Sellos de goma. Maniobras y negocios millonarios con la impresión de boletas
Dos nombres se repiten en la conformación de distintos frentes políticos sin chances de superar el corte de las PASO
Texto Camila Dolabjian
Hechalaley,hechalatrampa. Al refrán le faltó un remate. A veces la trampa está en la misma ley. Así lo saben y admiten algunos de los protagonistas de un sistema de creación de partidos políticos que se llevan miles de millones de pesos del Estado en esta campaña sin necesidad de sacar ni el 1% de los votos, aunque participaron en el armado de frentes que tuvieron éxito electoral.
Documentos y testimonios recolectados por la nacion revelan que un mismo grupo de personas crea sellos partidarios, los presta a terceros para que puedan anotarse como candidatos y gestiona el dinero estatal para la impresión de boletas, que nadie corrobora si se usó o no para ese fin. La trama incluye facturas a nombre de empresas que no existen o de firmas pertenecientes a los mismos apoderados.
Alejandro Bonacci y Ernesto Habra están vinculados a más de 20 partidos que compiten en estas PASO: tienen cargos de responsabilidad asumidos a su nombre o de familiares y amigos. Esas fuerzas políticas contrataron para imprimir las boletas a la planta DWP, en Rosario, cuyos dueños son el propio Bonacci y la esposa de Habra. En una recorrida, la nacion no encontró indicios de actividad, por lo menos en la jornada de ayer, cuando faltaban tres días para la elección.
Estos profesionales de los sellos de goma también han estado involucrados en los armados de figuras importantes como José Luis Espert, Pichetto, Amalia Granata, Cintia Fernández, Guillermo Moreno, Bárbaro y Alejandro y César Biondini, entre otros, según consta en registros de campaña de elecciones anteriores, rendidos a la Cámara Nacional. Habra y Bonacci otorgaron personería y, a cambio, han gestionado los millones de pesos de las boletas. En algunos casos lo lograron y aparecen en las rendiciones facturas hechas por sociedades fantasma; en otros se lo habrían impedido.
Este año figuran en Liber.ar, que se presentó originalmente con tres listas internas, una de las cuales llevaba a Julio Bárbaro como candidato, iba a recibir $540 millones. Las primeras impresiones, de acuerdo con documentación de rendición de campaña hasta ahora, fueron encargadas a DWP. El responsable económico financiero de la agrupación es Bonacci, de la imprenta. Principios y Valores, que integra Guillermo Moreno en una de sus cinco listas internas y recibirá cerca de $700 millones, tiene entre sus apoderados a Habra. También imprimen en DWP este año, según la información que proveyeron a la Justicia en una audiencia. Proyecto Joven, que anotó tres candidatos a presidente a las primarias, puede recibir hasta $1000 millones para cubrir la impresión de sus boletas (más que Juntos por el Cambio o Unión por la Patria). Ya rindieron en la justicia electoral la impresión de una parte con DWP. Bonacci asistió con el armado del partido.
Por parte del Estado ya se hicieron cobros, aunque algunos se frenaron y, debido a la baja de listas, se están pidiendo devoluciones, de acuerdo con fuentes de la Dirección Nacional Electoral.
Entre otros partidos, alianzas y frentes involucrados con este círculo se encuentran el mencionado Proyecto Joven, encabezado por Yamil Salerno y Mempo Giardinelli, Encuentro Republicano Federal, integrado a la junta electoral de JXC de la mano de Pichetto (que lo intervino por estas irregularidades), y sellos como el Partido Popular, Unite!, Partido del Campo Popular, Partido Esperanza del Pueblo, Justicia y Dignidad Popular y Unir (del bullrichista Alberto Asseff), entre otros. Víctor Leguizamón y Jaime Alper, que tienen una larga relación con Bonacci y Habra, también figuran en los registros electorales de varias fuerzas.
También tienen un repertorio de fuerzas políticas locales, principalmente en Buenos Aires y Santa Fe y, en menor medida, en Catamarca, Santiago del Estero y Córdoba. En total, la nacion consiguió información que liga a este entramado a por lo menos 20 sellos que suelen presentar tres o más líneas internas.
Algunos ya están en la mira de la Justicia. Hay denuncias radicadas en el fuero electoral de la provincia de Buenos Aires que no se mueven debido a que la ley indica que no pueden hacerlo hasta que el cuestionamiento sobre las rendiciones de gastos de la campaña tenga sentencia firme.
Fue posible vincular a quienes están a la cabeza de estos negocios a través de dos clases de documentos. Los primeros son las presentaciones formales ante la Justicia Electoral. En los cargos clave, como el de apoderado y responsable económico financiero, es posible encontrar a los protagonistas de esta red y a sus esposas, familiares y empleados.
