¿Cuándo se levantará el cepo cambiario?
Si el Congreso sanciona la Ley Bases y se ratifica el DNU 70/2023, estarían dadas las condiciones para eliminar las restricciones en el mercado de cambios
El cepo cambiario es considerado, con razón, una rémora característica de un sistema económico enfermo. No es caprichosa la adopción de la palabra “cepo” para referirse al control gubernamental de la compraventa de divisas y del sistema de pagos con el exterior. El cepo era un artefacto policial que se utilizaba para inmovilizar la cabeza junto a las manos o a las piernas de personas apresadas. Debe aceptarse que se trata de una imagen desalentadora para cualquiera que tenga la intención de iniciar una actividad que deba lidiar con el cepo. Para un inversor es un elemento que no solo afecta la eficiencia, sino que introduce la discrecionalidad y aumenta el riesgo. El cepo cambiario, aplicado ya en más de cuarenta ocasiones en nuestra historia, implica discrecionalidad, imprevisibilidad y, seguramente, corrupción.
El control de cambios suele aparecer cuando se han aplicado previamente políticas intervencionistas y muy probablemente populistas. El impacto inflacionario de un crónico déficit fiscal lleva a caer en fracasados controles y congelamientos de precios. El ancla cambiaria forma parte de este folclore en el que inevitablemente el gobierno, a través de la autoridad monetaria, mantiene el precio oficial de la divisa por debajo del que resultaría libremente y que se expresa por su cotización informal. Nace la brecha cambiaria. Al no poderse controlar la inflación atacando sus verdaderas causas, resulta inevitable el crecimiento de esa brecha y el retraso cambiario. Aparece así el cepo. El gobierno obliga a los exportadores, al igual que a quienes obtienen un préstamo del exterior o traen dinero para invertir, a vender las divisas en el mercado oficial. Los importadores y quienes giran utilidades o devuelven préstamos o pagan intereses adquieren las divisas en ese mercado controlado. Naturalmente, se genera un fuerte incentivo para importar y también por sobrefacturar compras en el exterior, para obtener de esa manera la mayor cantidad posible de dólares baratos. Los exportadores, a su vez, subfacturan o triangulan sus ventas al exterior tratando de liquidar oficialmente la menor cantidad de divisas. Comprarle dólares baratos al Banco Central y no vendérselos se convierte en un deporte nacional. La consecuencia es un déficit creciente en el balance de pagos y el agotamiento de las reservas internacionales. La reacción del gobierno es poner crecientes trabas a las importaciones y a cualquier acceso al mercado oficial de cambios, mientras tanto la brecha cambiaria crece de todas maneras.
Los instrumentos de nuestro más reciente cepo han sido diversos: los permisos previos y la autorización de la AFIP, el tope máximo de 200 dólares para compras de ahorro, el 30% del impuesto PAIS, la presentación de las SIMI (Sistema Integral de Monitoreo de Importaciones), las SIRA (Sistema de Importaciones de la República Argentina), las Sirase (servicios), el registro en la Cuenta Corriente Única de Comercio Exterior (Ccuce), la obligación de pagar a plazos, etcétera. Según cual fuera el camino al dólar, surgieron distintas cotizaciones tales como el dólar blue, el MEP, el contado con liquidación, el dólar turista, el solidario y los llamados Netflix, Coldplay o Qatar. No es difícil imaginar la desorientación de un turista o un inversor extranjero ante semejante madeja.
Mauricio Macri desmontó el cepo en los inicios de su gestión, aunque debió nuevamente introducir restricciones luego de la corrida cambiaria de abril de 2018 y, particularmente, cuando el resultado adverso de las elecciones primarias de agosto de 2019 detonó una crisis de confianza. El advenimiento de un nuevo gobierno kirchnerista retomó la senda del desplome de la confianza, con creciente déficit fiscal y desequilibrio externo. Se acentuó el cepo y creció la brecha cambiaria, impulsando el agotamiento de las reservas y el riesgo país. El final de la gestión de Alberto Fernández, con reservas negativas y la huida del dinero, dejó el país en las puertas de la hiperinflación. El objetivo prioritario del nuevo gobierno fue evitarla y eso explica que en el marco de un programa de liberalización y desregulación se impusiera la prudencia en el desmantelamiento del cepo. No solo no había reservas, sino que se había acumulado una deuda comercial privada que superaba los 50.000 millones de dólares y se debían enfrentar pagos al FMI y otros acreedores. El DNU 70/2023 dictado por el presidente Javier Milei dice que “el Poder Ejecutivo nacional no podrá establecer prohibiciones o cupos a las exportaciones ni importaciones por motivos o fundamentos económicos”, pero pese a ello se han mantenido las restricciones cambiarias.
