viernes, 6 de octubre de 2023

OPINIÓN Y PLAN PLATITA


El candidato Milei y los “excesos” de la dictadura: ¿por qué?
Ricardo Gil Lavedra El autor integró la Cámara Federal que realizó el Juicio a las Juntas
Las sociedades, a lo largo de su historia, llegan a consensos mayoritarios en temas trascendentes. Eso es algo muy positivo porque hace a su identidad, a su contrato social. Pero en esas mismas sociedades, cada tanto, aparecen personas que cuestionan la existencia de esos consensos. Voces disonantes que se mantuvieron hasta ahora calladas, a la espera de encontrar un resquicio, una fisura, para volver a una discusión que ya no existe, con fines que ignoramos. Tomemos como ejemplo el accionar criminal de la última dictadura militar en la Argentina y la insistencia de un candidato por traer ese tema a la agenda pública, cuando hay tantos otros asuntos más importantes de qué ocuparse, no solo en materia de justicia, sino de pobreza, inflación, seguridad, educación, producción, medio ambiente, por solo nombrar algunos.
Está fuera de toda duda que para reprimir los delitos cometidos por las organizaciones terroristas en la década del setenta los entonces comandantes de las tres Fuerzas Armadas ordenaron a sus subordinados un plan criminal consistente en secuestrar a las personas sospechosas de estar vinculadas con esas organizaciones, mantenerlas en cautiverio en condiciones inhumanas, torturarlas salvajemente para obtener información y luego asesinarlas secretamente. Este sistema dio lugar a la violación de las mujeres secuestradas, a la apropiación de los bebés nacidos durante la detención de sus madres, al robo de las pertenencias de los aprehendidos, a tirar personas vivas desde aviones en el Río de la Plata en los llamados vuelos de la muerte, entre otros graves delitos.
Hablar ahora de “guerra” y de “excesos”, el mismo argumento que con calcadas palabras esgrimían los imputados en el juicio a las juntas militares, causa, cuanto menos, perplejidad. No hay norma alguna que autorice, aun en la guerra, a torturar y asesinar al combatiente indefenso. El secuestro, la tortura, la violación, el robo, la apropiación de los niños y la muerte de los cautivos no son acciones bélicas, son crímenes injustificables en cualquier contexto. Y el repudio público a estos hechos ha contribuido a forjar uno de los pocos consensos que hemos construido los argentinos en estos cuarenta años de democracia. Nunca más a la violencia como instrumento de la política, a las dictaduras, al apartamiento de la ley cualquiera sea la gravedad del delito. Sí al respeto a los derechos humanos, sí a la democracia. Sobre esa base se la ha ido edificando, una democracia que tiene muchas deudas en su haber y reclamos insatisfechos, pero cuenta con ese gran activo.
El año pasado, una gran cantidad de argentinos de distintas edades vieron la película Argentina, 1985, que evoca el juicio a las juntas militares. Nos sorprendimos con salas colmadas, entradas agotadas, espectadores de pie aplaudiendo o llorando abrazados. Vimos jóvenes asomándose a parte de nuestra historia, que a muchos conmovió por primera vez desde la pantalla. Volvimos a decir “Nunca Más”. El documental El juicio acaba de recibir la mención especial de la crítica en el Festival de San Sebastián. El mundo entero felicita a nuestro país por haber juzgado y condenado a los militares en juicios públicos inobjetables. ¿Y entonces? ¿Por qué dudamos cuando un candidato, incluso muy votado, nos dice que hay que revisar la historia? ¿Nos equivocamos? Estoy convencido de que no. Pero entonces ¿por qué discutimos otra vez este tema? Simplemente por eso, porque lo subió al escenario el candidato que sacó más votos en las elecciones primarias. Un candidato que está entre los que pueden presidir la Argentina los próximos cuatro años. Dada esa circunstancia, quienes seguimos creyendo en el consenso del Nunca Más no podemos permanecer en silencio. Es lo que sucedió después del debate presidencial de este domingo en Santiago del Estero, hubo unánimes repudios desde todo el arco político, desde distintos y múltiples sectores de la sociedad.
No hay dudas de que la preocupación del candidato por instalar el tema no es la de quienes no lo votan, pero se convierte en preocupación cuando él lo trae al ruedo y genera así sospechas válidas ya no de negacionismo, sino de reivindicación, e incluso temor porque se retomen algunas de estas prácticas. Ahora bien, ¿qué pasa con quienes sí votan al candidato que persiste en instalar el tema? Los jóvenes, por ejemplo, ¿de verdad consideran que los militares solo cometieron excesos como aseguró su candidato? No lo creo, estoy convencido de que no piensan que violar a una mujer en cautiverio, apropiarse de un bebé ajeno, quedarse con los bienes de un secuestrado, clavarle espinas debajo de las uñas de los pies a otro, torturar con picana eléctrica, empalar a un adolescente para que “cante” su padre o su madre son acciones que pueden definirse como “excesos”. Incluso adultos más mayores, ¿están de acuerdo en reivindicar un accionar al que los argentinos le habíamos dicho nunca más? ¿Por qué? ¿Qué objetivo lleva al candidato a hablar una y otra vez de esto? No hay dudas de que el gran caudal de votos que obtuvo no fue por reivindicar el accionar militar durante la dictadura, ¿entonces?, ¿qué compromiso asumido está tratando de honrar? Con el mayor de los respetos a todos quienes manifiestan su preferencia por este candidato, sería bueno que trataran de responderse esta pregunta.
A veces los asuntos más trascendentes por los que tiene que pasar una sociedad no se juegan ni en el edificio del Banco Central, ni en la Casa de la Moneda, ni en un ministerio, sino en el sótano de una escuela militar donde, mientras juegan al truco, los carceleros deciden los turnos para violar a una joven que espera frente a lo más aberrante de la condición humana.

