Reducen aranceles a la importación en tres rubros para bajar los precios
La medida del Gobierno incluye electrodomésticos como lavarropas y heladeras, neumáticos e insumos plásticos
El Gobierno informó ayer una reducción de aranceles a importaciones en áreas vinculadas a electrodomésticos, neumáticos e insumos plásticos, en medio de su política de apertura económica, ajuste fiscal y reducción de la inflación. Sin embargo, la administración libertaria no precisó cuándo entrará en vigor la medida.
La decisión fue comunicada por el vocero presidencial, Manuel Adorni. “El paso es firme”, escribió en sus redes el portavoz de Javier Milei. El primer rubro está vinculado a los electrodomésticos. Tal como publicó Adorni, se trata de heladeras y lavarropas. Sus derechos de importación pasarán “del 35% al 20%. Así volverán a tener el arancel que comparten los países miembros del Mercosur”, detalló.
El segundo sector impactado es el de los neumáticos. En este sentido, el impuesto bajará casi 20 puntos porcentuales ya que pasaría “del 35% al 16%. Esto representará un alivio para las empresas de fletes y de transporte de personas”, explicó el vocero.
El tercer rubro incluido en estos nuevos beneficios impositivos es el de insumos plásticos, cuyos tributos a la importación pasarían del 12,6% al 6%, tal como especificó Adorni. “Menos costo, repercusión favorable para los consumidores que demandan los diversos bienes fabricados con insumos plásticos (que van desde envases de alimentos y productos de higiene personal hasta electrodomésticos y juguetes). Esto implica mejores precios y un mayor nivel de competencia en el mercado que nos beneficiará a todos”, indicó.
Esta determinación del Gobierno llega casi dos meses después de la apertura de importaciones para productos de la canasta básica.
Con este tipo de medidas, de acuerdo con la mirada del ministro de Economía, Luis Caputo, la administración de Milei busca una readecuación de los precios que aumentaron por arriba de las expectativas de inflación.
En consecuencia, a mediados de marzo, el Banco Central redujo el plazo de pago de importaciones de alimentos, bebidas y productos de limpieza, cuidado e higiene personal, con un esquema que pasará de pagos en cuatro cuotas a los 30, 60, 90 y 120 días a una sola cuota a los 30 días. “Se determinó suspender, por el plazo de 120 días, el cobro de la percepción de IVA adicional e impuesto a las ganancias a las importaciones de estos productos y de los medicamentos”, se informó.
Entre los principales productos afectados por la medida se encuentran bananas, papas, carne de cerdo, café, atún, productos de cacao, insecticidas, champús y pañales.
Según cifras oficiales, el índice de precios al consumidor (IPC) que mide el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) arrojó un alza del 11% en marzo, 13,2% en febrero y 20,6% en enero. Es decir, todavía el Gobierno no tiene medido el impacto de las facilidades a la importación de productos de la canasta básica.
Con relación al dato de abril, el Indec lo difundirá el próximo 14 de mayo. Pese a eso, la mayoría de las estimaciones privadas ubican la inflación del mes anterior apenas por arriba del 9%.
Según C&T Asesores, la suba del rubro alimentos y bebidas, uno de los más sensibles, fue de 6,8% en el mes, y la inflación en el Gran Buenos Aires, 8,7%. A nivel nacional estiman que será menor, como explicaron, “por el mayor impacto de las tarifas”.
Compras en caída
En paralelo a la escalada de precios, se registra una caída de las compras. En su último informe, la consultora MAP precisa que, en promedio, el consumo acumuló una baja del 10% en los primeros tres meses del año y proyecta para todo 2024 una caída del 6% con una recuperación que empezaría a llegar a comienzos del próximo año.
Incluso, según reportes de distintas cámaras, al comparar el primer trimestre de 2023 con el de este año se observa que las ventas de electrodomésticos cayeron 45%; las de insumos para la construcción, 32%; las de autos 0 km e indumentaria, 30%; las de cines, 20%; las de farmacias, 13%; las de combustibles, 12%, y las de consumo masivo, 5%.
El menor volumen de compras no solo impacta en forma de “chango vacío”, sino también en las góndolas. En el caso de las compañías que están reformulando a la baja sus listas de precios, la reducción llega hasta el 10% y en varios casos el dato viene disimulado bajo conceptos como “promociones” o “descuentos especiales”. La lista de empresas que comunicaron una baja en sus precios –ya sea directa o vía acciones promocionales– incluye a empresas líderes y también a segundas y terceras marcas, principalmente en el rubro alimentos.
“Hace dos semanas habíamos salido para los comerciantes con una oferta de azúcar Ledesma a $950 y ahora la estamos vendiendo a $799, es decir, casi un 20% menos. Y algo parecido está ocurriendo en marcas de arroz como Molinos Ala y Dos Hermanos y en la harina de Morixe”, explicaron a la nacion en un distribuidor mayorista líder.
