Un guion onírico y un papel a la medida del mejor Cage
Hernán Ferreirós
El hombre de los sueños
Nicolas Cage es Paul, un hombre que quiere “ser alguien”
Loeb. elenco: Nicolas Cage, Dylan Gelula, Julianne Nicholson, Lily Gao, Michael Cera, Jessica Clement y Lily Bird. distribuidora: Imagem Films. duración: 100 minutos. caliFicación: apta para mayores de 13 años.
Paul Matthews (Nicolas Cage) transita la delgada línea que, llegada la mediana edad, separa la comodidad de la mediocridad y la monotonía: da clases de biología en una universidad ante alumnos poco entusiastas, está confortablemente casado y vive con su esposa y dos hijas en el caserón que heredó su mujer. Bajo esa cáscara de tranquilidad, se gesta su frustración: tiene accesos de ira ante el éxito ajeno y resiente que un colega nunca lo invite a sus cenas con intelectuales reconocidos. Paul quiere ser alguien. De modo totalmente impredecible, su deseo se hace realidad. Sus hijas y personas cercanas comienzan a soñar con él: es una presencia indiferente en escenas oníricas que van de la turbación a la violencia extrema. Luego, no solo sus conocidos sino también completos extraños experimentan lo mismo: inexplicablemente, el abúlico profesor transita por los sueños de millones de personas. Sin haber hecho nada para merecerlo, se vuelve una celebridad instantánea. Tras el desconcierto inicial, Paul se da cuenta de que puede sacar provecho de la situación y obtener el reconocimiento intelectual que desea. Las cosas, desde luego, no se desarrollan tal como hubiera querido.
El titulo original, Dream Scenario, no solo hace referencia a las escenas de ensueño sino que, de modo más literal y autorreferencial, también puede referirse a un guion ideal. Desde este punto de vista, la película tiene una estructura clásica y perfectamente lograda: está dividida en tres actos muy diferenciados. Sacando a David Lynch, los sueños no suelen estar bien representados en el cine. Esta película captura a la perfección la inquietud irracional que suele anidar en ellos.
Mientras el film avanza, Paul empieza a experimentar una persecución y es forzado, como tantas otras celebridades en el mundo real, a una disculpa pública. Resulta alentador que el cine empiece a permitirse ironizar sobre los excesos de la corrección política, tal como también hace la venidera American Fiction, luego de años de bajar la cabeza.
El casting de Nicolas Cage es inmejorable. Esta es, además, la actuación más contenida de su carrera. Cage sigue siendo un talento y, cada tanto, alguna de las películas que elige le permite demostrarlo.
Paul Matthews (Nicolas Cage) transita la delgada línea que, llegada la mediana edad, separa la comodidad de la mediocridad y la monotonía: da clases de biología en una universidad ante alumnos poco entusiastas, está confortablemente casado y vive con su esposa y dos hijas en el caserón que heredó su mujer. Bajo esa cáscara de tranquilidad, se gesta su frustración: tiene accesos de ira ante el éxito ajeno y resiente que un colega nunca lo invite a sus cenas con intelectuales reconocidos. Paul quiere ser alguien. De modo totalmente impredecible, su deseo se hace realidad. Sus hijas y personas cercanas comienzan a soñar con él: es una presencia indiferente en escenas oníricas que van de la turbación a la violencia extrema. Luego, no solo sus conocidos sino también completos extraños experimentan lo mismo: inexplicablemente, el abúlico profesor transita por los sueños de millones de personas. Sin haber hecho nada para merecerlo, se vuelve una celebridad instantánea. Tras el desconcierto inicial, Paul se da cuenta de que puede sacar provecho de la situación y obtener el reconocimiento intelectual que desea. Las cosas, desde luego, no se desarrollan tal como hubiera querido.
El titulo original, Dream Scenario, no solo hace referencia a las escenas de ensueño sino que, de modo más literal y autorreferencial, también puede referirse a un guion ideal. Desde este punto de vista, la película tiene una estructura clásica y perfectamente lograda: está dividida en tres actos muy diferenciados. Sacando a David Lynch, los sueños no suelen estar bien representados en el cine. Esta película captura a la perfección la inquietud irracional que suele anidar en ellos.
Mientras el film avanza, Paul empieza a experimentar una persecución y es forzado, como tantas otras celebridades en el mundo real, a una disculpa pública. Resulta alentador que el cine empiece a permitirse ironizar sobre los excesos de la corrección política, tal como también hace la venidera American Fiction, luego de años de bajar la cabeza.
El casting de Nicolas Cage es inmejorable. Esta es, además, la actuación más contenida de su carrera. Cage sigue siendo un talento y, cada tanto, alguna de las películas que elige le permite demostrarlo.
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