemáticamente destruyen el frente fiscal, como [la modificación en] Ganancias y la devolución del IVA, que es clave para el año próximo. El nivel de incertidumbre respecto de lo que viene es altísimo. Sin definiciones en ese sentido, es muy difícil que la tasa pueda aportar algo en este contexto. Sería mucho más útil que bajen un poco los decibeles, que bajen el nivel de agresividad, que subir la tasa. El problema es mucho más de incertidumbre y está generado por la propia política”, agregó Caamaño.
En el mismo sentido coincidió Fernando Baer, asociado de la consultora Quantum Finanzas: “Es inconducente la suba de tasas. En el medio de una corrida sobre los depósitos [en pesos], es difícil revertir el proceso con una suba de tasas y nada más. Será bueno para algunos, pero la dinámica de crecimiento de las Leliq más la tasa de interés generan más distorsiones. En el corto plazo, es marginal la suba en el costo en términos monetarios, pero es un costo mayor para el próximo gobierno cuando se decida a resolver el exceso de dinero”

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

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