Tras el shock, el consumo cayó 3,8% en enero
Es una baja moderada que impactó en casi todos los rubros, sobre todo en supermercados; cambio de hábitos.
Francisco Jueguen
El rubro de limpieza de ropa y hogar cayó 6,6% en enero
La licuación de los ingresos de los argentinos –que viene desde 2018– y el sinceramiento de los precios de la economía que se produjo en los últimos dos meses impactaron de lleno en lo más sensible del bolsillo. El consumo masivo cayó en enero –el primer mes completo de Javier Milei como presidente– el 3,8%.
La retracción es “moderada” frente a otros rubros de la economía que sufren más la política de shock del Gobierno. En diciembre, por caso, la construcción se desplomó 12,2% y la industria, 12,8%. En enero, la venta de autos cayó un 33% y la de motos, 18,7%. También en ese mes, los despachos de cemento bajaron 20%, mientras las ventas minoristas de pymes se hundieron 28,5%.
Sin embargo, la baja del consumo masivo muestra un claro cambio de tendencia luego de un segundo semestre de 2023 en el que mostró números en alza impulsados por el “plan platita” en el contexto electoral y un cepo cambiario que, ante las expectativas devaluatorias, empujaba a los argentinos –sin acceso al dólar– a las góndolas.
Por otra parte, los expertos en la materia creen que la intención oficial de que el precio sea la señal más importante para el mercado reconfigurará no solo hábitos del consumidor, sino también de las empresas.
Por el lado de aquellos que van a las góndolas, ya se ven mayores frecuencias de visita a los comercios y menor cantidad de unidades por ticket para cuidar más el gasto en cada compra. A eso se suma la huida, muchas veces gradual, a segundas marcas. La eliminación de los programas oficiales de controles de precios habría comenzado a borrar la brecha entre canales, supermercados y autoservicios, que había llegado a casi 50% (hasta diciembre mucho más barato comprar en los primeros).
También la industria y los comercios deberán cambiar el foco. Luego de los saltos de precios de diciembre y enero, y ante la caída de las ventas, algunas firmas comenzaron a recalibrar y ya aparecen bonificaciones y promociones.
Además, describen que velozmente se pasó de un mercado de oferta, donde ganaba el que tenía stocks (por las trabas a las importaciones), a uno de demanda, en el que gana el que mejor conecta con las machucadas posibilidades de compra del consumidor. En simultáneo, se pasó de un mercado de abundancia de pesos –que obligaba a gastarlos rápido por la inflación– a uno en el que faltan pesos y el consumidor opta claramente por la cautela.
“Los primeros días de febrero también arrojaron indicadores negativos, entre 8 y 9 puntos. Por lo tanto, seguramente también sea negativo si sigue esta tendencia”, anticipó Osvaldo del Río, director de Scentia, la consultora especializada que realizó el estudio.
Todos sus modelos muestran una caída del consumo masivo en 2024. El optimista, con una pérdida del poder adquisitivo de 5%, refleja una retracción de casi un punto. Uno medio, con una baja del poder adquisitivo de 20%, refleja un -6%, Otro pesimista, con una caída de 30 puntos en el poder de compra, muestra que el consumo se derrumbaría 10%.
Los rubros, a nivel nacional y más allá de los canales de ventas, cayeron casi todos en enero: alimentación (-2,6%), desayuno + merienda (-4,5%), perecederos + fríos (-0,5%), limpieza de ropa y hogar (-6,6%). higiene + cosmética (-7,2%) y bebidas con alcohol (-11,3%). El único rubro con alzas fue “impulsivos” (+8,4%).
“Es importante tener en consideración que las bases de comparación son parte de la explicación de esta situación, dado que autoservicios se comparan con un -9,1% de enero de 2023 y supermercados, con +7,8%. Sin embargo, hay otros componentes que suman a esta nueva etapa, por ejemplo, los fuertes cambios en precios y la pérdida de poder adquisitivo, por citar algunos”, indicaron desde Scentia. Allí, además, “llamó la atención” el comportamiento diferente entre canales de ventas. Luego de 18 meses en baja, los autoservicios lograron un comportamiento levemente positivo, de +0,5% en el mes. Los supermercados, que por más de dos años arrojaron números positivos, sufrieron una baja de ventas de más del 8%.
Del Río cree que la fuerte retracción en las grandes superficies está vinculada a los cambios en los precios. “Al quitarse los programas como Precios Justos, eso hace que la gente tenga poca claridad en los valores de lo que paga las cosas y la comparación entre canales se hace más difusa. Hay que tener en consideración que, desde 2020, cuando arrancó el programa de Precios Máximos, después pasamos a Precios Cuidados, Precios Cuidados 2 y luego a Precios Justos, eso fue ensanchando el gap de precios entre canales [autoservicios y supermercados]. Históricamente, estaba en alrededor del 8% o 9% más barato el supermercado que el negocio de barrio. En diciembre de 2023, ese gap terminó en 49%, es decir, casi un 50% de diferencia de precio más económico en el súper que en el negocio de barrio”, explicó.
