En la City esperan días en los que cada peso disponible pase a dólar
Sin anclas de expectativas y con un ministro que juega su última carta electoral, prevén un escenario de resguardo con fuerte presión sobre la moneda estadounidense
Diego Cabot
Los procedimientos en la City, la semana pasada
Cuatro días hábiles y millones de agentes económicos que tomarán sus decisiones en medio de una profunda incertidumbre. Casi nada mejor que mirar lo que cada cual hace con su dinero en la semana hábil que inicia mañana para comprender cabalmente qué es el mercado. Justamente, la suma de todos esos pequeños movimientos, del más pequeño al más brutal. Todos.
Los cuatro días hábiles que restan hasta las elecciones del domingo marcarán jornadas de difícil digestión para el Gobierno, y puntualmente, para el equipo económico que lidera el ministro Sergio Massa, paradójicamente, el candidato a vender como la solución por el oficialismo.
“Ya no queda una sola carta por jugar. Peso que quede a la vista, peso que se va a ir en busca de un resguardo. Llámelo como quiera, bien de consumo o dólar para pasar el temporal. Pero en pesos a la vista no se queda nadie”, dijo un experimentado banquero ayer por la tarde, mientras pasaba un par de días alejado de la City porteña.
Casi con la misma sintonía, el informe semanal de Ecolatina recitaba la misma melodía. “El rescate de plazos fijos y fondos comunes de inversión desde comienzos de octubre, sumado a las declaraciones des los candidatos de La Libertad Avanza en contra de las tenencias de pesos y la escalada que mostraron los dólares paralelos en la previa electoral, parecen haber sido razones más inmediatas que inclinaron la balanza en favor de esta abrupta suba de la tasa, que busca poner un precio a la codicia dolarizadora que estalló durante estos últimos días”, escribieron en una publicación.
No es para menos. Aquel mercado de uno más uno, más otro y otro hasta llegar al todo sabe perfectamente que el peso es el bien que más valor pierde en la cartera de la dama o en el bolsillo del caballero. “Pregunte a cualquiera qué prefiere: 500 pesos en el bolsillo por una semana o un kilo de papas en un cajón de la cocina. Diez a uno van a comprar papas”, ejemplificó aquel banquero.
“Errores” del Gobierno
Sin tiempo y sin dólares, el Gobierno apenas podrá amagar con procedimientos para agarrar algún que otro avaro que no puede con la tentación de vender dólares blue en medio de los únicos 15 días que se intentó controlarlo desde el Palacio de Hacienda y la Aduana, la nueva policía impositiva que busca “arbolitos” en el microcentro. Hay una innovación en estos días: a las calles del centro porteño ahora les sumaron algunas manzanas del Barrio Chino, en el corazón de Belgrano.
“Sí”, contestó, directo, el economista y director de Perspectiv@s, Luis Secco, al ser consultado sobre si será una nueva semana de cobertura en la Argentina. “Eran previsibles la presión y el salto en la brecha en un contexto electoral tan incierto y plagado de dudas sobre economía y política futuras”.
Claro que todos los momentos preelectorales son inciertos en la Argentina. “Sí, pero el Gobierno cometió errores: la devaluación, el ‘plan platita’ recargado y una serie de comunicados ingenuos. Además, señales inequívocas de que no queda nada, como por ejemplo cotización del dólar de todos los colores, devaluación fiscal, cepo más cerrado que nunca, la policía en la City, activación del segundo tramo del swap con China... Demasiado para expectativas que no encuentran ancla”, finalizó.
De regreso en aquel mercado, la gran mayoría de los actores económicos se mueven con una premisa en el día a día. No importa demasiado si un bien es caro o es barato, lo único que determina la conducta es que hoy es más barato que mañana.
