Anticipo de una transición turbulenta
El descalabro económico y los cruces políticos reavivaron el temor de un interregno caótico; los preparativos de Milei por si hay una entrega anticipada del poder
Jorge Liotti
La Argentina es un extraño país que ejercita cada vez con más frecuencia la costumbre de asomarse al abismo y detenerse en el centímetro final. Parece administrar el mecanismo con habilidad, pero en cada intento el sistema de frenado se desgasta un poco. El último martes volvió a ocurrir cuando el dólar superó los $1000 y sonaron todas las alarmas. Se dispuso un virtual feriado cambiario y se paralizaron por completo las SIRA. Los proveedores dejaron de vender porque se quedaron sin precios y se agravaron los faltantes de productos básicos. Cuando Javier Milei recomendó desarmar los plazos fijos en pesos, y Sergio Massa le respondió al calificarlo de “irresponsable”, directamente se congelaron todas las operaciones financieras. “El efecto que tuvo la politización de la corrida fue inmediato”, señaló un agente del sector.
Muchos intuyeron en esa escena de descalabro económico y fricciones políticas una muestra de lo que puede ocurrir a partir del próximo lunes 23, tanto en un escenario de triunfo en primera vuelta de Milei o de un eventual ballottage con Massa o Patricia Bullrich. En todos los campamentos políticos, y también en círculos empresarios, verbalizaron la idea de un caos en el interregno, si se impone la lógica de un ganador que tiene el poder de su palabra, pero no ejerce, y un gobierno perdedor sin incentivos para seguir en modo Cirque du Soleil, con sus piruetas y trapecistas. En ese sentido lo que se percibió esta semana pareció un anticipo del futuro. De hecho en el equipo de Milei vienen trabajando desde hace tiempo en una hipótesis de desmadre generalizado y entrega anticipada del poder. Es la indicación que recibieron los que articulan con los equipos técnicos, y así lo transmitieron a interlocutores del sector privado. El propio candidato dijo varias veces: “Yo estoy preparado para asumir ya”. Difícil que el peronismo entregue esa bandera histórica. Los más moderados aseguran estar “dispuestos a dialogar en una transición”, pero advierten que solo lo harían si es para “implementar nuestro plan” y jamás para establecer un cogobierno. Los más políticos ven ineludible un período de fuertes convulsiones.
Después del caos de los primeros dos días de la semana, la alerta cundió en el oficialismo. En el kirchnerismo se conversó con inquietud sobre los riesgos de la transición y de los esfuerzos que había que hacer para evitar una retirada a lo Afganistán. El término hiperinflación se coló en las charlas. Massa suspendió su campaña, se reunió con gremialistas y dirigentes que fueron a verlo en gesto de apoyo, y por la noche habló con Cristina Kirchner para ponerla al tanto de las medidas que adoptaría. La vicepresidenta refleja una preocupación crónica por la situación social, pero al mismo tiempo trasunta una lejanía que por momentos decepciona a sus fieles más nostálgicos. El opaco desencanto de ya no ser.
Massa no lo lamenta tanto. De hecho dice sentirse cómodo con la centralidad absoluta que adquirió. También debió prescindir de un rol más activo de Máximo Kirchner, muy lastimado por el caso Insaurralde (quien el martes volvió de su aislamiento en el Partido de la Costa, donde estuvo recluido en el country de su socio Juan Pablo De Jesús, para replegarse en el campo de otro amigo, pero en el conurbano). El diputado deambuló en la última caravana de Axel Kicillof y Massa como quien cumple el papel en una obra a la que le quedan pocas funciones. De hecho Máximo transmitió a algunos interlocutores su decisión de dejar la presidencia del PJ bonaerense a fin de año.
A partir de estas enormes dificultades, Massa intentó contraatacar desde su rol de ministro y candidato. Le entusiasma encontrar culpables y lanzar operativos comando, aunque su eficacia sea dispar. Guillermo Michel, el “sheriff” según la jerga del establishment, irrumpió con agentes de la AFIP, la Aduana, la UIF y la CNV en cuevas y financieras. no confía en la policía para esas operaciones relámpago porque está convencido de que actúa en connivencia con los operadores. De hecho sostiene que el “croata” Ivo Esteban Rojnica recibió un preaviso para fugarse. Las gestiones de Massa para que el sector agroexportador acelerara liquidaciones fracasaron. Los productores están sentados sobre su cosecha con la convicción de que después del 22 sobrevendrá otra devaluación. La prueba está en que en septiembre vendían unas 250.000 toneladas de soja por día a un valor de $162.000 y ahora, con un precio de $179.000, ofrecen 38.000 toneladas diarias.