“Priorizamos bajar la inflación y no cargar de más gastos a la clase media”, publicó en redes sociales el ministro de Economía, esta semana. Este objetivo, recientemente expresado por Caputo, explica este tipo de medidas y nuevas determinaciones que se conocerán en los próximos días.
Un ejemplo de ello es la entrada en vigor del nuevo Cuota Simple, que es el plan del Gobierno con el que busca repuntar el consumo. Este es un programa de compras en tres a seis cuotas fijas cuyo interés bajará, tal como confirmaron desde la Secretaría de Industria y Comercio. Esta reducción acompaña a lo que el Banco Central comunicó la semana pasada, cuando pasó su tasa anual del 60% al 50%, lo que mensualizado arroja un 4,17%.
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Economía desacelera el ajuste fiscal tras el superávit que alcanzó a comienzos del año
Según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal, la reducción del gasto interanual hasta marzo fue un 11,2% menor que la de enero; los subsidios a la energía, entre las partidas más “descongeladas”
Ignacio Grimaldi
El ministro de Economía, Luis Caputo
El presidente Javier Milei exhibe como uno de sus grandes logros al superávit del primer trimestre del año. Bajo los lemas de “no hay plata” y la “motosierra”, redujo drásticamente el gasto del Estado. Sin embargo, el ajuste inicial perdió potencia. De acuerdo con los números del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf ), el ahorro en las cuentas públicas fue cada vez menor desde enero hasta marzo. Visto de otro modo, el Gobierno comenzó a ejecutar más dinero de su billetera llamada presupuesto. De esta manera, surge un gran debate sobre la sustentabilidad de la estrategia oficial para llegar a fin de año sin los números en rojo.
Según el informe del Iaraf, basado en cifras oficiales, la intensidad del ajuste acumulado hasta marzo es un 11,2% menor que en enero. En el primer mes del año, el Gobierno redujo su gasto primario un 39,4% en comparación al mismo mes de 2023; a fines de febrero esa cifra cayó al 38% y siguió su descenso hasta marzo, cuando cerró en un 35%. Existen diferencias pequeñas entre estos últimos números pero proporcionalmente muestran que el Gobierno dejó de recortar 1 de cada 10 pesos de los que recortaba ni bien comenzó 2024. De hecho, el superávit de marzo fue menor que el de febrero, y el de febrero fue más chico que el de enero. Es decir, cada vez sobró menos dinero.
Esta semana el Ministerio de Economía confirmó que pospuso los aumentos de luz, gas y combustibles, y su titular, Luis Caputo, publicó en redes sociales: “Estamos cómodos en lo fiscal”.
Una visión similar tiene el presidente del Iaraf, Nadín Argañaraz quien comentó: “El Gobierno arrancó enero ajustando 8 puntos del PBI, en el primer bimestre bajó a 7 y en el primer trimestre a 6,2”. Este economista consideró que hubo un “sobreajuste” al indicar que para evitar caer en déficit el Estado necesitaría terminar el año con un recorte de 5 puntos del PBI. Sin embargo, para otro especialista, Gabriel Caamaño, la administración de Javier Milei “no sobreajustó porque la ejecución es estacional, el superávit se concentra a principio de año y el déficit hacia final”.
En los cuatro ítems que más gasto estatal concentran (jubilaciones, salarios, programas sociales y subsidios energéticos) se observa esta pérdida de potencia de la motosierra entre enero y el acumulado hasta marzo. Los datos del Iaraf consignan que en jubilaciones la reducción del gasto cayó 6,3%; en salarios de la administración pública, 28%; en programas sociales, 22,6%; y en subsidios energéticos, 34,5%.
“Los subsidios a la energía es uno de los rubros donde aflojó bastante el ajuste”, sostuvo Argañaraz. Por su parte, Caamaño afirmó que “en enero no se pagaron muchos gastos (vinculados a este área) pero ya en marzo el gasto en subsidios energéticos subió, es decir se empezó a pagar”. Este es un tema delicado para el Gobierno, que mantuvo esta semana una reunión con las empresas generadoras de electricidad para negociar deudas del Estado acumuladas entre diciembre y enero, que según fuentes oficiales, serían equivalentes a $600.000 millones.
A propósito de las jubilaciones, este es un ítem cuyo gasto continuará en ascenso dado que se actualizarán según inflación. Además, junio asoma como un mes de mayores erogaciones por el pago de aguinaldos. Al considerar estos factores, en la Casa Rosada también adelantan que el sexto mes del año puede venir con desequilibrios fiscales.
