La inflación de octubre sería de entre 10% y 12% para las consultoras
Los analistas venían indicando que los precios se habían desacelerado, pero retomaron la suba con los movimientos de los dólares libres antes de las elecciones
Esteban Lafuente
Los alimentos subieron fuerte en la tercera semana del mes
La inflación mensual se consolidó en las dos cifras y no da señales de caída, más allá de los intentos de control y congelamientos que impulsó el Gobierno en las semanas previas a las elecciones del domingo pasado. Según las estimaciones preliminares de consultoras privadas, el alza del costo de vida en octubre se ubicará entre el 10% y el 12%, tras una marcada aceleración en la segunda mitad del mes, afectada por la disparada de los tipos de cambio libres que llevaron a la brecha cambiaria a un récord del 190%.
Según el relevamiento de C&T Asesores Económicos, la dinámica de los precios había retrocedido sobre finales del mes pasado tras la fuerte disparada que mostró tras la devaluación de agosto, pero esa tendencia cambió en las últimas semanas. “La inflación se había calmado a fines de septiembre, pero en estos días ya estamos viendo una suba fuerte nuevamente”, explica María Castiglioni, directora de la consultora, que proyecta que el promedio de inflación del mes estará entre el 9% y el 10%.
“Con la aceleración de los dólares financieros y toda la tensión que vimos en el mercado cambiario, sobre todo en la segunda semana de octubre, vimos mucha aceleración de los precios, y estimamos que el mes va a terminar con aumentos del 10% contra la última semana de septiembre. En estos días, se vieron saltos fuertes, que empezaron a notarse a partir de la semana pasada, especialmente en productos muy sensibles de consumo masivo”, afirmó la economista en diálogo con la nacion, en referencia a los movimientos que mostraron los alimentos, pese a los intentos del Gobierno de “acotar” esas subas.
Tras la devaluación de agosto, el Gobierno decidió mantener fijo el tipo de cambio oficial mayorista en $350 y relanzó el programa Precios Justos, con una pauta de aumentos del 5% mensual por 90 días, que caduca en noviembre, luego de las PASO. Sin embargo, las góndolas de los supermercados muestran faltantes o desabastecimiento de los productos de esta canasta, mientras las empresas negocian con el equipo económico por mayores incrementos porque, argumentan, la aceleración de los precios presiona sobre sus costos. La brecha entre los precios de los grandes supermercados y los autoservicios chinos ya llega a un 60%. En estos ultimos hay no hay controles por parte del Gobierno.
Y el movimiento de los tipos de cambio libres en las semanas previas a las elecciones, con el contado con liquidación por encima de $1000 y el blue que en algunas cuevas llegó a cotizar en $1200, tuvo un efecto inmediato sobre los precios de consumo masivo. Así lo reflejó el relevamiento de la consultora LCG, que marcó una suba del 3,9% en alimentos y bebidas en la tercera semana de octubre, con los mayores ajustes registrados en aceites (6,2%), carnes (5,4%), verduras (4,4%) y condimentos (4,1%).
Según la firma, que realiza un monitoreo online de 8000 productos en cinco supermercados, el índice se aceleró 2,2 puntos porcentuales con respecto a la semana anterior, y arrojó su mayor valor semanal del año luego de la segunda semana de agosto, la inmediatamente posterior a la devaluación que decidió el Gobierno tras las PASO. Con ese valor, los precios de los alimentos acumulan una suba del 7,2% en octubre mientras que, según sus proyecciones, la inflación promedio del mes llegará al 10%.
Otro dato del relevamiento de LCG que muestra el ritmo inflacionario de la Argentina es que, por segunda semana consecutiva, uno de cada cuatro productos relevados (26%) tuvo un aumento semanal.
En tanto, en la consultora Econviews proyectan una inflación del 10% en octubre, y advierten una desaceleración con respecto al mes pasado por los congelamientos en rubros como transporte y las tarieconomista fas de los servicios públicos. “Pocos rubros del IPC tienen rienda suelta para crecer. Varios de los pesos pesados como transporte, tarifas, educación y salud se encuentran fuertemente regulados. Además, septiembre dejó un arrastre muy bajo, lo cual también fue una ayuda”, dicen en la firma, donde advierten además que la suba del 3% en los combustibles aplicada días atrás tendrá mayor impacto sobre el mes que viene.