La alternativa que buscó el Ministerio de Economía fue ofrecer otro dólar especial a la minería, la pesca y el sector automotor, pero las internas entre las secretarías de Desarrollo Productivo, Agricultura y Minería demoraron siete días su implementación y la medida regirá solo para cinco días hábiles. Massa apuesta a obtener de ahí 1250 millones de dólares, que sumados a los 5000 millones más del swap chino le permitirían llegar hasta el día de un supuesto ballottage, pero en esos sectores aseguran que con suerte lograrán juntar 700 millones. A Matías Tombolini tampoco le fue bien. Insistió en ampliar subsidios del fideicomiso del trigo y no tuvo eco. Los productores están desgastados de esa fricción negociadora. De hecho algunos le transmitieron con crudeza su visión: “Ahora estamos todos esperando el resultado electoral. Si entran al ballottage con una diferencia de 3 o 4 puntos, hablamos. Si quedan afuera o pierden por 7 u 8 puntos, te bloqueamos el Whatsapp”. Es el infierno temido por Massa. Por más que él se quede en el cargo y mantenga su hiperkinesis voluntarista con la idea de volver algún día, el riesgo si pierde feo es que se le licúe el poder que aún retiene.
Números y percepciones
Hay dos modos de intentar asomarse a lo que puede pasar en las elecciones del domingo. La primera es la racional-cuantitativa, basada en encuestas cada vez más desacreditadas, que muestran que el escenario de tercios de las PASO no se alteró demasiado y que seguro habrá ballottage. Milei estaría arriba con alrededor de 32-34 puntos; Massa, en torno de 30, y Bullrich, entre 26 y 28. Si esto es así, la definición está abierta. Pero no menos importante que la incertidumbre sobre el ganador es que se estaría a la puerta de un gobierno con solo un tercio de las adhesiones. El amesetamiento demostraría también fragmentación del voto y un enorme desafío para los planes reformistas que todos enuncian. Casi una inevitable condena al que gane a consensuar apoyos para desarrollar un plan de gobierno. Sería una señal de una sociedad que no termina de confiar en nadie definitivamente, y que en consecuencia divide sus preferencias para que la política se encargue de unir las piezas. Lo hace no solo al distribuir el voto entre los presidenciables, sino al diferenciar su conducta entre las elecciones provinciales y las nacionales. Lo que viene será un mapa muy heterogéneo del poder.
En esta primera lectura cuantitativa, se supone que Milei se despegó en las primeras semanas post-paso, pero después retrocedió un poco cuando quedó en el centro de la escena y empezó a ser cuestionado en sus propuestas. En su entorno aseguran que no les alcanza para ganar en primera vuelta, pero que están cerca. Asumen que el vínculo con Luis Barrionuevo desgastó algo su eslogan contra la “casta”, pero lo justifican con un dato insoslayable: “nos aporta fiscalización en los lugares donde no llegamos, además de logística y alojamiento, como el otro día en el Hotel Sasso de Mar del Plata”. Hay un ala pragmática, como la que integran Guillermo Francos o Sebastián Pareja, que está convencida de que finalmente Milei aceptará las dinámicas de la política y terminará negociando con gobernadores, intendentes y legisladores. Los puristas son menos concesivos y hablan más de la ruptura del sistema para moldearlo desde una lógica renovada.
Massa tropezó con la devaluación, se recuperó con las medidas como las de Ganancias y ahora se frenó otra vez, sobre todo por el dólar y la inflación. Su equipo maneja un escenario de 34 puntos de Milei, 30 para él y 25 para Bullrich. Tanto Massa como Milei admiten que buscan polarizar para correr a la candidata de Juntos por el Cambio. De allí que ambos se hayan sentido cómodos con los cruces por la corrida cambiaria, aunque lo sazonaran con duras críticas cruzadas. “nosotros nunca lo atacamos, solo criticamos sus ideas”, se atajan en el campamento de Massa.
