A fines de 2024, la inflación podría acercarse a 226%, según proyecciones privadas
Además, el dólar oficial cerraría a $1805 y el PBI sufriría una contracción del 2,4% tras una caída del consumo
Luján Berardi
El presidente Javier Milei espera una desaceleración
En un comienzo de año marcado por un mix de devaluación –en diciembre–, liberalización de precios, caída del consumo masivo y retroceso en la actividad durante enero, más de 50 consultoras y bancos locales y del exterior actualizaron sus pronósticos sobre la inflación, el tipo de cambio oficial y el producto bruto interno (PBI) para este año. Fueron publicados ayer en el informe mensual LatinFocus Consensus Forecast.
Uno de los puntos claves es la proyección de una economía en caída para 2024, con una contracción de la actividad más rápida que la vista el año pasado. A eso se sumará una “inflación vertiginosa”.
Luego de que, anteayer, se conociera el dato oficial de la inflación de enero, que alcanzó el 20,6% y llevó la medición interanual a 254,2%, nuevamente la más alta del mundo, LatinFocus estimó un escenario todavía complicado para el resto del año. Se prevé que la inflación se incremente “con creces en comparación con 2023 debido a la eliminación de los controles de precios y a la reducción de la brecha entre los tipos de cambio oficial y paralelo”. El informe agregó: “Ajuste fiscal, crecimiento de la oferta monetaria y modificaciones en el régimen cambiario son los factores a tener en cuenta”.
Sobre esta base, los panelistas de FocusEconomics consideraron que la inflación anual rondará el 226,8% a fines de este año. A pesar de que todavía sería un valor alto, el estudio estima una baja en el ritmo para 2025, y plantea que el próximo año el IPC cerraría en 54,6%, también en términos anuales.
Sin embargo, los especialistas consideran que esto es relativamente optimista. “Detrás de este número tiene que haber implícita una baja más fuerte en los registros mensuales. Si bien seguramente caiga con respecto a lo que vimos estos meses, no va a ser tan fácil el descenso, porque la inflación tiene inercia y es difícil romperla”, afirmó Alejandro Giacoia, de Econviews.
Melisa Sala, de LCG, concordó con esta posición y dijo que, desde su consultora, no ven posible una rápida desaceleración en los precios. “Esperamos registros todavía elevados (en torno al 20%) también para febrero y marzo, principalmente por el ajuste de los regulados sobre una inercia que corre rápido”, sostuvo la economista.
Respecto del mercado de cambios, el informe indica que en 2024 el dólar oficial cerrará a $1805 –hoy su valor es de $853–, mientras que el mes pasado los cálculos arrojaban un valor final para este año de $1700. Además, considera que el Banco Central (BCRA) seguirá con su esquema de crawling peg con una microdevaluación del 2% mensual y que para fines de 2025 el valor del tipo de cambio oficial podría llegar a $2488.
En el caso de la cotización paralela, los economistas proyectan que podría llegar a $2380 a fines de este año, y que la depreciación de la moneda seguirá en 2025, en línea con la inflación. Podría llegar a $3425, según estimaron.
Según Sala, todavía se espera una nueva corrección del dólar oficial, ante la liberación de las restricciones (el cepo cambiario), lo que podría tener un nuevo impacto en los precios. Así, la inflación convergería en un dígito hacia fin de año, pero dado que el primer semestre dejará un número anual elevado, estaría más cerca del 400%.
Respecto del PBI, el informe observa una contracción del 2,4% en 2024. “Puede darse ese pronóstico, incluso unas décimas mayores”, concluyó Giacoia
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El BCRA colocó otros US$1170 millones del Bopreal y retira pesos
Ya consumió el 72% del cupo definido para la serie y vendió US$4 millones a mipymes
Javier Blanco
El Banco Central (BCRA) colocó ayer otros US$1170 millones de la serie 2 del Bono para la Reconstrucción de una Argentina Libre (Bopreal). Es el título de deuda que ofrece entre importadores que demostraron haber contraído deuda con sus proveedores del exterior al cerrarseelaccesoelmercadooficial hacia el final de la administración Fernández. Esto se dio ante la falta de reservas, pero al Gobierno le sirve además para seguir achicando el exceso de oferta de pesos.