Según Juan Luis Bour, economista jefe de FIEL, la proyección preliminar de inflación de octubre se ubica en el 11%. En su análisis, los precios tendrán a partir de ahora un efecto al alza por la decisión del Gobierno de extender el programa de estímulo a las exportaciones con un tipo de cambio diferencial, aunque su efecto será más acotado que si hubiera decidido un ajuste del mayorista dólar como ocurrió tras las PASO. “Muchos esperaban en la cuarta semana del mes, después de las elecciones, una devaluación del oficial, pero lo que apareció fue una devaluación del tipo de cambio exportador, que es importante, pero su efecto de cortísimo plazo es menor que si hubiera sido una devaluación sobre la exportación y la importación”, dijo el economista.
Las estimaciones más recientes de las consultoras relevadas por la se ubican por encima de las nacion proyecciones que tiempo atrás recolectó el Banco Central en la última edición del Reporte de Expectativas de Mercado (REM), publicado el 12 de octubre.
Ese informe, elaborado a partir de encuestas hechas entre el 27 y el 29 de septiembre, indicaba que el consenso de analistas consultados estimaba una inflación mensual de 9,5% para octubre, con una evolución alcista en los meses siguientes (10,7% en noviembre, 14% en diciembre y 15% en enero). De esa forma, la proyección del IPC para todo 2023, según el último REM, se ubica ahora en el 180,7%.
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El riesgo electoral le quita atractivo al nuevo dólar
El Gobierno lanzó un tipo de cambio más elevado para los exportadores, en torno a $511
La inflación mensual se consolidó en las dos cifras y no da señales de caída, más allá de los intentos de control y congelamientos que impulsó el Gobierno en las semanas previas a las elecciones del domingo pasado. Según las estimaciones preliminares de consultoras privadas, el alza del costo de vida en octubre se ubicará entre el 10% y el 12%, tras una marcada aceleración en la segunda mitad del mes, afectada por la disparada de los tipos de cambio libres que llevaron a la brecha cambiaria a un récord del 190%.
Según el relevamiento de C&T Asesores Económicos, la dinámica de los precios había retrocedido sobre finales del mes pasado tras la fuerte disparada que mostró tras la devaluación de agosto, pero esa tendencia cambió en las últimas semanas. “La inflación se había calmado a fines de septiembre, pero en estos días ya estamos viendo una suba fuerte nuevamente”, explica María Castiglioni, directora de la consultora, que proyecta que el promedio de inflación del mes estará entre el 9% y el 10%.
“Con la aceleración de los dólares financieros y toda la tensión que vimos en el mercado cambiario, sobre todo en la segunda semana de octubre, vimos mucha aceleración de los precios, y estimamos que el mes va a terminar con aumentos del 10% contra la última semana de septiembre. En estos días, se vieron saltos fuertes, que empezaron a notarse a partir de la semana pasada, especialmente en productos muy sensibles de consumo masivo”, afirmó la economista en diálogo con la nacion, en referencia a los movimientos que mostraron los alimentos, pese a los intentos del Gobierno de “acotar” esas subas.
Tras la devaluación de agosto, el Gobierno decidió mantener fijo el tipo de cambio oficial mayorista en $350 y relanzó el programa Precios Justos, con una pauta de aumentos del 5% mensual por 90 días, que caduca en noviembre, luego de las PASO. Sin embargo, las góndolas de los supermercados muestran faltantes o desabastecimiento de los productos de esta canasta, mientras las empresas negocian con el equipo económico por mayores incrementos porque, argumentan, la aceleración de los precios presiona sobre sus costos. La brecha entre los precios de los grandes supermercados y los autoservicios chinos ya llega a un 60%. En estos ultimos hay no hay controles por parte del Gobierno.
Y el movimiento de los tipos de cambio libres en las semanas previas a las elecciones, con el contado con liquidación por encima de $1000 y el blue que en algunas cuevas llegó a cotizar en $1200, tuvo un efecto inmediato sobre los precios de consumo masivo. Así lo reflejó el relevamiento de la consultora LCG, que marcó una suba del 3,9% en alimentos y bebidas en la tercera semana de octubre, con los mayores ajustes registrados en aceites (6,2%), carnes (5,4%), verduras (4,4%) y condimentos (4,1%).
Según la firma, que realiza un monitoreo online de 8000 productos en cinco supermercados, el índice se aceleró 2,2 puntos porcentuales con respecto a la semana anterior, y arrojó su mayor valor semanal del año luego de la segunda semana de agosto, la inmediatamente posterior a la devaluación que decidió el Gobierno tras las PASO. Con ese valor, los precios de los alimentos acumulan una suba del 7,2% en octubre mientras que, según sus proyecciones, la inflación promedio del mes llegará al 10%.
Otro dato del relevamiento de LCG que muestra el ritmo inflacionario de la Argentina es que, por segunda semana consecutiva, uno de cada cuatro productos relevados (26%) tuvo un aumento semanal.
