sábado, 13 de abril de 2024

HERMANA PRESIDENCIAL Y TEOLOGÍA


Karina, “la Evita libertaria”
Laura Di Marco

Más que la hermana menor, es una madre. De vendedora de tortas y soleros por Instagram, en 2018, a la mujer más poderosa del país y a la estratega política más influyente. Aunque su hermano la define más coloquialmente: “A mi hermana le encanta la rosca”. Tan extraordinaria es la historia que una importante editorial ya prepara su biografía. Tiene lógica. Porque, aunque en la Argentina el 2025 suena a una eternidad, los hermanos ya piensan en la próxima elección e, incluso, mucho más allá: en 2031.
Lo cierto es que Karina es un misterio del que aún se sabe muy poco. ¿Estamos antes un proyecto sucesorio de los hermanos? ¿O ella es, más bien, la “Marcos Peña” de Milei, ¿una estratega sin ambiciones propias? Los jóvenes liberales la llaman “la Evita libertaria”, no solo por su color de pelo sino por ser una mujer al servicio de un jefe, aunque paradójicamente sea ella “el Jefe” para Milei. El Presidente lo diría así: Karina es Moisés, el gran líder, y yo, Aarón, apenas un divulgador.
Los hechos revelan que su hermana menor siempre fue el sostén emocional presidencial, sobre todo cuando Milei estuvo separado de sus padres. “Karina sigue en contacto con ellos, aunque para eso tiene que pagar el precio de la humillación”, dirá Milei, en la intimidad. Karina lo acompañó en su carrera por el mundo del fútbol, fue su groupie en la banda de rock y, más tarde, la factótum de su exitoso espectáculo El consultorio de Milei, con teatros a sala llena. Recién entonces, años más tarde, empezó a tomarle el gustito al poder.
Como todos, tiene amigos y enemigos. Los amigos la describen como una mujer inteligente, incluso brillante y de una arrolladora caser pacidad de trabajo. Sus enemigos la señalan como el filtro político y emocional del Gobierno: ella es la que hace ascender o descender a las figuras que orbitan alrededor de su hermano. Un ejemplo es Ramiro Marra, referente en la ciudad. La “Evita libertaria” lo corrió de un plumazo y, en su lugar, colocó a Juan Pablo Scalese y a María del Pilar Ramírez, en la Legislatura porteña.
Sin embargo, otro sector de LLA y del macrismo afirman que la hermana sí tiene ambiciones políticas y que podría competir al frente de la lista bonaerense, en 2025. Lo argumentan: “En 2025, el apellido Milei tiene que estar en la provincia”. La idea es depender cada vez menos del extinto Juntos por el Cambio y sobre todo de Macri. Si lo segundo es cierto, ¿es por eso que compite y desconfía de Victoria Villarruel, por su supuesto juego propio y cercanía con Mauricio Macri? Una dirigente muy cercana a la vicepresidenta lo explica: “Karina, [Santiago] Caputo y Milei creen que solos arreglan el mundo, imposible que entre allí otra idea que no sea las de ellos”.
Macri cayó definitivamente en desgracia frente a ella, que esta semana lanzó la Libertad Avanza en el territorio porteño. Un abierto desafío hacia los Macri y sobre todo hacia Mauricio. El impulso se lo dio paradójicamente Patricia Bullrich, que quedó herida con su antiguo jefe. Patricia nunca se sintió realmente respaldada por Macri, durante la carrera presidencial.
En una palabra, Macri devino una piedra en el zapato. Un dirigente libertario, de los puros, le pone contexto: “Es que él quiso el líder de la centroderecha y no pudo. Entonces, a diferencia de Patricia, no viene con humildad a colaborar sino a decir lo que hay que hacer. Impone. Y ellos lo viven como invasivo”. La ecuación para Macri es clara. Si a Milei le va mal, él pagará un costo político. Pero, si le va bien, ¿qué gana? Dilemas republicanos.
Como su hermano, Karina es vulnerable a las teorías conspirativas. Un experto en trabajar sobre su cabeza es Santiago Caputo, el joven creador de la llegada de Milei a la Casa Rosada. Es que Caputo, integrante de la mesa más chica de Milei, no quiere competidores. Si lo dejan avanzar, Macri podría ser uno de ellos. Victoria Villarruel, también. Incluso, el círculo rojo “se hace los rulos” más con ella que con Milei. Karina tiene entre ceja y ceja a ambos. Pobre jamoncito.
Por separado, y también juntos, Caputo y Karina trabajan sobre la cabeza presidencial para meterle fichas contra Macri. La cabeza de Milei es un coto de caza. El ascenso de Karina ocurre en la paradoja de la Argentina política: la derecha, que desprecia al feminismo, empodera a más mujeres que el peronismo, el kirchnerismo y los radicales juntos. Sucedió en los 80 y los 90 con la Ucedé, de Álvaro Alsogaray, cuyas estrellas políticas eran dos mujeres: su hija María Julia y Adelina D’Alessio de Viola. Luego, el macrismo puso al tope de su grilla a Gabriela Michetti, Patricia Bullrich y María Eugenia Vidal.
El peronismo, en cambio, como toda monarquía, siempre fue el territorio de las viudas poderosas, las “esposas de” los caudillos. Sin embargo, Karina y Cristina tienen una inesperada familiaridad en común: el nombre. Karina Elizabeth y Cristina Elisabet. El destino es caprichoso.

