Advierten que seguiría aumentando la pobreza
Tras la difusión de los datos de la UCA, especialistas no esperan una mejora por la evolución de los precios de los alimentos y de los salarios; nuevas alzas en enero
Luján Berardi
Tras la difusión del aumento de la pobreza y la indigencia detectado por el Observatorio Social de la UCA (casi 6 de cada 10 argentinos eran pobres en enero), distintos especialistas advirtieron que la situación social podría seguir deteriorándose en el primer semestre, debido al constante aumento de los precios de los alimentos y a la pérdida de poder adquisitivo de los salarios.
Los datos de aumento de la pobreza que difundió la Universidad Católica Argentina (UCA) el fin de semana reflejaron, en datos duros, lo que se sospechaba ante el aumento desbocado de los precios y la caída de los ingresos. Ante este sacudón (casi 6 de cada 10 argentinos son pobres), la perspectiva no se ve muy alentadora, según advirtieron distintos analistas.
“La aceleración tan alta del precio de los alimentos en muy poco tiempo, sin que sea acompañada por políticas de contención por parte del Gobierno, no da lugar a ser optimistas”, sostuvo Claudio Caprarulo, director de Analytica, para quien el aumento de la pobreza, tanto como de la indigencia, “es evidente”.
Por su parte, Rocío Bisang, de la consultora EcoGo, explicó que la cuestión no se centra en observar si la inflación baja o no, sino en cómo se desenvuelve la dinámica precios-salarios: “Si la desaceleración de los precios se sostiene a costa de una recesión muy fuerte y hay pérdida en el nivel de empleo, o si se mantiene, pero los salarios aumentan por detrás, el efecto de la desaceleración sobre la pobreza no sería tan claro”, detalló.
Por el contrario, la especialista enfatizó que si los salarios siguieran el ritmo de la inflación, teniendo en cuenta que se indexan con la variación del mes anterior, y esta desacelera, los ingresos podrían recuperarse y tener un impacto positivo sobre los niveles de pobreza, aunque el escenario es difícil de predecir todavía.
En cuanto a esta dinámica, Alejandro Giacoia, de Econviews, también remarcó la importancia de analizar qué sucede con los precios de los alimentos en relación con los ingresos. De hecho, mientras que en la primera semana de febrero las mediciones de consultoras privadas arrojaron aumentos en el rubro alimentos y bebidas de entre el 3,4% y el 3,8%, el último informe de LCG mostró una aceleración de 0,6 puntos porcentuales en la segunda semana, lo que elevó el número a 4%, con un acumulado de 7,5% en lo que va del mes solo en ese sensible sector.
“Creo que estos meses todavía puede subir más el nivel de pobreza, que se revertiría recién cuando los salarios empiecen a ganarle a la inflación, o, sobre todo, a la variación de los alimentos, que tienen mucho peso en la canasta básica y que es lo que se usa para calcular la línea de pobreza”, comentó Giacoia.
Si los salarios, sobre todo de los trabajadores informales, se empiezan a recuperar, podrá pensarse en una estabilización o incluso en un descenso de las tasas de pobreza e indigencia. “Pero me parece que en este primer semestre todavía va a ser complicado”, concluyó.
Caprarulo sostuvo al respecto que la proyección del IPC, más allá de la posible desaceleración para la segunda mitad del año, no permite estimar una reducción de la pobreza y la indigencia que retrotraiga los porcentajes a los valores de 2023. “En particular, porque para eso el Gobierno debería aumentar la asistencia a los sectores más perjudicados, y no parece ser que vaya a transitar ese camino”, dijo el economista de Analytica.
A esto sumó que la evolución del poder adquisitivo de los sectores medios y bajos difícilmente pueda acompañar la inflación que se vislumbra en una economía en recesión, así como tampoco podría recuperar lo que perderá en el primer trimestre de 2024.
Alza en las canastas
La semana pasada se conocieron los fuertes aumentos en la canasta básica total (CBT) que utiliza el Indec para medir el índice de pobreza: una familia de cuatro integrantes necesitó contar con un ingreso de $596.823 por mes para no ser pobre. Al mismo tiempo, la inflación de enero mostró una desaceleración al 20,6% mensual (que dio un 254,2% interanual). De allí que se esperara un consecuente aumento de los indicadores de pobreza, más allá del impacto que produjo el dato concreto. Según el informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, mientras que en diciembre pasado la pobreza afectaba al 49,5% de las personas, en enero de este año el impacto se extendió al 57,4%, el nivel más alto en los últimos 20 años.