En el contexto de un fuerte ajuste fiscal y una devaluación cambiaria, las importaciones en el primer trimestre disminuyeron el 24% y las exportaciones aumentaron el 9%. Así se logró un importante superávit comercial. La corrida especulativa hacia las divisas se detuvo y cayó la cotización del dólar en los mercados no controlados. La brecha cambiaria bajó del 100% al 15% y el riesgo país, de 2500 a menos de 1300 puntos básicos. En este contexto el Banco Central recuperó reservas y a fines de abril ya había salido de los valores negativos. La temida espada de Damocles que suponía una rápida cancelación de la deuda comercial se manejó a través de los Bonos para la Reconstrucción de una Argentina Libre (Bopreal).
Una muy importante disposición del DNU 70/23 que apunta a la libertad de monedas es la modificación del Código Civil y Comercial para garantizar que las obligaciones contraídas en moneda extranjera deban ser canceladas en la moneda pactada. La convalidación del DNU 70/23 por la Cámara de Diputados, así como la aprobación por el Senado de la llamada Ley Bases, que ya cuenta con media sanción, serían dos pasos necesarios para dar marco a una libre flotación de la divisa en un mercado único y verdaderamente libre. La reducción de la brecha convalida la percepción de que no habría un salto del tipo de cambio que ponga en riesgo la convergencia hacia la estabilidad monetaria. Se ha ido así pavimentando el camino para hacer posible el levantamiento del cepo cambiario.
La confianza, como elemento esencial de este cuadro, deberá cuidarse no produciendo episodios políticos innecesarios en el clima tenso de un ajuste imprescindible, pero que implica sacrificio y reclama paciencia. Será el Gobierno quien decida esta medida, pero puede afirmarse que si el Congreso convalida con su aprobación y sanción los instrumentos que se le han propuesto, las condiciones y la oportunidad para eliminar el cepo estarán dadas.
El impacto inflacionario de un crónico déficit fiscal lleva a caer en fracasados controles y congelamientos de precios. El ancla cambiaria forma parte de este folclore
Durante la actual gestión, se ha ido pavimentando el camino para hacer posible levantar el cepo
Será el Gobierno quien decida esta medida, pero puede afirmarse que si el Congreso convalida con su aprobación y sanción los instrumentos propuestos, la oportunidad para eliminar el cepo estará dada
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Anulan la condena de Chocobar y ordenan hacer un nuevo juicio
Casación interpretó que hubo serias deficiencias en la fundamentación de la sentencia; beneplácito de Milei y de Patricia Bullrich
Gabriel Di Nicola
Luis Chocobar, en el despacho de la ministra Patricia Bullrich y con su abogado, Fernando Soto
Una sala de la Cámara de Casación le dio al expolicía Luis Chocobar la noticia que esperó por años: anuló su condena por haber abatido por la espalda a un ladrón que había dejado al borde de la muerte a un turista norteamericano en La Boca, a fines de 2017. Además, ordenó la realización de un nuevo juicio oral. Los camaristas Eugenio Sarrabayrouse y Horacio Días sostuvieron que la sentencia contenía un “serio déficit en la fundamentación” del fallo por el que Chocobar fue condenado a dos años de prisión por homicidio en exceso del cumplimiento del deber.
La resolución de Casación fue celebrada por el presidente Javier Milei, que la calificó como “un tiro para el lado de la justicia”. Lo mismo hizo la ministra Patricia Bullrich, que apoyó a Chocobar desde el momento del hecho.