En contraposición a lo anterior, en los subsidios al transporte el Gobierno pisó el acelerador del ajuste. De hecho, el informe del Iaraf muestra que en enero de este año gastó un 17,1% menos que en el mismo mes de 2023 pero en el acumulado hasta marzo el recorte interanual ascendió a 31,7%.
Las transferencias corrientes y de capital a las provincias es un ítem que se mantuvo prácticamente sin variaciones entre enero y marzo. En este apartado, el Gobierno casi no ha gastado un peso. Las transferencias de capital son las vinculadas a la obra pública. De esta manera, se logra comprender por qué entre diciembre y febrero se registraron 2117 proyectos menos en el Banco de Proyectos de Inversión Pública (Bapin).
“Ese es un conflicto porque al haber sobreajustado les cayó más la actividad. Al ir desajustando permitís que la actividad económica no esté tan reprimida”, sostuvo Argañaraz. En este sentido, el objetivo de superávit del Gobierno se topa con un triángulo cuyas tres puntas están compuestas por: ajuste, ingresos y lo “socialmente aguantable”.
En relación a esto último, Luis Caputo escribió en sus redes sociales: “Priorizamos bajar la inflación y no cargar de más gastos a la clase media”. En ese contexto se enmarcan medidas como la postergación de los aumentos de tarifas que ceden ante la exigencia del ajuste y lo “socialmente aguantable”, factor que se ve afectado por el “no hay plata”. Según precisa la consultora MAP, en promedio, el consumo acumuló una baja del 10%. Por lo tanto, esta situación supone una mayor exigencia para la otra punta del triángulo: los ingresos.
En este sentido, la recaudación tributaria en marzo cayó 16% interanual en términos reales, según cifras oficiales. Pese a esto, para Argañaraz el paquete fiscal aprobado en Diputados “puede ser positivo” para aumentar la recaudación, aunque también lo catalogó como “recesivo”.
“Hoy tenés ancla fiscal y es el corazón de mucho de lo que lograste pero el tema es que lo lograste, en parte, porque subiste el impuesto PAIS”, señaló Caamaño.
En la AFIP precisaron que el impuesto PAIS, aquel que se paga para acceder al mercado de cambios oficial, generó $694.903 millones. Representó al 8,9% de la recaudación de marzo. Entonces, si el Gobierno avanzara en la eliminación del cepo al dólar, también suprimiría este tributo de gran aporte para las arcas del Estado.
En una entrevista a El Observador, el presidente Milei dijo que tiene la idea de eliminar el cepo “en algún momento del año”.
Para Caamaño ahí podría haber un punto de inflexión porque “mientras no se salga del cepo va a ser difícil que la actividad económica y la recaudación se recuperen”. Aunque al mismo tiempo consideró que para lograrlo “hay que depender menos del impuesto PAIS”. Por lo tanto, analizó que el Gobierno estará ante el desafío de cambiar la matriz de su superávit que, según su visión, llegó hasta aquí con “impuesto PAIS, licuadora y motosierra” y debería modificarla por una “sustentable, con la producción como tractor”.
El presidente Javier Milei exhibe como uno de sus grandes logros al superávit del primer trimestre del año. Bajo los lemas de “no hay plata” y la “motosierra”, redujo drásticamente el gasto del Estado. Sin embargo, el ajuste inicial perdió potencia. De acuerdo con los números del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf ), el ahorro en las cuentas públicas fue cada vez menor desde enero hasta marzo. Visto de otro modo, el Gobierno comenzó a ejecutar más dinero de su billetera llamada presupuesto. De esta manera, surge un gran debate sobre la sustentabilidad de la estrategia oficial para llegar a fin de año sin los números en rojo.
Según el informe del Iaraf, basado en cifras oficiales, la intensidad del ajuste acumulado hasta marzo es un 11,2% menor que en enero. En el primer mes del año, el Gobierno redujo su gasto primario un 39,4% en comparación al mismo mes de 2023; a fines de febrero esa cifra cayó al 38% y siguió su descenso hasta marzo, cuando cerró en un 35%. Existen diferencias pequeñas entre estos últimos números pero proporcionalmente muestran que el Gobierno dejó de recortar 1 de cada 10 pesos de los que recortaba ni bien comenzó 2024. De hecho, el superávit de marzo fue menor que el de febrero, y el de febrero fue más chico que el de enero. Es decir, cada vez sobró menos dinero.
Esta semana el Ministerio de Economía confirmó que pospuso los aumentos de luz, gas y combustibles, y su titular, Luis Caputo, publicó en redes sociales: “Estamos cómodos en lo fiscal”.
