Fuerte controversia por “subsidio electoral” en las tarifas de transporte
El Gobierno ratificó la idea de que los votantes de Milei y de Bullrich paguen voluntariamente el boleto pleno
El Gobierno salió ayer a defender que el boleto de colectivo en el área metropolitana cueste $700 para quienes renuncien voluntariamente al subsidio estatal.
La medida, anunciada apenas a cinco días de la votación, fue cuestionada por la oposición, que la consideró una forma de generar miedo ante una eventual derrota del oficialismo.
El Gobierno se alineó en la postura de generar alarma ante un virtual aumento del transporte vínculo en caso de una victoria opositora.
“Uno observa en el debate público dos posiciones muy claras, explícitas, de eliminar los subsidios al transporte, como piensa el grupo de (Javier) Milei (candidato presidencial de La Libertad Avanza) y que de alguna manera ya lo hizo el grupo que al que pertenece Patricia Bullrich (postulante de Juntos por el Cambio) cuando fueron gobierno, porque justamente Cambiemos eliminó el subsidio al interior del país”, sostuvo ayer el ministro de Transporte de la Nación, Diego Giuliano.
La controvertida maniobra fue defendida por el propio candidato oficialista, Sergio Massa. “La decisión desnuda cuánto va a valer el boleto si ganan”, amenazó el ministro de Economía, en referencia a sus rivales Patricia Bullrich y Javier Milei.
“Ahora le dicen a la gente: ‘Sacate tu propio subsidio en el transporte’, no toman responsabilidades, entonces, Massa ha sido el peor ministro de Economía, tendría que hacer las cosas bien ahora, porque actualmente es ministro de Economía”, le respondió Bullrich, desde San Juan.
“Simplemente es contarle a la gente que la propuesta de Bullrich y Milei lleva el boleto de $60 a $700 y el tren de $90 a $1100; no es más que eso, contar la verdad; ninguna extorsión, si es libre elección”, replicó Massa en alusión directa a la críticas de la candidata presidencial de Juntos por el Cambio, quien cuestionó la iniciativa oficializada el lunes.
El subsidio, en realidad, va dirigido a las empresas de transporte y no directamente a los usuarios.
Giuliano anunció el lunes que los usuarios de transporte público podrán optar por recibir o no el subsidio del Estado nacional.
Para justificar la medida, aseguró que se dará la “oportunidad de opción” a cada persona, en el marco de una campaña donde se puso en debate si estos aportes que hace el Gobierno a las tarifas son necesarios.
La alternativa comenzaría a regir desde el viernes 27 de octubre y estará disponible para usuarios de colectivos y trenes de jurisdicción nacional.
Quienes quieran renunciar podrán gestionar esa decisión desde el próximo viernes 20 a través de la web argentina.gob.ar/SUBE. Según planteó Giuliano, la medida se oficializó a través de una resolución que el Ministerio de Transporte.
Sin embargo, el ministro aclaró que el Gobierno mantendrá esta política de apoyo y que solo se tendrán que registrar aquellos que quieran renunciar al aporte. “Quien quiere seguir recibiendo el subsidio no tiene que hacer absolutamente nada, pero quien quiere tener una tarifa diferenciada y sin subsidio deberá realizar un mecanismo de nominalización de su tarjeta, de inscripción en un registro que vamos a tener a partir del viernes en el sistema y de ahí quedará registrada su voluntad de no optar por el subsidio”, detalló Giuliano.
Ramiro Marra, candidato por la Libertad Avanza (LLA) a jefe de gobierno porteño, le contestó ayer a Giuliano.
“Este es un acto de populismo barato, es patético a tan pocos días de la elección”, aseguró el libertario en declaraciones radiales.
“Claramente no tiene noción de cómo se financian los subsidios, se financian atrás de los impuestos y lo está reconociendo porque dice que el boleto [mínimo] va a valer 700 pesos, entonces algo está funcionando mal, en el medio hay alguien que lo está pagando”, dijo Marra.
Ante esto, Marra, en comunicación con Radio La Red, dijo: “Hay que reacomodar la realidad, no taparla. Están todo el tiempo haciendo cagadas, son todos víctimas, los que usan en transporte público, las empresas de transporte, los colectiveros. Pero están desesperados [por el Gobierno] y sacan todos los trapitos sucios a la luz”.
