Bullrich sorprendió con el anuncio de Larreta como su eventual jefe de Gabinete
Buscó un golpe de efecto en la última semana para galvanizar el voto de JXC
Matías Moreno Marcos Brindicci
La candidata presidencial de Juntos por el Cambio, Patricia Bullrich, sorprendió ayer al buscar un golpe de efecto y anunciar a Horacio Rodríguez Larreta como su jefe de Gabinete, en el caso de que llegue a ganar las elecciones.
La decisión, acordada esta semana y mantenida en reserva hasta ayer, intenta insuflar nuevos ánimos en la coalición y galvanizar los votos que el jefe porteño había conseguido en las PASO. Al mismo tiempo, la candidata intenta dar una señal de ejecutividad en la gestión, a partir de la imagen que en ese plano tiene el alcalde. “Para lograr que este cambio sea con ejecución rápida y eficiente, he convocado a Horacio para que me acompañe como jefe de Gabinete de Ministros”, dijo Bullrich en una conferencia de prensa en el Jardín Botánico, de la que también participó su candidato a vicepresidente, Luis Petri.
Patricia Bullrich ensayó una jugada sorpresiva en el tramo final de la campaña con vistas a las elecciones generales de la semana próxima: anunció que Horacio Rodríguez Larreta, alcalde porteño y su rival interno en las PASO, será su jefe de Gabinete en caso de ganar los comicios.
Cuando faltan ocho días para el 22 de octubre, una disputa decisiva en la que podría definirse el nuevo mapa de poder en el país, la candidata a presidenta de Juntos por el Cambio redobló esfuerzos para retener los votos y buscar nuevos apoyos en la cantera de los indecisos o de los once millones de personas que no concurrieron a las urnas el 13 de agosto.
“Para lograr que este cambio sea con ejecución rápida y eficiente, he convocado a Horacio para que me acompañe como jefe de Gabinete de ministros, aseguró Bullrich desde el Jardín Botánico, donde encabezó una conferencia de prensa. Destacó los “atributos” y “la capacidad de gestión” de Larreta y las “transformaciones” que logró en la ciudad. “Te agradezco que hayas aceptado este lugar”, completó antes de darle un beso y abrazarlo. Lo hizo escoltada por el radical Luis Petri, su compañero de fórmula.
Previamente, a las 9, convocó a una reunión a sus colaboradores y aliados para comunicarles la decisión. Intentó manejar el tema con el mayor hermetismo para dar un golpe de efecto en el sprint final de la campaña, pero no logró evitar las filtraciones. “Esto es mucho más que un anuncio electoral, es demostrarle a la sociedad que JXC está listo para agarrar el país desde el fondo del pozo. Y para sacarlo de ahí estamos convocando a los que tienen más experiencia”, sostuvo Bullrich.
Larreta se mostró agradecido por la convocatoria de Bullrich: “Es un orgullo para mí seguir siendo parte. La elección fue un golpe, pero hay que seguir adelante. Voy a dejar todo en la cancha porque nos enfrentamos a dos populismos que ya mostraron lo destructivos que son y está claro que la opción de cambio real es Juntos por el Cambio”, resaltó el jefe porteño.
Luego, agregó: “Es una responsabilidad que tengo que asumir y afrontar. Porque siempre dije que quería ser parte de la transformación de la Argentina. Y porque soy un jugador de equipo”.
Si bien el vínculo se había deteriorado por la puja interna, Bullrich se aproximó a Larreta durante los últimos días. En el círculo de confianza del alcalde había quejas por los desencuentros, la falta de contención o coordinación para la campaña, a pesar de que Larreta se había puesto a disposición para colaborar. Según indicaron fuentes de Pro a la nacion, en los últimos días mantuvieron una charla en la que la exministra le anticipó que podría ofrecerle ser su jefe de Gabinete. Finalmente, el jueves le habría hecho una propuesta concreta. Larreta aceptó, pese a las dudas por las secuelas de la interna de Pro. Hasta hace poco decía que le costaba imaginarse en ese puesto. “Es su deber apoyar en todo lo que pueda a JXC”, afirman cerca del jefe porteño.
Con esta puesta en escena, la exministra de Seguridad pretende cerrar filas con sus adversarios en la compulsa de las primarias para evitar cualquier merma de votos y consolidar el 28% de adhesiones que cosechó JXC en las PASO. Además,
pretende disipar las dudas en torno a la cohesión interna de la fuerza y desinflar la jugada de Massa para seducir a radicales y larretistas con su convocatoria a un gobierno de unidad nacional.