El segundo tipo son las facturas de la impresión de boletas. En el análisis surgen las mismas razones sociales que habrían sido contratadas para la impresión en las elecciones de 2015, 2017, 2019, 2021. Los CUIT y domicilios remiten a personas que están fuera del país, estudiantes y jubilados. Este año las facturas son todas de DWP, según la primera rendición oficial a la que accedió la nacion.
Para gestar esta red, los implicados necesitaron datos personales necesarios para rellenar los avales y candidatos. Un partido necesita gente para existir. Para ello, fueron acumulando bases de información personal de individuos que jamás se enteran que integran una lista electoral (aunque a veces lo hacen y se han presentado ante la justicia), personas muertas o extranjeros. Esos documentos incluyen el nombre de los padres de la persona, dato obligatorio para inscribir a alguien en un sello.
El primer cúmulo de datos lo obtuvo uno de los personajes mencionados a través de la compra de una base de las obras sociales hace 20 años. Otros que copian el negocio, pero no cuentan con el dinero suficiente, tienen la paciencia de leer los avisos fúnebres en los diarios y se alegran al encontrar entradas como: “Con profundo dolor, lamentamos la partida de nuestro hijo X. Su mamá, Z y su papá, Y”. Bingo.
Todo esto es posible por una ley electoral intrincada. No es difícil tener un partido, porque el número de avales que se requieren es muy bajo (entre 900 y 4000 personas), pero la ejecución es mañosa. Solo alguien con experiencia logra tener su propio partido. Por eso las figuras de relevancia recurren a ellos para sortear los obstáculos de la burocracia.
¿Con qué hacen negocio los dueños de los partidos? Sobre todo con el dinero de las boletas. Cada dos años perciben un flujo multimillonario. Fue así siempre, pero en las elecciones de 2017 hubo un punto de quiebre. La cantidad de listas que se presentaron a las PASO creció 400% respecto de los comicios anteriores. Un dato interesante y que nada tiene que ver con la implementación del sistema -invento argentino- de las primariasobligatorias.habíancomenzado una década atrás, pero recién en las legislativas del gobierno de Macri se disparó la oferta electoral. ¿El desencadenante? Un fallo de la Corte Suprema que dispuso que cada lista interna debe recibir la misma cantidad de dinero que sus competidoras dentro y fuera del partido.
Bonacci y Habra tuvieron una relación estrecha durante años. En otros comicios, la división de roles era clara. El primero se hacía cargo de la rendición de boletas y el segundo, de los sellos. Por eso, los cientos de documentos analizados por la nacion llevaron a, por un lado, Rosario y, por el otro, a Santiago del Estero, de donde ellos son oriundos respectivamente. En 2021 hubo un giro cuando un contrato de cesión de una imprenta los une definitivamente. Entre las PASO y generales de las legislativas, Habra y Bonacci decidieron adquirir su propio negocio de impresión. Como dueños figuran oficialmente Bonacci y María Trinidad Muñoz Cardinale, esposa de Habra.
DWP SRL está ubicada en Ayolas 241 bis, La Tablada, Rosario, pleno barrio controlado por el narcotráfico. la nacion visitó la dirección cuatro veces ayer. Ni un camión ni una boleta ni una persona. Nada de ruido ni residuos, dos de los elementos que más produce una fábrica de este tipo. Estaba todo cerrado y las ventana, tapiadas con ladrillos.
En aquel 2021 pudieron poner en marcha las rotativas. En comicios anteriores, la forma en la que facturaron las boletas es más que llamativa. Los partidos que representaban refirieron CUIT que pertenecen a personas como Fabiana Wagmaker Da Silva o, como la llamaron ficticiamente en las presentaciones de rendición de campaña, Amazonas Gráfica y Publicidad. Esta mujer, exnovia de uno de los integrantes del grupo, es de nacionalidad brasileña y vive cerca de la frontera con Venezuela. En su domicilio comercial, en Chacabuco 2214 piso 2 B, Rosario, no hay nada ni nadie.
Otro ejemplo: Rocío Celeste Sanabria, de 33 años, (también llamada Editorial Cruz del Sur, una empresa inexistente) es ahora empleada de una de las pymes del grupo de Bonacci, y facturaba millones en elecciones anteriores. Su dirección comercial, en San Lorenzo 4351 (2000), es en realidad la casa de Nilda, una señora mayor, jubilada, que se llevó un disgusto al enterarse por esta cronista que su casa figuraba en facturas que desconocía. Nilda suele alquilar un cuarto a estudiantes y jóvenes que llegan a Rosario porque tiene espacio de sobra.