Mientras tanto, Bullrich cerró su mejor semana post-paso, después de muchos días de desconcierto y desánimo en su tropa. Tuvo un desempeño más vibrante en el segundo debate, buscó contrastar la crisis cambiaria con su mensaje de orden, logró que Mauricio Macri se sumara a su campaña y lo coronó con el anuncio de que Horacio Rodríguez Larreta será su jefe de Gabinete si gana. Macri acompañó la idea con una lógica pragmática: su prioridad es evitar que Massa pase al ballottage porque piensa que si lo logra apelará al discurso del gobierno de unidad republicana contra Milei, al que considera una trampa para incautos. no le entusiasmó demasiado enterarse el viernes en Pergamino, mientras recorría las calles con la candidata, del ofrecimiento que le haría a Larreta. “¿Estás decidida a hacerlo?”, le preguntó sorprendido. “Solo le tenía que comunicar una decisión que ya había tomado”, esgrimió ella. Claro, el tema es que él no supo que Bullrich y Larreta venían hablando desde hacía un tiempo sobre esa posibilidad y que lo terminaron de cerrar solo entre ellos hace tres días. Tampoco el jefe de gobierno porteño está exultante. Admite que “tenía otra ilusión” y en alguna charla reciente con su entorno había dicho que no le interesaba ser jefe de Gabinete. Pero ayer demostró espíritu cooperativo.
No es casual la decisión, aunque no está claro cuál será el efecto real en votos. Bullrich justificó hacerlo en la última semana para generar sorpresa en el tramo decisivo. También es probable que haya atendido los estudios cualitativos. “En nuestros trabajos se ponía en duda la capacidad de gestión de Patricia, si puede llevar a cabo el cambio que promete. Del mismo modo, a Milei se le cuestiona la cordura. Mientras sus votantes lo ponen en valor diciendo que es un ‘genio loco’, al resto le genera miedo. Y en Massa el concepto clave es autoridad: cuando él logra imponerse, crece, pero cuando se muestra impotente ante la realidad económica, retrocede”, señalan en una de las encuestadoras más consultadas.
Pero si se toma distancia de la mirada cuantitativa que arroja un escenario de paridad, parece prevalecer en varios sectores una sensación no mensurable de que la elección está resuelta a favor de Milei, ya sea en la primera vuelta o en el ballottage. Algunos consultores señalan que “la espuma” que alcanzó el candidato en las semanas posteriores a las PASO mostró que podía estirar su techo; serían votantes en latencia que pueden volver. En el búnker libertario agregan que siempre la mayor parte de los que se suman a votar entre las primarias y las generales lo hacen siempre por la oposición, y que esta vez en ese grupo hay un núcleo de desencantados y descreídos que son la base de su electorado.
Parece concordar con los resultados del reciente estudio sobre cultura constitucional que realizó Poliarquía y que será presentado el miércoles en el Colegio de Abogados por Daniel Zovatto, Eduardo Fidanza y Antonio María Hernández. Allí un 72% dijo sentirse “poco o nada satisfecho” con el funcionamiento de la democracia y el 50% estuvo de acuerdo con la frase “no me importaría que un gobierno no democrático llegue al poder si resuelve los problemas de la gente”. Además creció un 6% respecto de la última medición de 2014 el nivel de respuestas que dice que “en algunas circunstancias un gobierno no democrático puede ser mejor”. También se evidenciaron síntomas de anomia social al ser consultados sobre si la gente debería obedecer las leyes dictadas por el Congreso, aun si están en contra de su manera de pensar (33% de desacuerdo, 13% más).
Los resultados denotan una fragilidad peligrosa en la construcción de institucionalidad cuando se van a cumplir 40 años de democracia, un deterioro que esta vez no parte de una amenaza de golpe militar, como en el pasado, sino de la profunda erosión del sistema de representación. Un campo inapropiado para que se repitan escenas de tanta inestabilidad y desorden como las que se vieron esta semana. Esa irrefrenable pasión por bordear siempre el abismo
Bullrich, Massa y Milei, en el último debate
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Milei. El máximo esfuerzo para ganar en la primera vuelta
Cerca del libertario aseguran que si ganan no habrá “cogobierno”; apuntan a polarizar con UP
Maia Jastreblansky
En el cierre de campaña de Javier Milei antes de las PASO, las pantallas del Movistar Arena proyectaron imágenes del caos. Implosiones, explosiones, bombas atómicas, fuego. Hasta allí, en La Libertad Avanza (LLA) creían que disputaban un tercer puesto digno. Pero en una semana los libertarios irán por la hazaña de alzarse con la presidencia en primera vuelta. Es un escenario que daría inicio a una transición en un contexto de fuerte vulnerabilidad económica.
Milei, aseguran sus colaboradores, aún no dio pistas sobre qué mensaje emitirá si llega a ganar el 22 a la noche. Pese a que él arenga para ganar en primera vuelta para inflar expectativas, quienes lo conocen advierten que en privado es “bilardista”. “Por ahora piensa que lo más probable es el ballottage con (Sergio) Massa”, dijo a la nacion un ladero del candidato. Mientras tanto, en LLA deliberan sobre estrategias para los tres escenarios posibles.
