jueves, 5 de octubre de 2023

MÁS TENSIÓN CAMBIARIA




Ante el temor cambiario, la CNV reforzó controles en el mercado
Una norma de la entidad fiscalizadora obliga a los agentes a informar semanalmente todas las operaciones
Javier BlancoSebastián Negri, titular de la Comisión Nacional de Valores
El Gobierno completó ayer la estrategia con la que intenta aplacar en los próximos días la tendencia alcista de los dólares financieros.
A las “zanahorias” –las medidas del BCRA y el Ministerio de Economía para generar oferta de dólar CCL– y “garrotes” –investigaciones en marcha de la AFIP sobre 78.000 operaciones– que había dispuesto días atrás, agregó ayer nuevos requerimientos informativos que las sociedades de bolsa y agentes de liquidación y compensación (Alycs) deberán cumplimentar para mejorar las políticas de control sobre estas operaciones.
Lo determinó la Comisión Nacional de Valores (CNV), que dirige Sebastián Negri, al publicar ayer en el Boletín Oficial la resolución 978, por la que dispuso que todos estos agentes de mercado deberán remitirle semanalmente información sobre “las operaciones realizadas para los clientes del exterior que posean clave de identificación (CDI) o clave de inversores del exterior (CIE) y resulten titulares y/o cotitulares de una o más subcuenta comitente”.
El ente regulador del mercado sostuvo en los considerandos de la norma que en el actual contexto económico y en el marco de la reciente evolución del mercado de cambios, “se torna necesario reducir la volatilidad de las variables financieras y contener el impacto de las oscilaciones de los flujos financieros sobre el normal funcionamiento de la economía real, así como el impacto de las operaciones instrumentadas en el mercado de capitales a través de la compra venta simultánea de valores negociables”.
La iniciativa, diseñada por la CNV con la colaboración del Banco Central, apunta a “reforzar la fiscalización” de las disposiciones previas adoptadas por la autoridad monetaria para el acceso al mercado oficial de cambios, explicaron.
De hecho trascendió que fue el propio BCRA el que alertó a la CNV de que había detectado “un incremento en el volumen de negociación por parte de inversores extranjeros identificados por CIE o CDI”, razón por la cual le solicitó que “se arbitren los medios para forzar los mecanismos de supervisión con el objetivo de identificar si el incremento del volumen de negociación de los sujetos mencionados se corresponde con posibles maniobras elusivas”, lo que derivó en las resoluciones referidas.
El refuerzo a los controles llega luego de las comunicaciones A 7552 y A 7338. En ambas resoluciones, comenzó a allanar el camino para un desdoblamiento cambiario, al permitir que desde anteayer las empresas que reciban aportes de capital o ingresen divisas captadas por colocaciones de deuda puedan hacerlo directamente por el CCL para maximizar el rendimiento de sus pesos, y redireccionó directamente hacia ese canal financiero el 25% de las liquidaciones que realicen los exportadores sojeros alcanzados por los beneficios del dólar soja 4, un cupo que hasta el viernes era de “libre disponibilidad”.
“El problema es que nos cargan de trámites y más trámites mientras, como es de dominio público, mucha gente ligada al Gobierno no puede justificar nada y sigue en sus cargos”, se quejó amargado un experimentado operador.
Los esfuerzos oficiales por controlar las escaladas de los dólares financieros no rindieron frutos hasta ahora, como lo revelan los nuevos máximos marcados en el día tanto por el contado con liquidación como por el MEP.
Por lo pronto, con lo dispuesto ayer por la CNV los agentes de mercado deberán informar de manera semanal la totalidad de las operaciones realizadas para los clientes que posean clave de identificación (CDI) o clave de inversores del exterior (CIE), algo que los obligará a solicitarles a sus clientes del exterior una declaración jurada para volcar todas las operaciones se realizaron con fondos propios.
A su vez, los que actúen como intermediarios de clientes argentinos deberán enviar a la CNV con tres días de anticipación un informe que detalle las operaciones concertadas en mercados regulados; las transferencias emisoras y receptoras de valores negociables realizadas por dichos sujetos que no respondan a liquidación de operaciones y los recibos o retiros de pesos y/o moneda extranjera, tanto transferencias bancarias como cheques físicos o e-cheqs, realizados por dichos sujetos.