Hay muchos más. Pero también había empresas de verdad que hacen un retorno y que sí tienen rotativas. Tres de las más utilizadas fueron el Grupo Galleries Rivero, Kolorpress SA y Editorial Patagonia Media SA. Esta información fue confirmada a lo largo de más de una decena de entrevistas con los involucrados.
La operatoria involucra varias oscuridades. La primera, imprimir boletas de menos y facturar la cantidad máxima. La segunda: que las imprentas en muchas oportunidades se quedan con un porcentaje y retornan dos o tres meses después el monto al apoderado o responsable del partido político. Quedan debiendo IVA, pero lo toman a cuenta y postergan hasta entrar en un plan de pagos. Los desembolsos se suelen hacer con cheques al portador, que giran y pueden ser cobrados por cualquiera. Un dato no menor: Bonacci y Habra son dueños de radios comunitarias en todo el país.
Estas elecciones son especiales. Los protagonistas vieron una oportunidad única: es la primera vez en la historia que una boleta tiene ocho cuerpos en la provincia de Buenos Aires. Mide 92 centímetros e iba a medir aún más, antes de que el juez Ramos Padilla citara a los partidos políticos a una audiencia para resolver achicar el ancho de cada cuerpo en 0,5 centímetros, a lo que se opuso, por ejemplo, el partido de Moreno.
En el caso de DWP SRL, la empresa de Bonacci y Habra, el plan era también imprimir con un alto margen de ganancia. El costo de un cuerpo estimado por la Dirección Nacional Electoral es de $2,92. Planeaban imprimir a cada uno con una ganancia de $1, según confirmó una fuente de la empresa consultada por la nacion. Pero algo ocurrió. La relación entre los socios, hace algunas semanas, se quebró. Bonacci, que se encarga de la gestión diaria de la empresa, habría dejado de transferir ingresos a los Habra.
DWP tuvo algunos problemas. El 25 de julio le salieron cuatro cheques rechazados por falta de fondos. No es menor. Quien incurre en este tipo de actos es pasible de multas, cierres de cuenta e inhabilitaciones, de acuerdo con la ley. El monto total (que podría ser mayor por falta de actualización del sistema) asciende a $1.758.309.
Por otra parte, Habra comenzó a incumplir obligaciones asumidas con diferentes partidos. Cuando cayó enfermo, el vacío le dio entrada a sus otros socios, que aprovecharon su ausencia y se mejoraron su posición con partidos originalmente armados por él. Entraron en escena con más fuerza Leguizamón y Alper, a quienes conoce desde hace 10 años, por el Partido Popular.
Leguizamón ahora comanda ese sello en Córdoba y tiene partidos en Catamarca, fue candidato en por lo menos tres provincias. la nacion accedió a mensajes enviados por él a dirigentes de partidos pequeños para que le delegaran el negocio de las boletas. Alper, por su parte, gestiona Principios y Valores, que lleva a Moreno.
Este año la cuerda se tensó con la Justicia Electoral, que se puso más firme con la aprobación de listas por no tener las boletas necesarias para la oficialización.
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Cristina se corrió de la campaña y abre dudas en el kirchnerismo
La vicepresidenta cumplió con el acto simbólico de entronización de Massa como candidato y no se involucró más; el conflictivo traspaso generacional que se aproxima en su espacio
Maia Jastreblansky
la última aparición de cristina Kirchner en campaña con Massa, el 17 de julio
“Tranquila, en El Calafate”. Un funcionario de alto rango en el universo kirchnerista respondió así cuando le preguntaron dónde se imaginaba a Cristina Kirchner después del 10 de diciembre. Ilustró, de algún modo, el lento proceso de sucesión que se empezó a abrir en su espacio desde este mismo turno electoral. La carrera proselitista a las PASO terminó y todos en el peronismo ahora admiten lo que desde hace varias semanas se venía haciendo evidente: que la vicepresidenta tomó la decisión política de no ponerle la cara a la primera etapa de la campaña.
Cristina, sin embargo, no abandonó la conducción política. Para el día a día del comando electoral designó a Eduardo “Wado” de Pedro y Máximo Kirchner y se mantuvo muy conectada. Esta semana estuvo al teléfono con Axel Kicillof para seguir de cerca el caso de Morena Domínguez, la nena de 11 años que fue asesinada en Lanús cuando iba a la escuela, el suceso que le puso punto final a la actividad proselitista.