Así, tras la segunda licitación, ya adjudicó US$1441 millones y consumió el 72% del cupo de US$2000 millones que había definido para la serie, la más corta de esta familia: vence en poco más de 16 meses y devolverá capital en 12 cuotas mensuales, el último día calendario de cada mes, desde el 31 de julio próximo (once por el 8,33% del monto original y la última del 8,37%).
Aunque la serie II será a su vez la emisión menos líquida –tomando en cuenta los US$5000 millones ya colocados de la Serie 1 y los US$3000 millones previstos para la Serie 3, aún en gateras– es un papel que además se destaca porque podría ser rescatado de manera anticipada, en forma parcial o total, por el BCRA en cualquier fecha de amortización abonando en dólares. Y, como las otras series, también cotizará en los mercados.
El BCRA reportó que recibió 480 ofertas de compra, las cuales fueron adjudicadas en su totalidad y reiteró que la Serie 2 “se continuará ofreciendo en licitaciones semanales hasta cubrir el monto máximo de US$2000 millones nominales”.
“Esperábamos alta demanda de importadores, incluso algo más, porque se trata del bono ideal: el que provee más pronto acceso a los dólares provenientes del superávit comercial”, recordó al respecto Javier Casabal, estratega de Adcap Grupo Financiero.
Con la de ayer, el BCRA ya lleva comprometidos US$6441 millones de los US$10.000 millones en total por ofrecer entre los que hicieron el registro en el Padrón de Deudas por Importaciones con Proveedores del Exterior. Ese registro estuvo abierto hasta fin de enero y definió que la deuda total aún impaga alcanzaba los US$42.600 millones.
El camino para mipymes
En base a ese número, que destacó como menor en unos US$15.200 millones a lo estimado con anterioridad, es que definió el total de las emisiones de Bopreal y, posteriormente, un mecanismo de excepción para la deuda por hasta medio millón de dólares de este origen declarada por cerca de 10.000 micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes).
Este mecanismo, que les permite acceder al Mercado Libre de Cambios (MLC) en forma escalonada y ascendente para cancelar la totalidad de sus pasivos en el término de tres meses sin necesidad de suscribir los Bopreal, lo puso en marcha ayer, jornada en la que “unas 105 mipymes realizaron pagos de deuda de importaciones por un total de US$4 millones”, informó el BCRA en un comunicado.
La entidad,que ayer compró otros US$126 millones para sus reservas, recordó a los potenciales interesados en participar en las próximas licitaciones que tiene publicada una guía con los requisitos y procedimientos para acceder a ella.
La buena aceptación que está teniendo el bono, que atrajo incluso al gigante de gestión de inversiones BlackRock (adquirió US$1,8 millones de la serie 1 después de un encuentro virtual entre el CEO, Larry Fink, y el presidente Javier Milei), es lo que está detrás de la sostenida presión bajista que enfrentan los dólares financieros.
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No se sabe cómo es el plan de ayuda para pagar las cuotas escolares
Aunque el Presidente lo anunció ayer, dos ministerios trabajan de forma preliminar en esa iniciativa
En un comienzo de año marcado por un mix de devaluación –en diciembre–, liberalización de precios, caída del consumo masivo y retroceso en la actividad durante enero, más de 50 consultoras y bancos locales y del exterior actualizaron sus pronósticos sobre la inflación, el tipo de cambio oficial y el producto bruto interno (PBI) para este año. Fueron publicados ayer en el informe mensual LatinFocus Consensus Forecast.
Uno de los puntos claves es la proyección de una economía en caída para 2024, con una contracción de la actividad más rápida que la vista el año pasado. A eso se sumará una “inflación vertiginosa”.
Luego de que, anteayer, se conociera el dato oficial de la inflación de enero, que alcanzó el 20,6% y llevó la medición interanual a 254,2%, nuevamente la más alta del mundo, LatinFocus estimó un escenario todavía complicado para el resto del año. Se prevé que la inflación se incremente “con creces en comparación con 2023 debido a la eliminación de los controles de precios y a la reducción de la brecha entre los tipos de cambio oficial y paralelo”. El informe agregó: “Ajuste fiscal, crecimiento de la oferta monetaria y modificaciones en el régimen cambiario son los factores a tener en cuenta”.