El detalle mostró, además, que el nivel ya venía creciendo desde el 44,7%, en el tercer trimestre de 2023, al 49,5% en diciembre.
“Si baja la inflación, habrá un alivio rápido; de otro modo, estaremos ante una catástrofe social”, estimó Agustín Salvia, director del Observatorio.
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Alertan que fumar es el factor que más altera las defensas, incluso años después de dejarlo
Una investigación revela los efectos persistentes del tabaquismo
Manuel Ansede
La OMS listó más de 100 razones y riesgos para rechazar el tabaco
La pandemia de coronavirus fue una clase magistral para entender que cada persona tiene unas defensas características ante las enfermedades. Algunos infectados ni se enteraban y otros morían en cuestión de días.
El biólogo español Lluís Quintana-Murci y su colega estadounidense Matthew Albert comenzaron hace poco más de una década un audaz experimento para entender los factores determinantes de esta variabilidad. Reclutaron a 1000 personas sanas de entre 20 y 70 años en la ciudad francesa de Rennes y eligieron a 100 voluntarios de cada sexo por cada decenio. Todos entregaron muestras de sangre y heces y rellenaron un cuestionario de 44 páginas sobre su estilo de vida. Incluso se les tomaron biopsias de piel para cultivar sus células en el laboratorio. Los últimos resultados se presentan el miércoles pasado: el tabaquismo es el factor que más altera las defensas, incluso años después de haber dejado de fumar.
Hay más de 100 razones para rechazar el tabaco, según el recuento de la Organización de la Mundial de la Salud (OMS): el mayor riesgo de sufrir un cáncer o un infarto, el mal olor corporal, el gasto (más de 1800 euros al año para los fumadores de un atado diario), las arrugas en el rostro, los dientes amarillos, el daño a las personas expuestas al humo ajeno.
Las razones 79, 80, 81 y 82 detallan que las sustancias tóxicas del tabaco debilitan el sistema inmunitario y aumentan el riesgo de infecciones, tumores, enfermedades autoinmunes y sida. El nuevo estudio, publicado el miércoles en la revista Nature, alerta de que los glóbulos blancos de los exfumadores se mantienen alterados durante años. Es el factor ambiental que más influye de los 136 analizados, seguido de lejos por el índice de masa corporal y las infecciones latentes por citomegalovirus, un patógeno conocido por dejar secuelas a uno de cada cinco bebés afectados.
Los autores del estudio, del Instituto Pasteur de París, se concentraron en la producción de citoquinas, unas proteínas que se liberan en las células cuando detectan un patógeno y ayudan a coordinar la respuesta inmunitaria. Los investigadores, encabezados por la bióloga Violaine Saint-André y el inmunólogo Darragh Duffy, han observado que el tabaquismo afecta las defensas con las que se nace, inespecíficas, provocando mayores respuestas inflamatorias. Ese efecto nocivo desaparece al dejar de fumar. Sin embargo, los científicos han detectado que las células responsables de la inmunidad específica –adquirida durante la vida– sí permanecen alteradas durante años tras dejar de fumar. El tabaquismo es el único elemento con efectos comparables a los factores inmutables, como la edad, el sexo y la genética.
Resultados
Los investigadores defienden que sus resultados “tienen potenciales implicaciones clínicas en el riesgo de desarrollar infecciones, cáncer y enfermedades autoinmunes”, pero son cautos. Todavía no han estudiado la relación de esta alteración de los glóbulos blancos con los tumores. “Sin embargo, se conoce bien, por muchos otros trabajos anteriores, que fumar aumenta el riesgo de múltiples tipos de cáncer, pero cuanto más tiempo haya pasado desde que se dejó de fumar, menor será el riesgo”, explica Duffy.
El inmunólogo cita un reciente estudio, con casi tres millones de participantes en Corea del Sur, que observó una reducción del 50% en el riesgo de cáncer a los 15 años de dejar de fumar.
Los 1000 voluntarios de Rennes tienen ancestros de Europa occidental, para facilitar el análisis en una población homogénea genéticamente, pero los autores ya trabajan en experimentos similares en otros emplazamientos, como Senegal y Hong Kong.