“También es interesante ver que, mientras los supermercados tuvieron un movimiento parejo entre el AMBA y el interior, los autoservicios crecieron en el AMBA y retrocedieron en el interior”, describieron, y explicaron: “Posiblemente encontremos la explicación a este tema en un menor éxodo turístico, que siempre es de ayuda para este canal en esta época del año. Otro aspecto a considerar es la posible caída en las ventas de ciudades fronterizas, que tenían un impacto importante en el interior y ya no son tan atractivas con las condiciones actuales”.
En Scentia agregaron que es probable que también se intensifiquen algunos hábitos ya vistos en el pasado, como por ejemplo una mayor frecuencia de compra y menor cantidad de unidades por ticket, “con el fin de cuidar más el gasto en cada acto de compra”.
“Volvió el mercado”
Para el director de la consultora W, Guillermo Oliveto, la “lógica Milei” se puede resumir en una frase: “Volvió el mercado”. Según el experto en consumo masivo, el libertario les dice a las empresas “que pongan los precios que quieran y que vendan lo que puedan”. Con los datos de Scentia publicados, Oliveto cree que el consumo masivo resistió mejor que otros rubros que mostraron caídas de hasta dos dígitos en el bimestre enero-diciembre. “Es moderado para el contexto y era esperable”.
Luego aseguró que las “enormes distorsiones” que existían entre el canal tradicional (autoservicios) y los supermercados se revirtieron rápidamente con la liberación de precios. Eso explicó, cree él, las fuertes caídas en los súper, que venían mostrando alzas, y la resistencia de los autoservicios el mes pasado.
“Las empresas ahora deben recalibrar sus estrategias de precios, que estaban muy distorsionadas. El Gobierno soltó los precios y el mercado se acomodó solo”, dijo Oliveto, que señaló que, al comienzo, hubo aumentos de dos dígitos, muchos por cobertura ante la incertidumbre. “El dato del primer número del consumo masivo de la era Milei muestra que volvió el mercado”, agregó el experto, que adelantó que, luego de los fuertes incrementos, comenzaron a aparecer reacomodamientos con bonificaciones y promociones, por lo que las empresas volverán a generar músculo en sus dinámicas comerciales.
En ese “volvió el mercado”, cree Oliveto, se vuelve a poner en el centro de la escena la clásica definición estratégica de los negocios: PxQ (precio y cantidad) que se define en la tensión rentabilidad versus volumen. “Vemos un cambio de 180 grados lógico y previsible: pasamos de un mercado de oferta, donde ganaba el que tenía stocks, a uno de demanda, en el que gana el que mejor conecta con los deseos y las posibilidades del consumidor”, agregó el especialista.
“En simultáneo, pasamos de un mercado de abundancia a uno de escasez. Sobraban pesos y había que gastarlos rápido. Ahora faltan pesos y hay que saber administrarlos con cautela y precisión. La variable del año será el acceso. En definitiva, el puente entre lo que se quiere y lo que se puede”, cerró.
Luego de la devaluación de diciembre y la liberación de precios, la inflación del último mes del año fue de 25,5%. En enero, desaceleró a 20,6%. El ministro de Economía, Luis Caputo, dijo anteayer que este mes la inflación “va a estar más cerca de 10% que de 20%. Vamos a ver una baja sustancial que es producto del control fiscal y monetario que estamos llevando a cabo”, afirmó. A pesar de que Caputo dijo que, a fin de año, la economía puede mejorar, Milei ya anticipó que este será un año marcado por la inflación y la recesión. El consumo ya lo sufre.
&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&
Por el golpe al salario real, la ingesta de carne vacuna bajó 6,8% el mes pasado
El consumo aparente quedó en 50,3 kilos per cápita al año; los expertos opinan que la tendencia podría agravarse
La licuación de los ingresos de los argentinos –que viene desde 2018– y el sinceramiento de los precios de la economía que se produjo en los últimos dos meses impactaron de lleno en lo más sensible del bolsillo. El consumo masivo cayó en enero –el primer mes completo de Javier Milei como presidente– el 3,8%.
La retracción es “moderada” frente a otros rubros de la economía que sufren más la política de shock del Gobierno. En diciembre, por caso, la construcción se desplomó 12,2% y la industria, 12,8%. En enero, la venta de autos cayó un 33% y la de motos, 18,7%. También en ese mes, los despachos de cemento bajaron 20%, mientras las ventas minoristas de pymes se hundieron 28,5%.
Sin embargo, la baja del consumo masivo muestra un claro cambio de tendencia luego de un segundo semestre de 2023 en el que mostró números en alza impulsados por el “plan platita” en el contexto electoral y un cepo cambiario que, ante las expectativas devaluatorias, empujaba a los argentinos –sin acceso al dólar– a las góndolas.
