Vuelve a faltar combustible por el control de precios
Mientras que la nafta y el gasoil subieron 57% en el año, el tipo de cambio oficial aumentó 98% y la inflación acumuló otro 98%
Sofía Diamante
Una estación de servicio en Godoy Cruz, Mendoza, con desabastecimiento de gasoil
El congelamiento de precios que pactó el Ministerio de Economía con las petroleras hasta el 31 de este mes comenzó a impactar en los niveles de abastecimiento, sobre todo en el interior. Esto se debe a las múltiples brechas de precios que existen por las distorsiones que generan las intervenciones del Estado. Tanto en Mendoza como en Mar del Plata (foto), la escasez de nafta y de gasoil se agravó en los últimos días.
El congelamiento de precios que pactó el Ministerio de Economía hasta el 31 de octubre con las empresas encargadas del despacho de nafta y gasoil comenzó a impactar en los niveles de abastecimiento, sobre todo en el interior del país. Esto se debe a las múltiples brechas de precios que existen por las distorsiones que generan las intervenciones del Estado.
“Se agrava la falta de combustibles en estaciones de servicio de la ciudad”, tituló el sábado pasado La Capital, el principal diario de Mar del Plata. “Se agrava el faltante de combustible: a la escasez de gasoil se suma la nafta”, dijo el mismo día el diario mendocino Los Andes.
El ministro de Economía y candidato presidencial, Sergio Massa, acordó fijar los precios con las empresas refinadoras –YPF, Shell, Axion y Puma Energy–, aunque en la práctica las compañías que no tienen al Estado como principal accionista aplicaron al menos dos subas de 2,5% cada una en estaciones de servicio específicas, según dijeron a fuentes del sector.
Sucede que el precio actual del litro de nafta súper está en su valor más bajo en por lo menos los últimos 10 años. Cuesta en promedio 70 centavos de dólar ($240) al tipo de cambio oficial en las estaciones de la ciudad de Buenos Aires (CABA), cuando su precio histórico estuvo en alrededor de un dólar ($350).
Cuando se compara el valor del litro de nafta con otros países de la región, se observa que en Chile cuesta US$1,5; en Brasil, US$1,17; en Paraguay, US$0,93, y en Uruguay, US$1,94. Si bien la Argentina es productora de petróleo y el mercado doméstico se abastece en su totalidad con la nafta procesada en las refinadoras locales, no sucede lo mismo con el gasoil, donde todavía al menos un 15% del consumo se debe importar. En este segmento se agravan los problemas.
Mientras que el costo de importar un litro de gasoil es de US$1,98 a la cotización promedio de $790 del contado con liquidación (CCL), en el mercado doméstico se vende a 36 centavos si se toma en cuenta el mismo tipo de cambio o a 80 centavos, valuado al dólar oficial. En todos los casos, es un precio mucho más económico que los otros países de la región.
Las empresas dicen que, debido a las restricciones para acceder a dólares del Banco Central (BCRA), deben pagar las importaciones al CCL, que es la cotización legal utilizada para girar divisas. Además, mientras en la Argentina el barril de petróleo criollo se comercializa a US$56, por la intervención de la Secretaría de Energía a través de YPF, en el mercado internacional no se consigue a un precio menor a US$70. Se trata de una doble brecha de precios que distorsiona el mercado.
La situación generó, a su vez, una tercera brecha de precios, entre los valores de venta del sector mayorista, donde compran los transportistas y las grandes empresas (como los productores agrícolas), y el minorista, integrado por las estaciones de servicio.
“El precio en el servicio mayorista debería valer X menos 10%, más barato que el mercado minorista, pero por la intervención del Gobierno cuesta X más 25% o 30%. Esto genera que haya un corrimiento de los clientes mayoristas, que buscan cargar gasoil en las estaciones de servicio, donde el precio está más barato”, explicaron en el sector.
Es decir, si bien no hay una mayor demanda de gasoil, todos los consumidores buscan cargar combustible en el sector donde el precio es más barato, lo que genera una distorsión que produce desabastecimiento en las estaciones de servicio. De esta manera, la industria refinadora les responde a los productores agropecuarios, que alertaron que no se consigue gasoil grado dos, utilizado en parte de la maquinaria agrícola y en los camiones, según adelantó este medio (ver aparte).