Sobre esta base, los panelistas de FocusEconomics consideraron que la inflación anual rondará el 226,8% a fines de este año. A pesar de que todavía sería un valor alto, el estudio estima una baja en el ritmo para 2025, y plantea que el próximo año el IPC cerraría en 54,6%, también en términos anuales.
Sin embargo, los especialistas consideran que esto es relativamente optimista. “Detrás de este número tiene que haber implícita una baja más fuerte en los registros mensuales. Si bien seguramente caiga con respecto a lo que vimos estos meses, no va a ser tan fácil el descenso, porque la inflación tiene inercia y es difícil romperla”, afirmó Alejandro Giacoia, de Econviews.
Melisa Sala, de LCG, concordó con esta posición y dijo que, desde su consultora, no ven posible una rápida desaceleración en los precios. “Esperamos registros todavía elevados (en torno al 20%) también para febrero y marzo, principalmente por el ajuste de los regulados sobre una inercia que corre rápido”, sostuvo la economista.
Respecto del mercado de cambios, el informe indica que en 2024 el dólar oficial cerrará a $1805 –hoy su valor es de $853–, mientras que el mes pasado los cálculos arrojaban un valor final para este año de $1700. Además, considera que el Banco Central (BCRA) seguirá con su esquema de crawling peg con una microdevaluación del 2% mensual y que para fines de 2025 el valor del tipo de cambio oficial podría llegar a $2488.
En el caso de la cotización paralela, los economistas proyectan que podría llegar a $2380 a fines de este año, y que la depreciación de la moneda seguirá en 2025, en línea con la inflación. Podría llegar a $3425, según estimaron.
Según Sala, todavía se espera una nueva corrección del dólar oficial, ante la liberación de las restricciones (el cepo cambiario), lo que podría tener un nuevo impacto en los precios. Así, la inflación convergería en un dígito hacia fin de año, pero dado que el primer semestre dejará un número anual elevado, estaría más cerca del 400%.
Respecto del PBI, el informe observa una contracción del 2,4% en 2024. “Puede darse ese pronóstico, incluso unas décimas mayores”, concluyó Giacoia
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El BCRA colocó otros US$1170 millones del Bopreal y retira pesos
Ya consumió el 72% del cupo definido para la serie y vendió US$4 millones a mipymes
Javier Blanco
El Banco Central (BCRA) colocó ayer otros US$1170 millones de la serie 2 del Bono para la Reconstrucción de una Argentina Libre (Bopreal). Es el título de deuda que ofrece entre importadores que demostraron haber contraído deuda con sus proveedores del exterior al cerrarseelaccesoelmercadooficial hacia el final de la administración Fernández. Esto se dio ante la falta de reservas, pero al Gobierno le sirve además para seguir achicando el exceso de oferta de pesos.
Así, tras la segunda licitación, ya adjudicó US$1441 millones y consumió el 72% del cupo de US$2000 millones que había definido para la serie, la más corta de esta familia: vence en poco más de 16 meses y devolverá capital en 12 cuotas mensuales, el último día calendario de cada mes, desde el 31 de julio próximo (once por el 8,33% del monto original y la última del 8,37%).
Aunque la serie II será a su vez la emisión menos líquida –tomando en cuenta los US$5000 millones ya colocados de la Serie 1 y los US$3000 millones previstos para la Serie 3, aún en gateras– es un papel que además se destaca porque podría ser rescatado de manera anticipada, en forma parcial o total, por el BCRA en cualquier fecha de amortización abonando en dólares. Y, como las otras series, también cotizará en los mercados.
El BCRA reportó que recibió 480 ofertas de compra, las cuales fueron adjudicadas en su totalidad y reiteró que la Serie 2 “se continuará ofreciendo en licitaciones semanales hasta cubrir el monto máximo de US$2000 millones nominales”.
“Esperábamos alta demanda de importadores, incluso algo más, porque se trata del bono ideal: el que provee más pronto acceso a los dólares provenientes del superávit comercial”, recordó al respecto Javier Casabal, estratega de Adcap Grupo Financiero.