“Patricia es tiempista y práctica: juntar lo de Juntos. Con 30 puntos estamos en el ballottage”, justificó uno de los laderos de Bullrich. No es casual, indican socios claves de la extitular de Pro, que Diego Santilli también redoble sus esfuerzos en Buenos Aires con recorridas, actos y videos para empujar la candidatura a gobernador de Néstor Grindetti.
Aprobación
“Gran gesto de Patricia con Horacio fortaleciendo el equipo que tiene que hacerse cargo de la desastrosa crisis que sufre la Argentina”, subrayó pasado el mediodía el exmandatario y fundador de Pro, Mauricio Macri,
Desde el ala dura de Pro exhibieron señales de aprobación. “Horacio se incorporaría a un eventual gobierno de Bullrich para aportar su experiencia de gestión, su gran capacidad de trabajo, de coordinar equipos y para implementar cambios. Ayudará a implementar el plan y la visión que tiene Patricia para el país”, puntualizó Federico Angelini, titular de Pro y uno de los dirigentes cercanos a Mauricio Macri.
En tanto, el jefe de bloque de Pro en Diputados, Cristian Ritondo, quien podría presidir la Cámara baja en caso de que Bullrich ganara, destacó la unidad de JXC. “Me parece muy bueno porque a la fuerza y liderazgo que tiene Patricia se les suma la capacidad de gestión de Horacio. Se trata de poner lo mejor de cada uno de los que estamos en Juntos por el Cambio para poder llevar adelante los cambios que nuestro país necesita para sacar a los argentinos del pozo en que nos deja el kirchnerismo”, sostuvo Ritondo ante la consulta de la nacion.
María Eugenia Vidal, que se encuentra de recorrida de campaña en Misiones, también celebró la decisión. “Vine a apoyar a Patricia, tiene determinación, convicción de que está lista para gobernar con un equipo atrás que la respalda: más de 10 gobernadores, más de 500 intendentes, diputados y senadores cerca de la mayoría legislativa, eso es lo que hace realidad los cambios”, dijo la diputada nacional y exgobernadora bonaerense.
Por su parte, Gerardo Morales, titular de la UCR y gobernador de Jujuy, emitió un mensaje para respaldar la movida. “La capacidad y experiencia en gestión de Larreta es lo que necesita la República Argentina. A partir del 10 de diciembre, comienza una nueva etapa para todo el país”, apuntó Morales, quien calificó de “excelente” la decisión de Bullrich
Por su parte, el gobernador electo de Mendoza Alfredo Cornejo, uno de los referentes nacionales del radicalismo que apuntala el proyecto de Bullrich, señaló que la “unidad” de JXC es “la base de un gran equipo de gobierno”.
Desde la fuerza de Elisa Carrió también salieron a apoyar la convocatoria de Larreta. “Juntos por el Cambio es, fundamental y fundacionalmente, un equipo. Un equipo plural, de trabajo, con distintos perfiles, distintas capacidades y con un único objetivo: cambiar la Argentina de una vez y para siempre. Con paz, con orden, con trabajo, con educación y con salud”, subrayó Maximiliano Ferraro, jefe de la CC.
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La trastienda de una decisión que busca torcer el tramo final de campaña
Matías Moreno
Patricia Bullrich se puso al frente de las tratativas apenas tomó la decisión. Si bien intercambiaban mensajes o hablaban por teléfono con cierta frecuencia después del choque de alto voltaje que protagonizaron en las PASO del 13 de agosto, la candidata presidencial de Juntos por el Cambio intensificó su acercamiento a Horacio Rodríguez Larreta en los últimos diez días. Muy pocas personas en su equipo estaban al tanto hasta ayer de que había optado por avanzar con una propuesta formal a Larreta para que sea su jefe de Gabinete en caso de que gane las elecciones generales del próximo domingo. Todo se resolvió de manera rápida, pero el plan se había engendrado hacía tiempo.
Bullrich puso en marcha el operativo de seducción antes de que Larreta la acompañara al segundo debate presidencial. Ante su círculo íntimo argumentó que su adversario en las primarias debía tener un rol relevante en la campaña y dejar de ser un actor secundario. Transmitió que era momento de ensayar un gesto de generosidad con Larreta y exhibir apertura en una etapa decisiva de la carrera electoral.