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La fe para entender la resurrección
Antonio Boggiano
La tremenda y pétrea sentencia de Pablo nos deja ante una disyuntiva de hierro: “Si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra fe”. Véanse las dificultades humanas en entender la Resurrección sin fe. Las citas serían tan complejas como la cuestión. Pido se me conceda recomendar tres libros: Ratzinger, Jesucristo; Kasper, Jesucristo; Von Balthasar, Teologia dei tre giorni, traducción italiana de Theologie der drei Tage.
El lector dirá tal vez: el autor debería elaborar aquí toda la doctrina citada y no limitarse a las remisiones. Es verdad. ¿Por qué entonces las referencias? En primer lugar porque no puedo garantizar fidelidad al pensamiento de los autores citados. En segundo lugar, porque debería “copiar” mucho para dar esa garantía de fidelidad. Y en tercer lugar, porque aliento la esperanza de mover al lector a leer esos libros. Hacerlo sería para él, estoy seguro, un gran bien. Empiece con uno. El Espíritu Santo puede llevarlo más allá. Y todo lo que hacemos es dar una pobre pero quizás eficaz inclinación a seguir las mociones del Espíritu. No pretendo dar erudición sino poner al lector en comunicación con Dios.
En el Credo afirmamos creer que “Jesucristo resucitó al tercer día, descendió a los infiernos, subió a los cielos…”. Creemos. Confesamos nuestra fe en el Resucitado. ¿Entonces qué diremos? Felices los que crean “sin haber visto”. Dice el Señor ante Tomás. La Resurrección es un misterio. Algún sabio ha dicho que Cristo no resucitó en la historia, resucitó en la gloria. Y ascendió a los Cielos. También con Von Balthasar podemos decir que “estamos bajo la ley del Resucitado”. Él nos pone en el camino de la cruz y nosotros transitamos este camino sólo en la esperanza y en la fuerza de aquel que resucitando es ya vencedor (p. 236). Nuestra vida está expropiada en Cristo.
La teología del Cardenal H.V. v. Balthasar tuvo tanta repercusión que no puede ignorarse, aun con desacuerdos particulares que, en ocasiones, hacen más a lo humano que a lo divino. Por eso suele citarse una obra penetrante de la teología y filosofía sobre el autor suizo; G. de Schrijver, originariamente en flamenco y ahora en francés, Le merveille accord de l’homme et Dieu, Étude de l’analogie de l’être chez Hans von Balthasar, Leuven, 1983. Es imposible dejar de notar el gran desarrollo que Balthasar hace de la semejanza entre Dios y el hombre y de los hombres con Dios; punto central de su tratado de la analogía como centro de toda su obra.
Autores como Pzivara, Fabro y Balthasar han profundizado excepcionalmente sobre la analogía y la participación. Me limitaría a decir, en favor de Pzivara, que la disimilitud esencial está en la Resurrección de Jesucristo. Pablo parece decir, “si Cristo no resucitó”, con certeza humana, “vana es nuestra fe”. Esta fe debería basarse en la roca de la certeza humana. Aun así, Pablo no dice con certeza humana. Con certeza de fe. Quiere decir que toda nuestra fe se apoya en esa fe. Nuestra fe en la Resurrección de Cristo no se basa en la ciencia, en la moral, en nada humano. Sólo en la fe. Sólo podemos decir con Tomás: ¡Señor mío y Dios mío! Pero: “has creído porque has visto”. Tomás vio. Felices los que creen sin ver… Todas las lecturas y elucubraciones que podamos hacer y se han hecho no pueden darnos esa fe.
Para entrar en las cuestiones suscitadas por los teólogos hacen falta teólogos de gran calibre, como los que he citado. Los convoco aquí para quien quiera interesarse en aquellas cosas de Dios. Así, por ejemplo, Von Balthasar afirma que las automanifestaciones del Resucitado son suficientemente consistentes para imponerse como evidentes (op. cit., p. 226). Otras veces, la autoevidencia aparece tan impresionante que trasciende la medida humana (Lc. 24, 41). El episodio de Tomás, también para este autor, es causa de evidencia. Esta evidencia justifica más aún la doctrina de Pablo que hace descansar en la Resurrección nuestra fe en Cristo Resucitado.

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

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