En tanto, en la consultora Econviews proyectan una inflación del 10% en octubre, y advierten una desaceleración con respecto al mes pasado por los congelamientos en rubros como transporte y las tarieconomista fas de los servicios públicos. “Pocos rubros del IPC tienen rienda suelta para crecer. Varios de los pesos pesados como transporte, tarifas, educación y salud se encuentran fuertemente regulados. Además, septiembre dejó un arrastre muy bajo, lo cual también fue una ayuda”, dicen en la firma, donde advierten además que la suba del 3% en los combustibles aplicada días atrás tendrá mayor impacto sobre el mes que viene.
Según Juan Luis Bour, economista jefe de FIEL, la proyección preliminar de inflación de octubre se ubica en el 11%. En su análisis, los precios tendrán a partir de ahora un efecto al alza por la decisión del Gobierno de extender el programa de estímulo a las exportaciones con un tipo de cambio diferencial, aunque su efecto será más acotado que si hubiera decidido un ajuste del mayorista dólar como ocurrió tras las PASO. “Muchos esperaban en la cuarta semana del mes, después de las elecciones, una devaluación del oficial, pero lo que apareció fue una devaluación del tipo de cambio exportador, que es importante, pero su efecto de cortísimo plazo es menor que si hubiera sido una devaluación sobre la exportación y la importación”, dijo el economista.
Las estimaciones más recientes de las consultoras relevadas por la se ubican por encima de las nacion proyecciones que tiempo atrás recolectó el Banco Central en la última edición del Reporte de Expectativas de Mercado (REM), publicado el 12 de octubre.
Ese informe, elaborado a partir de encuestas hechas entre el 27 y el 29 de septiembre, indicaba que el consenso de analistas consultados estimaba una inflación mensual de 9,5% para octubre, con una evolución alcista en los meses siguientes (10,7% en noviembre, 14% en diciembre y 15% en enero). De esa forma, la proyección del IPC para todo 2023, según el último REM, se ubica ahora en el 180,7%.
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El riesgo electoral le quita atractivo al nuevo dólar
El Gobierno lanzó un tipo de cambio más elevado para los exportadores, en torno a $511
Sofía Diamante
Menos de 24 horas después del resultado electoral, el candidato y ministro de Economía, Sergio Massa, no perdió el tiempo y desdobló rápidamente el mercado de cambios al confirmar un nuevo dólar para los exportadores, en torno a $511. Se trata de un valor muy superior al tipo de cambio mayorista de $350 que fijó el Banco Central (BCRA). Sin embargo, debido a la creciente expectativa de devaluación que todavía existe entre los agentes económicos, los analistas creen que el nuevo tipo de cambio más alto no será suficiente para incentivar una masiva liquidación de dólares.
Con reservas netas negativas en el Banco Central en torno a US$7000 millones y una brecha cambiaria de más de 150% entre el tipo de cambio oficial y el contado con liquidación (CCL), el Gobierno lanzó el nuevo dólar exportador con el doble objetivo de evitar que se agranden las distorsiones. La nueva cotización surge de sumar el 70% del oficial mayorista ($350) y el 30% del CCL ($888).
Pese a este mayor dólar, los economistas todavía tienen dudas sobre cuántos dólares se van a liquidar, ya que todavía hay mucha incertidumbre sobre lo que ocurrirá con el dólar el día posterior al ballottage. “Los que estén obligados a vender y liquidar, lo van a hacer, pero no veo un incentivo adicional. Los productores van a seguir reteniendo stocks, porque saben que luego de la segunda vuelta puede pasar cualquier cosa. Todavía la incertidumbre no se eliminó, e incluso es claro que el camino que sigue con la nueva administración es un cambio en los precios relativos y, más pronto que tarde, vamos a tener otro reacomodamiento de dólar oficial. El objetivo de la medida no es acumular reservas, sino que apunta principalmente a mantener contenido el dólar financiero”, opinó el Sebastián Menescaldi, director de la consultora EcoGo.
El diagnóstico es compartido por el analista Lorenzo Sigaut Gravina, quien señaló que todavía hay incentivos para posponer liquidaciones. “El que no necesita vender, va a esperar, porque cree que después del ballottage puede haber un cambio discreto del tipo de cambio oficial”, indicó el economista de Equilibra.
A diferencia de las anteriores devaluaciones sectoriales, el nuevo tipo de cambio es generalizado para todos los exportadores. Esto tiene una explicación: el mercado de cereales y oleaginosas tiene muy pocos granos para comercializar, debido al impacto de la sequía, por lo cual el desdoblamiento estaría dirigido especialmente a la industria, el software, las economías regionales y a las ventas de carne y pesca.
