sábado, 14 de octubre de 2023

INFLACIÓN Y LOS 2 CON LA PROFECÍA DEL REVIENTE


Cinco alimentos triplicaron sus precios en lo que va del año
El azúcar, las naranjas, los tomates, el arroz y los huevos tuvieron subas de más de 200%; es el rubro que más incide en la pobreza
Sofía Diamante
la docena de huevos de gallina aumentó 203% en los primeros nueve meses del año
En los primeros nueve meses del año, el Indec informó que hay precios de la economía que subieron muy por arriba del promedio de inflación acumulada del 103,2%. En concreto, hay al menos cinco alimentos cuyos valores se triplicaron.
El kilo de azúcar, por ejemplo, tenía un valor de $252 en diciembre de 2022 y aumentó a $871 en septiembre, según el relevamiento del Indec. Esto implica una suba de 246% en el año.
La naranja, en tanto, pasó de un precio por kilo de $137 a $449 (229%); el arroz blanco simple, de $184 a $582 (217%); el tomate redondo, de $232 a $702 (203%), y la docena de huevos de gallina, de $412 a $1247 (203%).
Otros alimentos que subieron más que el promedio fueron el kilo de papa (192%), la carne picada común (182%), la paleta (161%) y el cuadril (161%).
Les siguieron de cerca las arvejas secas remojadas (153%), la nalga (153%), el filet de merluza fresco (141%) y el asado (129%).
En tanto, hay cuatro alimentos que prácticamente no aumentaron de precio. Esto se debe a la estacionalidad que tienen las verduras y frutas. Los productos son la lechuga, que cayó de $771 en diciembre pasado a $572 en septiembre (-26%); el limón (-3%), y el zapallo anco (-0,36%).
Entre los alimentos que no tienen estacionalidad y cuyos precios no siguieron el ritmo de la inflación promedio se encuentran el jabón en polvo para ropa (55%), la harina trigo común (64%), el jabón de tocador (66%), el desodorante (71%) y las hamburguesas congeladas (72%). Se trata de productos que no se consideran de primera necesidad y, por lo tanto, la demanda es más sensible al precio.
Comparación por sectores
El Indec también publica la inflación por sectores de la economía. De este desagregado se analiza que el sector de alimentos y bebidas no alcohólicas fue el que más subió los precios, con un acumulado de 117,5%. Este dato genera preocupación porque es el rubro que más incide en el nivel de pobreza.
Luego le sigue el de restaurantes y hoteles, con un aumento de 115,4%, el de recreación y cultura, con una suba de 114%, y el de equipamiento y mantenimiento del hogar, con 103,9%.
En tanto, los sectores cuyos precios relativos están atrasados con respecto a la inflación son transporte (84,9%), prendas de vestir y calzado (88,2%), vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (89,5%), bebidas alcohólicas y tabaco (89,7%), bienes y servicios varios (91%), comunicación (91%), educación (97,1%) y salud (103%)
El mercado pronosticó una inflación de 183,8% el relevamiento de expectativas (rem) del banco central (bcra), publicado ayer, informó que espera una inflación mensualde9,5%paraoctubrey una para todo el año de 180,7% i.a. (11,4 puntos porcentuales más que la encuesta previa). además, quienes mejor pronosticaron esa variable en el pasado (toP-10) esperaban una inflación del 9,4% para octubre y de 183,8% interanual para2023.“Paraseptiembrede 2023, la mediana de las estimaciones de quienes participaron en la encuesta del rem sugería una inflación de 11,7% mensual, en tanto el dato observado en dicho mes resultó ser de 12,7% (1,1 puntos porcentuales superior al pronosticado por el rem)”, informó ayer el bcra en un comunicado.