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Sin Cristina, Massa y Kicillof ataron su destino a una sociedad electoral
El ministro-candidato y el gobernador apuntan a obtener el 40% de los votos en territorio bonaerense; la vicepresidenta no estuvo, pero la alianza con ambos se mantiene vigente
Mariano Spezzapria
Sergio Massa y Axel Kicillof, ayer, en el estadio de Arsenal de Sarandí
Los principales candidatos del oficialismo, Sergio Massa y Axel Kicillof, cerraron la campaña de Unión por la Patria (UP) en la provincia de Buenos Aires con esperables cuestionamientos a sus rivales electorales Javier Milei y Patricia Bullrich. Buscaron diferenciarse tanto de los postulados del libertario como de la referente de Juntos por el Cambio. Pero en el plano político, lo que sobresalió en el estadio de Arsenal fue el intento del ministro de Economía y del gobernador bonaerense de exhibir que el domingo se jugarán su destino juntos, en una apuesta a una sociedad electoral de conveniencia mutua.
Ya sin Cristina Kirchner ni Alberto Fernández acompañándolos en el escenario, Massa y Kicillof pasaron a ser los principales referentes del peronismo, al menos en cuanto a la oferta electoral. Según pudo saber la nacion, el objetivo de la campaña de UP es que el ministro y el gobernador alcancen el 40% de los votos en la provincia. Kicillof sacó 36,4% en las PASO, mientras que Massa arrancará desde más atrás, con 32,2%. Para que la estrategia sea efectiva, deberán contar con los intendentes del PJ, que en las primarias cortaron boleta y usufructuaron la oleada a favor de Milei.
El más explícito en la idea de que no habrá un gobernador peronista que pueda sobrevivir a una derrota a nivel nacional fue el propio Kicillof. “La provincia de Buenos Aires no se salva sola, no alcanza con un gobierno local, con la provincia, necesitamos un proyecto nacional”, remarcó el gobernador, que va por su reelección (2023-27).
Massa y Kicillof salieron abrazados al escenario junto al intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi. Ninguno de los tres hizo alusión alguna a Martín Insaurralde, el exjefe de Gabinete bonaerense que debió renunciar en medio del escándalo del “yategate”. Tampoco se refirieron al caso de Julio “Chocolate” Rigau, el puntero del PJ que fue descubierto con 49 tarjetas de débito de la Legislatura provincial.
Solamente Kicillof pareció bordear la caída en desgracia de Insaurralde cuando afirmó: “Quiero agradecer al gabinete del gobierno de la provincia, que puso todo y reconstruyó la confianza y la identidad del pueblo bonaerense”. Claro que, en la referencia de Kicillof, más que Insaurralde se interpretó que estuvo dirigida a Carlos Bianco, su mano derecha política, que estaba sentado en primera fila. Allí también se vio a Máximo Kirchner y Cecilia Moreau, cuya cercanía es un reflejo directo de la alianza de Massa con el kirchnerismo.
Entre la dirigencia presente también estuvo Malena Galmarini, quien tomó las riendas de la campaña presidencial de su marido tras una deslucida actuación de Eduardo “Wado” de Pedro, el ministro del Interior, en la tarea previa a las PASO. Junto a la titular de AySA se sentó Sebastián Galmarini, funcionario del Banco Provincia y consejero electoral de Massa, a tal punto que sus encuestas son las que más confianza generan en el ministrocandidato del oficialismo.
En la platea también estuvieron algunos de los dirigentes sindicales de más peso, como Gerardo Martínez y Hugo Moyano; referentes de las provincias, como el tucumano Juan Manzur, y los intendentes del PJ bonaerense, entre ellos el matancero Fernando Espinoza y la quilmeña Mayra Mendoza. Ya no fue de la partida Insaurralde, ni tampoco su delfín Federico Otermín, quien buscará el domingo llegar a la intendencia lomense pese al descrédito de su jefe por el “yategate”.
En ese marco, Massa y Kicillof coincidieron en las críticas a Milei y a Bullrich. “Esto no se resuelve con una motosierra, con dinamita ni ajuste, no es por ahí”, dijo el gobernador, y el ministro asintió.
Aunque Cristina Kirchner volvió a ausentarse de la cita de campaña, que no estaba prevista por los organizadores, la presencia kirchnerista se hizo notar en el estadio de Arsenal. Tanto, que entre los militantes se mezclaron el procurador del Tesoro, Carlos “Chino” Zannini, y el senador y titular del Instituto Patria, Oscar Parrilli. En tanto, el presidente Alberto Fernández estaba del otro lado del mundo, en China, a modo de comprobación de lo lejos que lo quiere el peronismo en la antesala de las elecciones.