Desde Adelia María, un pueblo de fuerte impronta rural cerca de Río Cuarto, el economista Salvador Vitelli compartió unos números: “Les comparto lo que debería subir o bajar cada categoría para igualar al nivel general, acumulado en la gestión de Alberto Fernández, actualizado a septiembre de 2023, cuyos resultados son muy llamativos. Deberían subir: comunicación (+64%), tarifas y combustibles (+60%); bienes y servicios varios (+23%). Deberían bajar las prendas de vestir y calzado (-25%) y el rubro restaurantes y hoteles (-19%)”.
Dicho esto, solo si alguien confía en que los textiles, los gastronómicos y los hoteleros bajarán el precio debiera quedarse en pesos. El punto es que en estos tres rubros ingresa la cotización del dólar blue y la validación de precios de miles de extranjeros que sonríen con la devaluación argentina.
Un cambio de nominalidad
Cuatro días antes de las PASO, el mercado se preparaba, pero no descontaba que a poco más de 12 horas del resultado que consagró como candidato más votado a Javier Milei se iba a devaluar cerca de 30%. Finalmente, ocurrió. Pero fue tan pobre el paquete de medidas que rodeó la decisión cambiaria que ya no quedó nada de aquello. Y claro, el mercado, que se quemó con leche, ve una vaca y llora.
“La inflación acumuló 26,8% entre agosto y septiembre, borrando la competitividad cambiaria ganada con la devaluación tras las PASO. Es decir, solo sirvió para ganar nominalidad, que, en este escenario de expectativas desancladas, tenderá a apreciar más el tipo de cambio oficial en términos reales –dice el informe semanal de Ecolatina–. Considerando los sucesos de esta semana, los contratos a corto plazo de futuros de dólar a diciembre pasaron de 48% a 112%. Este abrupto salto fue creciendo a lo largo de la semana, fortaleciendo la idea de una corrección cambiaria de magnitud sobre finales de año”.
A partir de hoy se empezará a definir el último capítulo seguro que tiene el experimento Massa, ministro y candidato. Puede que haya más, en caso de que entre al ballottage. Mientras eso se defina, el mercado ya tomó nota de la única posibilidad que tiene para poder cubrirse: cambiar los pesos por algo que mantenga su valor. Como dijo el banquero desde un balneario: papas o dólares, todo sirve para pasar el temporal de incertidumbre que pesa sobre la Argentina.
&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&
Disputa entre las provincias y la Anses por las cajas jubilatorias
El organismo no cumpliría con la actualización
CÓRDOBA.– Para las 13 cajas de previsión provinciales no transferidas a la Nación hay un teléfono descompuesto entre la titular de la Anses, Fernanda Raverta, y el ministro y candidato Sergio Massa. Aunque el presupuesto fija que los giros deben seguir la movilidad jubilatoria, en la realidad eso no estaría pasando. En septiembre, por caso, esas transferencias cayeron un 6,3% real interanual. El mes pasado, la Anses envió $14.057 millones en total. El proyecto de presupuesto 2024 no actualiza los montos.
Los sistemas jubilatorios que siguen en manos de las provincias son los de Buenos Aires, Chaco, Chubut, Córdoba, Entre Ríos, Formosa, La Pampa, Misiones, Neuquén, Santa Cruz, Santa Fe, Tierra del Fuego y Corrientes. Es un conjunto muy heterogéneo con parámetros muy diversos de edad, años de servicio exigidos, aportes y fórmula de movilidad.
Los gobernadores de esos distritos vienen reclamando desde el año pasado una actualización de los montos que manda la Nación y, además, que lo haga en tiempo y forma. Los recursos que no llegan deben ser cubiertos por los tesoros provinciales. En febrero último, el Consejo Federal de Previsión Social pidió a la Anses que le informara el “estado de los procesos administrativos y/o presupuestarios” para cumplir con lo ordenado por el presupuesto. No hubo respuesta, indicaron.
