La insoportable levedad argentina
Alejandro Razé Médico, psicoanalista, magíster en Ciencias Políticas y miembro del Club Político Argentino
Estos días, buena parte de la ciudadanía observa minuto a minuto y estupefacta la lucha descarnada que libra la elite dirigencial (que incluye gobierno, oposición y todas las facciones de poder que pelean por sus intereses). Una repetición dolorosa que, con la vertiginosidad propia de nuestro país, hilvana algunas escenas previas que pueden resultar explicativas.
Escena 1. Las noches de Buenos Aires son frescas. Desde los balcones se oyen aplausos tenues que suben su intensidad hasta convertirse en un rugido. Son un homenaje a los profesionales de la salud. Es la noche del 29 de marzo de 2020. Plena pandemia. El presidente Fernández acaba de terminar su discurso acompañado por Axel Kicillof y Horacio Rodríguez Larreta. La Argentina parece enfrentar esta amenaza con racionalidad, lejos de las excentricidades asesinas de Trump y Bolsonaro. Pero poco dura esa alianza. Ante la posibilidad de que esa imagen beneficie al candidato de Pro, la orden de ataque y demolición fue implacable. Le siguieron miles de gestos que, si no fuera porque venían del partido de gobierno, hubiesen sido considerados destituyentes.
Escena 2. 26 de abril de 1985. En una Plaza de Mayo repleta, congregada ante los ataques a la democracia aún amenazada, el presidente Alfonsín sorprende con un discurso que anuncia el principal desafío que tenían su gobierno y la república. Frente a una economía de guerra, solicita la colaboración de todos los sectores para lograr el crecimiento económico que países devastados como los europeos y Japón habían logrado. Son vísperas del lanzamiento del Plan Primavera. Dos años más tarde ese programa cayó, al igual que el proyecto político del presidente.
Escena 3. 20 de diciembre de 2023. El flamante presidente Javier Milei da detalles, por cadena nacional, del decreto que dispone una masiva reforma económica. En los días posteriores envía el proyecto de ley ómnibus. Cacerolazos, paro general de la CGT, fallos judiciales adversos, acusaciones a legisladores y gobernadores por parte del oficialismo, negociaciones fallidas en el Congreso y vuelta a comisión de una de las naves insignia del Ejecutivo. Un comienzo poco auspicioso.
Desde entonces, y sin saber a quién aplaudir, la sociedad argentina sigue el debate con un alto grado de división entre quienes quieren que al Presidente le vaya bien y los que consideran un eventual triunfo de sus políticas el avance del lado oscuro. ¿Existe algún actor que pueda interpretar la enorme desazón de una mayoría castigada?
En las tres escenas cada presidente enfrentó distintas amenazas. Los golpes de Estado, un apande mi a global, una economía desquiciada, con casi inexistente apoyo del Poder Legislativo. Nuevamente el principal desafío es lograr crecimiento económico. Sin embargo, los verdaderos protagonistas, los ciudadanos de a pie, son hombres y mujeres de carne y hueso, con angustias, sueños, deseos, que luchan para abrirse paso en medio de esa matriz política, ideológica y económica asfixiante.
La realidad del país es fluctuante. La esperanza del mal trago hoy para un futuro próximo mejor aún sostiene a buena parte de la ciudadanía, que acompañó con su voto al Gobierno. ¿Pero qué sucederá si esas mejoras no llegan pronto? ¿Qué pasará si en el enjambre de iniciativas con tinte refundacional se pierde de vista que la cotidianidad es un infierno para la mayoría? Por otro lado, ¿qué proponen aquellos que pueden tener más injerencia sobre la realidad, por su riqueza, su influencia o su responsabilidad?
En medio de todas esas cavilaciones, existe un garante de equilibrio y es el Poder Legislativo. En ese sentido, lo que se jugará fundamentalmente en el Parlamento –con los grupos de poder e influencia que encuentran en el Congreso– es una síntesis que permita una salida posible del desastre económico que moldea a toda la cultura argentina, y cuyo rasgo fundamental es la desmesura. En la búsqueda del equilibrio fiscal se dirime no solo qué resignará cada sector, sino cuál es el equilibrio narcisista de esta sociedad. Cuáles son sus capacidades concretas para alcanzar sus ideales y si hay un valor superior regulador que pueda unir a este conjunto de intereses contrapuestos.