Pero antes del cimbronazo por el crimen de la niña ya había circulado que Cristina no estaría presente en los actos de cierre de Massa y Kicillof, las últimas chances que tenía de involucrarse antes de las PASO. Tampoco la esperan en el búnker el domingo.
Las “tres apariciones con Massa en diez días” que todos destacaban al inicio de la campaña pasaron a ser una anécdota. Cristina cumplió con el acto de entronización simbólica del candidato presidencial, un proceso que incluyó una foto con Massa sentado en el asiento del piloto en un simulador de vuelo. Pero después de pasarle el mensaje a su electorado, se corrió de la escena durante casi un mes.
Un colaborador de la campaña de Massa que tiene interlocución con la vicepresidenta aseguró a la nacion que “Cristina transmitió que ella iba a hacer lo que fuera mejor para la campaña”. Cerca del ministro de Economía, así, ofrecen como argumento que la centralidad que adquiere la vice con sus apariciones juega en contra del objetivo electoral, que pasa por fortalecer a la figura de Massa por encima de la marca de Unión por la Patria. Es decir, por poner de relieve quién va a ser el próximo presidente y no correr el foco a la discusión sobre lo que ocurrió en los últimos tres años y medio.
En toda la campaña, en tanto, Cristina no se mostró ni una vez en la provincia junto Axel Kicillof, que es quien intenta retener el distrito más importante del país para el kirchnerismo. Fue así a pesar de que ella misma se definió como “la dirigente que más mide” en el espacio (la última vez que remarcó que está proscripta) y de que el corazón de su electorado está en el conurbano.
Hace ya demasiado tiempo que las gestualidades de Cristina tienen un peso insoslayable en el escenario político. Tanto en el búnker nacional de Unión por la Patria como en La Plata, donde habita el comando de Kicillof, justifican el corrimiento de la vice desde la estrategia electoral. Cerca del gobernador aseguran que la vice hizo dos movimientos cruciales. El primero, explicarle al electorado la elección de Massa al frente de la boleta. “Eso nos sacó un peso de encima muy grande”, reconocen.
El problema de representación que tuvo el kirchnerismo en este turno electoral, donde nuevamente no pudo llevar un candidato presidencial puro, es una mochila que todavía pesa en el universo K. Algunos creen que ese factor también explica que Máximo Kirchner, primer candidato a diputado, casi no haya hecho campaña públicamente en las últimas semanas.
Lo segundo que destacan en La Plata es la reunión de Cristina con el intendente de La Matanza, Fernando Espinoza, para darle contención y empuje. El jefe comunal está furioso porque la cúpula del peronismo habilitó una interna en su distrito con el Movimiento Evita, en una disputa muy cruda que hace difícil pensar que quien pierda acompañe. Un interlocutor frecuente de la vice analizó que ella lo hizo por gratitud hacia el cacique matancero, que siempre le respondió cuando ella lo necesitó. Hacer una mala elección en La Matanza, el principal distrito proveedor de votos para el PJ, puede ser catastrófico para el oficialismo.
Respecto de la campaña de Massa, en los últimos días se registró un cambio de táctica. Al inicio de la campaña, la idea fue fortalecer la unidad política del peronismo para garantizar el tercio de votantes pejotistas que habita en el padrón electoral, al menos en la calculadora del oficialismo. Pero ahora se busca fortalecer la imagen del candidato presidencial y sus atributos. “La etapa de la unidad política ya está consolidada. Cristina no hace lo que hizo Mauricio Macri apareciendo en TN en la última semana diciendo ‘yo soy el dueño del circo’”, acotó un estrecho colaborador de Massa.
Aunque en el oficialismo justifican la situación, no son pocos los dirigentes que creen que, más allá de los argumentos elegantes, la vice simplemente vislumbra una debacle electoral y por eso se resguarda.
“A Cristina no la corrió nadie, es ella la que decidió no participar de este proceso. Si ella olfatea que la mano viene mal, ¿para qué se va a mostrar?”, dijo un operador del peronismo muy conectado con los intendentes del conurbano.
Más allá de la coyuntura electoral, el “trasvasamiento generacional” del kirchnerismo está muy atravesado por la inocultable rivalidad que existe entre Kicillof –que si gana podría quedar como el dirigente kirchnerista con mayor capital político-– y Máximo Kirchner. Algunos especulan que parte del enojo del fundador de La Cámpora con el gobernador por haberse resistido a ser candidato a presidente –o por haberse anticipado con su plan de reelección– fue transferido a la vice.
Ese fue el mensaje que muchos descifraron en el primer acto tras el cierre de listas, cuando ella le dijo a Wado que siempre está “donde le sirve al proyecto, independientemente de que le sirva a él” y que eso “es de muy pocos”.