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Milei y Massa se pasan el paquete de dinamita
José Luis Brea
La Argentina no es la Venezuela de los buenos tiempos, pero hoy un litro de nafta súper en CABA cuesta más o menos lo mismo que dos litros de agua mineral. Es una de las distorsiones que la economía acumula desde hace años y que en los últimos meses se profundizaron. En un país donde las elecciones derivan en un drama económico que se repite cada cuatro años, el juego de la política sigue sus propias reglas y ningún trauma del pasado sirve de enseñanza para evitar la profecía autocumplida de la “próxima crisis”.
Pese a algunas señales de austeridad que había emitido Sergio Massa al asumir, en agosto de 2022, los analistas y el mercado sospechaban que ese rigor impostado se iría diluyendo cuando se acercara la hora de ir a las urnas. No se equivocaron.
Para abandonar aquella moderación, el ministro de Economía no necesitó de las diatribas que Cristina Kirchner, ahora completamente corrida de la escena, lanzaba periódicamente a su antecesor, Martín Guzmán. Bastó con su confirmación como candidato presidencial para que empezara a pisar precios regulados, atrasar tarifas, resignar recursos tributarios e intentar contener el tipo de cambio oficial a cualquier costo, sin importar el pagaré que habrá que levantar el 10 de diciembre, pese a que podría ser él mismo el que deba pagarlo si llega a la presidencia.
La otra profecía inexorable, aunque sería más justo hablar de evidencia empírica, es que los argentinos se dolarizan cada vez que hay elecciones, lo que hace subir las cotizaciones del paralelo y de los financieros, con fuerte impacto en la opinión pública y en los precios, en un contexto de inflación desbocada. Allá por marzo, Massa hablaba de una estrategia para enfrentar el momento actual, que consistía en obtener antes dólares del campo con sucesivas ediciones del plan soja, cerrar el acuerdo con el FMI y encontrar nuevas fuentes de financiación como China o el mundo árabe. Pero apenas firmada la última revisión con el Fondo, Massa empezó a hacer todo lo contrario a lo prometido y las liquidaciones del agro fueron menos generosas que las del año pasado.
No menos previsible era que los políticos fueran a fondo con declaraciones temerarias con tal de obtener algún rédito electoral. Por liderar las encuestas, fue Javier Milei –con sus deseos de un dólar muy alto y su recomendación de no renovar plazos fijos– el que más ruido causó esta semana. El presidente Alberto Fernández salió de su ostracismo y amplificó los dichos del libertario con una denuncia en la Justicia. También en Juntos por el Cambio dispararon contra el candidato de La Libertad Avanza.
Pero no hay que olvidar que Massa ya había afirmado luego de las PASO que, en caso de un triunfo de Milei, habría un plan Bonex y que los bancos deberían advertirles ya mismo a sus clientes. En otras palabras, una invitación a sacar la plata del banco por las dudas, aun cuando el 23 de octubre él seguirá siendo ministro de Economía y debería afrontar las consecuencias. Son como esos dibujos animados en los que los personajes se pasan uno al otro el paquete de dinamita para ver a quién le estalla.
Sin plan para el día después
El 12,7% de inflación de septiembre conocido ayer confirma tanto la consolidación del índice en el escalón de los dos dígitos como la sensación de estar contemplando una foto vieja. La disparada del blue y de los dólares financieros de los últimos días, junto con la tensión política por las elecciones prometen recalentar los precios. Para los economistas, pronosticar hoy el IPC de octubre con certeza es un trabajo de clarividencia, más que una tarea profesional. Difícil medir algo si no hay precios de referencia y, en muchos casos, tampoco productos que relevar.
Según un informe de Eco Go, a partir de lo que pasó en la primera semana del mes, el índice general sería del 10,2%, dato que, aclara la consultora, “resulta provisorio en un contexto de alta volatilidad, donde la incertidumbre que imprime el panorama electoral complejiza las estimaciones y no permite descartar una nueva aceleración de los precios”.
Además de la amenaza que representan la suba del dólar y una eventual devaluación del tipo de cambio oficial después del 22 de octubre, la inflación que dejará el fallido gobierno del Frente de Todos a la próxima administración es una mamushka que contiene en su interior problemas cuya corrección traerá aún más impacto en los precios. Es el caso de la distorsión de los precios relativos y de la inflación reprimida que generan.
Un reciente informe de la consultora Abeceb señala que el intento del Gobierno de amortiguar la caída de ingresos, que le resta chances electorales al oficialismo, se hizo a través de medidas discrecionales que agudizaron las distorsiones que ya existían, con los precios mayoristas y de los productos importados, así como los de los bienes y servicios, subiendo bien por arriba de los regulados. Tomando como índice base 100 a diciembre de 2016, los primeros están en 165,2; los segundos, en 138,3 y los últimos, en 78,2. Es una bomba que deberá desactivar quien gane las elecciones y para la que Massa no dejó un manual de desarme. Tras 14 meses de gestión, no hay plan para el día después ni, mucho menos, margen para seguir aplicando parches. La peor de las profecías es la que todos deberían querer evitar: la que habla de hiperinflación

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

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