Desde el Ministerio de Economía les aseguran a los interlocutores provinciales que “es un tema de Raverta”. En el caso puntual de Córdoba, según información oficial de la jurisdicción, todos los meses la Anses le manda $1072 millones, la misma cifra que un año atrás. Deberían haber sido, según cálculos cordobeses, $4281 millones mensuales entre enero y marzo; $5010 por mes entre abril y junio; $6059 millones entre julio y setiembre, y $7470 millones este mes.
&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&
De Pablo trazó similitudes con el 89, pero no ve una híper
Hizo un paralelo entre la actualidad y el gobierno de Alfonsín; dijo que la dolarización no es una prioridad, sino lo fiscal
Cuatro días hábiles y millones de agentes económicos que tomarán sus decisiones en medio de una profunda incertidumbre. Casi nada mejor que mirar lo que cada cual hace con su dinero en la semana hábil que inicia mañana para comprender cabalmente qué es el mercado. Justamente, la suma de todos esos pequeños movimientos, del más pequeño al más brutal. Todos.
Los cuatro días hábiles que restan hasta las elecciones del domingo marcarán jornadas de difícil digestión para el Gobierno, y puntualmente, para el equipo económico que lidera el ministro Sergio Massa, paradójicamente, el candidato a vender como la solución por el oficialismo.
“Ya no queda una sola carta por jugar. Peso que quede a la vista, peso que se va a ir en busca de un resguardo. Llámelo como quiera, bien de consumo o dólar para pasar el temporal. Pero en pesos a la vista no se queda nadie”, dijo un experimentado banquero ayer por la tarde, mientras pasaba un par de días alejado de la City porteña.
Casi con la misma sintonía, el informe semanal de Ecolatina recitaba la misma melodía. “El rescate de plazos fijos y fondos comunes de inversión desde comienzos de octubre, sumado a las declaraciones des los candidatos de La Libertad Avanza en contra de las tenencias de pesos y la escalada que mostraron los dólares paralelos en la previa electoral, parecen haber sido razones más inmediatas que inclinaron la balanza en favor de esta abrupta suba de la tasa, que busca poner un precio a la codicia dolarizadora que estalló durante estos últimos días”, escribieron en una publicación.
No es para menos. Aquel mercado de uno más uno, más otro y otro hasta llegar al todo sabe perfectamente que el peso es el bien que más valor pierde en la cartera de la dama o en el bolsillo del caballero. “Pregunte a cualquiera qué prefiere: 500 pesos en el bolsillo por una semana o un kilo de papas en un cajón de la cocina. Diez a uno van a comprar papas”, ejemplificó aquel banquero.
“Errores” del Gobierno
Sin tiempo y sin dólares, el Gobierno apenas podrá amagar con procedimientos para agarrar algún que otro avaro que no puede con la tentación de vender dólares blue en medio de los únicos 15 días que se intentó controlarlo desde el Palacio de Hacienda y la Aduana, la nueva policía impositiva que busca “arbolitos” en el microcentro. Hay una innovación en estos días: a las calles del centro porteño ahora les sumaron algunas manzanas del Barrio Chino, en el corazón de Belgrano.
“Sí”, contestó, directo, el economista y director de Perspectiv@s, Luis Secco, al ser consultado sobre si será una nueva semana de cobertura en la Argentina. “Eran previsibles la presión y el salto en la brecha en un contexto electoral tan incierto y plagado de dudas sobre economía y política futuras”.
Claro que todos los momentos preelectorales son inciertos en la Argentina. “Sí, pero el Gobierno cometió errores: la devaluación, el ‘plan platita’ recargado y una serie de comunicados ingenuos. Además, señales inequívocas de que no queda nada, como por ejemplo cotización del dólar de todos los colores, devaluación fiscal, cepo más cerrado que nunca, la policía en la City, activación del segundo tramo del swap con China... Demasiado para expectativas que no encuentran ancla”, finalizó.
De regreso en aquel mercado, la gran mayoría de los actores económicos se mueven con una premisa en el día a día. No importa demasiado si un bien es caro o es barato, lo único que determina la conducta es que hoy es más barato que mañana.