Con la de ayer, el BCRA ya lleva comprometidos US$6441 millones de los US$10.000 millones en total por ofrecer entre los que hicieron el registro en el Padrón de Deudas por Importaciones con Proveedores del Exterior. Ese registro estuvo abierto hasta fin de enero y definió que la deuda total aún impaga alcanzaba los US$42.600 millones.
El camino para mipymes
En base a ese número, que destacó como menor en unos US$15.200 millones a lo estimado con anterioridad, es que definió el total de las emisiones de Bopreal y, posteriormente, un mecanismo de excepción para la deuda por hasta medio millón de dólares de este origen declarada por cerca de 10.000 micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes).
Este mecanismo, que les permite acceder al Mercado Libre de Cambios (MLC) en forma escalonada y ascendente para cancelar la totalidad de sus pasivos en el término de tres meses sin necesidad de suscribir los Bopreal, lo puso en marcha ayer, jornada en la que “unas 105 mipymes realizaron pagos de deuda de importaciones por un total de US$4 millones”, informó el BCRA en un comunicado.
La entidad,que ayer compró otros US$126 millones para sus reservas, recordó a los potenciales interesados en participar en las próximas licitaciones que tiene publicada una guía con los requisitos y procedimientos para acceder a ella.
La buena aceptación que está teniendo el bono, que atrajo incluso al gigante de gestión de inversiones BlackRock (adquirió US$1,8 millones de la serie 1 después de un encuentro virtual entre el CEO, Larry Fink, y el presidente Javier Milei), es lo que está detrás de la sostenida presión bajista que enfrentan los dólares financieros.
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No se sabe cómo es el plan de ayuda para pagar las cuotas escolares
Aunque el Presidente lo anunció ayer, dos ministerios trabajan de forma preliminar en esa iniciativa
Evangelina Himitian
La noticia fue recibida con mucha expectativa por los colegios privados y las familias: el presidente Javier Milei anunció ayer que prepara un mecanismo de asistencia para la clase media para pagar las cuotas de las escuelas, dadas las fuertes subas antes de comenzar el ciclo lectivo. Aunque por ahora son más las incógnitas sobre cómo funcionará y el alcance real que pueda tener que las certezas, lo cierto es que por el momento no es mucho más que una expresión de deseo del Presidente, una idea que recordó a los vouchers de la campaña, que puede sonar interesante, pero que en la práctica puede encontrarse con distintos escollos.
Los últimos números apuntan que las escuelas privadas cerraron el año pasado con una morosidad del 20%, con una baja en las inscripciones del nivel inicial del 15% y con muchas dudas y enojo de los padres sobre cómo enfrentar la suba de las cuotas que se da en todos los meses del año. Además, como se eliminó el mecanismo para que las instituciones informen a la Secretaría de Comercio cada vez que suben la mensualidad, esto podría significar más alzas sin la certeza de cómo pagarlas.
La llegada de esta ayuda a las familias para que no tengan que cambiar a sus hijos de los colegios se anunció que funcionará como un “mecanismo de asistencia para la clase media”. Es decir, una forma de subsidiar la demanda y no la oferta.
En la práctica, se supone que las familias que envíen a sus hijos a escuelas privadas que hayan sufrido grandes aumentos en los últimos meses por la inflación recibirían una ayuda del Estado para no tener que cambiarlos de establecimiento. Lo que no se sabe aún es cómo se va a implementar, y a quiénes les va a corresponder y a quiénes no. O cómo será el trámite para acceder a esa ayuda. Además, cómo hará el Estado para verificar que ese fondo se utilice efectivamente para pagar la escuela.
Hoy, la subvención del Estado alcanza a unos dos millones de alumnos de todo el país, mientras que los estudiantes de las instituciones privadas (con o sin aportes públicos) son unos tres millones. Del total, unos 600.000 (el 20%) terminaron el año adeudando cuotas. Significa que la ayuda debería alcanzar al menos a ese número de beneficiarios.
