Las Taser pierden terreno frente a otro sistema de armas no letales que empieza a ser el preferido de fuerzas policiales
Las primeras 1000 pistolas y carabinas Byrna serán portadas por agentes de la Policía de Seguridad Aeroportuaria
Daniel Gallo
Los rifles tácticos Byrna llevan un cargador de 19 proyectiles cinéticos o con componentes químicos..PSADurante más de una década se generó una polémica alrededor de las pistolas de descarga eléctrica Taser, que incluyó fallos judiciales en contra y a favor, finalmente, de su uso por parte de las fuerzas de seguridad como escalón previo a la utilización de un arma de fuego para neutralizar una amenaza. El año pasado se habilitó la portación a la Policía de la Ciudad y en octubre fue empleada por primera vez para reducir a un hombre que portaba un cuchillo en Palermo. Desde entonces no hubo denuncias sobre aplicaciones indebidas, que era la preocupación que sostenían los opositores a las Taser. Pero ahora ese debate parece quedar definitivamente atrás por la irrupción de otras arma no letal que gana espacio entre las policías argentinas: el Ministerio de Seguridad de la Nación anunció la incorporación de 1000 pistolas cinéticas Byrna.
Esas armas emplean un sistema de aire comprimido para disparar proyectiles calibre .68 que usan la fuerza cinética para dejar fuera de combate a un agresor dentro de un radio de 18 metros. Los cartuchos tienen la opción de portar compuestos químicos -lacrimógenos o irritantes- para dotar de alternativas a las fuerzas de seguridad antes de subir la escala de respuesta al disparo de armas de fuego.
El sistema de armas no letales Byrna será usado por la PSA..Ministerio de SeguridadEl uso de gas pimienta para incapacitar en forma momentánea a un agresor y, de esa manera, obtener una ventaja táctica para controlar una situación de riesgo es una de las diferencias con relación a las Taser, que disparan dardos guiados por cable que durante cinco segundos generan una descarga eléctrica de 400 volts y bajo amperaje con la capacidad de inmovilizar durante uno o dos minutos el cuerpo del potencial atacante.
Capacidad de respuesta
En principio, el millar de armas Byrna adquirido por el Ministerio de Seguridad de la Nación serán portadas por agentes de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), tal como lo expuso la ministra Patricia Bullrich al presentar anteayer la incorporación de esa herramienta a la capacidad de respuesta de la fuerza que tienen como misión primaria la protección de las terminales aéreas.
“La PSA trabaja en los aeropuertos que en general son lugares con gran concentración de gente, donde puede haber momentos de tensión por diversos motivos y necesitamos que haya menos armas letales y más armas no letales. Por eso la PSA, a través de su director nacional y la plana mayor, incorporó estos dispositivos que los oficiales llevan adelante, a la vista de la gente, junto a algo muy importante como una body-cam, es decir, una cámara que filma todo el procedimiento. Comenzaremos a dotar las unidades en los aeropuertos de mayor tránsito donde podrán tener un instrumento para defender a la ciudadanía, defender a los pasajeros y también a los empleados de las aerolíneas que muchísimas veces son agredidos por personas de actitudes violentas”, dijo Bullrich, según se informó en un comunicado de prensa.
Esas armas cinéticas tienen una versión de pistola y otra de rifle táctico y, según los especialistas de los grupos especiales de la PSA, las opciones de uso son múltiples. Por un lado podrían ser empleadas dentro de un avión por efectivos encubiertos que actúen frente a un intento de irrupción en la cabina de pilotos o, incluso, frente a pasajeros nerviosos que pongan en riesgo a la tripulación; otra opción es el control de alguna persona cuyas actitudes resulten una amenaza para quienes se encuentran en el hall de un aeropuerto, y también una opción para la dispersión de manifestaciones.
En ese último caso, el protocolo de uso llevaría a los uniformados a disparar hacia el suelo para que el estallido de la munición libere en las cercanías de la protesta una densa nube de gas pimienta; una utilización similar a la actual de lanzamiento de gas lacrimógeno para desalojar algún sector.
La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, al presentar las armas no letales que se incorporarán a las fuerzas federales..Ministerio de SeguridadLas armas Byrna fueron diseñadas por una compañía norteamericana, que en nuestro país se asoció con la firma argentina Bersa para el ensamblado y comercialización en nuestro país. Uno de los primeros en dotar de esas armas a las fuerzas locales fue el municipio de Lanús, que en abril del año pasado decidió que sus equipos de Seguridad Ciudadana y la Patrulla de Reacción Rápida -formados por policías bonaerenses y agentes municipales- cuenten en su armamento individual con la alternativa del uso de esas armas de incapacitación momentánea. El secretario de Seguridad de ese distrito y por entonces intendente interino era Diego Kravetz, ahora secretario de Seguridad porteño y jefe de la Policía de la Ciudad, que avanza en la idea de sumar esas armas a la fuerza porteña para que convivan, en mayor número, con las Taser.
