miércoles, 8 de mayo de 2024

CLAVES AMERICANAS Y La ‘Novena sinfonía’ de Beethoven


Las protestas propalestinas
Andrés Oppenheimer
Es muy probable que las manifestaciones antiisraelíes que han sacudido a las principales universidades de los Estados Unidos tengan el efecto contrario al que esperaban sus protagonistas, y que perjudiquen a la causa palestina por hacerse eco de consignas abiertamente antisemitas.
Para muchos de quienes apoyamos la creación de un Estado palestino que reconozca a Israel y dé garantías de que no lo atacará –algo que en el mundo diplomático se conoce como una “solución de dos Estados”– resulta difícil simpatizar con manifestantes que están usando eslóganes antisemitas, aplauden o toleran el terrorismo y suprimen el derecho de otros estudiantes a asistir a sus clases.
Más de dos mil estudiantes ya han sido arrestados en la Universidad de Columbia en Nueva York y en otras universidades de todo el país, en muchos casos por ocupar edificios o bloquear clases.
Eso no les está generando mucho apoyo en la opinión pública estadounidense. Por el contrario, una nueva encuesta de Harvard-Harris muestra que el 80 por ciento de los votantes dicen que apoyan a Israel en la guerra en Gaza, mientras que el 20 por ciento dice que apoyan a Hamas, el grupo terrorista que inició la guerra con su ataque del 7 de octubre contra Israel.
El apoyo a Israel subió levemente desde que se hizo la misma encuesta un mes antes, cuando el 79 por ciento dijo que apoyaban a Israel.
Y contrariamente a la especulación de que las manifestaciones antiisraelíes podrían restarle mucho apoyo juvenil al presidente Joe Biden en las elecciones de noviembre, la nueva encuesta HarvardHarris reveló que la guerra entre Israel y Hamas ocupa el puesto 15 entre las principales preocupaciones de los jóvenes, muy por debajo de la inflación y el cambio climático.
No me sorprendería que el apoyo a Israel crezca, o al menos no dismiciviles, nuya, tras estas manifestaciones.
En primer lugar, los manifestantes habrían sido mucho más efectivos si hubieran pedido un alto el fuego en Gaza y al mismo tiempo exigido la liberación de los aproximadamente 130 rehenes israelíes que permanecen en Gaza. Pero su silencio sobre los crímenes de Hamashacequemuchoslosesténviendo como cómplices del terrorismo.
Además, los manifestantes habrían sido mucho más creíbles si, además de criticar a Israel por lo que los funcionarios del gobierno de Hamas dicen que son más de 34.000 muertes en Gaza, también hubieran denunciado el ataque terrorista de Hamas que inició esta guerra. Recordemos que Hamas invadió a Israel el 7 de octubre y mató a más de 1200 incluidos más de 200 jóvenes desarmados que asistían a un concierto.
En segundo lugar, los manifestantes habrían sido mucho más efectivos si hubieran pedido la creación de un Estado palestino que viva pacíficamente junto a Israel, en lugar de apoyar la eliminación de Israel.
En cambio, mostraron carteles que decían “Del río al mar”, un eslogan que propone la eliminación de Israel. En tercer lugar, los estudiantes habrían obtenido más apoyo si hubieran centrado sus críticas en el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, en lugar de protestar contra el “sionismo”.
No hay nada malo en protestar contra el actual gobierno de Israel, o contra cualquier otro. Pero protestar contra el “sionismo” es negar el derecho de Israel a existir. El antisionismo es antisemitismo, porque les niega a los judíos el derecho a tener su propio Estado, como lo tienen otros grupos religiosos.
¿Por qué los manifestantes aceptan que 27 países se autodefinan como Estados musulmanes y le niegan a Israel el derecho a definirse como un Estado judío?
Finalmente, la afirmación de los manifestantes de que Israel está llevando a cabo un “genocidio” tampoco les gana muchas simpatías, porque es una falsedad. La definición de un genocidio es la aniquilación deliberada y sistemática de un grupo étnico o religioso.
Israel dice que busca eliminar al grupo terrorista Hamas, que se esconde en escuelas y hospitales, y no la aniquilación del pueblo palestino. De hecho, la población palestina se ha multiplicado varias veces en las últimas décadas.
En suma, si los manifestantes hubieran condenado tanto el terrorismo de Hamas como la respuesta militar de Israel, habrían sido más creíbles. Pero al adoptar consignas antisemitas como el “antisionismo”, las primeras encuestas sugieren que es probable que les haya salido el tiro por la culata.