Seis años y medio después del conmocionante hecho, tres años después de la sentencia, soplan aires de cambio para Luis Chocobar. La Cámara de Casación anuló ayer la condena a dos años de prisión en suspenso que había recibido el policía bonaerense por haber abatido a Juan Pablo Kukoc, un delincuente de 18 años que, junto con un cómplice adolescente, dejó al borde de la muerte a un turista norteamericano al que asaltaron en la entrada de Caminito, en La Boca. En el fallo se enfatizó el “déficit en la fundamentación” de los votos de los jueces del tribunal, por lo que se ordenó la realización de un nuevo juicio oral.
“Notición: la Sala II de la Casación Nacional anuló el juicio oral que le hicieron a Chocobar! Manda a hacer un nuevo juicio oral. Estoy leyendo el fallo ahora mismo. Ley y Orden!”, escribió en su cuenta de X el abogado Fernando Soto, defensor del policía y funcionario del Ministerio de Seguridad de la Nación, apenas se conoció la sentencia. Soto adelantó a que se opondrán a la realización de un nuevo debate.
El fallo del tribunal de alzada también fue celebrado por el presidente Javier Milei. “Un tiro para el lado de la justicia... Los uniformados son los buenos y los delincuentes son los malos. Aquí se termina con la doctrina zaffaroni [sic]. VIVA LA LIBERTAD CARAJO”, escribió el jefe del Estado en su perfil de X.
Lo mismo hizo la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quizás la primera en defenderlo públicamente después del hecho, el 8 de diciembre de 2017. Incluso patrocinó que fuera recibido en la Casa Rosada por el presidente Mauricio Macri.
“La doctrina Chocobar siempre fue, es y será el cumplimiento del deber de un buen policía: cuidar a los argentinos de bien. El Tribunal de Casación Penal evaluó que era un juicio mal hecho y una sentencia arbitraria. Llegó la justicia para Chocobar. Un fuerte abrazo, Luis”, posteó en X.
En un breve contacto con la nacion, Chocobar agradeció el apoyo de la ministra y afirmó: “Estoy satisfecho con el fallo que anuló la condena”.
En su resolución, a la que tuvo acceso este diario, los camaristas Eugenio Sarrabayrouse y Horacio Días sostuvieron: “La ausencia de la más elemental claridad en la argumentación de la sentencia fue algo evidente para las dos partes impugnantes [la defensa y la querella], quienes bajo expresiones como ‘vieron hechos distintos’, ‘oscilaciones’, ‘confusiones’, ‘zigzagueos’, remitieron a un denominador común, que es el déficit de motivación lógica en la sentencia judicial, del que a su vez se desprenden otro tipo de problemas, tales como la falta de mayorías en el fallo”.
Chocobar había sido condenado en mayo de 2021 por el Tribunal Oral de Menores N°2 porteño, que lo encontró culpable del delito de “homicidio agravado por el uso de arma de fuego cometido con exceso en el cumplimiento de un deber” y le impuso una pena de dos años de prisión en suspenso.
“Las autocontradicciones y déficits en la fundamentación de los tres jueces impiden conocer qué es lo que se representó Chocobar concretamente con relación al homicidio; si hubo un enjuiciamiento serio del riesgo que introdujo o si lo minimizó, a tal punto que no cabría formular una imputación dolosa”, sostuvieron los camaristas.
En el punto II de la parte resolutiva del fallo, los camaristas hicieron lugar, parcialmente, al “recurso de casación” presentado por la defensa de Chocobar. Anularon la condena y las pautas de conductas impuestas en la sentencia recurrida, apartaron al tribunal que estuvo a cargo del juicio y remitieron la causa a la Oficina Judicial de la Cámara de Casación para que “designe un tribunal oral en lo criminal y correccional a los efectos de que, previo reenvío, realice un nuevo juicio oral para juzgar el hecho imputado a Chocobar”.
“Celebramos la nulidad. Es lo que se debía hacer. El juicio fue un desastre, una vergüenza para la Justicia argentina. Está mal que lo vuelvan a juzgar, nadie puede ser juzgado dos veces por el mismo hecho. Vamos a pedir en la Corte Suprema la absolución”, dijo Soto a la nacion.