Primera vuelta
Asesores, dirigentes y cuadros técnicos consultados por la nacion coincidieron en que el líder libertario no estaría dispuesto a cogobernar hasta diciembre. “Él ya dijo que no tiene interés en hacer una transición con Alberto Fernández. No hay cogobierno hasta el 10 de diciembre”, sentenció uno de los principales colaboradores del candidato.
Otro asesor de peso en la campaña apuntó: “Si se pulveriza el salario será por las medidas del Gobierno, no por el triunfo de Milei. Creo que Javier no estará azuzando el caos, pero tampoco se hará cargo”. “No hay un nivel de acuerdo para sentarse y coordinar medidas. Tampoco Javier es de los tipos que se sacan la foto por la foto”, agregó en alusión a una eventual imagen institucional.
Si se toma como referencia la última semana, cuando desalentó que se renueven los plazos fijos en pesos, quedó en claro que Milei no se moderará en sus declaraciones y tampoco se hará responsable por las reacciones de los mercados.
En La Libertad Avanza sí se imaginan a un Milei sumergido con sus equipos técnicos. “Estará rápidadespués mente mostrando equipo y convocando a gente a que se sume. Encerrado pensando las primeras medidas”, dijo un colaborador de Milei.
Un candidato legislativo aportó: “No puede quedarse callado y tampoco hablar de más. No sirve que el mercado esté a ciegas dos meses: hay un paquete de leyes pensado para diciembre. La prioridad es desarmar las Leliq y luego desarmar el cepo”.
Ballottage con Massa
De ir a una segunda vuelta, los libertarios prefieren que sea con Massa. “Es cómodo confrontar con él porque tenemos que hablar de la economía tres semanas frente al ministro. Es tener el arco medio vacío”, se confió un candidato de LLA.
Para este escenario los libertarios ya tienen ensayada la estrategia. “Convocaremos al 70% que quiere un cambio en la Argentina para que nos acompañe. La campaña va a ser kirchnerismo o Milei”, resumió un asesor del líder libertario.
Massa y Milei parecen haber dejado atrás la temporada de guiños y entraron en un terreno de mucha mayor confrontación. En La Libertad Avanza esperan generar una cuña en Juntos por el Cambio. La figura más codiciada por los libertarios es la de Mauricio Macri.
Ballottage con Bullrich
Los libertarios insisten en que ven muy reducidas las chances de llegar a una segunda vuelta con Bullrich. Un mano a mano con Juntos por el Cambio es el escenario más difícil y riesgoso para La Libertad Avanza.
“Milei gana con cualquiera de los dos, probablemente con Patricia será por menor diferencia”, consideró un colaborador del espacio. Los libertarios apuntan en este caso al comportamiento que esperan de los votantes.
“El kirchnerismo prefiere a Milei porque sabe que con Juntos por el Cambio viene una persecución judicial y que nosotros no vamos a hacer eso. No me imagino a un votante peruca votando a un gorila”,dicen cerca de Milei.
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En el cierre de campaña de Javier Milei antes de las PASO, las pantallas del Movistar Arena proyectaron imágenes del caos. Implosiones, explosiones, bombas atómicas, fuego. Hasta allí, en La Libertad Avanza (LLA) creían que disputaban un tercer puesto digno. Pero en una semana los libertarios irán por la hazaña de alzarse con la presidencia en primera vuelta. Es un escenario que daría inicio a una transición en un contexto de fuerte vulnerabilidad económica.
Milei, aseguran sus colaboradores, aún no dio pistas sobre qué mensaje emitirá si llega a ganar el 22 a la noche. Pese a que él arenga para ganar en primera vuelta para inflar expectativas, quienes lo conocen advierten que en privado es “bilardista”. “Por ahora piensa que lo más probable es el ballottage con (Sergio) Massa”, dijo a la nacion un ladero del candidato. Mientras tanto, en LLA deliberan sobre estrategias para los tres escenarios posibles.
Primera vuelta
Asesores, dirigentes y cuadros técnicos consultados por la nacion coincidieron en que el líder libertario no estaría dispuesto a cogobernar hasta diciembre. “Él ya dijo que no tiene interés en hacer una transición con Alberto Fernández. No hay cogobierno hasta el 10 de diciembre”, sentenció uno de los principales colaboradores del candidato.
Otro asesor de peso en la campaña apuntó: “Si se pulveriza el salario será por las medidas del Gobierno, no por el triunfo de Milei. Creo que Javier no estará azuzando el caos, pero tampoco se hará cargo”. “No hay un nivel de acuerdo para sentarse y coordinar medidas. Tampoco Javier es de los tipos que se sacan la foto por la foto”, agregó en alusión a una eventual imagen institucional.