Chubut y Jujuy, en tanto, también están en negociaciones para la comprar de esos sistemas de armas no letales, pero la provincia que más avanzó en este campo es Córdoba, donde ya están en uso, al menos, 5000 unidades Byrna. El gobierno cordobés informó que en el primer trimestre de este año se usaron esas armas en 150 operativos que derivaron en el arresto de 239 personas. La mayoría de esas intervenciones fueron motivadas por contravenciones violencia callejera e intrafamiliar.
El Ministerio de Seguridad de la Nación, en tanto, avanzará en etapas progresivas con la incorporación de esas armas.
“Decidimos comprar estos dispositivos porque se hacen en el país. Un problema serio que tienen las armas importadas es conseguir las municiones. Byrna es una marca extranjera que tiene un acuerdo y produce en una fábrica de armas nacionales”, aseguró Bullrich.

La versión de pistola tiene capacidad para cinco proyectiles, mientras que la carabina táctica tiene un cargador estándar para 19 municiones y un modelo ampliado que almacena 200 balines calibre .68, que entrega a la policía la capacidad de saturar áreas con gas pimienta.
Al presentar estas armas en el Instituto de Seguridad Aeroportuaria, ubicado en Ezeiza, la ministra Bullrich hizo referencia a casos emblemáticos que hubiesen tenido tal vez otra resolución en caso de haberse contado con sistemas de armas no letales. Mencionó la persecución realizada por el policía bonaerense Luis Chocobar en La Boca, el 8 de diciembre de 2017, cuando se lanzó tras el delincuente que había apuñalado al turista norteamericano Frank Joseph Wolek. El agente, que estaba fuera de servicio, abatió al ladrón, pero su caso fue considerado un homicidio en exceso en el cumplimiento del deber y se dictó una condena en suspenso de dos años de prisión. El agresor se escapaba con un cuchillo en la mano, pero Chocobar tenía solo su pistola 9mm para detenerlo.
La pistola Byrna tiene un cargador para cinco proyectiles calibre .68...Ministerio de SeguridadTambién señaló el episodio en el que el cantante Chano Charpentier, alterado y con una cuchilla en la mano, tuvo que se contenido mediante un disparo de arma de fuego y también el ataque en Palermo de un hombre bajo tratamiento psiquiátrico que provocó la muerte del policía federal Juan Pablo Roldán.
“La tecnología es una gran aliada para estos casos, pero también es imperativo contar con normas claras que permitan utilizarla, siempre dentro del marco de la ley. Es hora de terminar con el garantismo trucho, porque asesina”, comentó la ministra Bullrich.
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La economista, experta en temas financieros, sostuvo que la Argentina necesita tomar una senda de crecimiento de mediano y largo plazo y evitar la mirada cortopleacista; su visión sobre lo que se debate en el Congreso
Sofía Diamante
Maria Laura Tramezzani: "Se necesitan reformas estructurales, que son las que pareciera que empezamos a ver con la media sanción en Diputados de un paquete de leyes"Estudió Economía en la UCA y Sistemas en el ITBA; fue CEO de 1784, una compañía de fondos mutuos de BankBoston, y Head de Research en la misma institución; fue CEO de Consultatio Asset Management y se desempeñó como Directora Ejecutiva de J.P. Morgan; es socia fundadora de Action Advisory Group.
María Laura Tramezzani ingresó al mundo financiero cuando todavía las mujeres no abundaban en las mesas de dinero. Se recibió de licenciada en Sistemas, en el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) y de licenciada en Economía, en la Universidad Católica Argentina (UCA). Comenzó su carrera en BankBoston y a los pocos años la eligieron CEO de 1784, la primera compañía de fondos mutuos del país.
“En la Argentina no había fondos comunes de inversión, los trajimos nosotros con BankBoston, porque queríamos darle a los clientes la posibilidad de ahorrar como se ahorra en el mundo desarrollado. Lo hicimos también contra viento y marea del sistema financiero, porque este negocio es de comisiones, mientras que el negocio de los bancos es express: hacen la diferencia entre lo que se toma como depósitos y lo que se le paga al cliente”, dice la economista.
Recientemente publicó el libro Todo valió la pena, en el que cuenta su experiencia al frente de la compañía durante la crisis de 2001. “Auge y caída de los fondos comunes de inversión contados por una de sus principales protagonistas”, dice la presentación del escrito.