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Goldman Sachs criticó la dolarización y afirmó que se necesita un ajuste
El banco de inversión dijo que no hay condiciones para avanzar con una reforma monetaria sin elevados costos
Rafael Mathus Ruiz
WASHINGTON.– El banco de inversión Goldman Sachs se sumó a las críticas a la dolarización propuesta por Javier Milei al indicar en un informe que la Argentina no tiene las condiciones para amortiguar sus costos, y que, sin una estricta disciplina fiscal, la reforma “podría ser muy dolorosa o eventualmente colapsar”, tal como ocurrió con la convertibilidad a fines de los 90. Además, el banco advirtió que un descenso rápido de la inflación bajo ese régimen monetario es plausible, pero “no está garantizado”.
Alberto Ramos, economista jefe de Goldman para América Latina, y Sergio Armella, prepararon un informe de 19 páginas en el que analizan la propuesta de dolarización de la economía argentina, el pilar de la campaña presidencial de Milei. “¿La dolarización es una oferta que no se puede rechazar?”, fue el título que eligieron.
En su análisis, los analistas señalan que la dolarización exige una política macroeconómica “sólida” y una política fiscal disciplinada, en línea con los reparos que han planteado otros economistas en Estados Unidos y también el Fondo Monetario Internacional (FMI).
“Sin disciplina fiscal, la dolarización podría ser muy dolorosa o eventualmente colapsar”, alertaron los especialistas.
El informe plantea un camino alternativo para encarrilar a la economía argentina y colocarla en un sendero de crecimiento sostenible sin inflación: “Un ajuste fiscal estructural, rápido y tangible”, un banco central independiente, que además deje de financiar al Tesoro; la liberalización financiera, es decir, la eliminación de los múltiples tipos de cambio, “cepos” y controles de capitales, y la implementación de reformas estructurales que lleven a una economía “más abierta, productiva y flexible”.
Ese menú, indicaron los economistas del banco, “podría ser suficiente para poner a la economía en un camino sostenible sin la necesidad de adoptar el paso drástico de la dolarización”.
El informe de Goldman Sachs, uno de los principales bancos de inversión de Wall Street, intenta desmenuzar el debate sobre la dolarización indagando en las razones detrás de la estrategia, los eventuales costos y beneficios, y cómo podría llegar la implementación. La lógica de la dolarización, escribieron los economistas, parece anclada en la proposición de que si el Banco Central es incapaz de financiar al gobierno nacional, se deberá ajustar el déficit fiscal.
Los economistas remarcaron que la dolarización no es gratis, tiene costos, y deja a la Argentina con menos herramientas de políticas ante un eventual shock externo, un menú de advertencias conocido que ya han puesto sobre relieve otros economistas, como Mark Sobel, quien fue director de Estados Unidos en el board del Fondo Monetario, o Robin Brooks, del Instituto Internacional de Finanzas.
Una de las consecuencias de la dolarización, indicaron, es que ante una crisis externa y sin posibilidad de ajustar el tipo de cambio, los precios y los salarios de los servicios deberían caer para preservar la competitividad, algo similar a lo que ocurrió en los 90 durante la convertibilidad, cuando había tipo de cambio fijo.
“Los beneficios más visibles de la dolarización se inclinan hacia el corto plazo y hacia una desinflación relativamente rápida debido al cese inmediato de la imprenta y al reemplazo de una moneda débil con una demanda limitada y decreciente por una moneda con mercados profundos y respaldada por la credibilidad de la Reserva Federal de Estados Unidos”, escribieron.
Sin garantías
“Pero advertimos que un rápido avance de la desinflación, si bien es ciertamente posible, no está garantizado”, advirtieron.
Para los economistas, la dolarización no es equivalente a un plan de estabilización, ya que la dolarización requiere un contexto de política macroeconómica sólida para ser sostenible y, ante todo, exige disciplina fiscal.
Además, los economistas también advirtieron que si la dolarización se hace a un tipo de cambio muy alto –un escenario plausible que ha sido reiterado en varias oportunidades dada la fragilidad de las reservas del Banco Central (BCRA)–, “la inflación puede demorar más tiempo en converger a valores bajos que uno esperaría en una economía dolarizada”.
Ramos –quien trabajó en el FMI antes de incorporarse a Goldman Sachs– y Armella indicaron que la Argentina no cumple con varias características o precondiciones para adoptar el dólar como moneda mitigando los costos. En la lista, los economistas menciona ron el hecho de tener una estructura económica similar a la de Estados Unidos, una flexibilidad significativa de precios y salarios, movilidad de capital y de mano de obra, una economía política y un contexto social que respalden la disciplina fiscal y el ajuste cuando sea necesario, y, por último, “una masa crítica de reservas brutas” para reemplazar los pesos y respaldar los pasivos del sistema financiero a corto plazo.
Uno de los déficits principales de esa lista es la falta de reservas, que actualmente están en territorio negativo. Una alternativa es financiar la dolarización con deuda, pero eso elevaría la deuda externa y crearía una nueva fuente de futura vulnerabilidad. Además, la Argentina no tiene acceso al financiamiento. El informe concluye que“lo más probable esquela dolarización de la economíatenga que hacerse con un tipo de cambio débil y muy depreciado”.
“Cuanto más débil sea el tipo de cambio, menos dólares necesitarían las autoridades para dolarizar. De hecho, a $1000 por dólar, con aproximadamente US$15.000 millones, las autoridades podrían comprar la base monetaria y cubrir los requisitos de reservas sobre los depósitos en pesos y en dólares. Cubrir también el volumen de pasivos remunerados del Banco Central eleva el precio total a unos US$35.000 millones”, especificaron.
Para los economistas, el ajuste fiscal no es un subproducto automático de la dolarización, y pusieron a Ecuador como un ejemplo. Tras la dolarización, Ecuador siguió acumulando grandes déficits fiscales y terminó reestructurando su deuda dos veces, en 2008 y en 2020, y debió recurrir al FMI. Y señalaron que fue una crisis fiscal, de deuda soberana y bancaria la que finalmente derribó la convertibilidad en la Argentina en 2001.
“Sin disciplina fiscal, la dolarización es muy dolorosa: implicaría costos muy significativos en términos de crecimiento y empleo, o eventualmente colapsaría”, insistieron.
“En última instancia, un ajuste fiscal, estructural rápido y tangible, junto con un banco central independiente y responsable, libre de las garras del dominio fiscal, una liberalización financiera, evitando los controles cambiarios y de capital, y reformas estructurales para hacer la economía más abierta, productiva y flexible podrían ser suficientes para poner a la economía en un camino sostenible sin la necesidad de adoptar el paso drástico de la dolarización”, concluyeron.

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