Si se toma como referencia la última semana, cuando desalentó que se renueven los plazos fijos en pesos, quedó en claro que Milei no se moderará en sus declaraciones y tampoco se hará responsable por las reacciones de los mercados.
En La Libertad Avanza sí se imaginan a un Milei sumergido con sus equipos técnicos. “Estará rápidadespués mente mostrando equipo y convocando a gente a que se sume. Encerrado pensando las primeras medidas”, dijo un colaborador de Milei.
Un candidato legislativo aportó: “No puede quedarse callado y tampoco hablar de más. No sirve que el mercado esté a ciegas dos meses: hay un paquete de leyes pensado para diciembre. La prioridad es desarmar las Leliq y luego desarmar el cepo”.
Ballottage con Massa
De ir a una segunda vuelta, los libertarios prefieren que sea con Massa. “Es cómodo confrontar con él porque tenemos que hablar de la economía tres semanas frente al ministro. Es tener el arco medio vacío”, se confió un candidato de LLA.
Para este escenario los libertarios ya tienen ensayada la estrategia. “Convocaremos al 70% que quiere un cambio en la Argentina para que nos acompañe. La campaña va a ser kirchnerismo o Milei”, resumió un asesor del líder libertario.
Massa y Milei parecen haber dejado atrás la temporada de guiños y entraron en un terreno de mucha mayor confrontación. En La Libertad Avanza esperan generar una cuña en Juntos por el Cambio. La figura más codiciada por los libertarios es la de Mauricio Macri.
Ballottage con Bullrich
Los libertarios insisten en que ven muy reducidas las chances de llegar a una segunda vuelta con Bullrich. Un mano a mano con Juntos por el Cambio es el escenario más difícil y riesgoso para La Libertad Avanza.
“Milei gana con cualquiera de los dos, probablemente con Patricia será por menor diferencia”, consideró un colaborador del espacio. Los libertarios apuntan en este caso al comportamiento que esperan de los votantes.
“El kirchnerismo prefiere a Milei porque sabe que con Juntos por el Cambio viene una persecución judicial y que nosotros no vamos a hacer eso. No me imagino a un votante peruca votando a un gorila”,dicen cerca de Milei.
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Massa. El desafío de eludir la crisis para llegar al ballottage
Creen que Milei se frenó y Bullrich no repunta; alivio por la distinción entre el ministro y el Presidente
Cecilia Devanna
de una semana que se convirtió en un verdadero tembladeral en lo político y en lo económico, en el universo de Unión por la Patria (UP) se siguen mostrando confiados en que el próximo domingo 22 Sergio Massa logrará entrar a un eventual ballottage con el libertario Javier Milei. “Todas las encuestas lo muestran entrando”, insistieron a la nacion desde el comando de campaña oficialista.
De cara a la posible segunda vuelta que se podría abrir para el ministro, la mira está puesta en sumar para entonces a diversos sectores de la política y apuntar a un “gobierno de unidad nacional”, lo que creen inclinaría la balanza para el lado de Massa, en detrimento de Milei. “Entre un gobierno de unidad nacional y uno que elimina a otro, el que prima es el de unidad nacional”, afirman, al tiempo que aseguran que no contemplan por estas horas un escenario de derrota.
El oficialismo llega a la elección con un dólar no oficial que superó los 1000 pesos y una inflación de 12,7% solo en el último mes, con 40% de pobreza y un acumulado de inflación interanual de más del 124 por ciento.
Aunque exhiben reservas sobre las encuestas, que ya mostraron diferencias entre loquepronosticabanquepodría pasar y lo que finalmente sucedió, para varios de los consultados dentro del oficialismo la diferencia entre Milei y Massa podría estar cercana a un 3 por ciento. Un número que consideran que los vuelve competitivos en una segunda vuelta. “No se sabe con exactitud cuál es la diferencia y hay dudas sobre las encuestas, pero el promedio da ese parámetro y se maneja con ese porcentaje”, aseguran. Agregan que en algunos sondeos, incluso, podrían llegar a estar ubicados más cerca del libertario, pero se muestran categóricos al afirmar que “en ningún caso está cerca Patricia”, en referencia a la candidata de Juntos por el Cambio. “Todos los escenarios son de un ballottage Milei-massa”, remarcan.
En esa línea, creen que hubo un freno en la intención de voto a Milei, que habría tenido que ver con que al libertario lo habrían perjudicado las críticas que se le hicieron desde Juntos por el Cambio por su cercanía con el sindicalista Luis Barrionuevo. “Todo indicaría que las críticas que se le hicieron desde el espacio de Bullrich respecto de que Milei ‘es más de lo mismo’ permearon en el electorado”, describen en referencia a un aspecto negativo que podría impactar en el libertario.
