viernes, 9 de febrero de 2024

EL FRACASO DE LA LEY


De Loredo criticó al Presidente: “Me preocupa”
El jefe del bloque radical dijo estar “desconcertado” frente a la decisión del oficialismo de retirar el proyecto de ley ómnibus; descartó una escisión en su bloque y criticó a Llaryora
Delfina Celichini


Rodrigo de Loredo no disimula su frustración. En él se pueden advertir los signos del cansancio después de cuatro días de sesión y más de treinta horas de debate que finalmente no condujeron a nada: el proyecto de ley ómnibus de Javier Milei tendrá que volver a comisiones y retomar su trámite parlamentario desde cero. El diputado cordobés plantea, además, diferencias con el gobernador de su provincia, Martín Llaryora, y señala que entró en la lógica del “toma y daca”, de la que asegura que los mandatarios de su partido no participaron.
–¿Cómo lee los hechos que sucedieron ayer durante la sesión?
–Fue algo bastante extraordinario. Estoy desconcertado, triste, un tanto frustrado y enojado, porque nuestro bloque trabajó mucho para que pudiera existir un texto legal con aportes concretos para el país y tomó muchas acciones concretas, conducentes. Si las repasás, permitió que el Gobierno tratara esto en tiempos extraordinarios, con un mecanismo extraordinario, como fue que solo pasara por tres comisiones. El radicalismo permitió que hubiera dictamen y fue el bloque que más rápido presentó una disidencia frondosa, de más de 170 artículos, que perfeccionaron la ley, que la mejoraron.
–¿Eso fue una ayuda al oficialismo durante la sesión?
–Sí, para evitar que se cayeran dos artículos de delegaciones. Le aprobamos seis emergencias y acompañamos todas las bases de delegaciones excepto una, la h, vinculada a fondos fiduciarios, que una porción del radicalismo no apoyó.
–¿Le habían planteado de antemano estas disidencias del bloque al Gobierno?
–Sí, ya las conocían y sabían que había un sector del bloque que no apoyaría algunas delegaciones. Que eran tres cosas muy puntuales: la posibilidad de eliminar fondos fiduciarios, que hay malos pero también buenos y es injusto que paguen justos por pecadores; la posibilidad de intervenir organismos creados por ley, y la capacidad de modificar o eliminar organismos creados por ley. La realidad de nuestro bloque estuvo siempre sobre la mesa.
–¿Cree que el fracaso de la ley ómnibus durante la sesión de ayer fue por impericia, falta de experiencia política o una estrategia política del oficialismo?
–Yo le recomendé a este gobierno ni bien asumió tres cosas muy puntuales por todos los medios. La primera fue que la lógica del “todo o nada”, que también se traduce en amigo-enemigo, no va con nosotros ni es conducente para el país. La segunda recomendación fue que vos podés tener voluntades, pero necesitás una gestión ordenada y no improvisada. Y la improvisación del Gobierno es más que evidente. Lo tercero que le dije es “no te confíes de los gobernadores peronistas”. El radicalismo tiene posturas conceptuales, claras y sobre la mesa. Legítimas y válidas. La postura de Facundo Manes es una postura que representa al radicalismo y siempre estuvo sobre la mesa, y en nombre de él votaron los que tenían criterios parecidos. El radicalismo no entró en el juego del toma y daca. Tenemos cinco gobernadores y si te fijás en el proceder de los diputados que responden a esos gobernadores, se ve que acompañaron todos los incisos.
–¿Dice que hay gobernadores peronistas que le fueron corriendo el arco al Gobierno?
–Yo hablo de mi bloque. Mi bloque no entró en una lógica de toma y daca. El reclamo de los gobernadores por sus equilibrios fiscales, porque no hay un centralismo recaudatorio, yo lo acompaño y lo defiendo. No obstante, nadie en el radicalismo cambió una posición en materia de delegación de facultades en función de si recibía algo o no.
–¿A quiénes se refiere?
–Las actitudes como la del gobernador Martín Llaryora me parece que fueron por otro camino. Eso es un dato de la realidad.
–Los gobernadores de Juntos por el Cambio estaban en sintonía con el reclamo de Llaryora.
–No. Todos los gobernadores en su justo derecho reclaman equidistancia en la recaudación de los recursos. Todos estamos preocupados por eso, yo también. Pero ninguno de los gobernadores del radicalismo se predispuso a esa lógica de acompañar en función de la distribución. Por eso digo que estoy desconcertado, porque el número del radicalismo que acompañaba lo tenía el Gobierno. La impericia fue absoluta y total.
–Frente a este desconcierto ante el proceder del oficialismo, ¿cómo sigue el diálogo parlamentario teniendo en cuenta que se tiene que reanudar todo el trámite legislativo del proyecto de ley ómnibus?
–Creo que fue un error volver el proyecto a comisión, pero nosotros no podíamos exigir el tratamiento si el autor pedía retirarlo. Yo le volví a preguntar a [Martín] Menem en el recinto por esta decisión y nos ratificó que querían eso.
–¿Hubo una explicación de por qué tomaron esa decisión?
–Ninguna. No sabemos si fue enojo, inexperiencia o una perversa estrategia.
–¿Cómo sigue la historia a partir de ahora?
–No tengo la más remota idea. Estoy muy preocupado porque nada termina bien de una lógica violenta y de divisiones como plantea el Presidente.
–Milei habla de convocar a un plebiscito y mencionó que continuarán con su programa. ¿Cómo analiza estas declaraciones?
–El Gobierno tiene que dejar de perseguir a los que opinan diferente. Tiene que tener una actitud republicana. Los estilos del Presidente me tienen sin cuidado, pero me preocupa mucho su proceder autoritario y populista. Nosotros no vamos a corresponder con eso nunca.