Una visión similar tiene el presidente del Iaraf, Nadín Argañaraz quien comentó: “El Gobierno arrancó enero ajustando 8 puntos del PBI, en el primer bimestre bajó a 7 y en el primer trimestre a 6,2”. Este economista consideró que hubo un “sobreajuste” al indicar que para evitar caer en déficit el Estado necesitaría terminar el año con un recorte de 5 puntos del PBI. Sin embargo, para otro especialista, Gabriel Caamaño, la administración de Javier Milei “no sobreajustó porque la ejecución es estacional, el superávit se concentra a principio de año y el déficit hacia final”.
En los cuatro ítems que más gasto estatal concentran (jubilaciones, salarios, programas sociales y subsidios energéticos) se observa esta pérdida de potencia de la motosierra entre enero y el acumulado hasta marzo. Los datos del Iaraf consignan que en jubilaciones la reducción del gasto cayó 6,3%; en salarios de la administración pública, 28%; en programas sociales, 22,6%; y en subsidios energéticos, 34,5%.
“Los subsidios a la energía es uno de los rubros donde aflojó bastante el ajuste”, sostuvo Argañaraz. Por su parte, Caamaño afirmó que “en enero no se pagaron muchos gastos (vinculados a este área) pero ya en marzo el gasto en subsidios energéticos subió, es decir se empezó a pagar”. Este es un tema delicado para el Gobierno, que mantuvo esta semana una reunión con las empresas generadoras de electricidad para negociar deudas del Estado acumuladas entre diciembre y enero, que según fuentes oficiales, serían equivalentes a $600.000 millones.
A propósito de las jubilaciones, este es un ítem cuyo gasto continuará en ascenso dado que se actualizarán según inflación. Además, junio asoma como un mes de mayores erogaciones por el pago de aguinaldos. Al considerar estos factores, en la Casa Rosada también adelantan que el sexto mes del año puede venir con desequilibrios fiscales.
En contraposición a lo anterior, en los subsidios al transporte el Gobierno pisó el acelerador del ajuste. De hecho, el informe del Iaraf muestra que en enero de este año gastó un 17,1% menos que en el mismo mes de 2023 pero en el acumulado hasta marzo el recorte interanual ascendió a 31,7%.
Las transferencias corrientes y de capital a las provincias es un ítem que se mantuvo prácticamente sin variaciones entre enero y marzo. En este apartado, el Gobierno casi no ha gastado un peso. Las transferencias de capital son las vinculadas a la obra pública. De esta manera, se logra comprender por qué entre diciembre y febrero se registraron 2117 proyectos menos en el Banco de Proyectos de Inversión Pública (Bapin).
“Ese es un conflicto porque al haber sobreajustado les cayó más la actividad. Al ir desajustando permitís que la actividad económica no esté tan reprimida”, sostuvo Argañaraz. En este sentido, el objetivo de superávit del Gobierno se topa con un triángulo cuyas tres puntas están compuestas por: ajuste, ingresos y lo “socialmente aguantable”.
En relación a esto último, Luis Caputo escribió en sus redes sociales: “Priorizamos bajar la inflación y no cargar de más gastos a la clase media”. En ese contexto se enmarcan medidas como la postergación de los aumentos de tarifas que ceden ante la exigencia del ajuste y lo “socialmente aguantable”, factor que se ve afectado por el “no hay plata”. Según precisa la consultora MAP, en promedio, el consumo acumuló una baja del 10%. Por lo tanto, esta situación supone una mayor exigencia para la otra punta del triángulo: los ingresos.
En este sentido, la recaudación tributaria en marzo cayó 16% interanual en términos reales, según cifras oficiales. Pese a esto, para Argañaraz el paquete fiscal aprobado en Diputados “puede ser positivo” para aumentar la recaudación, aunque también lo catalogó como “recesivo”.
“Hoy tenés ancla fiscal y es el corazón de mucho de lo que lograste pero el tema es que lo lograste, en parte, porque subiste el impuesto PAIS”, señaló Caamaño.
En la AFIP precisaron que el impuesto PAIS, aquel que se paga para acceder al mercado de cambios oficial, generó $694.903 millones. Representó al 8,9% de la recaudación de marzo. Entonces, si el Gobierno avanzara en la eliminación del cepo al dólar, también suprimiría este tributo de gran aporte para las arcas del Estado.
En una entrevista a El Observador, el presidente Milei dijo que tiene la idea de eliminar el cepo “en algún momento del año”.
Para Caamaño ahí podría haber un punto de inflexión porque “mientras no se salga del cepo va a ser difícil que la actividad económica y la recaudación se recuperen”. Aunque al mismo tiempo consideró que para lograrlo “hay que depender menos del impuesto PAIS”. Por lo tanto, analizó que el Gobierno estará ante el desafío de cambiar la matriz de su superávit que, según su visión, llegó hasta aquí con “impuesto PAIS, licuadora y motosierra” y debería modificarla por una “sustentable, con la producción como tractor”.
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