“La apuesta de Massa es que baje el CCL. Igual serían montos chicos. Se trata de llegar al ballottage, pero no lo veo como un game changer. Quizás ayuda a que con el dinero que ingresa autoricen pagos de importaciones y afloje el desabastecimiento en algún sector”, dijo el economista Andrés Borenstein, de Econviews.
Como ocurrió en el pasado, la devaluación tendrá nuevamente un impacto en inflación, aunque los economistas creen que será moderado, debido a que ya existían los dólares diferenciales. “La devaluación es de casi 50%, pero la realidad es que ya veníamos con el dólar agro, el de Vaca Muerta y el minero, que se fueron sumando progresivamente a lo largo del último mes, en buena medida para fomentar que se liquiden las exportaciones. Además, por el lado de las importaciones, no cambió nada. El desdoblamiento puede sumarle un poquito más de leña al fuego, tener un poco más de inflación en octubre y noviembre, pero no es un factor claramente acelerador como fue la devaluación después de las PASO”, opinó Sigaut Gravina.
Menos de 24 horas después del resultado electoral, el candidato y ministro de Economía, Sergio Massa, no perdió el tiempo y desdobló rápidamente el mercado de cambios al confirmar un nuevo dólar para los exportadores, en torno a $511. Se trata de un valor muy superior al tipo de cambio mayorista de $350 que fijó el Banco Central (BCRA). Sin embargo, debido a la creciente expectativa de devaluación que todavía existe entre los agentes económicos, los analistas creen que el nuevo tipo de cambio más alto no será suficiente para incentivar una masiva liquidación de dólares.
Con reservas netas negativas en el Banco Central en torno a US$7000 millones y una brecha cambiaria de más de 150% entre el tipo de cambio oficial y el contado con liquidación (CCL), el Gobierno lanzó el nuevo dólar exportador con el doble objetivo de evitar que se agranden las distorsiones. La nueva cotización surge de sumar el 70% del oficial mayorista ($350) y el 30% del CCL ($888).
Pese a este mayor dólar, los economistas todavía tienen dudas sobre cuántos dólares se van a liquidar, ya que todavía hay mucha incertidumbre sobre lo que ocurrirá con el dólar el día posterior al ballottage. “Los que estén obligados a vender y liquidar, lo van a hacer, pero no veo un incentivo adicional. Los productores van a seguir reteniendo stocks, porque saben que luego de la segunda vuelta puede pasar cualquier cosa. Todavía la incertidumbre no se eliminó, e incluso es claro que el camino que sigue con la nueva administración es un cambio en los precios relativos y, más pronto que tarde, vamos a tener otro reacomodamiento de dólar oficial. El objetivo de la medida no es acumular reservas, sino que apunta principalmente a mantener contenido el dólar financiero”, opinó el Sebastián Menescaldi, director de la consultora EcoGo.
El diagnóstico es compartido por el analista Lorenzo Sigaut Gravina, quien señaló que todavía hay incentivos para posponer liquidaciones. “El que no necesita vender, va a esperar, porque cree que después del ballottage puede haber un cambio discreto del tipo de cambio oficial”, indicó el economista de Equilibra.
A diferencia de las anteriores devaluaciones sectoriales, el nuevo tipo de cambio es generalizado para todos los exportadores. Esto tiene una explicación: el mercado de cereales y oleaginosas tiene muy pocos granos para comercializar, debido al impacto de la sequía, por lo cual el desdoblamiento estaría dirigido especialmente a la industria, el software, las economías regionales y a las ventas de carne y pesca.
“La apuesta de Massa es que baje el CCL. Igual serían montos chicos. Se trata de llegar al ballottage, pero no lo veo como un game changer. Quizás ayuda a que con el dinero que ingresa autoricen pagos de importaciones y afloje el desabastecimiento en algún sector”, dijo el economista Andrés Borenstein, de Econviews.
Como ocurrió en el pasado, la devaluación tendrá nuevamente un impacto en inflación, aunque los economistas creen que será moderado, debido a que ya existían los dólares diferenciales. “La devaluación es de casi 50%, pero la realidad es que ya veníamos con el dólar agro, el de Vaca Muerta y el minero, que se fueron sumando progresivamente a lo largo del último mes, en buena medida para fomentar que se liquiden las exportaciones. Además, por el lado de las importaciones, no cambió nada. El desdoblamiento puede sumarle un poquito más de leña al fuego, tener un poco más de inflación en octubre y noviembre, pero no es un factor claramente acelerador como fue la devaluación después de las PASO”, opinó Sigaut Gravina.
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