“Mientras las naftas y el gasoil aumentaron solo un 57% en el año, el tipo de cambio oficial subió 98%, la inflación acumuló otro 98% y el índice de precios internos al por mayor (IPIM) llegó al 87%”, dijeron en el sector, en reserva. En las ciudades cerca de los países limítrofes también hay una mayor demanda de nafta y gasoil debido a que los ciudadanos extranjeros cruzan la frontera para cargar sus tanques.
El 18 de agosto pasado, Massa dijo tras una reunión con las empresas petroleras que se había avanzado “en un acuerdo que implica que el aumento del 12,5% será el último hasta el 31 de octubre”. A cambio, la secretaria de Energía ofreció que las empresas difieran el pago del 8% de retenciones hasta marzo próximo.
Comienza a faltar gasoil y temen que se profundice
Transportistas y productores se quejan por el desabastecimiento; las petroleras alertan por el desfase de precios
El congelamiento de precios que pactó el Ministerio de Economía con las petroleras hasta el 31 de este mes comenzó a impactar en los niveles de abastecimiento, sobre todo en el interior. Esto se debe a las múltiples brechas de precios que existen por las distorsiones que generan las intervenciones del Estado. Tanto en Mendoza como en Mar del Plata (foto), la escasez de nafta y de gasoil se agravó en los últimos días.
El congelamiento de precios que pactó el Ministerio de Economía hasta el 31 de octubre con las empresas encargadas del despacho de nafta y gasoil comenzó a impactar en los niveles de abastecimiento, sobre todo en el interior del país. Esto se debe a las múltiples brechas de precios que existen por las distorsiones que generan las intervenciones del Estado.
“Se agrava la falta de combustibles en estaciones de servicio de la ciudad”, tituló el sábado pasado La Capital, el principal diario de Mar del Plata. “Se agrava el faltante de combustible: a la escasez de gasoil se suma la nafta”, dijo el mismo día el diario mendocino Los Andes.
El ministro de Economía y candidato presidencial, Sergio Massa, acordó fijar los precios con las empresas refinadoras –YPF, Shell, Axion y Puma Energy–, aunque en la práctica las compañías que no tienen al Estado como principal accionista aplicaron al menos dos subas de 2,5% cada una en estaciones de servicio específicas, según dijeron a fuentes del sector.
Sucede que el precio actual del litro de nafta súper está en su valor más bajo en por lo menos los últimos 10 años. Cuesta en promedio 70 centavos de dólar ($240) al tipo de cambio oficial en las estaciones de la ciudad de Buenos Aires (CABA), cuando su precio histórico estuvo en alrededor de un dólar ($350).
Cuando se compara el valor del litro de nafta con otros países de la región, se observa que en Chile cuesta US$1,5; en Brasil, US$1,17; en Paraguay, US$0,93, y en Uruguay, US$1,94. Si bien la Argentina es productora de petróleo y el mercado doméstico se abastece en su totalidad con la nafta procesada en las refinadoras locales, no sucede lo mismo con el gasoil, donde todavía al menos un 15% del consumo se debe importar. En este segmento se agravan los problemas.
Mientras que el costo de importar un litro de gasoil es de US$1,98 a la cotización promedio de $790 del contado con liquidación (CCL), en el mercado doméstico se vende a 36 centavos si se toma en cuenta el mismo tipo de cambio o a 80 centavos, valuado al dólar oficial. En todos los casos, es un precio mucho más económico que los otros países de la región.
Las empresas dicen que, debido a las restricciones para acceder a dólares del Banco Central (BCRA), deben pagar las importaciones al CCL, que es la cotización legal utilizada para girar divisas. Además, mientras en la Argentina el barril de petróleo criollo se comercializa a US$56, por la intervención de la Secretaría de Energía a través de YPF, en el mercado internacional no se consigue a un precio menor a US$70. Se trata de una doble brecha de precios que distorsiona el mercado.
La situación generó, a su vez, una tercera brecha de precios, entre los valores de venta del sector mayorista, donde compran los transportistas y las grandes empresas (como los productores agrícolas), y el minorista, integrado por las estaciones de servicio.