Los sondeos se aceleraron con el correr de la semana, mientras el descontrol cambiario ponía patas para arriba el tablero político. Primero, Bullrich le dio a entender a Larreta que estaba pensando en nominarlo como su eventual ministro coordinador, uno de los puestos políticos más codiciados. Ante las señales positivas del jefe porteño, con quien venía hablando con mayor frecuencia para hacer catarsis, pedirle consejos o analizar el escenario electoral, Bullrich optó por hacerle una oferta precisa. Su objetivo fue dar un golpe de efecto y enviar un mensaje fuerte al electorado: la unidad de JXC está garantizada después de la feroz interna por el liderazgo opositor y, frente al descalabro cambiario y la agudización de la crisis, es la única alternativa al oficialismo que cuenta con experiencia, capacidad de gestión y territorialidad para garantizar gobernabilidad y encarar reformas de fondo.
Cambio con previsibilidad
Conscientes de que Javier Milei les arrebató la bandera del “cambio”, Bullrich y sus estrategas redoblan los esfuerzos para exhibir que la alianza que integran Pro, la UCR y la CC, entre otros partidos, tiene capacidad política y sustento legislativo. Pretenden resaltar que JXC apuesta a un cambio “ordenado”. “Somos la tripulación previsible”, remarcan en la mesa chica de Bullrich.
Sin margen de maniobra, Larreta aceptó la oferta. “No le quedaba otra”, resume uno de sus leales. La jugada dejó un sabor agridulce en el campamento de Larreta. “Es una buena decisión de Patricia, pero temo que llegue a destiempo”, confiesa uno de los consejeros del jefe porteño. En el larretismo sospechan que Bullrich actúa por necesidad: los convoca porque asume que no retiene el 11 por ciento de los votos del ala moderada. “Esto tendría que haber ocurrido la noche de las PASO o el día después. Si ganábamos, le íbamos a ofrecer la jefatura de campaña”, comenta un ladero de Larreta.
En una pareja pelea con Sergio Massa por ingresar al ballottage, Bullrich pretende obturar de manera definitiva la intención del postulante de Unión por la Patria de seducir a votantes radicales o larretistas con su promesa de gobierno de “unidad nacional”. La prioridad de la exministra es garantizar que retendrá el 28% de los votos que obtuvo JXC en las PASO. Sus asesores alimentan la expectativa de que JXC alcanzará la segunda vuelta si logra fidelizar los votos de las primarias y sumar un puñado de indecisos o personas que no concurrieron a las urnas.
Bullrich buscó ocultar sus cartas durante la semana para sacudir el avispero electoral en la recta final. Ayer, durante su desembarco en Pergamino y Junín, le anticipó la maniobra a Macri, quien sigue enemistado con Larreta después del enfrentamiento que generaron entre ambos las diferencias en torno a la estrategia para recuperar el poder nacional o retener la ciudad, bastión de Pro.
La candidata se mantuvo aferrada a su celular hasta anoche para adelantarles el anuncio a sus principales socios en la UCR y Pro. Y, minutos antes de encabezar la conferencia de prensa en el Jardín Botánico, convocó a una reunión a sus colaboradores de confianza para explicar los motivos de la decisión. En el departamento de Bullrich estuvieron el consultor Derek Hampton, Juan Pablo Arenaza, su mano derecha, Sebastián García De Luca, Hernán Lombardi, Federico Pinedo, Laura Alonso y Damián Arabia. A ellos se sumaron Melconian, Cristian Ritondo, primer postulante a diputado en Buenos Aires, y Federico Angelini, entre otros. No hubo objeciones, pese a la sorpresa por los tiempos de la jugada. “Tenemos que captar y abrazar a todo el votante de JXC. Si retenemos el 28% de las PASO y sumamos un pucho más, ya le bajamos el martillo a Massa”, comentó uno de los asistentes de la cumbre.
A lo largo de la conversación, Bullrich y sus colaboradores repasaron los últimos números de las encuestas y se exhibieron esperanzados en conseguir la meta de entrar al ballottage. Visualizan que la postulante comenzó a recuperarse y tiende a crecer en los sondeos; y que Massa podría derrumbarse por los coletazos de la crisis cambiaria y el “yategate”. Asimismo, argumentan los consejeros de Bullrich, el sello de JXC luce más competitivo que la exministra en sus estudios cuantitativos. Por esa razón, justifican, en el sprint final pondrán énfasis en que JXC logró una “complementación” entre sus polos internos y es una alternativa de poder que cuenta con una estructura territorial y un capital legislativo para gobernar. Dan por descontado que no sufrirán deserciones del núcleo duro, donde la figura de Larreta despierta rechazo, sobre todo por su disputa con Macri y su amistad con Massa. Tampoco visualizan que puedan sufrir un desgaste por las filtraciones ilegales de audios que salpican a Melconian.
Así, Bullrich intentará contrastar la oferta de JXC con el modelo de cambio de Milei o la propuesta de continuidad de Massa. “Estamos frente a un escenario abierto”, admite uno de los armadores de la exministra
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