El presidente de la Sociedad Española de Inmunología, Marcos López Hoyos, aplaude el nuevo trabajo, en el que no ha participado.
“En muchos pacientes con tabaquismo crónico y EPOC [enfermedad pulmonar obstructiva crónica] siempre hemos visto un dato clínico: encontramos una hipogammaglobulinemia [bajos niveles de anticuerpos], que es una causa de inmunodeficiencia secundaria”, señala.
“En la EPOC con tabaquismo hay más infecciones y hay más cáncer. La alteración de las citoquinas que han observado apunta, claramente, a que puede favorecer una alteración en la regulación de la respuesta inmunitaria y generar esas enfermedades, aunque no lo demuestran”, opina López Hoyos, director científico del Instituto de Investigación Marqués de Valdecilla, en Santander. “Es un experimento precioso”, celebra.
Cautela
Los nuevos resultados son “muy interesantes, pero no sorprendentes”, según el oncólogo Alberto Ocaña, que muestra cierta cautela. “El estudio solo muestra que el tabaco altera el sistema inmunitario, no que esas alteraciones sean la causa del cáncer. El cáncer es una enfermedad de los genes que además necesita de otras alteraciones añadidas, como puede ser un sistema inmune disfuncional”, explica Ocaña, coordinador de la Unidad de Terapias Experimentales en Cáncer del Hospital Clínico San Carlos, en Madrid.
El equipo del Instituto Pasteur ha cultivado células de los voluntarios, las ha puesto en contacto en el laboratorio con diferentes sustancias y ha analizado cómo se comportan.
A la inmunóloga África González, de la Universidad de Vigo, le sorprende la duración del efecto del tabaquismo. “Llama la atención que esa firma quede mantenida en el sistema inmunitario de forma persistente, como diciendo: ‘Usted ha fumado’. Y esas células, cuando han estado expuestas al tabaco, se van a comportar de forma diferente frente a un patógeno”, reflexiona.
“No pueden decir tajantemente que esa alteración aumenta tu riesgo de cáncer, pero es que el propio tabaco no solamente altera la respuesta inmunitaria, sino que tiene muchas sustancias que son carcinogénicas por sí mismas”, advierte González.
Tras la difusión del aumento de la pobreza y la indigencia detectado por el Observatorio Social de la UCA (casi 6 de cada 10 argentinos eran pobres en enero), distintos especialistas advirtieron que la situación social podría seguir deteriorándose en el primer semestre, debido al constante aumento de los precios de los alimentos y a la pérdida de poder adquisitivo de los salarios.
Los datos de aumento de la pobreza que difundió la Universidad Católica Argentina (UCA) el fin de semana reflejaron, en datos duros, lo que se sospechaba ante el aumento desbocado de los precios y la caída de los ingresos. Ante este sacudón (casi 6 de cada 10 argentinos son pobres), la perspectiva no se ve muy alentadora, según advirtieron distintos analistas.
“La aceleración tan alta del precio de los alimentos en muy poco tiempo, sin que sea acompañada por políticas de contención por parte del Gobierno, no da lugar a ser optimistas”, sostuvo Claudio Caprarulo, director de Analytica, para quien el aumento de la pobreza, tanto como de la indigencia, “es evidente”.
Por su parte, Rocío Bisang, de la consultora EcoGo, explicó que la cuestión no se centra en observar si la inflación baja o no, sino en cómo se desenvuelve la dinámica precios-salarios: “Si la desaceleración de los precios se sostiene a costa de una recesión muy fuerte y hay pérdida en el nivel de empleo, o si se mantiene, pero los salarios aumentan por detrás, el efecto de la desaceleración sobre la pobreza no sería tan claro”, detalló.
Por el contrario, la especialista enfatizó que si los salarios siguieran el ritmo de la inflación, teniendo en cuenta que se indexan con la variación del mes anterior, y esta desacelera, los ingresos podrían recuperarse y tener un impacto positivo sobre los niveles de pobreza, aunque el escenario es difícil de predecir todavía.