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El oficialismo avanzó en Diputados con el proyecto de Massa para devolver el IVA
Los legisladores de Unión por la Patria prevén que se trate la semana próxima; Juntos por el Cambio desafía a Milei
Laura SerraDebate en la Comisión de presupuesto
El oficialismo en la Cámara de Diputados dejó listo ayer el dictamen por el cual se crea, a partir del año próximo, el programa de devolución del IVA hasta un 21% para la compra de productos de la canasta básica. Frente a la iniciativa, que impulsa el candidato presidencial y ministro de Economía, Sergio Massa, los diputados de Juntos por el Cambio elevaron una contrapropuesta con modificaciones para evitar que la medida genere una aceleración inflacionaria.
Decididos a llevar la iniciativa al recinto la semana próxima –pocos días antes de las elecciones nacionales–, los diputados oficialistas apuraron el dictamen del proyecto en la Comisión de Presupuesto de la Cámara baja. Lo acompañaron los diputados del interbloque Federal y Provincias Unidas. Se descuenta que la izquierda apoyará.
El bloque de Juntos por el Cambio, si bien avala el espíritu del programa, propuso cambios para evitar que el impacto fiscal de la medida sea financiado con más emisión monetaria y, consecuentemente, genere mayor inflación. Además, sugirió que la norma, de aprobarse, tenga vigencia hasta el 9 de diciembre, para no condicionar las políticas tributarias que pretenda impulsar el próximo gobierno.
“El Gobierno dispone medidas que implican pérdida de recursos para el Estado sin la correspondiente compensación sea por la vía de ingresos o baja del gasto público –señaló el radical Alejandro Cacace–. Por eso es fundamental que haya una restricción en la capacidad del Tesoro de financiarse con emisión monetaria y la asistencia del Banco Central. Proponemos suspender los adelantos transitorios y el giro de utilidades y todo otro tipo de financiamiento del Banco Central al Tesoro”.
El interrogante es qué postura adoptará el bloque de La Libertad Avanza, que lidera Javier Milei. El candidato presidencial, si bien está a favor de la reducción de impuestos –votó con el oficialismo la reforma de Ganancias–, también ha demostrado su preocupación por la fuerte expansión del gasto público que han generado las últimas medidas del ministro Massa.
Entre las modificaciones propuestas por la oposición, figura la necesidad de incluir a los trabajadores informales dentro del beneficio de la devolución del IVA. “Hay personas que son pobres que no reciben el beneficio, y personas que no son pobres que sí lo perciben”, sostuvo Cacace.
Por otra parte, los diputados del bloque opositor advirtieron que, tal como está planteado el proyecto, se otorgan facultades a su juicio demasiado amplias al Poder Ejecutivo. “Según la iniciativa, el Poder Ejecutivo podrá fijar la magnitud del reintegro ‘hasta el 21%’. Es decir, podría eventualmente fijarlo en el 15, en el 10, el 5% o, directamente, cero. Esta facultad desnaturaliza por completo el objeto de la ley”, advirtieron.
Desde el oficialismo no descartaron la posibilidad de incorporar algunas de estas propuestas opositoras, pero rechazaron la idea de imponer restricciones a la emisión para financiar esta iniciativa.
“Hay que terminar con el mito de que la emisión monetaria genera inflación. La base monetaria cayó un 25,5% en los últimos ocho meses del año, en términos reales. Hay una emisión absolutamente controlada que va detrás de los precios”, enfatizó Carlos Heller, presidente de la Comisión de Presupuesto.
“Tenemos la oportunidad no solo de avanzar en políticas de mejora tributaria, sino también de reforzar los lazos de solidaridad en el conjunto de los trabajadores argentinos”, sostuvo Germán Martínez, jefe del bloque oficialista.

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

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