El discurso de “la casta”
“En un escenario cristalizado se ve que caló el concepto de que ‘Milei es más de lo mismo’”, señalan, y también, agregan, podría haberse sumado a eso el hecho de que esta semana el libertario con sus dichos sobre el peso y los plazos fijos “genera más desorden e inestabilidad o más crisis”, evaluaban en UP. “La idea de que es más de lo mismo y que festeja el desorden, traducido en que sería caos y crisis, explicarían el no crecimiento que se dio después de las PASO”, detalló un hombre del comando de campaña. “Se le vieron los hilos. Que desordena y no tendría la capacidad para gobernar”, completó.
Encontrapartida,apuntan a que “Sergio tiene acción y esta fue una semana en la que rápidamente accionó con medidas y operativos”, consignaron, en referencia a la nueva estampida del dólar no oficial, que superó los 1000 pesos.
Otro alivio que los sondeos llevan a las filas de Massa es que al ministro “no lo identifican con Alberto y esa distancia ayuda”. Eso también creen que quedó claro en el proceder que se dio esta semana respecto de los dichos de Milei sobre la moneda local. Fernández, de forma inconsulta con Massa, denunció al libertario, algo con lo que el exintendente de Tigre no estuvo de acuerdo. Ante la consulta sobre una eventual derrota y el escenario, sobre todo a nivel económico, que se abriría, en el oficialismo insisten en que “no tienen ese escenario en la cabeza”, pero que “obviamente Massa es un hombre de Estado y hará lo que tenga que hacer”, en referencia a entregar su gestión en las mejores condiciones posibles
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Bullrich. En busca de un resurgimiento electoral de JXC
La candidata opositora necesita al menos retener los votos de las PASO para pensar en el ballottage
de una semana que se convirtió en un verdadero tembladeral en lo político y en lo económico, en el universo de Unión por la Patria (UP) se siguen mostrando confiados en que el próximo domingo 22 Sergio Massa logrará entrar a un eventual ballottage con el libertario Javier Milei. “Todas las encuestas lo muestran entrando”, insistieron a la nacion desde el comando de campaña oficialista.
De cara a la posible segunda vuelta que se podría abrir para el ministro, la mira está puesta en sumar para entonces a diversos sectores de la política y apuntar a un “gobierno de unidad nacional”, lo que creen inclinaría la balanza para el lado de Massa, en detrimento de Milei. “Entre un gobierno de unidad nacional y uno que elimina a otro, el que prima es el de unidad nacional”, afirman, al tiempo que aseguran que no contemplan por estas horas un escenario de derrota.
El oficialismo llega a la elección con un dólar no oficial que superó los 1000 pesos y una inflación de 12,7% solo en el último mes, con 40% de pobreza y un acumulado de inflación interanual de más del 124 por ciento.
Aunque exhiben reservas sobre las encuestas, que ya mostraron diferencias entre loquepronosticabanquepodría pasar y lo que finalmente sucedió, para varios de los consultados dentro del oficialismo la diferencia entre Milei y Massa podría estar cercana a un 3 por ciento. Un número que consideran que los vuelve competitivos en una segunda vuelta. “No se sabe con exactitud cuál es la diferencia y hay dudas sobre las encuestas, pero el promedio da ese parámetro y se maneja con ese porcentaje”, aseguran. Agregan que en algunos sondeos, incluso, podrían llegar a estar ubicados más cerca del libertario, pero se muestran categóricos al afirmar que “en ningún caso está cerca Patricia”, en referencia a la candidata de Juntos por el Cambio. “Todos los escenarios son de un ballottage Milei-massa”, remarcan.
En esa línea, creen que hubo un freno en la intención de voto a Milei, que habría tenido que ver con que al libertario lo habrían perjudicado las críticas que se le hicieron desde Juntos por el Cambio por su cercanía con el sindicalista Luis Barrionuevo. “Todo indicaría que las críticas que se le hicieron desde el espacio de Bullrich respecto de que Milei ‘es más de lo mismo’ permearon en el electorado”, describen en referencia a un aspecto negativo que podría impactar en el libertario.
El discurso de “la casta”
“En un escenario cristalizado se ve que caló el concepto de que ‘Milei es más de lo mismo’”, señalan, y también, agregan, podría haberse sumado a eso el hecho de que esta semana el libertario con sus dichos sobre el peso y los plazos fijos “genera más desorden e inestabilidad o más crisis”, evaluaban en UP. “La idea de que es más de lo mismo y que festeja el desorden, traducido en que sería caos y crisis, explicarían el no crecimiento que se dio después de las PASO”, detalló un hombre del comando de campaña. “Se le vieron los hilos. Que desordena y no tendría la capacidad para gobernar”, completó.