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La UCR y Hacemos dejaron al descubierto sus grietas internas
Sus bloques votaron divididos en la ley ómnibus; sin embargo, se reagruparon frente a las críticas públicas del Gobierno
Delfina Celichini
El gigantesco proyecto de ley ómnibus que el presidente Javier Milei envió al Congreso, recortado en su paso por las diferentes instancias parlamentarias, dividió las aguas en los bloques dialoguistas. Frente a este mamotreto, la UCR, Hacemos Coalición Federal e Innovación rompieron con su disciplina partidaria, otorgaron libertad de acción a sus integrantes y ahora se reagrupan para coordinar una estrategia común.
Las diferencias intrabloque quedaron expuestas el martes durante la votación en particular del proyecto de “Ley de bases”.
Las agendas propias, así como los reclamos territoriales específicos de cada legislador, se colaron en la compleja discusión de una iniciativa que desde el inicio presentó dificultades.
Se le sumó la hiperfragmentación parlamentaria, que forzó a partidos en minoría a agruparse en bloques ad hoc para no quedar relegados durante la discusión en comisiones, tal como sucedió con Hacemos Coalición Federal e Innovación.
En estos dos espacios –terminales de siete gobernadores– se impuso el pragmatismo, y las diferencias dogmáticas nunca se ocultaron.
Por eso, las dos terceras partes de sus integrantes rechazaron los artículos con delegaciones claves y solo algunos votaron siempre a favor. Fue el caso de Ricardo López Murphy y Miguel Ángel Pichetto, de Hacemos Coalición Federal.
En Innovación, el rionegrino Agustín Domingo y el neuquino Osvaldo Llancafilo fueron los únicos legisladores que, en determinados puntos, acompañaron al oficialismo. Los otros siete, en tanto, se plegaron al rechazo.
Es que los puentes que estos espacios lograron tender entre sus heterogéneos integrantes responden a objetivos funcionales directamente relacionados con la praxis parlamentaria. No solo saben que son la llave del quorum de los libertarios, sino que entendieron que, de mantenerse divididos, se convertirían en presa fácil para los bloques más grandes.
En busca de sintonía
Según pudo saber la nacion, la sintonía que marcó el debate hacia dentro de estos espacios se mantiene y ayer volvieron a congregarse para “parar la pelota y ver dónde está el arco”.
Es decir, se reagrupan y aguardan los próximos pasos del oficialismo para definir su posición política.
En el radicalismo, los contrapuntos entre el ala más crítica del Gobierno, referenciada en Facundo Manes, y el sector aperturista, vinculada a Rodrigo de Loredo y los gobernadores, es pública desde que se eligieron las autoridades del partido y de los bloques en el Congreso.
Pese a esta puja, los correligionarios optaron por mantenerse abroquelados con el objetivo de mostrar músculo político y exhibirse como un partido de gobierno con cinco mandatarios provinciales y cientos de intendentes a lo largo y ancho del país.
Con instancias de diálogo institucionalizadas, la UCR apuró una reunión de bloque la misma noche en la que naufragó el proyecto de ley ómnibus.
Allí, sus integrantes hicieron catarsis y, según trascendió, la mayoría expuso su hartazgo ante los maltratos del Gobierno.
“De las divergencias en la votación en particular no se habló porque ya se sabía que había libertad de acción”, explicó una persona que presenció la cumbre.
Acto seguido, emitieron un comunicado para repudiar los nuevos insultos de Milei. “La política que se balancea entre dos extremos como un péndulo constante nos deja a los argentinos sin diálogo y sin la posibilidad de encontrar soluciones”, se lamentaron.
“Los agravios nos unen”, sumó un diputado radical, perplejo ante la publicación, por parte de la cuenta de la Oficina del Presidente en X, de una lista con todos los legisladores considerados “traidores”.
Si bien en esta bancada la sangría fue menor –12 de 34 votaron mayoritariamente en contra–, en uno de los incisos más polémicos, donde el Gobierno pretendía tener la facultad de reorganizar o disolver entidades del sector público, 21 radicales optaron por el rechazo y se diferenciaron de los 13 restantes.
A pesar de estas diferencias, De Loredo, jefe del bloque en Diputados, descartó una ruptura: “Nuestra diversidad es sobre la base de conceptos e ideas muy legítimas. Nos atraviesa una mirada institucional que une a todo el radicalismo”, sentenció en diálogo

La Advertencia de PULLARO
La escasez de fondos por la caída de la recaudación frente a la inflación preocupa al gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, que enfrenta las paritarias de los empleados estatales, pero a la vez aparecen otras tensiones en los municipios con el transporte público. “No voy a sacar un crédito para pagar sueldos”, aseguró Pullaro, uno de los apuntados por la Casa Rosada. Ayer, el ministro de Economía, Luis Caputo, le canceló una reunión programada.

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