Desde Adelia María, un pueblo de fuerte impronta rural cerca de Río Cuarto, el economista Salvador Vitelli compartió unos números: “Les comparto lo que debería subir o bajar cada categoría para igualar al nivel general, acumulado en la gestión de Alberto Fernández, actualizado a septiembre de 2023, cuyos resultados son muy llamativos. Deberían subir: comunicación (+64%), tarifas y combustibles (+60%); bienes y servicios varios (+23%). Deberían bajar las prendas de vestir y calzado (-25%) y el rubro restaurantes y hoteles (-19%)”.
Dicho esto, solo si alguien confía en que los textiles, los gastronómicos y los hoteleros bajarán el precio debiera quedarse en pesos. El punto es que en estos tres rubros ingresa la cotización del dólar blue y la validación de precios de miles de extranjeros que sonríen con la devaluación argentina.
Un cambio de nominalidad
Cuatro días antes de las PASO, el mercado se preparaba, pero no descontaba que a poco más de 12 horas del resultado que consagró como candidato más votado a Javier Milei se iba a devaluar cerca de 30%. Finalmente, ocurrió. Pero fue tan pobre el paquete de medidas que rodeó la decisión cambiaria que ya no quedó nada de aquello. Y claro, el mercado, que se quemó con leche, ve una vaca y llora.
“La inflación acumuló 26,8% entre agosto y septiembre, borrando la competitividad cambiaria ganada con la devaluación tras las PASO. Es decir, solo sirvió para ganar nominalidad, que, en este escenario de expectativas desancladas, tenderá a apreciar más el tipo de cambio oficial en términos reales –dice el informe semanal de Ecolatina–. Considerando los sucesos de esta semana, los contratos a corto plazo de futuros de dólar a diciembre pasaron de 48% a 112%. Este abrupto salto fue creciendo a lo largo de la semana, fortaleciendo la idea de una corrección cambiaria de magnitud sobre finales de año”.
A partir de hoy se empezará a definir el último capítulo seguro que tiene el experimento Massa, ministro y candidato. Puede que haya más, en caso de que entre al ballottage. Mientras eso se defina, el mercado ya tomó nota de la única posibilidad que tiene para poder cubrirse: cambiar los pesos por algo que mantenga su valor. Como dijo el banquero desde un balneario: papas o dólares, todo sirve para pasar el temporal de incertidumbre que pesa sobre la Argentina.
&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&
Disputa entre las provincias y la Anses por las cajas jubilatorias
El organismo no cumpliría con la actualización
CÓRDOBA.– Para las 13 cajas de previsión provinciales no transferidas a la Nación hay un teléfono descompuesto entre la titular de la Anses, Fernanda Raverta, y el ministro y candidato Sergio Massa. Aunque el presupuesto fija que los giros deben seguir la movilidad jubilatoria, en la realidad eso no estaría pasando. En septiembre, por caso, esas transferencias cayeron un 6,3% real interanual. El mes pasado, la Anses envió $14.057 millones en total. El proyecto de presupuesto 2024 no actualiza los montos.
Los sistemas jubilatorios que siguen en manos de las provincias son los de Buenos Aires, Chaco, Chubut, Córdoba, Entre Ríos, Formosa, La Pampa, Misiones, Neuquén, Santa Cruz, Santa Fe, Tierra del Fuego y Corrientes. Es un conjunto muy heterogéneo con parámetros muy diversos de edad, años de servicio exigidos, aportes y fórmula de movilidad.
Los gobernadores de esos distritos vienen reclamando desde el año pasado una actualización de los montos que manda la Nación y, además, que lo haga en tiempo y forma. Los recursos que no llegan deben ser cubiertos por los tesoros provinciales. En febrero último, el Consejo Federal de Previsión Social pidió a la Anses que le informara el “estado de los procesos administrativos y/o presupuestarios” para cumplir con lo ordenado por el presupuesto. No hubo respuesta, indicaron.