“El precio en el servicio mayorista debería valer X menos 10%, más barato que el mercado minorista, pero por la intervención del Gobierno cuesta X más 25% o 30%. Esto genera que haya un corrimiento de los clientes mayoristas, que buscan cargar gasoil en las estaciones de servicio, donde el precio está más barato”, explicaron en el sector.
Es decir, si bien no hay una mayor demanda de gasoil, todos los consumidores buscan cargar combustible en el sector donde el precio es más barato, lo que genera una distorsión que produce desabastecimiento en las estaciones de servicio. De esta manera, la industria refinadora les responde a los productores agropecuarios, que alertaron que no se consigue gasoil grado dos, utilizado en parte de la maquinaria agrícola y en los camiones, según adelantó este medio (ver aparte).
“Mientras las naftas y el gasoil aumentaron solo un 57% en el año, el tipo de cambio oficial subió 98%, la inflación acumuló otro 98% y el índice de precios internos al por mayor (IPIM) llegó al 87%”, dijeron en el sector, en reserva. En las ciudades cerca de los países limítrofes también hay una mayor demanda de nafta y gasoil debido a que los ciudadanos extranjeros cruzan la frontera para cargar sus tanques.
El 18 de agosto pasado, Massa dijo tras una reunión con las empresas petroleras que se había avanzado “en un acuerdo que implica que el aumento del 12,5% será el último hasta el 31 de octubre”. A cambio, la secretaria de Energía ofreció que las empresas difieran el pago del 8% de retenciones hasta marzo próximo.
Comienza a faltar gasoil y temen que se profundice
Transportistas y productores se quejan por el desabastecimiento; las petroleras alertan por el desfase de precios
Pilar Vázquez
Luego de la advertencia de transportistas sobre problemas puntuales en el abastecimiento de gasoil, algunos productores agropecuarios comenzaron a alertar también que no consiguen el combustible –la maquinaria agrícola y los camiones usan el grado dos– justo cuando se acerca la fecha de inicio de la cosecha de trigo y garbanzo en el norte. Los productores temen que, al no poder obtener gasoil, tengan que buscar alternativas que aumenten sus costos de producción.
Ante una consulta de la nacion, las empresas proveedoras de combustible manifestaron que no hay problemas de abastecimiento, aunque reconocieron que en caso de que se produzca un aumento repentino en la demanda es “muy probable” que surjan inconvenientes de suministro debido al retraso existente en la actualización de los valores de los combustibles, lo que hace muy difícil la importación de gasoil.
“Faltan 10 días para que empecemos la cosecha de trigo y garbanzo, pero desde hace bastante tiempo que no se consigue combustible de grado dos, que es el que necesitamos para trabajar”, dijo Francisco Ayala, integrante de la comisión directiva de la Asociación de Productores Agrícolas y Ganaderos del Norte (Apronor), que aseguró que han reportado problemas productores de toda la región.
El directivo explicó a este medio que el problema se agrava porque los productores carecen de la infraestructura necesaria para guardar grandes cantidades de combustible. “En un año normal, mientras estamos trabajando, pedís y automáticamente te lo llevan [al gasoil], pero ahora solo está el premium, que vale 40% más”, dijo.
En la región temen que se repitan las largas filas para cargar combustible que se vieron el año pasado. “Los camiones salían de Tucumán o Salta cargados con grano y, en lugar de demorar 15 horas a Rosario, demoraban 36 porque les cargaban de a 30 o 60 litros y tenían que esperar horas en las estaciones de servicio. Desde Tucumán hay 900 kilómetros y desde Salta, 1500”, recordó.
La semana pasada, la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (Fadeeac), que agrupa a más de 44 cámaras de transportistas a nivel nacional, solicitó la “urgente intervención” de la Secretaría de Energía de la Nación para normalizar el abastecimiento de gasoil.
En diálogo con la nacion, Roberto Rivero, director ejecutivo de la entidad, indicó que la situación se agravó por el aumento del gasoil a granel en comparación con el valor en el surtidor. Mientras que en agosto el precio mayorista del combustible aumentó un 35%, el incremento promedio en las estaciones de servicio fue del 18%.
“Con más demanda en el surtidor y menos entrega no hay un abastecimiento normal”, explicó. Indicó que “desde que el Gobierno congeló los precios comenzó a haber faltante de YPF en el surtidor”.