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200 años de un himno universal
Rodrigo Miguel Autor de Beethoven, música y revolución


Hoy se cumplen 200 años del estreno de la obra más maravillosa de todos los tiempos. La Novena Sinfonía de Beethoven veía la luz luego de siete años de composición, aunque el proceso y la idea nacieron varios años antes. Al principio se especuló con presentar la obra fuera de Viena, pero la presión de amigos y mecenas del genial músico hizo que la obra finalmente saliera a la luz el día 7 de mayo de 1824 en el Teatro de la Corte de Viena, o Kärntnertor, con más de 2000 personas presentes.
Creer que la sordera fue el único escollo que se le presentó a Beethoven para componer esta obra sería un grave error. Además de su conocida enfermedad, que lo acompañó gran parte de su vida privándolo de su sentido más necesario para su profesión, tuvo que sortear una infancia difícil con un padre alcohólico y abusivo. La muerte de su madre a temprana edad hizo que se tuviera que hacer cargo de sus dos hermanos. Las penurias económicas, los fracasos amorosos y la siempre marcada tensión que mantenía con la nobleza en general tampoco hicieron que su camino fuera más llevadero.
Pero si algo tenemos que reconocer de Beethoven, además de su inconmensurable talento, es su enorme capacidad de sobreponerse a situaciones adversas, levantarse del barro por sus propios medios y componer obras maravillosas que, como la Novena Sinfonía, perduran hasta nuestros días y seguramente lo hagan para siempre. Su resiliencia le permitió no darse por vencido y dotar a la música de una originalidad y emotividad nunca antes conocidas.
A pesar de todas estas situaciones, la mayor pelea del músico fue contra los mandatos preestablecidos en cuestiones referidas a la composición musical. La originalidad de Beethoven irrumpió de forma temprana, peleándose con los maestros que tuvo, de la calidad de Joseph Haydn o Antonio Salieri. Ya en sus primeras composiciones mostró no estar demasiado dispuesto a respetar todas las reglas de juego, y darle a la emoción un rol cada vez mayor en las composiciones.
Para la sorpresa de los melómanos de la época, hizo casi todo lo que tuvo a su alcance para romper las reglas de la época: no tenía problema alguno en modificar las estructuras de tempo clásicas, jugaba con fuertes cambios de ritmo, incorporaba instrumentos no tradicionales, compuso obras de una duración excesiva para la época. La Novena dura aproximadamente 70 minutos (lo cual era impensado en ese momento), incorpora percusión y agrega un coro nunca antes utilizado en composiciones sinfónicas, para darle más emotividad a la obra.
Hay que decir que, como él mismo afirmaba, Beethoven amó la libertad sobre todas las cosas. Durante toda su vida se abrazó a los ideales de la Ilustración, el republicanismo, la igualdad entre los hombres y el humanismo. Su estrecho vínculo con la nobleza no lo convirtió en parte de ella, sino que, por el contrario, siempre le demandó condiciones impensadas en esa época. Porque algo que distinguió a este músico con respecto a los anteriores es que trabajó incansablemente por mantener su independencia.
En el momento de su muerte, Beethoven ya se había convertido en la primera “estrella musical” de nuestra historia. Reconocido por todos, circulaba mal vestido y andrajoso por las calles de Viena como un verdadero rockstar. A su entierro, en el cementerio de Währing, casi tres años después del estreno de la Novena, se estima que asistieron cerca de 20.000 personas, y también se sabe que Franz Schubert fue uno de los músicos portadores del féretro.
El cumpleaños número 200 años de la Novena es una gran excusa para reflexionar sobre el poder de la música, la búsqueda honesta e incansable de una clave emotiva que sea inspiradora de muchísimas generaciones. De melodías que nos unan, que nos inviten a la paz, a la alegría y a la hermandad entre las naciones

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/INDECQUETRABAJA

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