sábado, 17 de febrero de 2024

"TAQUERÍA DÍAZ!

Dirección: Av. Monroe 3915, Buenos Aires


Dejó México y su carrera con el objetivo de abrir “la mejor taquería de Buenos Aires”
Francisco Gómez Díaz en su "Taquería Díaz"
Francisco Gómez Díaz quería hacer un local que le pueda competir a uno del DF y puso “Taquería Díaz”; trabajan 17 personas y sirven a más de 2000 clientes por mes
Lucas Parera
El “mal del Jamaicón” empezó al poco tiempo de mudarse a Buenos Aires. Francisco Gómez Díaz llegó desde su México natal a la Argentina, de la mano de su ahora mujer, Sole. La había conocido acá, durante un año en el que Francisco hizo un intercambio en la universidad. Él estudiaba diseño industrial y le había parecido una buena idea conocer la ciudad. Le gustaba el país, la gente, la cultura. Pero cuando se instaló definitivamente, hace unos seis años, empezó a extrañar los sabores de su tierra. “Acá se come muy bien, pero yo necesitaba maíz, necesitaba picantes”, le dice El también llamado “síndrome del Jamaicón” es justamente eso: nostalgia por las costumbres y sobre todo por la comida mexicana -el nombre viene de José “Jamaicón” Villegas, un futbolista mexicano que tuvo un pico de nostalgia en el Mundial de Suecia 58-. Francisco extrañaba los tacos, y acá no los conseguía exactamente como quería. Así que se propuso hacerlos él mismo.
“Taquería Díaz” nació primero como un “pop-up” -una modalidad de restaurante temporal- y después como un puesto dentro del Patio de los Lecheros, en Caballito. “Yo no había hecho ni un suadero -carne de vaca de una zona similar a la de la falda-, pero le fui perdiendo el miedo a la cocina, a cocinar desde cuatro kilitos a de repente 20, y a entender la receta y el sabor. Tenía que lograr un sabor constante, y lo hice a base de prueba y error”, dice Francisco. Así, “Taquería Díaz” se consolidó y creció a través del boca a boca, pero con la pandemia vino un golpe fuerte para el proyecto.
“En el Patio de los Lecheros la persona que nos alquilaba el lugar nos jugó chueco. Se vino la pandemia y nos dejó afuera, se quedó con cosas de la cocina, con todo. Puso candados de un día para el otro y nunca nos dejaron entrar. Nosotros alquilábamos un espacio con cocina. Hicimos demandas y todo, pero no pasó nada. Por suerte no perdí el nombre, porque lo tenia registrado, pero tuvimos que empezar de cero”, cuenta Francisco.
Durante la pandemia, Francisco siguió con la marca, haciendo y repartiendo pedidos él mismo. Hacía siete u ocho por día, no era mucho, pero lo mantenía activo. Y hacia el final de 2020 le llegó la oportunidad de alquilar un local en Coghlan. Invirtió alrededor de US$20.000 para la puesta a punto. “Estaba destruido, lo tuvimos que refaccionar casi totalmente”, dice. Además, trajeron nueva maquinaria desde México para armar la cocina, y elementos decorativos típicos de las taquerías del DF. “Mi intención es ser la mejor taquería de Buenos Aires, y lograr un sabor que pueda competir con el de una taquería en México”.
-¿Tienen problemas para conseguir la materia prima que necesitan?
-No siempre se encuentran todos los productos. Al principio iba muy seguido a México y me traía cosas. Me traje el trompo de pastor, chiles, todo. Después de la pandemia me fue imposible, y empezamos a hacer todo acá, desde cero. Conseguimos chiles, pero procesamos muchos y los fermentamos, por ejemplo. Hacemos fermentos de jalapeño y habanero, para que nos tire más y no nos falte stock, porque no podemos arriesgar eso, no podemos negociar el sabor. Con el tiempo fuimos encontrando los proveedores que necesitamos y, si nos falta algo específico, yo voy a buscarlo al mercado de Liniers, que es algo también muy de la comida mexicana, ir al mercado buscar cada producto.
-¿Cómo manejaron las compras y los precios con la inflación?
-La gente a veces nos dice “pero es un pinche taco”, por el precio, pero es que hacemos un taco fuera de México con gran sabor, y no es fácil y no es barato. En palta pagamos unos facturones que ni te cuento. Hacemos todo aca, las salsas, los adobos, respetando las tradiciones y no es gratis. Ahora, igual, con la situación económica, queremos meter opciones que bajen los precios. Hacer algo con pollo o con barbacoa, estamos probando eso. Pero bueno, tenemos muchos mexicanos que vienen también, y algunos nos dicen que ni en México probaron un suadero tan rico, por ejemplo.
-¿Qué balance hacés de estos años de “Taquería Díaz”?
-Cumplimos tres años el 14 de enero en este local. Trabajan en total 17 personas, incluyendo dos que se dedican a la limpieza. Tuvimos momentos donde el lugar estaba repleto, lleno a más no poder, y otros como hace unos meses, donde no estaba tan lleno. El vaivén económico impacta. En enero vinieron 1900 personas más o menos y fue un mes bajo. En septiembre pasado servimos a 2400. Pero es curioso, el taco que más sale es el pastor, que lo hacemos con bondiola y es el más caro. Como balance diría que siento que no llegamos todavía a nuestro techo. Y me gustaría abrir una segunda taquería.
-¿Recomendarías invertir en la Argentina?
-Está cabrón. Es una chinga [una chinga es algo que cuesta mucho trabajo]. Lo que pasa es que no entiendo nada de la economía. En México no entendía nada y ahora menos. Sentís que te va bien, porque estas vendiendo mucho, pero... El año pasado no actualizaba los precios y me comió la inflación. El lugar estaba lleno, vendía cada vez más tacos, pero terminé pidiendo un préstamo para cubrirme. Lo intento ver como divertido, como un desafío, me desafío a ver qué hay que hacer para que el local esté lleno. La he pasado muy mal, lo he querido vender al local, lo he querido quemar, pero somos un buen equipo y bueno, va a haber problemas siempre, pero la idea es crecer. Tenemos trabajo a pesar de la situación. Y si todo se normaliza puede haber una buena perspectiva.

Dirección: Av. Monroe 3915, Buenos Aires

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