jueves, 16 de mayo de 2024

COSTO DE VIDA Y EL ESCENARIO




Se profundiza la baja de la inflación: 8,8% en abril y un 65% en lo que va del año
Lo que más impactó fueron las tarifas; el BCRA volvió a recortar la tasa de interés
Francisco Jueguen
Las consultoras estiman que la inflación de mayo seguirá la tendencia a la baja
Tal como preveía el mercado, la inflación de abril volvió a mostrar una desaceleración –la cuarta consecutiva– y marcó un 8,8%. Así, volvió a ser de un dígito después de seis meses (desde octubre de 2023). En lo que va del año, la suba de precios acumuló un 65%, mientras que en doce meses suma 289,4%.
Los expertos destacaron el fuerte descenso de la inflación núcleo –no contempla precios regulados ni estacionales–, que pasó de 9,5% a 6,3% entre marzo y abril. La tendencia a la baja se extendería a mayo, dado que el Gobierno postergó aumentos de tarifas y en combustibles. Además, podría comenzar a sentirse el impacto del recálculo en las cuotas de las prepagas.
Las principales subas de abril se dieron en tarifas, indumentaria e internet y telefonía. Los alimentos subieron 6%. En línea con la inflación, el Banco Central dispuso otra baja de la tasa de interés (cuarta en 35 días), de 50% a 40% anual.
En sintonía con lo que esperaba el mercado, la inflación volvió a desacelerarse en abril, y se ubicó en un dígito de variación mensual por primera vez desde octubre del año pasado. Se trata del cuarto mes consecutivo de ralentización de los precios luego de la devaluación de diciembre.
El índice de precios al consumidor (IPC) del Indec marcó 8,8% el mes pasado, impulsado fundamentalmente por los aumentos que se registraron en las tarifas de distintos servicios regulados y gracias al freno en alimentos. El último dato mensual tan alto para un abril fue en 2002. La inflación núcleo, que no registra estacionales ni regulados, fue de 6,3%, una importante desaceleración frente al mes previo, que había registrado 9,4%.
En lo que va del año, la suba de precios fue del 65% y en doce meses llegó al 289,4%. Para encontrar una variación similar hay que remontarse a abril de 1991 (267%).
La división de mayor aumento en el mes fue vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (35,6%), por las alzas en las tarifas de gas, agua y electricidad. Le siguieron comunicación (14,2%), por las subas en servicios de telefonía e internet, y prendas de vestir y calzado (9,6%) por los cambios de temporada, según el Indec. Los alimentos aumentaron un 6%, una fuerte baja (había marcado 10,5% en marzo).
“El IPC nacional registró una variación de 8,8% en abril, exhibiendo la primera variación mensual de un dígito desde octubre de 2023. La inflación núcleo, que excluye los componentes regulados y estacionales del índice, fue de 6,3%. Este fue el dato más bajo desde enero de 2023”, informó el Ministerio de Economía una vez difundido el dato. “La inflación de abril volvió a ser muy inferior a la expectativa de los analistas participantes en el REM [Relevamiento de Expectativas del Mercado] de diciembre”, agregaron.
El último REM del Banco Central (BCRA) había estimado para el mes pasado una inflación del 9%. Para mayo, en tanto, esperan un alza de entre 7,1% y 7,5%. “Esas proyecciones sobrestimaron la inflación en casi 38 puntos en el acumulado de los cinco meses”, criticaron desde el Palacio de Hacienda.
Por otra parte, el mercado espera para diciembre, en el acumulado del año, un alza de 161,3%. Esto implicaría que la inflación de 2024, en el primer año de Javier Milei, sería 50 puntos inferior a la que dejaron Alberto Fernández y Cristina Kirchner. Esa baja es la contracara de un fuerte parate económico.
“La fuerte desaceleración en los últimos meses se sustenta en el programa económico implementado en diciembre, cuyos pilares son el equilibrio fiscal, el saneamiento de la hoja de balance del BCRA y la implementación de medidas de desregulación y reducción de costos para el sector privado”, estimó el Palacio de Hacienda, y cerró: “Esto permitió transitar, en menos de cinco meses, de una economía con expectativas desancladas y alto riesgo de hiperinflación a una que ha generado las condiciones para la reaparición del crédito hipotecario de largo plazo luego de siete años. Estamos trabajando fuertemente para que el proceso de desinflación se siga profundizando en los próximos meses”, cerraron en Economía.