El fallo de Casación también tuvo repercusión en la querella. El abogado Pablo Rovatti, titular del Programa de Asistencia y Patrocinio Jurídico a Víctimas de Delitos de la Defensoría General de la Nación, que durante el juicio representó a Ivonne Kukoc, la madre del ladrón muerto, sostuvo: “Es importante que quede claro que la sentencia anula el fallo porque considera que es muy defectuoso en su argumentación, al punto de que resulta difícil reconstruir la posición de cada uno de los jueces del tribunal de menores y la posición del propio tribunal como órgano colegiado. Es difícil no coincidir en que la sentencia del tribunal de menores era por momentos algo confusa, pero a mi criterio la anulación es una consecuencia demasiado severa, ya que con cierto esfuerzo era posible reconstruir los aspectos centrales del caso en los votos de los jueces”.
Rovatti sostuvo a la nacion: “En pocas palabras, lo central es que los disparos finales se hicieron cuando Kukoc huía de espaldas, sin ser un peligro ya para nadie. Y esto es algo que se puede ver en un video y que, bien interpretada, la sentencia decía. Con eso, a mi entender, alcanzaba para que la Casación agravase la condena. En todo caso, la resolución nos lleva a la celebración de un nuevo juicio. Haremos todas las presentaciones necesarias para que ese juicio se haga rápido y tengamos pronto una nueva sentencia condenatoria”.
Una mañana trágica
El hecho ocurrió el 8 de diciembre de 2017. En ese momento, Chocobar, que ahora tiene 37 años, vivía en La Boca y cumplía funciones en la Policía Local de Avellaneda.
Aquella mañana, en Garibaldi y Olavarría, dos ladrones apuñalaron a Frank Joseph Wolek, un turista norteamericano que paseaba y sacaba fotos en Caminito. El filo le rozó el corazón. El policía escuchó gritos y, tras identificarse y dar la voz de alto, corrió tras los delincuentes que intentaban escapar con la cámara de fotos de la víctima.
Uno de los ladrones, que en el momento de los hechos era menor, logró huir. Chocobar alcanzó al otro y le disparó desde atrás. Kukoc fue alcanzado por dos proyectiles. El policía dijo que se había sentido amenazado por el delincuente, que estaba armado con un cuchillo.
“No tengo nada de héroe. Soy un ciudadano común que trató de hacer el bien. Intenté cuidar a una persona que estaba siendo lastimada”, dijo Chocobar a unos días la nacion antes de la condena que le impusieron los jueces Fernando Pisano, Jorge Ariel Apolo y Adolfo Calvete. Oportunamente renunció a la policía bonaerense y se recibió de enfermero. Ahora estudia Derecho.
En el juicio, que se hizo a puertas cerradas, no solo fue juzgado Chocobar. También estuvo sentado en el banquillo de los acusados el cómplice de Kukoc, cuya identidad se mantuvo en reserva porque en el momento de los hechos tenía 17 años y se lo juzgó como menor de edad. Fue condenado a la pena de nueve años de prisión.
Los jueces Pisano, Apolo y Calvete lo encontraron culpable del delito de robo calificado por el uso de armas en concurso real con homicidio calificado por haber sido cometido para facilitar los resultados del robo, en grado de tentativa.
En el fallo de ayer de la Cámara Nacional de Casación en lo Criminal y Correccional porteña se dejó firme la condena al cómplice de Kukoc al rechazar el recurso presentado por su defensa. La decisión de apartar al Tribunal Oral de Menores N°2 y ordenar un nuevo juicio alcanza solo a Chocobar.
“La ausencia de la más elemental claridad en la argumentación de la sentencia fue algo evidente para las dos partes impugnantes”
Una sala de la Cámara de Casación le dio al expolicía Luis Chocobar la noticia que esperó por años: anuló su condena por haber abatido por la espalda a un ladrón que había dejado al borde de la muerte a un turista norteamericano en La Boca, a fines de 2017. Además, ordenó la realización de un nuevo juicio oral. Los camaristas Eugenio Sarrabayrouse y Horacio Días sostuvieron que la sentencia contenía un “serio déficit en la fundamentación” del fallo por el que Chocobar fue condenado a dos años de prisión por homicidio en exceso del cumplimiento del deber.