Según explicaron, más de un 60% de los transportistas cargan combustible allí por conveniencia de precios respecto a otras empresas petroleras. Precisaron que “la empresa comenzó a estirar los repostajes de las estaciones”, algo que fue negado por YPF, que aseguró que hay abastecimiento normal.
Otros operadores del sector dijeron que esto se puede deber a la diferencia de precio en las estaciones de banderas respecto a otras estaciones. “Hay mucha más demanda” y eso hace que se producen “quiebres de stock”, señalaron.
Para Rivero, hay tres problemas. En primer lugar, la variación en el precio. En segundo término, la incertidumbre acerca del tiempo que tomará el viaje debido a las demoras en la carga de combustible. Por último, un problema de seguridad vial, ya que los vehículos se ven forzados a detenerse en el costado de la ruta mientras esperan para repostar combustible.
Si bien en las empresas de combustible del sector aseguraron que no hay desabastecimiento, alertaron que en caso de que se produzca un aumento repentino en la demanda es “muy probable” que surjan problemas de suministro debido al retraso en la actualización de los precios de los combustibles.
“Actualmente, la brecha de precios con la región es la más grande de la historia, y esto plantea preocupaciones, ya que ninguna empresa estaría dispuesta a importar gasoil a un costo de US$1,89 CCL para luego venderlo a US$0,36 CCL, incluyendo los impuestos, o US$0,27 netos. No afirmamos que habrá desabastecimiento, pero es muy probable que se produzca un faltante debido a la gran diferencia de precios, lo que dificulta la importación en caso de necesidades puntuales”, dijeron en una petrolera líder.
Como se mencionó, en esa compañías indicaron que el costo de importación del gasoil asciende a US$1,89 CCL, mientras que en la Argentina se comercializa a tan solo US$0,36 CLL. Además, existe una notoria disparidad de precios en comparación con otros países de la región, como Chile, donde el precio es de US$1,17 CLL y en Brasil, de US$1,23 CCL.
Por otro lado, ejemplificaron con un fuerte atraso en el precio entre el 1° de enero y el 31 de agosto último por la intervención del Gobierno en los valores. “Mientras las naftas y el gasoil aumentaron solo un 57%, la devaluación fue del 98%, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) alcanzó el 80% y el Índice de Precios Internos al Por Mayor (IPIM) llegó al 87%”, indicaron en el firma.
Esta intervención afecta principalmente al sector minorista, a diferencia del mayorista, que es la principal preocupación denunciada por parte de Fadeeac, lo que conduce a un cambio en la dirección de la demanda. “Tanto las empresas de transporte como el sector agro no deberían comprar en las estaciones de servicio, sino que deberían hacerlo a través del canal mayorista. El problema es que, como se sabe, este no está intervenido por el Gobierno, lo que hace que sea mucho más caro”, afirmaron.ß
Los productores agropecuarios del norte comenzaron a percibir faltantes
Para los transportistas, incide que el precio mayorista aumentó el doble que el minorista
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Moneda Digital Argentina: de qué se trata el proyecto que mencionó Sergio Massa en el debate presidencial y qué piensan los especialistas
Según el Ministerio de Economía, será un programa en dos etapas que culminará con la emisión de una moneda virtual por parte del Banco Central
María Julieta Rumi
"La idea de una moneda digital, por el solo hecho de ser digital, no va a solucionar los problemas que los clientes argentinos buscan resolver con las criptomonedas, como la inflación o la volatilidad en el tipo de cambio", dijo Julián Colombo, CEO de Bitso Argentina
Si bien se esperaba que en el debate presidencial en Santiago del Estero, el ministro de Economía, Sergio Massa, anunciará a su eventual reemplazo en caso de asumir la presidencia, el candidato de Unión por la Patria sorprendió, en cambio, al hablar de poner en marcha la Moneda Digital Argentina (MDA) como una “solución a la economía en negro y los problemas del sistema tributario”. Este instrumento supuestamente iría de la mano de un blanqueo y un endurecimiento de la ley penal cambiaria.
Y el lunes Massa insistió con el tema de la moneda digital y dijo que enviará un proyecto sobre el tema al Congreso en el que trabaja su equipo y Leonardo Madcur, jefe de asesores del Ministerio, quien suena para presidir el Banco Central (BCRA) en un eventual gobierno suyo.