“Poquitísimos, poquitísimos, poquitísimos”, remarcó. “Yo respeto profundamente las decisiones de cada persona, no se le puede obligar a la gente a hacer algo que no quiere o ir a un lugar que no quiere”, dijo en otro tramo.
La vice, en tanto, delegó en su hijo todo el armado de las nóminas provinciales, en donde Kicillof no intervino ni pidió cargos. “En la semiótica K, cuando se mostró escoltada por Axel, Máximo, Wado y Massa, pasó un mensaje muy claro de que es momento del recambio”, dijo un colaborador kirchnerista que conoce los entretelones del espacio. Aquel acto había sido pensado originalmente para clamar por Cristina candidata. Pero la vice estaba en el plan opuesto.
La vicepresidenta se fue el jueves al sur y no estará mañana en el búnker de UP
Tuvo tres apariciones con Massa en campaña; la última, el 17 de julio
El recambio está atravesado por la rivalidad entre Máximo y Kicillof
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Captar a los indecisos, la misión que se le asigna a la militancia
Los postulantes apuntan a lograr el voto de la “mayoría silenciosa”
“Tranquila, en El Calafate”. Un funcionario de alto rango en el universo kirchnerista respondió así cuando le preguntaron dónde se imaginaba a Cristina Kirchner después del 10 de diciembre. Ilustró, de algún modo, el lento proceso de sucesión que se empezó a abrir en su espacio desde este mismo turno electoral. La carrera proselitista a las PASO terminó y todos en el peronismo ahora admiten lo que desde hace varias semanas se venía haciendo evidente: que la vicepresidenta tomó la decisión política de no ponerle la cara a la primera etapa de la campaña.
Cristina, sin embargo, no abandonó la conducción política. Para el día a día del comando electoral designó a Eduardo “Wado” de Pedro y Máximo Kirchner y se mantuvo muy conectada. Esta semana estuvo al teléfono con Axel Kicillof para seguir de cerca el caso de Morena Domínguez, la nena de 11 años que fue asesinada en Lanús cuando iba a la escuela, el suceso que le puso punto final a la actividad proselitista.
Pero antes del cimbronazo por el crimen de la niña ya había circulado que Cristina no estaría presente en los actos de cierre de Massa y Kicillof, las últimas chances que tenía de involucrarse antes de las PASO. Tampoco la esperan en el búnker el domingo.
Las “tres apariciones con Massa en diez días” que todos destacaban al inicio de la campaña pasaron a ser una anécdota. Cristina cumplió con el acto de entronización simbólica del candidato presidencial, un proceso que incluyó una foto con Massa sentado en el asiento del piloto en un simulador de vuelo. Pero después de pasarle el mensaje a su electorado, se corrió de la escena durante casi un mes.
Un colaborador de la campaña de Massa que tiene interlocución con la vicepresidenta aseguró a la nacion que “Cristina transmitió que ella iba a hacer lo que fuera mejor para la campaña”. Cerca del ministro de Economía, así, ofrecen como argumento que la centralidad que adquiere la vice con sus apariciones juega en contra del objetivo electoral, que pasa por fortalecer a la figura de Massa por encima de la marca de Unión por la Patria. Es decir, por poner de relieve quién va a ser el próximo presidente y no correr el foco a la discusión sobre lo que ocurrió en los últimos tres años y medio.
En toda la campaña, en tanto, Cristina no se mostró ni una vez en la provincia junto Axel Kicillof, que es quien intenta retener el distrito más importante del país para el kirchnerismo. Fue así a pesar de que ella misma se definió como “la dirigente que más mide” en el espacio (la última vez que remarcó que está proscripta) y de que el corazón de su electorado está en el conurbano.
Hace ya demasiado tiempo que las gestualidades de Cristina tienen un peso insoslayable en el escenario político. Tanto en el búnker nacional de Unión por la Patria como en La Plata, donde habita el comando de Kicillof, justifican el corrimiento de la vice desde la estrategia electoral. Cerca del gobernador aseguran que la vice hizo dos movimientos cruciales. El primero, explicarle al electorado la elección de Massa al frente de la boleta. “Eso nos sacó un peso de encima muy grande”, reconocen.
El problema de representación que tuvo el kirchnerismo en este turno electoral, donde nuevamente no pudo llevar un candidato presidencial puro, es una mochila que todavía pesa en el universo K. Algunos creen que ese factor también explica que Máximo Kirchner, primer candidato a diputado, casi no haya hecho campaña públicamente en las últimas semanas.