La resolución de Casación fue celebrada por el presidente Javier Milei, que la calificó como “un tiro para el lado de la justicia”. Lo mismo hizo la ministra Patricia Bullrich, que apoyó a Chocobar desde el momento del hecho.
Seis años y medio después del conmocionante hecho, tres años después de la sentencia, soplan aires de cambio para Luis Chocobar. La Cámara de Casación anuló ayer la condena a dos años de prisión en suspenso que había recibido el policía bonaerense por haber abatido a Juan Pablo Kukoc, un delincuente de 18 años que, junto con un cómplice adolescente, dejó al borde de la muerte a un turista norteamericano al que asaltaron en la entrada de Caminito, en La Boca. En el fallo se enfatizó el “déficit en la fundamentación” de los votos de los jueces del tribunal, por lo que se ordenó la realización de un nuevo juicio oral.
“Notición: la Sala II de la Casación Nacional anuló el juicio oral que le hicieron a Chocobar! Manda a hacer un nuevo juicio oral. Estoy leyendo el fallo ahora mismo. Ley y Orden!”, escribió en su cuenta de X el abogado Fernando Soto, defensor del policía y funcionario del Ministerio de Seguridad de la Nación, apenas se conoció la sentencia. Soto adelantó a que se opondrán a la realización de un nuevo debate.
El fallo del tribunal de alzada también fue celebrado por el presidente Javier Milei. “Un tiro para el lado de la justicia... Los uniformados son los buenos y los delincuentes son los malos. Aquí se termina con la doctrina zaffaroni [sic]. VIVA LA LIBERTAD CARAJO”, escribió el jefe del Estado en su perfil de X.
Lo mismo hizo la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quizás la primera en defenderlo públicamente después del hecho, el 8 de diciembre de 2017. Incluso patrocinó que fuera recibido en la Casa Rosada por el presidente Mauricio Macri.
“La doctrina Chocobar siempre fue, es y será el cumplimiento del deber de un buen policía: cuidar a los argentinos de bien. El Tribunal de Casación Penal evaluó que era un juicio mal hecho y una sentencia arbitraria. Llegó la justicia para Chocobar. Un fuerte abrazo, Luis”, posteó en X.
En un breve contacto con la nacion, Chocobar agradeció el apoyo de la ministra y afirmó: “Estoy satisfecho con el fallo que anuló la condena”.
En su resolución, a la que tuvo acceso este diario, los camaristas Eugenio Sarrabayrouse y Horacio Días sostuvieron: “La ausencia de la más elemental claridad en la argumentación de la sentencia fue algo evidente para las dos partes impugnantes [la defensa y la querella], quienes bajo expresiones como ‘vieron hechos distintos’, ‘oscilaciones’, ‘confusiones’, ‘zigzagueos’, remitieron a un denominador común, que es el déficit de motivación lógica en la sentencia judicial, del que a su vez se desprenden otro tipo de problemas, tales como la falta de mayorías en el fallo”.
Chocobar había sido condenado en mayo de 2021 por el Tribunal Oral de Menores N°2 porteño, que lo encontró culpable del delito de “homicidio agravado por el uso de arma de fuego cometido con exceso en el cumplimiento de un deber” y le impuso una pena de dos años de prisión en suspenso.
“Las autocontradicciones y déficits en la fundamentación de los tres jueces impiden conocer qué es lo que se representó Chocobar concretamente con relación al homicidio; si hubo un enjuiciamiento serio del riesgo que introdujo o si lo minimizó, a tal punto que no cabría formular una imputación dolosa”, sostuvieron los camaristas.
En el punto II de la parte resolutiva del fallo, los camaristas hicieron lugar, parcialmente, al “recurso de casación” presentado por la defensa de Chocobar. Anularon la condena y las pautas de conductas impuestas en la sentencia recurrida, apartaron al tribunal que estuvo a cargo del juicio y remitieron la causa a la Oficina Judicial de la Cámara de Casación para que “designe un tribunal oral en lo criminal y correccional a los efectos de que, previo reenvío, realice un nuevo juicio oral para juzgar el hecho imputado a Chocobar”.