La entidad que conduce Santiago Bausili esperó el dato de inflación para determinar una nueva rebaja de las tasas de interés de referencia (ver página 20) con el objetivo de seguir “limpiando” el balance del BCRA vía “migración” de deuda pública y “licuación” de pasivos.
Días atrás, la inflación porteña había marcado un 9,8% de inflación en abril. Se trató de un dato muy condicionado por el incremento de las tarifas de gas y agua en territorio porteño, pero también de la educación. Tanto en este documento como en las expectativas privadas ya se anticipaba una baja fuerte en los precios de los alimentos. Incluso algunas consultoras –LCG– habían mostrado alguna semana con deflación como consecuencia de las fuertes caídas del consumo masivo.
Varios expertos del sector privado ven una nueva desaceleración este mes. El Gobierno decidió postergar subas de tarifas y la aplicación del impuesto a los combustible sen mayo para evitar que un alza de esos servicios y de los combustibles frenara las expectativas de baja inflacionaria. En el Indec, según contaron 
 estaban también atentos a qué pasaría con los valores de las prepagas luego de que la Secretaría de Comercio e Industria –y también un fallo de la Justicia– instó a las empresas a recalcular sus precios desde diciembre. “Nosotros tomamos el precio del consumidor. Si no le bajó, a nosotros no nos baja [el índice], aunque la norma los haya intimado. Si en la práctica no se da esa caída, nosotros no la ponemos”, contaron en el organismo.
Se trata de un tema muy sensible en el instituto, sobre todo por la historia reciente. Varios recordaban allí que la manipulación estadística que impulsó Guillermo Moreno, avalado por Néstor y Cristina Kirchner, comenzó con los retoques de los precios de la lechuga, el turismo y la medicina prepaga.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) y el gobierno de Javier Milei alcanzaron anteayer un acuerdo técnico para completar la octava revisión del programa vigente con el organismo, despejando el camino para liberar un nuevo giro por alrededor de US$800 millones.
Al anunciar el nuevo acuerdo, el Fondo elogió el “gran progreso” y dijo que se alcanzaron resultados “mejores de los esperados”. Ya el FMI había señalado varias veces que los precios estaban bajando más rápido de lo previsto por los propios técnicos del organismo.
“Este mes se van a llevar una sorpresa [positiva] con la inflación núcleo. Y en mayo seguirá bajando. Somos muy optimistas con el proceso de desinflación”, había señalado el ministro de Economía, Luis Caputo, semanas atrás frente a empresarios en un encuentro del Ieral. “Hoy, en muchos sectores los precios en dólares y en pesos quedaron totalmente desfasados y la gente no los convalida. Algunos empresarios lo están entendiendo”, había dicho el titular del Palacio de Hacienda.
La opinión de los expertos
“Como era obvio, gran parte de la suba fue por el aumento de los servicios públicos y eso generó mucha disparidad a nivel regional”, explicó Camilo Tiscornia, de C&T. “Lo que me parece muy interesante es que la inflación núcleo fue de 6,3% a nivel nacional. Es la más baja desde enero de 2023. Y lo que uno ve es que el Indec aún no computó la baja de las prepagas. Es decir que esto te anticipa que mayo podría verse favorecido además por ese efecto. Con los datos que tenemos hoy, creemos que la inflación de mayo podría quedar debajo del 5%”, afirmó.
“La inflación sigue arriba de un dígito en regulados, eso fue lo que traccionó. Estacionales pegó en el palo, pero lo importante es que la inflación núcleo volvió a desacelerarse. Había sido más de 9% en abril y fue de 6,3%. O sea que la tendencia de fondo sigue siendo una desaceleración fuerte”, afirmó Lorenzo Sigaut Gravina, de Equilibra. “El dato de mayo creo que va a volver a sorprender”, señaló, y recordó que el Gobierno postergó aumentos en regulados y también la aplicación del impuesto a los combustibles.
“Obviamente posponiendo ajustes de tarifas de transporte público, energía, entre otras subas, la pregunta hacia adelante es: ‘Eso que pospusiste, ¿lo vas a hacer en junio? ¿En julio?’. Cuando se hagan esos incrementos, cuando regulados vuelvan a picar en punta, probablemente se te acelere la inflación”, cerró.
“Entendemos que la notable desaceleración de la inflación se explica por el desplome de la demanda”, dijeron los analistas de LCG. “El verdadero test para saber si entramos en un nuevo régimen de inflación más baja deberá hacerse con la actividad económica repuntando y con los salarios recortando algo de la caída de los últimos tiempos”, sentenciaron en esa consultora privada.