Si bien representantes del Ministerio de Capital Humano, del que depende la Secretaría de Educación, a cargo de Carlos Torrendell, mantienen reuniones con colegios privados, lo cierto es que recién se comienza a delinear cómo podría ser este plan para alcanzar a aquellas familias que, sin esa ayuda, deberían cambiar a sus hijos a colegios públicos.
“Es una buena noticia, todo lo que sea ayuda para las familias en educación y para las escuelas es muy importante porque la clase media también necesita recibir ayuda en momentos de crisis. Generalmente, es la gran olvidada de los gobiernos y me parece que es muy importante que la clase media sea tenida en cuenta porque es la que generalmente recibe el golpe más duro cuando hay momentos de crisis económica”, opinó Martín Zurita, secretario ejecutivo de la Asociación de Instituciones Educativas de la Provincia de Buenos Aires (Aiepba).
Los números
Hoy, en el país hay unas 14.200 escuelas privadas. De ellas, unas 10.000 tienen algún tipo de subvención: algunas reciben del Estado los fondos para pagar el 40% de los salarios docentes y otras, hasta el 100%, según datos de la Confederación Argentina de Institutos de Enseñanza Privada (Caiep). Es decir que hay unas 4200 que no reciben ayuda. De ellas, la mitad corresponde a sectores medios y medios altos. Y otras 2100 son escuelas que atienden a una población de menores recursos que las eligen porque la oferta de la escuela pública no le resulta una alternativa: por cercanía, vacantes, horarios y también por temas vinculados a la inseguridad y a la calidad educativa, entre otras cuestiones.
“Estamos hablando de aumentos interanuales muy elevados y al no tener subsidios el impacto se traslada al arancel. Hoy la fuente de ingresos en más del 90% de los estudiantes que van a escuelas privadas es un salario”, explica Rodolfo de Vicenzi, presidente de Caiep.
En la provincia de Buenos Aires, el 95% de los establecimientos privados que no reciben aportes del Estado solicitaron el subsidio después de la pandemia. Esto significa una crisis enorme que tiene en jaque a más de 200 escuelas. Y muchas de ellas, unas 30 instituciones, están al borde del cierre y otras tantas debieron cerrar por no poder sostener la estructura de costos o porque el valor del metro cuadrado de sus edificios supera a la rentabilidad del colegio.
“Si caen los ingresos y tenés que cambiar a los chicos del colegio, es traumatizante para padres e hijos. Es para que tengas el financiamiento para mantener a tus hijos en la escuela, es una contención”, indicó Milei en Radio La Red. También anunció que habrá vouchers para comprar útiles escolares y que el ministro de Economía, Luis Caputo, y la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, están trabajando en esta medida.
El anuncio del Presidente se da en momentos en que varios colegios privados ya comunicaron aumentos del 30% por encima de los valores informados en octubre pasado en el acuerdo escolar por la suba de insumos, obras edilicias y la inflación, entre otros factores. Además, ocurre luego de que el Gobierno permitió que las escuelas privadas no estén obligadas a informar a la Secretaría de Comercio de la Nación cada vez que aumenten el valor de sus cuotas.
La noticia fue recibida con mucha expectativa por los colegios privados y las familias: el presidente Javier Milei anunció ayer que prepara un mecanismo de asistencia para la clase media para pagar las cuotas de las escuelas, dadas las fuertes subas antes de comenzar el ciclo lectivo. Aunque por ahora son más las incógnitas sobre cómo funcionará y el alcance real que pueda tener que las certezas, lo cierto es que por el momento no es mucho más que una expresión de deseo del Presidente, una idea que recordó a los vouchers de la campaña, que puede sonar interesante, pero que en la práctica puede encontrarse con distintos escollos.
Los últimos números apuntan que las escuelas privadas cerraron el año pasado con una morosidad del 20%, con una baja en las inscripciones del nivel inicial del 15% y con muchas dudas y enojo de los padres sobre cómo enfrentar la suba de las cuotas que se da en todos los meses del año. Además, como se eliminó el mecanismo para que las instituciones informen a la Secretaría de Comercio cada vez que suben la mensualidad, esto podría significar más alzas sin la certeza de cómo pagarlas.