Encontrapartida,apuntan a que “Sergio tiene acción y esta fue una semana en la que rápidamente accionó con medidas y operativos”, consignaron, en referencia a la nueva estampida del dólar no oficial, que superó los 1000 pesos.
Otro alivio que los sondeos llevan a las filas de Massa es que al ministro “no lo identifican con Alberto y esa distancia ayuda”. Eso también creen que quedó claro en el proceder que se dio esta semana respecto de los dichos de Milei sobre la moneda local. Fernández, de forma inconsulta con Massa, denunció al libertario, algo con lo que el exintendente de Tigre no estuvo de acuerdo. Ante la consulta sobre una eventual derrota y el escenario, sobre todo a nivel económico, que se abriría, en el oficialismo insisten en que “no tienen ese escenario en la cabeza”, pero que “obviamente Massa es un hombre de Estado y hará lo que tenga que hacer”, en referencia a entregar su gestión en las mejores condiciones posibles
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Bullrich. En busca de un resurgimiento electoral de JXC
La candidata opositora necesita al menos retener los votos de las PASO para pensar en el ballottage
Matías Moreno
Patricia Bullrich mantiene la fe intacta en la antesala del final de la campaña presidencial pese a que la mayoría de las encuestas la ubican en el tercer lugar. La postulante de Juntos por el Cambio se aferra a la idea de que estará en el ballottage basada en el resultado de las PASO, el agravamiento de la situación económica y la esperanza de que una porción de los votantes que no concurrieron a las urnas en las primarias de agosto se inclinen por su boleta en el cuarto oscuro en los comicios generales del domingo próximo.
Bullrich se entusiasma con retener el 28% de los votos que consiguió JXC en la primera ronda electoral y pescar adhesiones en el universo de los indecisos, sobre todo después de ejecutar la maniobra más arriesgada desde que comenzó su campaña con vistas a la primera vuelta: anunciar que Horacio Rodríguez Larreta, su rival en la interna del espacio opositor el 13 de agosto, será su jefe de Gabinete en caso de un triunfo.
En el elenco de colaboradores de la exministra se ilusionan con que JXC salga beneficiado por el temblor cambiario y la profundización de la crisis inflacionaria. Aspiran a que los esfuerzos para exhibir unidad y cohesión interna tributen el día de la batalla decisiva por el poder. En rigor, pretenden sepultar la chance de que Sergio Massa seduzca al segmento moderado del electorado antiperonista con su llamado a larretistas y radicales a conformar un gobierno de unidad nacional.
“Ya es un mano a mano con Milei”, asegura uno de los estrategas de Bullrich. Calculan que la exministra podría contener el 11% de los votos que cosechó Larreta y sumar dos o tres puntos que le permitirían relegar al kirchnerismo al tercer puesto y conseguir la meta de llegar al ballottage.
Atentos a que la marca de JXC mide más en los sondeos que Bullrich como candidata, lo que reflejaría un resurgimiento pese a que perdió votos respecto de 2019, machacaron durante toda la campaña con que la exministra contará con unos diez gobernadores, 500 intendentes y mayoría en ambas cámaras del Congreso para poner en marcha reformas de fondo.
Con la mira en la segunda vuelta, Bullrich protagonizará un raid mediático y territorial en los últimos cinco días antes de que comience la veda. No solo hará hincapié en pescar votos en Buenos Aires, que volverá a ser el escenario crucial de la compulsa, sino que se dedicará a recuperar adhesiones y movilizar potenciales seguidores de JXC en el interior del país. Irá a San Luis, San Juan, Mendoza, Venado Tuerto (Santa Fe) y Río Cuarto (Córdoba) con el objetivo de sacarle votos a Milei.
Enfocados en exprimir su última chance en la pelea por el premio mayor, Bullrich y sus laderos juegan a todo o nada y ni se imaginan un escenario en el que queden fuera del ballottage. Confían en que Milei ya alcanzó su techo y tendría dificultades para consagrase en primera vuelta. Por eso, se aferran a la esperanza de que JXC disputará el poder con el libertario en la próxima ronda. “Ahí empieza otro partido”, pronostican en JXC.
En caso de quedar fuera del ballottage, Bullrich podría perder capacidad de influencia en el espacio y deberá convivir con el riesgo de fragmentación de JXC. En ese eventual escenario, los alineamientos podrían precipitar una ruptura. ¿Qué papel asumiría Macri si Milei vence en primera vuelta? ¿Un sector de la UCR podría inclinarse por Massa ante la posibilidad de que el ministro de Economía pase al ballottage con el libertario?