&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&

El arriesgado ajedrez de Caputo
Francisco JueguenEl Presidente destaca, cada vez que puede, el trabajo del ministro Luis Caputo
El encuentro entre Luis Caputo y unos 80 empresarios fue hace algunas semanas. No hubo medios, ni fotos, ni un comunicado. Fue cerrado. Se hizo en el Hotel Sheraton y duró poco más de una hora. Estuvieron parte del comité ejecutivo y sponsors de IDEA.
“No hay apuro; no hay fecha”, repitió el ministro de Economía cuando lo consultaron por la salida del cepo cambiario. Negó otra vez el atraso del dólar –en otras palabras, que haya una devaluación en gateras para después de la liquidación de la cosecha gruesa– y pronosticó un segundo semestre con una economía más estable y una mejora de la actividad. Como en cada presentación pública, ratificó que su objetivo es doblegar a la inflación haciendo foco en su causa primordial: el déficit fiscal.
Hubo, sí, dos novedades para los empresarios. La primera es que Caputo repite prácticamente lo mismo en público y en privado. El ministro está obsesionado con anunciar un horizonte, anticipar los resultados, repetir un solo mensaje y cumplir lo que dijo que había que hacer. El “delivery”. En definitiva, es ganar credibilidad: “Escuchen lo que digo, porque es lo que hago”.
La segunda novedad es que comenzó a generar otra reacción entre quienes, dubitativos, lo medían hace un par de meses. “Yo ya le creo; no le juego más en contra”, afirmó el CEO de una empresa de alimentos que lo escuchó en el Sheraton y que recuerda que el ministro ratificó, como lo hizo ya en varias oportunidades, la regla del crawling peg (microdevaluaciones diarias) al 2% mensual del Banco Central (BCRA). “Los precios están bajando fuerte”, agregó sobre la trayectoria descendente de la inflación.
La empresa de datos económicos Alphacast, que dirige Luciano Cohan, estima que la inflación núcleo –que no incluye precios regulados ni estacionales– ya corre en torno al 3% mensual. La primera semana de mayo, según FIEL, registró la inflación núcleo más baja (1,8%) para un inicio de mes desde comienzos de 2023. Las carnes, que son lo que más pesa en el IPC del Indec, cayeron 0,8% en esa primera semana, según la consultora LCG.
Para garantizar esa tendencia, el Gobierno postergó subas de tarifas y un aumento del impuesto a los combustibles. A eso se suma que el recálculo de las cuotas –hacia abajo– de las empresas de medicina prepaga comenzará a impactar en el dato oficial de mayo. “Todo indica que este mes vamos a estar en un dígito cómodos”, contó un economista que sigue de cerca los precios.
En Economía confían en que junio seguirá el camino descendente a pesar de las dudas entre algunos especialistas de que la inflación puede encontrar resistencias por la inercia y los aumentos de precios regulados (como las tarifas). El mundo financiero, por ahora, confía en Caputo: las expectativas de inflación implícitas en el mercado de bonos –entre Lecap marzo 2025 y bonos CER junio 2025– ya tienen precios a un ritmo de inflación breakeven en torno al 3,5% a partir del mes próximo.
La opinión pública, en principio, renueva su voto de confianza en las encuestas que se publican. La última de D’Alessio Berensztein sigue manifestando que la principal preocupación de los argentinos es la inflación. Pero entre diciembre y abril ese indicador cayó 22%.
Sin embargo, a medida que avanel plan de transición de Javier Milei, el mercado sigue esperando definiciones que no llegan. Si el dólar vale $1000, ¿por qué no levantar el cepo cambiario hoy? ¿Cómo competirán con el mundo las empresas argentinas con los altos costos actuales y elevados impuestos intocables ante la prioritaria necesidad del equilibrio fiscal? ¿Es justo abrir importaciones y rebajar aranceles para bajar precios sin trabajar el alto costo argentino desde el Estado? ¿Cuáles son las reformas estructurales para dejar de depender de un tipo de cambio alto y salarios bajos? ¿Cuán soportable es el ajuste en el mundo del trabajo?
El futuro del cepo
En el equipo económico son conservadores. Asusta la historia reciente con el dólar. Para que el día después de la salida del cepo no haya problemas, se requiere –dicen– que la dinámica del mercado de cambios funcione ordenadamente. Y hoy existe aún un desbalance de stocks, aducen. De paso, el cepo mantiene encendida la licuadora y orienta la migración de deuda del Banco Central al Tesoro.