Según indicaron voceros de Economía, el objetivo es impulsar el uso de los medios de pago digitales, formalizando las cadenas de pago y disminuyendo el uso del efectivo. “Es un programa en dos etapas”, dijeron del equipo que conduce Sergio Massa. “Primero se fortalece el ecosistema existente y posteriormente se avanza en una nueva infraestructura provista y respaldada por el Banco Central, generando capacidades para que este último pueda emitir una moneda digital o virtual”, explicaron.
“Mientras otros candidatos proponen la fantasía de la dolarización sin explicación o el bimonetarismo libre, el programa de la MDA introduce incentivos para alentar el uso de medios digitales, revisando el esquema de retenciones impositivas y otras medidas impositivas”, agregaron.
Por su parte, el director del BCRA, Agustín D´Attellis, dijo que, mientras la oposición presenta programas de ajuste, “esta herramienta podría ayudar a ir hacia un equilibrio fiscal sin hacer ajuste y, además, bajando impuestos”, porque ayudaría a combatir la informalidad y a ampliar la base de tributación y recaudación.
“El reemplazo del billete papel es una instancia al final del camino, ya que la idea es crear una moneda digital que, en un principio, conviva con la moneda tradicional, la física, y que, a medida que vaya pasando el tiempo, vaya utilizándose más masivamente esa moneda digital y al final del camino sí reemplace a la moneda papel”, sumó.
La fachada del Banco Central
Consultado Rodolfo Andragnes, presidente en la ONG Bitcoin Argentina, dijo que. en base a lo dicho, no hay ningún indicio de que se hable de una CBDC (en inglés acrónimo de Central Bank Digital Currency o moneda digital del banco central) -un modelo promovido y estudiado por varios países del mundo, aunque se encuentra en una fase hipotética en su mayoría- sino que más bien se trataría de un proceso que terminará con algún tipo de moneda digital a definir.
“Según lo que dicen, el objetivo es simplemente tener una propuesta que compita con las banderas de los demás contrincantes. Es un intento de atraer la atención, pero no hay un plan de acción definido. No hay claridad sobre el rol de las fintech, ni de los bancos, pues no han sido consultados”, afirmó.
Además, destacó que el Banco Central, como institución responsable, no se ha expresado al respecto, y que tampoco destacó si será de uso obligatorio, si va a reemplazar totalmente el efectivo, si va a ser anónima o nominativa, si va a ser accesible para los ciudadanos o solo para los bancos, o cuál sería el rol de los bancos en el sistema de depósitos y en la multiplicación de moneda.
Por último, alertó sobre la posibilidad de que la MDA pueda convertirse en una herramienta de control: “Se pueden utilizar palabras rimbombantes como Blockchain para dar la sensación de seguridad y transparencia, basados en el éxito de esa tecnología para Bitcoin, abusando del desconocimiento de los ciudadanos en esta temática y en las necesidades para que una Blockchain sea confiable”.
Bitcoin es la criptomoneda más popular.UNIVERSIDAD DE HAWAI EN MANOA -
En el mismo sentido, Julián Colombo, CEO de Bitso Argentina -una plataforma de origen mexicano que opera en el país y permite comprar, vender y usar criptomonedas-, dijo que llama la atención el enfoque de control y seguimiento que se le ha dado a este nuevo proyecto. “Nosotros estamos a favor de un sistema financiero abierto, sin límites, y sin barreras, donde los usuarios puedan tener la posibilidad de elegir cómo, cuándo y dónde realizar sus pagos, incluyendo la libertad de decidir a través de qué medios y con qué tipo de moneda hacerlo”, aseguró.
Por otro lado, dijo que la idea de una moneda “digital”, por el solo hecho de ser digital, no va a solucionar los problemas que los clientes argentinos buscan resolver con las criptomonedas, como la inflación o la volatilidad en el tipo de cambio, aunque sí puede tener ventajas en cuanto a los costos de impresión, traslado y trazabilidad con respecto a la moneda tradicional en papel.