En cuanto a esta dinámica, Alejandro Giacoia, de Econviews, también remarcó la importancia de analizar qué sucede con los precios de los alimentos en relación con los ingresos. De hecho, mientras que en la primera semana de febrero las mediciones de consultoras privadas arrojaron aumentos en el rubro alimentos y bebidas de entre el 3,4% y el 3,8%, el último informe de LCG mostró una aceleración de 0,6 puntos porcentuales en la segunda semana, lo que elevó el número a 4%, con un acumulado de 7,5% en lo que va del mes solo en ese sensible sector.
“Creo que estos meses todavía puede subir más el nivel de pobreza, que se revertiría recién cuando los salarios empiecen a ganarle a la inflación, o, sobre todo, a la variación de los alimentos, que tienen mucho peso en la canasta básica y que es lo que se usa para calcular la línea de pobreza”, comentó Giacoia.
Si los salarios, sobre todo de los trabajadores informales, se empiezan a recuperar, podrá pensarse en una estabilización o incluso en un descenso de las tasas de pobreza e indigencia. “Pero me parece que en este primer semestre todavía va a ser complicado”, concluyó.
Caprarulo sostuvo al respecto que la proyección del IPC, más allá de la posible desaceleración para la segunda mitad del año, no permite estimar una reducción de la pobreza y la indigencia que retrotraiga los porcentajes a los valores de 2023. “En particular, porque para eso el Gobierno debería aumentar la asistencia a los sectores más perjudicados, y no parece ser que vaya a transitar ese camino”, dijo el economista de Analytica.
A esto sumó que la evolución del poder adquisitivo de los sectores medios y bajos difícilmente pueda acompañar la inflación que se vislumbra en una economía en recesión, así como tampoco podría recuperar lo que perderá en el primer trimestre de 2024.
Alza en las canastas
La semana pasada se conocieron los fuertes aumentos en la canasta básica total (CBT) que utiliza el Indec para medir el índice de pobreza: una familia de cuatro integrantes necesitó contar con un ingreso de $596.823 por mes para no ser pobre. Al mismo tiempo, la inflación de enero mostró una desaceleración al 20,6% mensual (que dio un 254,2% interanual). De allí que se esperara un consecuente aumento de los indicadores de pobreza, más allá del impacto que produjo el dato concreto. Según el informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, mientras que en diciembre pasado la pobreza afectaba al 49,5% de las personas, en enero de este año el impacto se extendió al 57,4%, el nivel más alto en los últimos 20 años.
El detalle mostró, además, que el nivel ya venía creciendo desde el 44,7%, en el tercer trimestre de 2023, al 49,5% en diciembre.
“Si baja la inflación, habrá un alivio rápido; de otro modo, estaremos ante una catástrofe social”, estimó Agustín Salvia, director del Observatorio.
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Alertan que fumar es el factor que más altera las defensas, incluso años después de dejarlo
Una investigación revela los efectos persistentes del tabaquismo
Manuel Ansede
La pandemia de coronavirus fue una clase magistral para entender que cada persona tiene unas defensas características ante las enfermedades. Algunos infectados ni se enteraban y otros morían en cuestión de días.
El biólogo español Lluís Quintana-Murci y su colega estadounidense Matthew Albert comenzaron hace poco más de una década un audaz experimento para entender los factores determinantes de esta variabilidad. Reclutaron a 1000 personas sanas de entre 20 y 70 años en la ciudad francesa de Rennes y eligieron a 100 voluntarios de cada sexo por cada decenio. Todos entregaron muestras de sangre y heces y rellenaron un cuestionario de 44 páginas sobre su estilo de vida. Incluso se les tomaron biopsias de piel para cultivar sus células en el laboratorio. Los últimos resultados se presentan el miércoles pasado: el tabaquismo es el factor que más altera las defensas, incluso años después de haber dejado de fumar.
Hay más de 100 razones para rechazar el tabaco, según el recuento de la Organización de la Mundial de la Salud (OMS): el mayor riesgo de sufrir un cáncer o un infarto, el mal olor corporal, el gasto (más de 1800 euros al año para los fumadores de un atado diario), las arrugas en el rostro, los dientes amarillos, el daño a las personas expuestas al humo ajeno.