En ese tablero los gobernadores de JXC serán los principales interesados en preservar la unidad. No está claro aún cuál sería el rol de Bullrich. Ella anticipó en las últimas horas que no trabajaría con Milei. A sus 67 años, la exministra encara tal vez su última batalla en política. Si consiguiera el pase al ballottage, acariciaría su sueño de llegar a la Casa Rosada. En cambio, si sufriera una derrota, podría perder perspectiva en el mundo opositor. No obstante, seguirá activa en política
Patricia Bullrich mantiene la fe intacta en la antesala del final de la campaña presidencial pese a que la mayoría de las encuestas la ubican en el tercer lugar. La postulante de Juntos por el Cambio se aferra a la idea de que estará en el ballottage basada en el resultado de las PASO, el agravamiento de la situación económica y la esperanza de que una porción de los votantes que no concurrieron a las urnas en las primarias de agosto se inclinen por su boleta en el cuarto oscuro en los comicios generales del domingo próximo.
Bullrich se entusiasma con retener el 28% de los votos que consiguió JXC en la primera ronda electoral y pescar adhesiones en el universo de los indecisos, sobre todo después de ejecutar la maniobra más arriesgada desde que comenzó su campaña con vistas a la primera vuelta: anunciar que Horacio Rodríguez Larreta, su rival en la interna del espacio opositor el 13 de agosto, será su jefe de Gabinete en caso de un triunfo.
En el elenco de colaboradores de la exministra se ilusionan con que JXC salga beneficiado por el temblor cambiario y la profundización de la crisis inflacionaria. Aspiran a que los esfuerzos para exhibir unidad y cohesión interna tributen el día de la batalla decisiva por el poder. En rigor, pretenden sepultar la chance de que Sergio Massa seduzca al segmento moderado del electorado antiperonista con su llamado a larretistas y radicales a conformar un gobierno de unidad nacional.
“Ya es un mano a mano con Milei”, asegura uno de los estrategas de Bullrich. Calculan que la exministra podría contener el 11% de los votos que cosechó Larreta y sumar dos o tres puntos que le permitirían relegar al kirchnerismo al tercer puesto y conseguir la meta de llegar al ballottage.
Atentos a que la marca de JXC mide más en los sondeos que Bullrich como candidata, lo que reflejaría un resurgimiento pese a que perdió votos respecto de 2019, machacaron durante toda la campaña con que la exministra contará con unos diez gobernadores, 500 intendentes y mayoría en ambas cámaras del Congreso para poner en marcha reformas de fondo.
Con la mira en la segunda vuelta, Bullrich protagonizará un raid mediático y territorial en los últimos cinco días antes de que comience la veda. No solo hará hincapié en pescar votos en Buenos Aires, que volverá a ser el escenario crucial de la compulsa, sino que se dedicará a recuperar adhesiones y movilizar potenciales seguidores de JXC en el interior del país. Irá a San Luis, San Juan, Mendoza, Venado Tuerto (Santa Fe) y Río Cuarto (Córdoba) con el objetivo de sacarle votos a Milei.
Enfocados en exprimir su última chance en la pelea por el premio mayor, Bullrich y sus laderos juegan a todo o nada y ni se imaginan un escenario en el que queden fuera del ballottage. Confían en que Milei ya alcanzó su techo y tendría dificultades para consagrase en primera vuelta. Por eso, se aferran a la esperanza de que JXC disputará el poder con el libertario en la próxima ronda. “Ahí empieza otro partido”, pronostican en JXC.
En caso de quedar fuera del ballottage, Bullrich podría perder capacidad de influencia en el espacio y deberá convivir con el riesgo de fragmentación de JXC. En ese eventual escenario, los alineamientos podrían precipitar una ruptura. ¿Qué papel asumiría Macri si Milei vence en primera vuelta? ¿Un sector de la UCR podría inclinarse por Massa ante la posibilidad de que el ministro de Economía pase al ballottage con el libertario?
En ese tablero los gobernadores de JXC serán los principales interesados en preservar la unidad. No está claro aún cuál sería el rol de Bullrich. Ella anticipó en las últimas horas que no trabajaría con Milei. A sus 67 años, la exministra encara tal vez su última batalla en política. Si consiguiera el pase al ballottage, acariciaría su sueño de llegar a la Casa Rosada. En cambio, si sufriera una derrota, podría perder perspectiva en el mundo opositor. No obstante, seguirá activa en política
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