Facundo Corsi, CEO y fundador de la billetera digital N1U, también habló de las ventajas en cuanto a reducir el costo del dinero, pero señaló que la Argentina no se encuentra madura para implementar una CBDC. “Está buenísimo el concepto de CBDC en reemplazo de la moneda fiat. Hay varios países que lo hicieron para reducir el costo del dinero y evitar impuestos como el de los débitos y créditos. Hacen más eficiente un montón de cosas de la economía tradicional y diaria, pero nuestra madurez no es tal. Como está actualmente la emisión del Banco Central, imagínate con una moneda digital cuya emisión sería más fácil. Sería un caos inflacionario”, apuntó.
“Hoy veo un ecosistema económico complejo para emitir CBDC, pero sí un ámbito tecnológico listo para recibirlo. La Argentina tiene un nivel de inclusión financiera muy alto. El tema son los puntos de dolor: la trazabilidad y el control total que tendría el gobierno y el hecho de que, si se descontrola, podés perder la esencia del sistema que hace que todo sea más ágil”, cerró.
Luego de la advertencia de transportistas sobre problemas puntuales en el abastecimiento de gasoil, algunos productores agropecuarios comenzaron a alertar también que no consiguen el combustible –la maquinaria agrícola y los camiones usan el grado dos– justo cuando se acerca la fecha de inicio de la cosecha de trigo y garbanzo en el norte. Los productores temen que, al no poder obtener gasoil, tengan que buscar alternativas que aumenten sus costos de producción.
Ante una consulta de la nacion, las empresas proveedoras de combustible manifestaron que no hay problemas de abastecimiento, aunque reconocieron que en caso de que se produzca un aumento repentino en la demanda es “muy probable” que surjan inconvenientes de suministro debido al retraso existente en la actualización de los valores de los combustibles, lo que hace muy difícil la importación de gasoil.
“Faltan 10 días para que empecemos la cosecha de trigo y garbanzo, pero desde hace bastante tiempo que no se consigue combustible de grado dos, que es el que necesitamos para trabajar”, dijo Francisco Ayala, integrante de la comisión directiva de la Asociación de Productores Agrícolas y Ganaderos del Norte (Apronor), que aseguró que han reportado problemas productores de toda la región.
El directivo explicó a este medio que el problema se agrava porque los productores carecen de la infraestructura necesaria para guardar grandes cantidades de combustible. “En un año normal, mientras estamos trabajando, pedís y automáticamente te lo llevan [al gasoil], pero ahora solo está el premium, que vale 40% más”, dijo.
En la región temen que se repitan las largas filas para cargar combustible que se vieron el año pasado. “Los camiones salían de Tucumán o Salta cargados con grano y, en lugar de demorar 15 horas a Rosario, demoraban 36 porque les cargaban de a 30 o 60 litros y tenían que esperar horas en las estaciones de servicio. Desde Tucumán hay 900 kilómetros y desde Salta, 1500”, recordó.
La semana pasada, la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (Fadeeac), que agrupa a más de 44 cámaras de transportistas a nivel nacional, solicitó la “urgente intervención” de la Secretaría de Energía de la Nación para normalizar el abastecimiento de gasoil.
En diálogo con la nacion, Roberto Rivero, director ejecutivo de la entidad, indicó que la situación se agravó por el aumento del gasoil a granel en comparación con el valor en el surtidor. Mientras que en agosto el precio mayorista del combustible aumentó un 35%, el incremento promedio en las estaciones de servicio fue del 18%.
“Con más demanda en el surtidor y menos entrega no hay un abastecimiento normal”, explicó. Indicó que “desde que el Gobierno congeló los precios comenzó a haber faltante de YPF en el surtidor”.
Según explicaron, más de un 60% de los transportistas cargan combustible allí por conveniencia de precios respecto a otras empresas petroleras. Precisaron que “la empresa comenzó a estirar los repostajes de las estaciones”, algo que fue negado por YPF, que aseguró que hay abastecimiento normal.
Otros operadores del sector dijeron que esto se puede deber a la diferencia de precio en las estaciones de banderas respecto a otras estaciones. “Hay mucha más demanda” y eso hace que se producen “quiebres de stock”, señalaron.
Para Rivero, hay tres problemas. En primer lugar, la variación en el precio. En segundo término, la incertidumbre acerca del tiempo que tomará el viaje debido a las demoras en la carga de combustible. Por último, un problema de seguridad vial, ya que los vehículos se ven forzados a detenerse en el costado de la ruta mientras esperan para repostar combustible.