“[Salir del cepo] requiere que no haya incentivos muy dispares entre los agentes que van a participar. Si hay demanda por dólares a $800 y yo estoy dispuesto a pagarlo $1500, cuando nos abren la gatera me ves disparar y de golpe sos comprador también a $1300”, ejemplifican. Por eso, el trabajo lento es “limpiar” –como se vio el jueves pasado– a algunos de los que tienen demanda a $1350. Son los que salen con el Bopreal para girar dividendos. “Los que hablan de que ya se puede salir del cepo miran su propia demanda y no la de los demás”, agregaron.
Una apertura a destiempo, creen, puede desacomodar temporariamente el tipo de cambio, lo que tiene un costo muy alto. “Abrís y ellos te llevan el tipo de cambio a $2000. Después se acomoda a $1000, pero esa ida y venida te desancló expectativas y disparó inflación”, dicen. Son dudas para un Banco Central que, a pesar de que ya sumó más de US$16.000 millones, todavía no tiene las reservas que requiere para alzar una voz firme en el mercado de cambios sin cepo.
En Economía saben de la apreciación real del peso. Es consecuencia, dicen, de los fundamentos macro del programa: superávit fiscal y no financiamiento del BCRA al Tesoro. Critican que siempre se usara el tipo de cambio para justificar la falta de competitividad de las exportaciones, cuando esa posibilidad de competir debería generarse, afirman, a través de la estructura de costos y márgenes. Cuidado: es una opinión que, sin reformas de fondo, se mantendrá hasta que el BCRA no compre más dólares y el superávit de la balanza comercial se transforme en déficit. Con la cosecha, el ingreso de divisas al Central sigue firme.
La crisis pone límites
Para Caputo, sin embargo, la verdadera reforma de fondo es el anclaje fiscal y monetario. La idea es simple: primero, arreglar la macroeconomía; segundo, que el superávit en el Estado permita bajar impuestos mientras la microeconomía ajusta márgenes a niveles competitivos con la industria global. “La gente no tiene que pagar la ineficiencia productiva de los agentes económicos”, explican en el quinto piso del Palacio de Hacienda cuando se consulta al respecto.
Pero el verano financiero choca con la realidad productiva. Hay sectores que sufren, de distintas formas, las incomodidades que genera el plan oficial. El horizonte, por ahora, es solo visible en el mundo de la energía, la minería y el campo. El resto aún ve nubarrones oscuros y grises por atravesar. Esa, claro, no es la visión en el oficialismo.
En la industria hay un caso testigo por semana. La pasada fue Whirlpool, que ya arrastraba una situación compleja con el gobierno de los Fernández porque tenía el 100% de sus productos congelados en el programa Precios Justos y problemas para hacerse de insumos por las trabas a las importaciones. A eso sumó una reestructuración global, y luego, en enero y en febrero, tras la devaluación y el sinceramiento, un desplome de las ventas
Entonces, el Ministerio de Economía anunció además una baja de aranceles para los productos de la línea blanca. En pocos meses, la producción nacional se hizo poco competitiva en Brasil (se les cobran retenciones), el principal destino de exportación, por el que se decidió sumar 160 trabajadores en 2023. En marzo, ya hubo una ola de desza pidos entre ejecutivos y analistas de la empresa. Esa ola no terminó: seguiría este mes con parte de esos operarios nuevos que recién habían terminado su capacitación.
En Fate, la situación es similar. En las últimas horas, se anunciaron 97 despidos. “La actividad de la empresa se encuentra expuesta a factores muy negativos que incrementan severamente el costo de su producción: abusiva sobrecarga impositiva, restricciones cambiarias para el pago de insumos del exterior, deficiente infraestructura, sobrecostos derivados de la legislación del trabajo, baja productividad laboral, ausentismo, elevada conflictividad gremial”, blanqueó en un comunicado, que criticó, además, la baja de aranceles de importación y la llegada de neumáticos chinos. A la empresa de Madanes Quintanilla también le cobran derechos de exportación –retenciones–, lo que deja su producto fuera de Brasil.
En las empresas de bebidas vivieron un verano –la estación alta de ventas– difícil. Ya suspendieron turnos y dejaron afuera a trabajadores eventuales. Hoy analizan ajustes más concretos en sus plantillas con un consumo masivo que no despega, pese a que los supermercados ven una luz a fin de año.