Las razones 79, 80, 81 y 82 detallan que las sustancias tóxicas del tabaco debilitan el sistema inmunitario y aumentan el riesgo de infecciones, tumores, enfermedades autoinmunes y sida. El nuevo estudio, publicado el miércoles en la revista Nature, alerta de que los glóbulos blancos de los exfumadores se mantienen alterados durante años. Es el factor ambiental que más influye de los 136 analizados, seguido de lejos por el índice de masa corporal y las infecciones latentes por citomegalovirus, un patógeno conocido por dejar secuelas a uno de cada cinco bebés afectados.
Los autores del estudio, del Instituto Pasteur de París, se concentraron en la producción de citoquinas, unas proteínas que se liberan en las células cuando detectan un patógeno y ayudan a coordinar la respuesta inmunitaria. Los investigadores, encabezados por la bióloga Violaine Saint-André y el inmunólogo Darragh Duffy, han observado que el tabaquismo afecta las defensas con las que se nace, inespecíficas, provocando mayores respuestas inflamatorias. Ese efecto nocivo desaparece al dejar de fumar. Sin embargo, los científicos han detectado que las células responsables de la inmunidad específica –adquirida durante la vida– sí permanecen alteradas durante años tras dejar de fumar. El tabaquismo es el único elemento con efectos comparables a los factores inmutables, como la edad, el sexo y la genética.
Resultados
Los investigadores defienden que sus resultados “tienen potenciales implicaciones clínicas en el riesgo de desarrollar infecciones, cáncer y enfermedades autoinmunes”, pero son cautos. Todavía no han estudiado la relación de esta alteración de los glóbulos blancos con los tumores. “Sin embargo, se conoce bien, por muchos otros trabajos anteriores, que fumar aumenta el riesgo de múltiples tipos de cáncer, pero cuanto más tiempo haya pasado desde que se dejó de fumar, menor será el riesgo”, explica Duffy.
El inmunólogo cita un reciente estudio, con casi tres millones de participantes en Corea del Sur, que observó una reducción del 50% en el riesgo de cáncer a los 15 años de dejar de fumar.
Los 1000 voluntarios de Rennes tienen ancestros de Europa occidental, para facilitar el análisis en una población homogénea genéticamente, pero los autores ya trabajan en experimentos similares en otros emplazamientos, como Senegal y Hong Kong.
El presidente de la Sociedad Española de Inmunología, Marcos López Hoyos, aplaude el nuevo trabajo, en el que no ha participado.
“En muchos pacientes con tabaquismo crónico y EPOC [enfermedad pulmonar obstructiva crónica] siempre hemos visto un dato clínico: encontramos una hipogammaglobulinemia [bajos niveles de anticuerpos], que es una causa de inmunodeficiencia secundaria”, señala.
“En la EPOC con tabaquismo hay más infecciones y hay más cáncer. La alteración de las citoquinas que han observado apunta, claramente, a que puede favorecer una alteración en la regulación de la respuesta inmunitaria y generar esas enfermedades, aunque no lo demuestran”, opina López Hoyos, director científico del Instituto de Investigación Marqués de Valdecilla, en Santander. “Es un experimento precioso”, celebra.
Cautela
Los nuevos resultados son “muy interesantes, pero no sorprendentes”, según el oncólogo Alberto Ocaña, que muestra cierta cautela. “El estudio solo muestra que el tabaco altera el sistema inmunitario, no que esas alteraciones sean la causa del cáncer. El cáncer es una enfermedad de los genes que además necesita de otras alteraciones añadidas, como puede ser un sistema inmune disfuncional”, explica Ocaña, coordinador de la Unidad de Terapias Experimentales en Cáncer del Hospital Clínico San Carlos, en Madrid.
El equipo del Instituto Pasteur ha cultivado células de los voluntarios, las ha puesto en contacto en el laboratorio con diferentes sustancias y ha analizado cómo se comportan.
A la inmunóloga África González, de la Universidad de Vigo, le sorprende la duración del efecto del tabaquismo. “Llama la atención que esa firma quede mantenida en el sistema inmunitario de forma persistente, como diciendo: ‘Usted ha fumado’. Y esas células, cuando han estado expuestas al tabaco, se van a comportar de forma diferente frente a un patógeno”, reflexiona.
“No pueden decir tajantemente que esa alteración aumenta tu riesgo de cáncer, pero es que el propio tabaco no solamente altera la respuesta inmunitaria, sino que tiene muchas sustancias que son carcinogénicas por sí mismas”, advierte González.
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
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