Los principales candidatos del oficialismo, Sergio Massa y Axel Kicillof, cerraron la campaña de Unión por la Patria (UP) en la provincia de Buenos Aires con esperables cuestionamientos a sus rivales electorales Javier Milei y Patricia Bullrich. Buscaron diferenciarse tanto de los postulados del libertario como de la referente de Juntos por el Cambio. Pero en el plano político, lo que sobresalió en el estadio de Arsenal fue el intento del ministro de Economía y del gobernador bonaerense de exhibir que el domingo se jugarán su destino juntos, en una apuesta a una sociedad electoral de conveniencia mutua.
Ya sin Cristina Kirchner ni Alberto Fernández acompañándolos en el escenario, Massa y Kicillof pasaron a ser los principales referentes del peronismo, al menos en cuanto a la oferta electoral. Según pudo saber la nacion, el objetivo de la campaña de UP es que el ministro y el gobernador alcancen el 40% de los votos en la provincia. Kicillof sacó 36,4% en las PASO, mientras que Massa arrancará desde más atrás, con 32,2%. Para que la estrategia sea efectiva, deberán contar con los intendentes del PJ, que en las primarias cortaron boleta y usufructuaron la oleada a favor de Milei.
El más explícito en la idea de que no habrá un gobernador peronista que pueda sobrevivir a una derrota a nivel nacional fue el propio Kicillof. “La provincia de Buenos Aires no se salva sola, no alcanza con un gobierno local, con la provincia, necesitamos un proyecto nacional”, remarcó el gobernador, que va por su reelección (2023-27).
Massa y Kicillof salieron abrazados al escenario junto al intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi. Ninguno de los tres hizo alusión alguna a Martín Insaurralde, el exjefe de Gabinete bonaerense que debió renunciar en medio del escándalo del “yategate”. Tampoco se refirieron al caso de Julio “Chocolate” Rigau, el puntero del PJ que fue descubierto con 49 tarjetas de débito de la Legislatura provincial.
Solamente Kicillof pareció bordear la caída en desgracia de Insaurralde cuando afirmó: “Quiero agradecer al gabinete del gobierno de la provincia, que puso todo y reconstruyó la confianza y la identidad del pueblo bonaerense”. Claro que, en la referencia de Kicillof, más que Insaurralde se interpretó que estuvo dirigida a Carlos Bianco, su mano derecha política, que estaba sentado en primera fila. Allí también se vio a Máximo Kirchner y Cecilia Moreau, cuya cercanía es un reflejo directo de la alianza de Massa con el kirchnerismo.
Entre la dirigencia presente también estuvo Malena Galmarini, quien tomó las riendas de la campaña presidencial de su marido tras una deslucida actuación de Eduardo “Wado” de Pedro, el ministro del Interior, en la tarea previa a las PASO. Junto a la titular de AySA se sentó Sebastián Galmarini, funcionario del Banco Provincia y consejero electoral de Massa, a tal punto que sus encuestas son las que más confianza generan en el ministrocandidato del oficialismo.
En la platea también estuvieron algunos de los dirigentes sindicales de más peso, como Gerardo Martínez y Hugo Moyano; referentes de las provincias, como el tucumano Juan Manzur, y los intendentes del PJ bonaerense, entre ellos el matancero Fernando Espinoza y la quilmeña Mayra Mendoza. Ya no fue de la partida Insaurralde, ni tampoco su delfín Federico Otermín, quien buscará el domingo llegar a la intendencia lomense pese al descrédito de su jefe por el “yategate”.
En ese marco, Massa y Kicillof coincidieron en las críticas a Milei y a Bullrich. “Esto no se resuelve con una motosierra, con dinamita ni ajuste, no es por ahí”, dijo el gobernador, y el ministro asintió.
Aunque Cristina Kirchner volvió a ausentarse de la cita de campaña, que no estaba prevista por los organizadores, la presencia kirchnerista se hizo notar en el estadio de Arsenal. Tanto, que entre los militantes se mezclaron el procurador del Tesoro, Carlos “Chino” Zannini, y el senador y titular del Instituto Patria, Oscar Parrilli. En tanto, el presidente Alberto Fernández estaba del otro lado del mundo, en China, a modo de comprobación de lo lejos que lo quiere el peronismo en la antesala de las elecciones.
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