Desde el Ministerio de Economía les aseguran a los interlocutores provinciales que “es un tema de Raverta”. En el caso puntual de Córdoba, según información oficial de la jurisdicción, todos los meses la Anses le manda $1072 millones, la misma cifra que un año atrás. Deberían haber sido, según cálculos cordobeses, $4281 millones mensuales entre enero y marzo; $5010 por mes entre abril y junio; $6059 millones entre julio y setiembre, y $7470 millones este mes.
&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&
De Pablo trazó similitudes con el 89, pero no ve una híper
Hizo un paralelo entre la actualidad y el gobierno de Alfonsín; dijo que la dolarización no es una prioridad, sino lo fiscal
María Julieta Rumi
Juan Carlos de Pablo
El economista Juan Carlos de Pablo se refirió a la actual situación económica y, entre otras definiciones, dijo que hay una “conexión perversa” con lo que se vivió en 1989 en cuanto a la suba del dólar y el posicionamiento del candidato con mejores chances de llegar a la presidencia, Javier Milei. En una charla con clientes de la empresa Planexware, De Pablo contó que en el arranque de 1989 las encuestas decían que ganaba Carlos Menem y que, a raíz de eso, la gente se puso nerviosa y empezó a comprar dólares, pero que eso no le hacía mella al Menem candidato, sino al entonces presidente Raúl Alfonsín y al radicalismo.
“A fines de marzo, Eduardo Angeloz le pide a Alfonsín que despida a Juan Vital Sourrouille, y Alfonsín, contra su voluntad, lo hace y pone a Juan Carlos Pugliese. A comienzos de abril anuncia el primer paquete económico, sube el dólar paralelo y llega la frase: ‘Les hablé con el corazón y me contestaron con el bolsillo’. Si a alguien le quedaba alguna duda, todos salieron corriendo a comprar dólares. A mediados de mayo, Alfonsín cambia a Pugliese por Jesús Rodríguez y el 8 de julio adelanta la entrega de mando. Este es el paralelo que estoy viendo con la híper del 89. Javier [Milei] puede estar diciendo lo que quiera y eso no le hace mella a él, con lo cual el tipo no tiene incentivo a morigerar”, afirmó.
En cuanto a la dinámica hiperinflacionaria en sí, dijo que es como un tsunami en cuanto a lo inesperado. “Si yo veo los datos hasta marzo de 1989, no había nada que indicara que iba a haber una híper. El dólar libre en enero de ese año estaba a $17, a fines de marzo, a $40, y en julio llegó a $650. Si en el momento que reemplazan a Sourrouille por Pugliese hacía una encuesta entre economistas a ver qué dólar preveían para julio, el más loco me hubiera dicho $150 y no le hubiera creído. Es como estar en una playa disfrutando del atardecer y ver que un perro de repente se va corriendo. Decís ¡qué raro! y a los 10 minutos moriste ahogado. Ahora sabemos que es un tsunami, y si ves a un perro corriendo, salís corriendo más rápido”, agregó. Sin embargo, el economista dijo que los niveles de inflación actuales no son de híper y que el Gobierno apuesta a que el índice de octubre sea de 9%, es decir, que septiembre sería el último mes de dos dígitos mensuales.
En cuanto a qué podría pasar con el resultado electoral del 22 de octubre, De Pablo descartó una nueva devaluación como la que tuvo lugar después de las primarias obligatorias. “Supongamos que Sergio Massa queda afuera y el ballottage es entre Javier Milei y Patricia Bullrich. Hacer otra devaluación no tiene sentido, porque si se miran los resultados de la primera, salió remal, con lo cual no lo estoy esperando. ¿Puede ocurrir? Sí, pero ¿al servicio de qué? No se entiende”, opinó.