Si bien en las empresas de combustible del sector aseguraron que no hay desabastecimiento, alertaron que en caso de que se produzca un aumento repentino en la demanda es “muy probable” que surjan problemas de suministro debido al retraso en la actualización de los precios de los combustibles.
“Actualmente, la brecha de precios con la región es la más grande de la historia, y esto plantea preocupaciones, ya que ninguna empresa estaría dispuesta a importar gasoil a un costo de US$1,89 CCL para luego venderlo a US$0,36 CCL, incluyendo los impuestos, o US$0,27 netos. No afirmamos que habrá desabastecimiento, pero es muy probable que se produzca un faltante debido a la gran diferencia de precios, lo que dificulta la importación en caso de necesidades puntuales”, dijeron en una petrolera líder.
Como se mencionó, en esa compañías indicaron que el costo de importación del gasoil asciende a US$1,89 CCL, mientras que en la Argentina se comercializa a tan solo US$0,36 CLL. Además, existe una notoria disparidad de precios en comparación con otros países de la región, como Chile, donde el precio es de US$1,17 CLL y en Brasil, de US$1,23 CCL.
Por otro lado, ejemplificaron con un fuerte atraso en el precio entre el 1° de enero y el 31 de agosto último por la intervención del Gobierno en los valores. “Mientras las naftas y el gasoil aumentaron solo un 57%, la devaluación fue del 98%, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) alcanzó el 80% y el Índice de Precios Internos al Por Mayor (IPIM) llegó al 87%”, indicaron en el firma.
Esta intervención afecta principalmente al sector minorista, a diferencia del mayorista, que es la principal preocupación denunciada por parte de Fadeeac, lo que conduce a un cambio en la dirección de la demanda. “Tanto las empresas de transporte como el sector agro no deberían comprar en las estaciones de servicio, sino que deberían hacerlo a través del canal mayorista. El problema es que, como se sabe, este no está intervenido por el Gobierno, lo que hace que sea mucho más caro”, afirmaron.ß
Los productores agropecuarios del norte comenzaron a percibir faltantes
Para los transportistas, incide que el precio mayorista aumentó el doble que el minorista
&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&
Moneda Digital Argentina: de qué se trata el proyecto que mencionó Sergio Massa en el debate presidencial y qué piensan los especialistas
Según el Ministerio de Economía, será un programa en dos etapas que culminará con la emisión de una moneda virtual por parte del Banco Central
María Julieta Rumi
"La idea de una moneda digital, por el solo hecho de ser digital, no va a solucionar los problemas que los clientes argentinos buscan resolver con las criptomonedas, como la inflación o la volatilidad en el tipo de cambio", dijo Julián Colombo, CEO de Bitso ArgentinaSi bien se esperaba que en el debate presidencial en Santiago del Estero, el ministro de Economía, Sergio Massa, anunciará a su eventual reemplazo en caso de asumir la presidencia, el candidato de Unión por la Patria sorprendió, en cambio, al hablar de poner en marcha la Moneda Digital Argentina (MDA) como una “solución a la economía en negro y los problemas del sistema tributario”. Este instrumento supuestamente iría de la mano de un blanqueo y un endurecimiento de la ley penal cambiaria.
Y el lunes Massa insistió con el tema de la moneda digital y dijo que enviará un proyecto sobre el tema al Congreso en el que trabaja su equipo y Leonardo Madcur, jefe de asesores del Ministerio, quien suena para presidir el Banco Central (BCRA) en un eventual gobierno suyo.
Según indicaron voceros de Economía, el objetivo es impulsar el uso de los medios de pago digitales, formalizando las cadenas de pago y disminuyendo el uso del efectivo. “Es un programa en dos etapas”, dijeron del equipo que conduce Sergio Massa. “Primero se fortalece el ecosistema existente y posteriormente se avanza en una nueva infraestructura provista y respaldada por el Banco Central, generando capacidades para que este último pueda emitir una moneda digital o virtual”, explicaron.
“Mientras otros candidatos proponen la fantasía de la dolarización sin explicación o el bimonetarismo libre, el programa de la MDA introduce incentivos para alentar el uso de medios digitales, revisando el esquema de retenciones impositivas y otras medidas impositivas”, agregaron.