Frecuentemente aquellas personas dedicadas a tareas de cuidado y con gran compromiso, que involucran altos ideales, son afectadas por el denominado “síndrome de Tomas” (también conocido como síndrome de burn out) al derrumbarse frente a la frustración de la realidad. Refiere al personaje de Milan Kundera en La insoportable levedad del ser que en la Checoslovaquia socialista es castigado por denunciar las contradicciones del sistema, y pasa de militante a perseguido, y de médico cirujano a limpiavidrios.
Como aquellos médicos aplaudidos y olvidados, la mayor parte de la sociedad sufre su idealidad. Así, con sus ansias igualitarias, su reclamo de bienes públicos de calidad, su espíritu modernizador, está en una horrible disyuntiva entre el cinismo y la melancolía. Padece el peso aplastante de sus ideales inalcanzables mientras no puede encontrar una satisfacción más modesta pero real, o persigue con fanatismos consignas que no paliaron el fracaso económico.
El Congreso cuenta con experimentados legisladores en los que recaerá, en los próximos cuatro años, la responsabilidad de intentar resguardar al Presidente de sus enemigos y de sí mismo. Existe un generalizado desasosiego en busca de un bálsamo. Es hora de una síntesis con políticas certeras y mucho sentido común.
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El pecado del antisemitismo
Mario Eduardo Cohen Presidente del Cidicsef
El Papa difundió una histórica carta que, si bien está dirigida a “nuestros hermanos y hermanas judíos en Israel”, tiene carácter universal. En la importante misiva, que ha tenido muy poca difusión, denuncia el incremento del antisemitismo en todo el mundo y la reprobación rotunda de la Iglesia a toda manifestación de odio hacia los judíos.
En su párrafo central recuerda, con otras palabras, la fraternidad con los “hermanos mayores en la fe” (como llamó a los judíos el papa Juan Pablo II) y señala: “El camino que la Iglesia ha iniciado con vosotros, antiguo pueblo de la alianza, rechaza toda forma de antijudaísmo y antisemitismo, condenando inequívocamente las manifestaciones de odio hacia los judíos y el judaísmo como un pecado contra Dios. Junto con ustedes, los católicos estamos muy preocupados por el terrible aumento de los ataques contra los judíos en todo el mundo”. Cabe reconocer que el Papa siempre ha tenido una actitud valiente y firme en contra de todas las formas de antisemitismo.
¿Qué es el antisemitismo? Se trata de un término acuñado en el siglo XIX que aglutina prejuicios, odio, acoso y acciones de discriminación contra los judíos. Una verdadera enfermedad grave de la sociedad occidental que tuvo su máxima expresión durante el Holocausto, hace apenas ocho décadas. Al parecer, el mundo todavía no aprendió a qué extremos puede llevar el odio racial.
Llama la atención que el único racismo que tiene nombre propio en todos los idiomas occidentales sea el antisemitismo. No existe una palabra para expresar el odio a los negros, a los gitanos y a tantos otros grupos discriminados. Lo que nos muestra lo incorporado que está en muchas culturas. El antisemitismo puede sobrevivir en lugares donde no hay judíos.
En la carta, el Papa advierte sobre el preocupante aumento de los actos discriminatorios luego de la masacre perpetrada por el grupo Hamas y las acciones de respuesta de Israel. Según la ADL (Anti-Defamation League), del 7 de octubre al 7 de enero los actos antisemitas crecieron, en Estados Unidos, un 360% respecto de igual período del año anterior. En Alemania, entre octubre y noviembre de 2023, el incremento fue del 320%. En Australia, hasta diciembre hubo una suba de 738%, y en Brasil, en octubre, escaló el 961%. El caso extremo es el de Francia, donde se decuplicaron los actos discriminatorios en el período de octubre a diciembre de 2023.
En los últimos meses, los judíos europeos se han acostumbrado a no usar en público elementos que indiquen su filiación y a protegerse detrás de pilotes y guardia policial continua. La Unesco, en el mismo sentido que el Papa, convocó en noviembre a una reunión para tratar el tema del creciente antisemitismo. Se coincidió, entre otros puntos, en que el anonimato de las redes sociales es su nueva forma de expresión. Debemos destacar que el Papa ruega, en la carta, por la paz en Medio Oriente y por el retorno con vida de los rehenes. Cierra su histórica misiva reiterando un llamado a la hermandad de cristianos y judíos: “Todavía tenemos mucho que hacer juntos para garantizar que el mundo que dejamos a los que vienen después de nosotros sea mejor, pero confío en que podamos seguir trabajando juntos para lograrlo”.
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
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