“Celebramos la nulidad. Es lo que se debía hacer. El juicio fue un desastre, una vergüenza para la Justicia argentina. Está mal que lo vuelvan a juzgar, nadie puede ser juzgado dos veces por el mismo hecho. Vamos a pedir en la Corte Suprema la absolución”, dijo Soto a la nacion.
El fallo de Casación también tuvo repercusión en la querella. El abogado Pablo Rovatti, titular del Programa de Asistencia y Patrocinio Jurídico a Víctimas de Delitos de la Defensoría General de la Nación, que durante el juicio representó a Ivonne Kukoc, la madre del ladrón muerto, sostuvo: “Es importante que quede claro que la sentencia anula el fallo porque considera que es muy defectuoso en su argumentación, al punto de que resulta difícil reconstruir la posición de cada uno de los jueces del tribunal de menores y la posición del propio tribunal como órgano colegiado. Es difícil no coincidir en que la sentencia del tribunal de menores era por momentos algo confusa, pero a mi criterio la anulación es una consecuencia demasiado severa, ya que con cierto esfuerzo era posible reconstruir los aspectos centrales del caso en los votos de los jueces”.
Rovatti sostuvo a la nacion: “En pocas palabras, lo central es que los disparos finales se hicieron cuando Kukoc huía de espaldas, sin ser un peligro ya para nadie. Y esto es algo que se puede ver en un video y que, bien interpretada, la sentencia decía. Con eso, a mi entender, alcanzaba para que la Casación agravase la condena. En todo caso, la resolución nos lleva a la celebración de un nuevo juicio. Haremos todas las presentaciones necesarias para que ese juicio se haga rápido y tengamos pronto una nueva sentencia condenatoria”.
Una mañana trágica
El hecho ocurrió el 8 de diciembre de 2017. En ese momento, Chocobar, que ahora tiene 37 años, vivía en La Boca y cumplía funciones en la Policía Local de Avellaneda.
Aquella mañana, en Garibaldi y Olavarría, dos ladrones apuñalaron a Frank Joseph Wolek, un turista norteamericano que paseaba y sacaba fotos en Caminito. El filo le rozó el corazón. El policía escuchó gritos y, tras identificarse y dar la voz de alto, corrió tras los delincuentes que intentaban escapar con la cámara de fotos de la víctima.
Uno de los ladrones, que en el momento de los hechos era menor, logró huir. Chocobar alcanzó al otro y le disparó desde atrás. Kukoc fue alcanzado por dos proyectiles. El policía dijo que se había sentido amenazado por el delincuente, que estaba armado con un cuchillo.
“No tengo nada de héroe. Soy un ciudadano común que trató de hacer el bien. Intenté cuidar a una persona que estaba siendo lastimada”, dijo Chocobar a unos días la nacion antes de la condena que le impusieron los jueces Fernando Pisano, Jorge Ariel Apolo y Adolfo Calvete. Oportunamente renunció a la policía bonaerense y se recibió de enfermero. Ahora estudia Derecho.
En el juicio, que se hizo a puertas cerradas, no solo fue juzgado Chocobar. También estuvo sentado en el banquillo de los acusados el cómplice de Kukoc, cuya identidad se mantuvo en reserva porque en el momento de los hechos tenía 17 años y se lo juzgó como menor de edad. Fue condenado a la pena de nueve años de prisión.
Los jueces Pisano, Apolo y Calvete lo encontraron culpable del delito de robo calificado por el uso de armas en concurso real con homicidio calificado por haber sido cometido para facilitar los resultados del robo, en grado de tentativa.
En el fallo de ayer de la Cámara Nacional de Casación en lo Criminal y Correccional porteña se dejó firme la condena al cómplice de Kukoc al rechazar el recurso presentado por su defensa. La decisión de apartar al Tribunal Oral de Menores N°2 y ordenar un nuevo juicio alcanza solo a Chocobar.
“La ausencia de la más elemental claridad en la argumentación de la sentencia fue algo evidente para las dos partes impugnantes”
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