Por su parte, el director del BCRA, Agustín D´Attellis, dijo que, mientras la oposición presenta programas de ajuste, “esta herramienta podría ayudar a ir hacia un equilibrio fiscal sin hacer ajuste y, además, bajando impuestos”, porque ayudaría a combatir la informalidad y a ampliar la base de tributación y recaudación.
“El reemplazo del billete papel es una instancia al final del camino, ya que la idea es crear una moneda digital que, en un principio, conviva con la moneda tradicional, la física, y que, a medida que vaya pasando el tiempo, vaya utilizándose más masivamente esa moneda digital y al final del camino sí reemplace a la moneda papel”, sumó.
Consultado Rodolfo Andragnes, presidente en la ONG Bitcoin Argentina, dijo que. en base a lo dicho, no hay ningún indicio de que se hable de una CBDC (en inglés acrónimo de Central Bank Digital Currency o moneda digital del banco central) -un modelo promovido y estudiado por varios países del mundo, aunque se encuentra en una fase hipotética en su mayoría- sino que más bien se trataría de un proceso que terminará con algún tipo de moneda digital a definir.
“Según lo que dicen, el objetivo es simplemente tener una propuesta que compita con las banderas de los demás contrincantes. Es un intento de atraer la atención, pero no hay un plan de acción definido. No hay claridad sobre el rol de las fintech, ni de los bancos, pues no han sido consultados”, afirmó.
Además, destacó que el Banco Central, como institución responsable, no se ha expresado al respecto, y que tampoco destacó si será de uso obligatorio, si va a reemplazar totalmente el efectivo, si va a ser anónima o nominativa, si va a ser accesible para los ciudadanos o solo para los bancos, o cuál sería el rol de los bancos en el sistema de depósitos y en la multiplicación de moneda.
Por último, alertó sobre la posibilidad de que la MDA pueda convertirse en una herramienta de control: “Se pueden utilizar palabras rimbombantes como Blockchain para dar la sensación de seguridad y transparencia, basados en el éxito de esa tecnología para Bitcoin, abusando del desconocimiento de los ciudadanos en esta temática y en las necesidades para que una Blockchain sea confiable”.
Bitcoin es la criptomoneda más popular.UNIVERSIDAD DE HAWAI EN MANOA - En el mismo sentido, Julián Colombo, CEO de Bitso Argentina -una plataforma de origen mexicano que opera en el país y permite comprar, vender y usar criptomonedas-, dijo que llama la atención el enfoque de control y seguimiento que se le ha dado a este nuevo proyecto. “Nosotros estamos a favor de un sistema financiero abierto, sin límites, y sin barreras, donde los usuarios puedan tener la posibilidad de elegir cómo, cuándo y dónde realizar sus pagos, incluyendo la libertad de decidir a través de qué medios y con qué tipo de moneda hacerlo”, aseguró.
Por otro lado, dijo que la idea de una moneda “digital”, por el solo hecho de ser digital, no va a solucionar los problemas que los clientes argentinos buscan resolver con las criptomonedas, como la inflación o la volatilidad en el tipo de cambio, aunque sí puede tener ventajas en cuanto a los costos de impresión, traslado y trazabilidad con respecto a la moneda tradicional en papel.
Facundo Corsi, CEO y fundador de la billetera digital N1U, también habló de las ventajas en cuanto a reducir el costo del dinero, pero señaló que la Argentina no se encuentra madura para implementar una CBDC. “Está buenísimo el concepto de CBDC en reemplazo de la moneda fiat. Hay varios países que lo hicieron para reducir el costo del dinero y evitar impuestos como el de los débitos y créditos. Hacen más eficiente un montón de cosas de la economía tradicional y diaria, pero nuestra madurez no es tal. Como está actualmente la emisión del Banco Central, imagínate con una moneda digital cuya emisión sería más fácil. Sería un caos inflacionario”, apuntó.
“Hoy veo un ecosistema económico complejo para emitir CBDC, pero sí un ámbito tecnológico listo para recibirlo. La Argentina tiene un nivel de inclusión financiera muy alto. El tema son los puntos de dolor: la trazabilidad y el control total que tendría el gobierno y el hecho de que, si se descontrola, podés perder la esencia del sistema que hace que todo sea más ágil”, cerró.
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