La llegada de esta ayuda a las familias para que no tengan que cambiar a sus hijos de los colegios se anunció que funcionará como un “mecanismo de asistencia para la clase media”. Es decir, una forma de subsidiar la demanda y no la oferta.
En la práctica, se supone que las familias que envíen a sus hijos a escuelas privadas que hayan sufrido grandes aumentos en los últimos meses por la inflación recibirían una ayuda del Estado para no tener que cambiarlos de establecimiento. Lo que no se sabe aún es cómo se va a implementar, y a quiénes les va a corresponder y a quiénes no. O cómo será el trámite para acceder a esa ayuda. Además, cómo hará el Estado para verificar que ese fondo se utilice efectivamente para pagar la escuela.
Hoy, la subvención del Estado alcanza a unos dos millones de alumnos de todo el país, mientras que los estudiantes de las instituciones privadas (con o sin aportes públicos) son unos tres millones. Del total, unos 600.000 (el 20%) terminaron el año adeudando cuotas. Significa que la ayuda debería alcanzar al menos a ese número de beneficiarios.
Si bien representantes del Ministerio de Capital Humano, del que depende la Secretaría de Educación, a cargo de Carlos Torrendell, mantienen reuniones con colegios privados, lo cierto es que recién se comienza a delinear cómo podría ser este plan para alcanzar a aquellas familias que, sin esa ayuda, deberían cambiar a sus hijos a colegios públicos.
“Es una buena noticia, todo lo que sea ayuda para las familias en educación y para las escuelas es muy importante porque la clase media también necesita recibir ayuda en momentos de crisis. Generalmente, es la gran olvidada de los gobiernos y me parece que es muy importante que la clase media sea tenida en cuenta porque es la que generalmente recibe el golpe más duro cuando hay momentos de crisis económica”, opinó Martín Zurita, secretario ejecutivo de la Asociación de Instituciones Educativas de la Provincia de Buenos Aires (Aiepba).
Los números
Hoy, en el país hay unas 14.200 escuelas privadas. De ellas, unas 10.000 tienen algún tipo de subvención: algunas reciben del Estado los fondos para pagar el 40% de los salarios docentes y otras, hasta el 100%, según datos de la Confederación Argentina de Institutos de Enseñanza Privada (Caiep). Es decir que hay unas 4200 que no reciben ayuda. De ellas, la mitad corresponde a sectores medios y medios altos. Y otras 2100 son escuelas que atienden a una población de menores recursos que las eligen porque la oferta de la escuela pública no le resulta una alternativa: por cercanía, vacantes, horarios y también por temas vinculados a la inseguridad y a la calidad educativa, entre otras cuestiones.
“Estamos hablando de aumentos interanuales muy elevados y al no tener subsidios el impacto se traslada al arancel. Hoy la fuente de ingresos en más del 90% de los estudiantes que van a escuelas privadas es un salario”, explica Rodolfo de Vicenzi, presidente de Caiep.
En la provincia de Buenos Aires, el 95% de los establecimientos privados que no reciben aportes del Estado solicitaron el subsidio después de la pandemia. Esto significa una crisis enorme que tiene en jaque a más de 200 escuelas. Y muchas de ellas, unas 30 instituciones, están al borde del cierre y otras tantas debieron cerrar por no poder sostener la estructura de costos o porque el valor del metro cuadrado de sus edificios supera a la rentabilidad del colegio.
“Si caen los ingresos y tenés que cambiar a los chicos del colegio, es traumatizante para padres e hijos. Es para que tengas el financiamiento para mantener a tus hijos en la escuela, es una contención”, indicó Milei en Radio La Red. También anunció que habrá vouchers para comprar útiles escolares y que el ministro de Economía, Luis Caputo, y la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, están trabajando en esta medida.
El anuncio del Presidente se da en momentos en que varios colegios privados ya comunicaron aumentos del 30% por encima de los valores informados en octubre pasado en el acuerdo escolar por la suba de insumos, obras edilicias y la inflación, entre otros factores. Además, ocurre luego de que el Gobierno permitió que las escuelas privadas no estén obligadas a informar a la Secretaría de Comercio de la Nación cada vez que aumenten el valor de sus cuotas.
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