Lo segundo que destacan en La Plata es la reunión de Cristina con el intendente de La Matanza, Fernando Espinoza, para darle contención y empuje. El jefe comunal está furioso porque la cúpula del peronismo habilitó una interna en su distrito con el Movimiento Evita, en una disputa muy cruda que hace difícil pensar que quien pierda acompañe. Un interlocutor frecuente de la vice analizó que ella lo hizo por gratitud hacia el cacique matancero, que siempre le respondió cuando ella lo necesitó. Hacer una mala elección en La Matanza, el principal distrito proveedor de votos para el PJ, puede ser catastrófico para el oficialismo.
Respecto de la campaña de Massa, en los últimos días se registró un cambio de táctica. Al inicio de la campaña, la idea fue fortalecer la unidad política del peronismo para garantizar el tercio de votantes pejotistas que habita en el padrón electoral, al menos en la calculadora del oficialismo. Pero ahora se busca fortalecer la imagen del candidato presidencial y sus atributos. “La etapa de la unidad política ya está consolidada. Cristina no hace lo que hizo Mauricio Macri apareciendo en TN en la última semana diciendo ‘yo soy el dueño del circo’”, acotó un estrecho colaborador de Massa.
Aunque en el oficialismo justifican la situación, no son pocos los dirigentes que creen que, más allá de los argumentos elegantes, la vice simplemente vislumbra una debacle electoral y por eso se resguarda.
“A Cristina no la corrió nadie, es ella la que decidió no participar de este proceso. Si ella olfatea que la mano viene mal, ¿para qué se va a mostrar?”, dijo un operador del peronismo muy conectado con los intendentes del conurbano.
Más allá de la coyuntura electoral, el “trasvasamiento generacional” del kirchnerismo está muy atravesado por la inocultable rivalidad que existe entre Kicillof –que si gana podría quedar como el dirigente kirchnerista con mayor capital político-– y Máximo Kirchner. Algunos especulan que parte del enojo del fundador de La Cámpora con el gobernador por haberse resistido a ser candidato a presidente –o por haberse anticipado con su plan de reelección– fue transferido a la vice.
Ese fue el mensaje que muchos descifraron en el primer acto tras el cierre de listas, cuando ella le dijo a Wado que siempre está “donde le sirve al proyecto, independientemente de que le sirva a él” y que eso “es de muy pocos”.
“Poquitísimos, poquitísimos, poquitísimos”, remarcó. “Yo respeto profundamente las decisiones de cada persona, no se le puede obligar a la gente a hacer algo que no quiere o ir a un lugar que no quiere”, dijo en otro tramo.
La vice, en tanto, delegó en su hijo todo el armado de las nóminas provinciales, en donde Kicillof no intervino ni pidió cargos. “En la semiótica K, cuando se mostró escoltada por Axel, Máximo, Wado y Massa, pasó un mensaje muy claro de que es momento del recambio”, dijo un colaborador kirchnerista que conoce los entretelones del espacio. Aquel acto había sido pensado originalmente para clamar por Cristina candidata. Pero la vice estaba en el plan opuesto.
La vicepresidenta se fue el jueves al sur y no estará mañana en el búnker de UP
Tuvo tres apariciones con Massa en campaña; la última, el 17 de julio
El recambio está atravesado por la rivalidad entre Máximo y Kicillof
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Captar a los indecisos, la misión que se le asigna a la militancia
Los postulantes apuntan a lograr el voto de la “mayoría silenciosa”
Delfina Celichini
“Hay que salir a buscar uno por uno a los indecisos”, fue la consigna que el precandidato presidencial de Juntos por el Cambio (JXC) Horacio Rodríguez Larreta emitió esta semana cuando acompañó el cierre de campaña de su referente bonaerense, Diego Santilli. Fue una tarea para la militancia, a solo cuatro días de las PASO.
En el mensaje transmitido a la propia tropa, el candidato Larreta precisó: “Cada uno tiene que convencer a 20 personas”. Este segmento electoral, que las encuestas estiman entre un 4% y un 6% del padrón, podría ser decisivo en una pelea voto a voto, en la que se pronostica también un alto ausentismo. En un escenario todavía abierto, ¿a qué candidatos podrían beneficiar este tipo de v?
Así como la obsesión del jefe de gobierno porteño se convirtió en estas últimas semanas en captar el voto de lo que él llama la “mayoría silenciosa”, el oficialismo de Sergio Massa también apunta a esta porción del padrón que aún no definió cuál será su elección.
De un lado y del otro, estos candidatos se referencian con un votante “medio” o “de centro” que, según precisan los consultores de opinión pública, se condice con el principal rasgo del segmento indefinido.
