jueves, 16 de mayo de 2024

POSTERGACIÓN Y VILLARRUEL


El oficialismo, obligado a postergar otra vez los proyectos
Las negociaciones entre el Gobierno y la oposición dialoguista en el Senado avanzan con lentitud; no hay definición sobre los cambios
Gustavo YbarraEl jefe del bloque oficialista del Senado, Ezequiel Atauche, discute con Juliana Di Tullio
Mientras el Gobierno lleva adelante negociaciones que avanzan a paso lento, el oficialismo se vio obligado a correr la meta y resignarse a que, al menos hasta mañana, no tendrá los dictámenes de comisión de la Ley Bases y la reforma fiscal, al no reunir todavía los votos para la aprobación de las iniciativas en el recinto del Senado. Aun aceptando que sufrirán cambios y deberán volver en revisión a Diputados.
Según pudo saber la nacion, el nuevo cronograma mantiene la fecha del 23 de mayo para que la Cámara alta apruebe los proyectos en el recinto. Pero incluso este objetivo parece de difícil cumplimiento: recién ayer a la tarde los negociadores del oficialismo comenzaron a recolectar los artículos que necesitarían cambiar para conseguir los votos.
Ala lentitud del proceso se su man preocupaciones en el oficialismo y en los bloques dispuestos a colaborar con el avance de los proyectos en torno a la multiplicidad de negociadores del Gobierno y al volumen de modificaciones pedidas.
Hay más luces de alarma. En el oficialismo cayó mal haberse enterado por los diarios de que el ministro del Interior, Guillermo Francos, se reunió el viernes con el senador Martín Lousteau (UCR-Capital).
Hay versiones que hablan de que el Senado podría sesionar en la última semana de mayo. Estos rumores van en línea con las declaraciones del ministro del Interior y del propio presidente Javier Milei, quienes supeditaron la firma del Pacto de Mayo a la sanción de la Ley Bases y admitieron que el acto podría postergarse para junio o julio.
Las negociaciones entre la Casa Rosada y la oposición dialoguista marchan a ritmo cansino. Recién en las últimas horas los representantes del Gobierno, el vicejefe de Gabinete, José Rolandi, y la secretaria de Planeamiento Estratégico Normativo de la Presidencia, María Ibarzábal Murphy, comenzaron a recolectar las objeciones planteadas por los bloques y legisladores.
No son los únicos interlocutores del Poder Ejecutivo que trajinan la Cámara alta, a la caza de votos. El asesor presidencial Santiago Caputo mantuvo contactos con varios senadores para tratar de convencerlos de apoyar las iniciativas.
El bloque radical definió ayer las propuestas de cambio a la Ley Bases y a la reforma impositiva, que incluyen pedidos de modificaciones al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), el blanqueo impositivo, Ganancias, monotributo social y la eliminación de la moratoria previsional.
El tema Ganancias es otro frente abierto y con riesgo de convertirse en un duro fracaso para el Gobierno. Con las provincias pat agónicas rebeladas por el impacto de la medida en los salarios de los trabajadores petroleros, la restitución del impuestovotos dispuestos a rechazar lo, cifra que se acerca a los dos tercios, una mayoría agravada que difícilmente pueda conseguir el oficialismo para revertir la eliminación del artículo cuando vuelva a Diputados.
Tal vez la definición más importante del encuentro fue la ratificación del bloque radical de que su intención es ayudar a que el Gobierno alcance la aprobación de la ley.
Un primer paso en la unificación de la oposición dialoguista, además de la reunión radical, tuvo como escenario el comedor del Senado, que reunió en una mesa a Lousteau, Guadalupe Tagliaferriy los pero nis tasa ntiki ch nerist as Juan Carlos Romero (Cambio Federal-Salta) y Carlos Espínola (Unidad Federal-Corrientes). Salvo el correntino, los otros tres legisladores integran las comisiones en las que se discuten los proyectos. La idea de este grupo es definir “un núcleo duro” de modificaciones a las que debería atender el Poder Ejecutivo.
El Gobierno se llevó también las propuestas de modificaciones de Edgardo Kueider (Unidad Federal) durante una reunión que el senador mantuvo en su despacho con Ibarzábal Murphy. El peronista entrerriano preside la Comisión de Asuntos Constitucionales, que participa del debate, y ya le hizo saber al oficialismo que no pondrá palos en la rueda, pero que no está dispuesto a firmar dictamen, ni a votar los proyectos tal cual salieron de la Cámara baja.