Por último, se refirió al plan de dolarización de Javier Milei y dijo que no es una prioridad y que, si la pretensión es forzar el equilibrio fiscal, la idea es equivocada. “La historia del sentido común indica que, cuando falta un bien, aumenta la demanda del sustituto más próximo que, en este caso, serían las cuasi monedas, con lo cual la pretensión de tener un Banco Central independiente o no tenerlo y que eso dé igual a equilibrio fiscal no existe. El problema se resuelve cuando el Tesoro se ocupe de equilibrarse. Por ahí tenemos que empezar”, cerró.
El economista Juan Carlos de Pablo se refirió a la actual situación económica y, entre otras definiciones, dijo que hay una “conexión perversa” con lo que se vivió en 1989 en cuanto a la suba del dólar y el posicionamiento del candidato con mejores chances de llegar a la presidencia, Javier Milei. En una charla con clientes de la empresa Planexware, De Pablo contó que en el arranque de 1989 las encuestas decían que ganaba Carlos Menem y que, a raíz de eso, la gente se puso nerviosa y empezó a comprar dólares, pero que eso no le hacía mella al Menem candidato, sino al entonces presidente Raúl Alfonsín y al radicalismo.
“A fines de marzo, Eduardo Angeloz le pide a Alfonsín que despida a Juan Vital Sourrouille, y Alfonsín, contra su voluntad, lo hace y pone a Juan Carlos Pugliese. A comienzos de abril anuncia el primer paquete económico, sube el dólar paralelo y llega la frase: ‘Les hablé con el corazón y me contestaron con el bolsillo’. Si a alguien le quedaba alguna duda, todos salieron corriendo a comprar dólares. A mediados de mayo, Alfonsín cambia a Pugliese por Jesús Rodríguez y el 8 de julio adelanta la entrega de mando. Este es el paralelo que estoy viendo con la híper del 89. Javier [Milei] puede estar diciendo lo que quiera y eso no le hace mella a él, con lo cual el tipo no tiene incentivo a morigerar”, afirmó.
En cuanto a la dinámica hiperinflacionaria en sí, dijo que es como un tsunami en cuanto a lo inesperado. “Si yo veo los datos hasta marzo de 1989, no había nada que indicara que iba a haber una híper. El dólar libre en enero de ese año estaba a $17, a fines de marzo, a $40, y en julio llegó a $650. Si en el momento que reemplazan a Sourrouille por Pugliese hacía una encuesta entre economistas a ver qué dólar preveían para julio, el más loco me hubiera dicho $150 y no le hubiera creído. Es como estar en una playa disfrutando del atardecer y ver que un perro de repente se va corriendo. Decís ¡qué raro! y a los 10 minutos moriste ahogado. Ahora sabemos que es un tsunami, y si ves a un perro corriendo, salís corriendo más rápido”, agregó. Sin embargo, el economista dijo que los niveles de inflación actuales no son de híper y que el Gobierno apuesta a que el índice de octubre sea de 9%, es decir, que septiembre sería el último mes de dos dígitos mensuales.
En cuanto a qué podría pasar con el resultado electoral del 22 de octubre, De Pablo descartó una nueva devaluación como la que tuvo lugar después de las primarias obligatorias. “Supongamos que Sergio Massa queda afuera y el ballottage es entre Javier Milei y Patricia Bullrich. Hacer otra devaluación no tiene sentido, porque si se miran los resultados de la primera, salió remal, con lo cual no lo estoy esperando. ¿Puede ocurrir? Sí, pero ¿al servicio de qué? No se entiende”, opinó.
Por último, se refirió al plan de dolarización de Javier Milei y dijo que no es una prioridad y que, si la pretensión es forzar el equilibrio fiscal, la idea es equivocada. “La historia del sentido común indica que, cuando falta un bien, aumenta la demanda del sustituto más próximo que, en este caso, serían las cuasi monedas, con lo cual la pretensión de tener un Banco Central independiente o no tenerlo y que eso dé igual a equilibrio fiscal no existe. El problema se resuelve cuando el Tesoro se ocupe de equilibrarse. Por ahí tenemos que empezar”, cerró.
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.