Poca politización
“Este electorado es el menos politizado. Posterga la decisión porque no tiene interés en la política. Muchos, incluso, resuelven su voto el mismo día que ingresan al cuarto oscuro. Esta es una caracterización que los ubica en el centro, a diferencia de aquellos que están más politizados y tienen un voto más duro, ubicado en los extremos”, explicó a la nacion Lucas Romero, politólogo y director de la consultora Synopsis.
Según las estimaciones que realizó su equipo, este segmento ronda entre un 4% y un 5% del padrón; el 50% votó en 2019 al actual presidente, Alberto Fernández, y un 10%, a Roberto Lavagna.
“Rodríguez Larreta es el candidato que tiene una estrategia política más orientada hacia ese tipo de votante y que presenta mejores posibilidades que Massa de atraparlo el domingo”, sumó Romero, y explicó que esto se da porque el actual ministro de Economía “es oficialista y responsable, en parte, de la situación económica”.
Mariel Fornoni, doctora en Economía y directora de la consultora Management and Fit (M&F), destacó a la nacion que cuando a una persona se le da a elegir entre una lista de candidatos, el porcentaje de indecisos ronda entre un 4% y un 5%.
Sin embargo, cuando se le consulta respecto de si ya tiene decidido el voto por espacio y candidato, ese porcentaje asciende a un 21 por ciento.
Un estudio de julio de M&F precisa el perfil de este segmento, en el que se destacan los menores de 40 años, las personas con un nivel educativo bajo, quienes están desempleados y aquellos que residen en el interior del país.
Según lo que se desprende de las encuestas de opinión pública, Massa y Rodríguez Larreta registran una distribución similar en la edad de sus votantes, mientras que Patricia Bullrich concentra el mayor porcentaje de personas mayores de 60 años. El 55% de los electores de Javier Milei, en tanto, tienen menos de 40 años, al igual que el fuerte de los sufragantes de los partidos de izquierda.
Ante este escenario, la candidata menos afectada por los indecisos sería Bullrich, quien peleará la interna de Juntos por el Cambio contra Rodríguez Larreta. Según Fornoni, ella captura el “voto militante”, que ya tomó una decisión.
Respecto del líder de La Libertad Avanza, Romero destacó que si bien tiene un electorado “muy fidelizado”, son personas jóvenes que componen un segmento “apático y lejos de sus representantes, que todavía no está convencido de ir a votar”.
Se desprende así una nueva problemática que tiene que ver con la baja participación electoral. La pregunta que surge es: ¿a qué candidato podría hacer más daño?
Ausentismo
Cristian Buttié es director de CB Consultores. En diálogo con la nacion indicó que su equipo proyecta un 65% de participación en las PASO.
“Hay una merma electoral que se viene manifestando en las elecciones provinciales. No hay un compromiso cívico”, señaló el consultor.
Según el análisis de Romero, que estimó una participación del 70%, “la gente le perdió el miedo a la sanción por no participar en las elecciones”. Bajo su mirada, Milei es el candidato cuyo electorado es el que menos decidido tiene ir a votar porque “seduce a los más desafectados de la política”. Por eso, una baja convocatoria en los comicios del domingo podría mermar su potencial de cara a las elecciones generales del 22 de octubre .
No obstante, el oficialismo también podría verse especialmente afectado si existiera una alta abstención. La lectura del equipo del ministro de Economía es que un porcentaje de asistencia a las urnas por debajo del 70% podría arrojar resultados completamente imprevisibles.
“Massa interpreta que la deserción puede generar lo que pasó en 2021, cuando el mayor ausentismo se dio en la tercera sección electoral, el principal bastión del peronismo. Actualmente, sigue habiendo un electorado desencantado con Unión por la Patria, que no encuentra otro candidato que los seduzca y decide no participar de la elección”, explicó Buttié.
Por eso, en el oficialismo apuntan a que “vuelvan” los votos del espacio que en 2021 no los acompañó por el desencanto con la gestión, que “desertaron” de los comicios sin migrar hacia otras opciones electorales.
“Hay que salir a buscar uno por uno a los indecisos”, fue la consigna que el precandidato presidencial de Juntos por el Cambio (JXC) Horacio Rodríguez Larreta emitió esta semana cuando acompañó el cierre de campaña de su referente bonaerense, Diego Santilli. Fue una tarea para la militancia, a solo cuatro días de las PASO.
En el mensaje transmitido a la propia tropa, el candidato Larreta precisó: “Cada uno tiene que convencer a 20 personas”. Este segmento electoral, que las encuestas estiman entre un 4% y un 6% del padrón, podría ser decisivo en una pelea voto a voto, en la que se pronostica también un alto ausentismo. En un escenario todavía abierto, ¿a qué candidatos podrían beneficiar este tipo de v?