Tramezzani continuó luego su carrera como CEO de Consultatio Asset Management. Estuvo nueve años como directora ejecutiva de J.P. Morgan, en el área de Wealth Management, con responsabilidades en la Argentina, Uruguay y Chile, y luego fundó Action Advisory Group, una empresa de asesoramiento financiero dedicada a clientes de alto patrimonio.
–¿Cómo ve la situación económica de la Argentina?
–Las medidas que se han tomado hasta el momento desde la asunción del actual presidente son condición necesaria para tener un país que funcione, pero no son suficientes. Hasta el momento se tomaron medidas necesarias para normalizar la economía y lograr estabilizarla. Venimos de una situación de crisis fenomenal; llegamos al borde del precipicio, casi tambaleando. El Gobierno estabilizó y empezó a pararse firme. Eso es lo que en términos macro está significando ir al corazón del problema, que es el motivo por el cual hace 80 años que la Argentina entró y nunca terminó de salir de un proceso de decadencia continua. El motivo final de esto es el déficit público y un Estado quebrado. Para resolver este tema hay que sanear las cuentas públicas. Todo el resto, sino, es un parche sobre otro parche. Es muy positivo que hayan ido al corazón del problema con un diagnóstico realmente muy certero de la situación. Una vez que se resuelva esto tendrán que darse otro tipo de condiciones suficientes para que esto pueda realmente cambiar. Con solo estabilizar las cuentas públicas un país no crece. Al final del día hay que lograr poner a la Argentina nuevamente en una senda de crecimiento de mediano y largo plazo; no en una senda de crecimiento que funcione sobre la base de expectativas de corto, que es lo que hoy está pasando cuando vemos el mercado financiero. Este mercado funciona con expectativas, pero para construir una línea de tendencia y tener activos financieros donde uno compra para su jubilación, en vez de para especular, se necesita que el país esté funcionando en una tendencia positiva de largo plazo. Para eso se necesitan reformas estructurales, que son las que pareciera que empezamos a ver con la media sanción en Diputados del paquete de leyes.
–Usted trabajó en otros países de la región. ¿Por qué esas economías lograron tener un mercado de créditos, algo que tanto falta en la Argentina?
–Para tener crédito hay que tener moneda. Te presto dinero para que me devuelvas dinero. Si eso que te presto se licúa en el camino y lo que te devuelvo no es lo mismo que te presté, esa relación entre el tomador de crédito y quien otorga el dinero no puede existir. No hay moneda porque te la corroe la inflación, y eso sucede porque estamos en un país donde quien está comiendo y destruyendo esa moneda es el propio Estado. Otra vez volvemos al corazón del problema: si sanamos las cuentas públicas está la posibilidad de reconstruir la moneda y empiezan los negocios que se generan con esa estabilidad. Dos grandes negocios se generan con la moneda: el crédito y las inversiones de mediano y largo plazo.
Maria Laura Tramezzani: "Con solo estabilizar las cuentas públicas un país no crece"–Eso lleva tiempo, ¿se puede lograr un atajo con la dolarización o no es recomendable?
–Los atajos se pueden lograr, obviamente que sí. La dolarización tiene un montón de implicancias de las cuales ya se han conversado un montón. Tiene implicancias en términos de contratos, de temas operativos. Está bueno en el sentido de que atas al Estado de pies y manos para poder realizar emisión monetaria. Es como si a una persona que tiene problemas de obesidad se le cose la boca. No puede comer más y va a adelgazar, pero, además, en alguna de esas tiene algún otro problema. Está bueno, es cierto, pero tiene algunas implicancias. Por eso no existen en el mundo prácticamente esquemas de convertibilidad, pero también porque existen estados muy conscientes de que no se puede emitir sin fin.
–Hay algunos bancos que empezaron a lanzar créditos hipotecarios UVA. ¿Es buena alternativa o todavía es muy apresurado, teniendo en cuenta que hay controles de cambio en la Argentina?
–Sí, pero el tema del UVA iría contra pesos. En realidad, el análisis que cualquier persona tomadora de crédito hace es: ¿lo voy a poder pagar? Para poder pagarlo, como está indexado con inflación, hay que tener mínimamente asegurado que los ingresos se indexen. Así vas a tener ingresos relativamente asegurados. Y si no tenés otra forma de financiarte para poder acceder a la vivienda, si no hay otra cosa mejor, entonces, ante la nada, es bueno.
–¿En qué momento el dinamismo de la economía real empieza a converger al optimismo del mercado financiero?