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Con el apartamiento de Villarruel y la suma de negociadores, se complican los acuerdos
La vicepresidenta no participa de la búsqueda de entendimientos por las leyes económicas
Delfina Celichini Victoria Villarruel vicepresidenta
La discusión de la Ley Bases y el paquete fiscal en el Senado no está exenta de roces internos. Mientras continúa la exposición de invitados en las comisiones, el oficialismo negocia entre bambalinas los acuerdos para dictaminar los proyectos de Javier Milei. En esta tarea, no obstante, no participa Victoria Villarruel, corrida de la mesa chica del Presidente y ahora hasta de su propio rol como titular del cuerpo. Esta situación expone las fracturas dentro del gabinete libertario y complejiza el diálogo con la oposición ante la falta de un único canal con la Casa Rosada.
“Si no le dan juego a Victoria esto no sale”, consideró en diálogo con una referente parlamentaria. nacion Apenas desembarcó en el Senado, la vicepresidenta tejió los lazos que le permitieron agrupar a todos los espacios no kirchneristas en una mayoría circunstancial y, con ello, despojar del poder de veto a Unión por la Patria (UP). Esto le valió el respeto de los bloques dialoguistas.
Por eso, en este nuevo desafío oficialista, los senadores que podrían acompañar las iniciativas del Ejecutivo miran con asombro la estrategia del Gobierno, carente de un único interlocutor que ordene la negociación. El vicejefe de Gabinete, José Rolandi, es uno de los que se pusieron al hombro el diálogo con los legisladores. Hace equipo con María Ibarzábal Murphy, secretaria de Planeamiento Estratégico. Ambos pasearon en los últimos días por los despachos de algunos de los senadores.
El rol del ministro del Interior, Guillermo Francos, está anclado en el diálogo con los gobernadores que cuentan con terminales concretas en la Cámara alta. Sin embargo, el último viernes se reunió con el radical Martín Lousteau con el objetivo de limar asperezas. Participó también Lule Menem, cercano a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. En menor medida, el jujeño Ezequiel Atauche, jefe de bloque de La Libertad Avanza (LLA), también participa de las conversaciones con senadores opositores. Según pudo saber la nacion, en los últimos días se sumó a la caza de votos el cuidador del relato oficial, Santiago Caputo, quien emerge cuando se espesa el diálogo político y corren riesgo los objetivos del Gobierno.
Esta dispersión de voces desorienta a los legisladores y genera roces intrabloques. De hecho, la cumbre con Lousteau erosionó las terminales entre el oficialismo y la dirigencia radical, que leyó la reunión como un desaire a los leales. Desdibujó, además, el rol del correntino Eduardo “Peteco” Vischi, jefe del espacio en el Senado. “Desordenan lo ya ordenado”, sintetizó un correligionario.
El estrecho margen de juego político que la Casa Rosada le dejó a Villarruel es compensado por la figura del secretario Parlamentario, Agustín Giustinian. Con diálogo directo con la vicepresidenta, es quien intercede frente a los emisarios que envía el Poder Ejecutivo. En la tarde de ayer, se congregaron en su despacho Rolandi y Atauche. Su rol es determinante: asiste y asesora a la titular de la Cámara en el recinto.
Lo cierto es que los roces entre Villarruel y la mesa chica del Presidente ya acumulan varios capítulos. El último evento que profundizó el desgaste fue la publicación del Mapa del Estado, donde la figura de la vicepresidenta no se incluyó. La hermana presidencial, en cambio, figura en el mismo nivel que Milei, aunque con una foto más chica. La secretaria general de la Presidencia es marcada por la dirigencia libertaria como la pieza fundamental de la tensión con Villarruel, a quien le desconfía el tener vuelo propio.
A pesar de la tirantez, Villarruel exhibe fortaleza. En el inicio del debate por la Ley Bases y el paquete fiscal, pasó a saludar a los senadores por el plenario de comisiones y expuso la buena sintonía que mantiene con todos los espacios políticos. La misma actitud tuvo con el jefe de Gabinete, Nicolás Posse, que mañana informará al pleno sobre el curso de la administración. La semana pasada, la vicepresidenta tuvo una charla reservada con el funcionario en el comedor del Senado.
Según trascendió, conversaron sobre los plazos del tratamiento de la Ley Bases y el paquete fiscal. Tras el almuerzo, Villarruel llevó a Posse a conocer el recinto, donde deberá presentar su primer informe de gestión, y luego pasaron por los salones Eva Perón y Azul, donde se instalará la comitiva que acompañe al jefe de Gabinete. “Fue a reconocer el escenario”, deslizó una fuente gubernamental.

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