Así como la obsesión del jefe de gobierno porteño se convirtió en estas últimas semanas en captar el voto de lo que él llama la “mayoría silenciosa”, el oficialismo de Sergio Massa también apunta a esta porción del padrón que aún no definió cuál será su elección.
De un lado y del otro, estos candidatos se referencian con un votante “medio” o “de centro” que, según precisan los consultores de opinión pública, se condice con el principal rasgo del segmento indefinido.
Poca politización
“Este electorado es el menos politizado. Posterga la decisión porque no tiene interés en la política. Muchos, incluso, resuelven su voto el mismo día que ingresan al cuarto oscuro. Esta es una caracterización que los ubica en el centro, a diferencia de aquellos que están más politizados y tienen un voto más duro, ubicado en los extremos”, explicó a la nacion Lucas Romero, politólogo y director de la consultora Synopsis.
Según las estimaciones que realizó su equipo, este segmento ronda entre un 4% y un 5% del padrón; el 50% votó en 2019 al actual presidente, Alberto Fernández, y un 10%, a Roberto Lavagna.
“Rodríguez Larreta es el candidato que tiene una estrategia política más orientada hacia ese tipo de votante y que presenta mejores posibilidades que Massa de atraparlo el domingo”, sumó Romero, y explicó que esto se da porque el actual ministro de Economía “es oficialista y responsable, en parte, de la situación económica”.
Mariel Fornoni, doctora en Economía y directora de la consultora Management and Fit (M&F), destacó a la nacion que cuando a una persona se le da a elegir entre una lista de candidatos, el porcentaje de indecisos ronda entre un 4% y un 5%.
Sin embargo, cuando se le consulta respecto de si ya tiene decidido el voto por espacio y candidato, ese porcentaje asciende a un 21 por ciento.
Un estudio de julio de M&F precisa el perfil de este segmento, en el que se destacan los menores de 40 años, las personas con un nivel educativo bajo, quienes están desempleados y aquellos que residen en el interior del país.
Según lo que se desprende de las encuestas de opinión pública, Massa y Rodríguez Larreta registran una distribución similar en la edad de sus votantes, mientras que Patricia Bullrich concentra el mayor porcentaje de personas mayores de 60 años. El 55% de los electores de Javier Milei, en tanto, tienen menos de 40 años, al igual que el fuerte de los sufragantes de los partidos de izquierda.
Ante este escenario, la candidata menos afectada por los indecisos sería Bullrich, quien peleará la interna de Juntos por el Cambio contra Rodríguez Larreta. Según Fornoni, ella captura el “voto militante”, que ya tomó una decisión.
Respecto del líder de La Libertad Avanza, Romero destacó que si bien tiene un electorado “muy fidelizado”, son personas jóvenes que componen un segmento “apático y lejos de sus representantes, que todavía no está convencido de ir a votar”.
Se desprende así una nueva problemática que tiene que ver con la baja participación electoral. La pregunta que surge es: ¿a qué candidato podría hacer más daño?
Ausentismo
Cristian Buttié es director de CB Consultores. En diálogo con la nacion indicó que su equipo proyecta un 65% de participación en las PASO.
“Hay una merma electoral que se viene manifestando en las elecciones provinciales. No hay un compromiso cívico”, señaló el consultor.
Según el análisis de Romero, que estimó una participación del 70%, “la gente le perdió el miedo a la sanción por no participar en las elecciones”. Bajo su mirada, Milei es el candidato cuyo electorado es el que menos decidido tiene ir a votar porque “seduce a los más desafectados de la política”. Por eso, una baja convocatoria en los comicios del domingo podría mermar su potencial de cara a las elecciones generales del 22 de octubre .
No obstante, el oficialismo también podría verse especialmente afectado si existiera una alta abstención. La lectura del equipo del ministro de Economía es que un porcentaje de asistencia a las urnas por debajo del 70% podría arrojar resultados completamente imprevisibles.
“Massa interpreta que la deserción puede generar lo que pasó en 2021, cuando el mayor ausentismo se dio en la tercera sección electoral, el principal bastión del peronismo. Actualmente, sigue habiendo un electorado desencantado con Unión por la Patria, que no encuentra otro candidato que los seduzca y decide no participar de la elección”, explicó Buttié.
Por eso, en el oficialismo apuntan a que “vuelvan” los votos del espacio que en 2021 no los acompañó por el desencanto con la gestión, que “desertaron” de los comicios sin migrar hacia otras opciones electorales.
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