–Siempre los mercados se anticipan. Esa es una regla de oro del mercado, porque funciona en principio sobre la base de expectativas. Y las expectativas lo que están diciendo es que hay, entre comillas, una muy buena esperanza de cara a la Argentina. Si esas expectativas no se traducen en realidades cambian rápidamente y los mercados se dan vuelta. Las expectativas de los países de un mercado de frontera, como es la Argentina son híper volátiles, porque ni siquiera es un mercado subdesarrollado, es una economía de lo más riesgosa en el mundo. En los países así se puede ganar muchísimo dinero y perder también muchísimo. En este momento se está en la parte de la curva ascendente, porque las expectativas son positivas y porque venimos del subsuelo. Estas expectativas empiezan a transformarse, en realidad lo que llamamos los fundamentals, cuando los números empiezan a cerrar, cuando la tasa de inflación cae realmente muy abruptamente, cuando los números fiscales cierran por todos lados, están bien prolijitos, cuando se va en un camino de cuidar el no endeudamiento del Estado. Con las reformas estructurales, las expectativas de mediano plazo empiezan a cambiar. Ahí se puede sostener esta suba de mercados, que ahora está tremendamente explicado por un cambio de expectativas muy drásticas. Por el otro lado, hay que tener un camino en paralelo de la economía real, que todavía no está, para que empiece a mostrar las expectativas en números. En última instancia, también debe traducirse en la mejora de la calidad de vida de la población. Cuando se empieza a ver que estos caminos confluyen, el de los números fiscales, el de los mercados y el de la actividad económica junto con la calidad de vida de la población, ahí se empieza a cambiar el estilo de país para pasar a una senda de crecimiento donde todos sus agentes económicos se benefician.
Maria Laura Tramezzani: "Nadie invierte en algo en donde después no se puede llevar la plata; hoy está el dinero muy golondrina"– ¿Qué similitudes ve con la década de los 90?
–En los dos casos se aplicó una política de shock. En los 90 hubo un shock tremendo por la convertibilidad. Se le cambió la expectativa a la gente, porque se dijo que la moneda iba a estar atada al dólar; no hubo más inflación, no hubo más déficit público, porque no se podía hacer política monetaria. Lo similar a hoy es que también dijeron que no hay más déficit, no porque está la convertibilidad, sino porque no emiten más. Las reformas estructurales que se hicieron durante la década del 90 fueron las privatizaciones. Hoy está la posibilidad de privatizaciones, pero además se proponen cambios en materia jubilatoria, para no generar déficit y caída de subsidios. Otra vez se está atacando al corazón del problema. En los 90 esto duró un tiempo, se privatizó, pero el problema fue que empezaron a generar déficit con convertibilidad y se endeudaron cuando había que ver cómo se financiaba. Ahora estamos todavía en los albores de todo esto. Están diciendo que no van a tener déficit público, que es ir más lejos que decir que no habrá emisión monetaria. Si esto es real, habrá un país que tiene todas las condiciones para ponerse a crecer. Para eso también es necesario atraer la inversión, que haya aumento de la productividad y que crezcan los salarios reales.
–Cuando habla con inversores del exterior, ¿qué le preguntan del país?
–Todavía está todo muy a la expectativa. Lo que hay por ahora es el flujo financiero, que es siempre el más mercenario, el que entra y sale rápidamente, y es muy vivaz, muy hábil. Entra y así como llega se va. Lo que se va a necesitar son inversiones en el sector real, y para eso se necesita poder repatriar dividendos, porque nadie va a traer dinero para no poder llevarse sus utilidades. Eso es muy sencillo. Nadie invierte en algo en donde después no se puede llevar la plata. Hoy está el dinero muy golondrina.
–¿Cómo surgió escribir el libro Todo valió la pena?
–El libro fue una catarsis, un duelo que hice en 2003, como cierre de un negocio que había sido una cosa increíble, que nació de la nada y llegó a administrar US$2000 millones de 100.0000 argentinos, que ahorraban bajo el modelo de fondos comunes de inversión. El negocio murió en la nada como una empresa quebrada con sus pobres inversores, sin nada de todo lo que habían invertido. Esa fue la crisis del 90. Esa empresa había sido construida con mística. Eso es uno de los grandes mensajes que me gustaría que se tome de este libro. Para que las empresas sean grandes y que su personal se comprometa y te acompañe en las buenas y en las malas hay que generar mística, porque nadie da su vida solo por dinero, la da por un ideal más alto. Este libro quiere ser un mensaje para la población joven, para decir que se puede, que a pesar de todos los golpes, de todo lo que te puede pasar en la vida, cuando vos realmente querés y le pones mucho entusiasmo a lo que hacés, se logran cosas extraordinarias. La empresa tenía equipos altísimamente motivados. Teníamos 150 personas pensando en hacer una empresa mejor
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
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