Mientras en los bancos esperan un relanzamiento del plan oficial en el tercer trimestre y se suben a la ola de nuevos productos hipotecarios por efecto contagio, en otros servicios, como el turismo, sufren a la Argentina cara en dólares. El receptivo es cada vez más esquivo por precio y el emisivo sufre los cepos. Semanas atrás, las agencias de viajes enviaron una carta a Juan Curutchet, hoy en el BCRA. Le pidieron que se puedan pagar pasajes al exterior con tarjeta de crédito en dólares. El DNU 70 habilitó la compra en esa divisa, pero una regulación de la entidad les niega a los operadores hacerlo con los plásticos. Para evitar el impuesto PAIS, las transacciones en dólar cash pasaron de 1% a un 20% del total de operaciones.
El campo ya terminó la cosecha de girasol, mientras la de soja viene con algo de atraso por las lluvias (recién la semana pasada levantó un poco más), la caída del precio (que recuperó, en parte, por la tragedia de Porto Alegre y falta de oferta en Estados Unidos) y porque muchos no ven un mensaje claro aún con el tipo de cambio, sobre todo luego de que el último staff report del FMI fijó para junio la muerte del dólar blend (80% al oficial, 20% al CCL) para liquidar. Esto último es algo que descarta Economía.
“No se está vendiendo lo que esperaban en el Gobierno”, contaron en el sector industrial. Sin embargo, estiman que las liquidaciones este año estarán entre US$35.000 y US$38.000 millones. Para que esos números mejoren, el Gobierno debería dar incentivos, creen, sobre todo ante los elevadísimos costos en dólares (los laborales son tan altos que provocaron un alzamiento de los trabajadores aceiteros por la restitución de Ganancias). Por eso, esperan una mejora del tipo de cambio (lo ven atrasado 20% o 30%) o un incentivo fiscal (retenciones). No está claro que ninguno de los dos llegue en el corto plazo, estiman las mismas fuentes de la industria.
En el Gobierno entienden que hay que esperar a que los salarios comiencen a ganarle a la inflación para que el consumo empiece a limpiar los stocks repletos de las empresas que golpean la producción. Stocks que se acumularon por la incertidumbre que generó el kirchnerismo en los últimos cuatro años. A la industria le dicen que tienen un problema si no puede competir con importaciones con aranceles Mercosur (altos), impuesto PAIS, tasa de estadística e IVA; al campo, que ya le achicaron la brecha cambiaria. A las pymes que protestan contra el RIGI, que el efecto derrame de las inversiones por venir será grande y que la reforma laboral, por más acotada que sea, trabaja sobre los costos (por ejemplo, las multas). El foco productivo está puesto en estas cosas, y en la simplificación y fuerte desregulación. Más adelante, cuando haya margen fiscal, también prometen avanzar en bajar impuestos que, tanto empresarios como el Gobierno, consideran distorsivos.
Duendes irlandeses
Son problemas menores en el calendario de Javier Milei, que sueña con una revolución verde a 35 años. El faro del libertario son los duendes irlandeses. El que describió con detalles el proceso revolucionario que vivió ese país fue el economista Federico Alonso. “En las últimas tres décadas, Irlanda pasó de ser una economía agraria a convertirse en una potencia tecnológica. Durante este período, su PBI per cápita se incrementó más de un 800%”, describió. Lo primero que hicieron durante los años 80, contó Alonso, fue reducir el gasto: bajaron, de esta manera, la deuda y los impuestos.
Luego, con leyes (algo que se le complica hasta ahora al actual gobierno), incluyeron condiciones de “responsabilidad presupuestaria” (la deuda pública jamás podría volver a superar el 60% del PBI y el déficit no debía superar el 3%). La estabilidad (y una baja tasa impositiva corporativa), cuenta Alonso, atrajo grandes empresas. Invirtieron en educación y en diversificación (biotecnología, finanzas y servicios empresariales). Se abrieron luego al mundo con tratados de libre comercio, algo impensable si hoy duelen las heladeras o neumáticos importados. Es un consenso que el oficialismo aún debe construir.
“Irlanda era el país más miserable de Europa”, dice Milei cuando le preguntan por el milagro verde, que ve comparable con otros destinos, como los de Australia, Nueva Zelanda o Suiza, en su visión de futuro. “La idea de base es siempre avanzar en términos de libertad económica”, suele decir, sin dejar luego de despotricar contra la “contaminación socialista”. En privado, ante empresarios en el Sheraton, y en público, Caputo repite la piedra fundacional de ese camino: bajar el gasto para no tener deuda, reducir impuestos y controlar la inflación. En el mercado son ansiosos: todos quieren ver qué hay después de la curva.
Caputo mantiene muy firme su mensaje y el mercado ya le cree
El Presidente ve en Irlanda un horizonte para lo que debería ser la Argentina

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.