Por otra parte, los expertos en la materia creen que la intención oficial de que el precio sea la señal más importante para el mercado reconfigurará no solo hábitos del consumidor, sino también de las empresas.
Por el lado de aquellos que van a las góndolas, ya se ven mayores frecuencias de visita a los comercios y menor cantidad de unidades por ticket para cuidar más el gasto en cada compra. A eso se suma la huida, muchas veces gradual, a segundas marcas. La eliminación de los programas oficiales de controles de precios habría comenzado a borrar la brecha entre canales, supermercados y autoservicios, que había llegado a casi 50% (hasta diciembre mucho más barato comprar en los primeros).
También la industria y los comercios deberán cambiar el foco. Luego de los saltos de precios de diciembre y enero, y ante la caída de las ventas, algunas firmas comenzaron a recalibrar y ya aparecen bonificaciones y promociones.
Además, describen que velozmente se pasó de un mercado de oferta, donde ganaba el que tenía stocks (por las trabas a las importaciones), a uno de demanda, en el que gana el que mejor conecta con las machucadas posibilidades de compra del consumidor. En simultáneo, se pasó de un mercado de abundancia de pesos –que obligaba a gastarlos rápido por la inflación– a uno en el que faltan pesos y el consumidor opta claramente por la cautela.
“Los primeros días de febrero también arrojaron indicadores negativos, entre 8 y 9 puntos. Por lo tanto, seguramente también sea negativo si sigue esta tendencia”, anticipó Osvaldo del Río, director de Scentia, la consultora especializada que realizó el estudio.
Todos sus modelos muestran una caída del consumo masivo en 2024. El optimista, con una pérdida del poder adquisitivo de 5%, refleja una retracción de casi un punto. Uno medio, con una baja del poder adquisitivo de 20%, refleja un -6%, Otro pesimista, con una caída de 30 puntos en el poder de compra, muestra que el consumo se derrumbaría 10%.
Los rubros, a nivel nacional y más allá de los canales de ventas, cayeron casi todos en enero: alimentación (-2,6%), desayuno + merienda (-4,5%), perecederos + fríos (-0,5%), limpieza de ropa y hogar (-6,6%). higiene + cosmética (-7,2%) y bebidas con alcohol (-11,3%). El único rubro con alzas fue “impulsivos” (+8,4%).
“Es importante tener en consideración que las bases de comparación son parte de la explicación de esta situación, dado que autoservicios se comparan con un -9,1% de enero de 2023 y supermercados, con +7,8%. Sin embargo, hay otros componentes que suman a esta nueva etapa, por ejemplo, los fuertes cambios en precios y la pérdida de poder adquisitivo, por citar algunos”, indicaron desde Scentia. Allí, además, “llamó la atención” el comportamiento diferente entre canales de ventas. Luego de 18 meses en baja, los autoservicios lograron un comportamiento levemente positivo, de +0,5% en el mes. Los supermercados, que por más de dos años arrojaron números positivos, sufrieron una baja de ventas de más del 8%.
Del Río cree que la fuerte retracción en las grandes superficies está vinculada a los cambios en los precios. “Al quitarse los programas como Precios Justos, eso hace que la gente tenga poca claridad en los valores de lo que paga las cosas y la comparación entre canales se hace más difusa. Hay que tener en consideración que, desde 2020, cuando arrancó el programa de Precios Máximos, después pasamos a Precios Cuidados, Precios Cuidados 2 y luego a Precios Justos, eso fue ensanchando el gap de precios entre canales [autoservicios y supermercados]. Históricamente, estaba en alrededor del 8% o 9% más barato el supermercado que el negocio de barrio. En diciembre de 2023, ese gap terminó en 49%, es decir, casi un 50% de diferencia de precio más económico en el súper que en el negocio de barrio”, explicó.
“También es interesante ver que, mientras los supermercados tuvieron un movimiento parejo entre el AMBA y el interior, los autoservicios crecieron en el AMBA y retrocedieron en el interior”, describieron, y explicaron: “Posiblemente encontremos la explicación a este tema en un menor éxodo turístico, que siempre es de ayuda para este canal en esta época del año. Otro aspecto a considerar es la posible caída en las ventas de ciudades fronterizas, que tenían un impacto importante en el interior y ya no son tan atractivas con las condiciones actuales”.
En Scentia agregaron que es probable que también se intensifiquen algunos hábitos ya vistos en el pasado, como por ejemplo una mayor frecuencia de compra y menor cantidad de unidades por ticket, “con el fin de cuidar más el gasto en cada acto de compra”.
“Volvió el mercado”
Para el director de la consultora W, Guillermo Oliveto, la “lógica Milei” se puede resumir en una frase: “Volvió el mercado”. Según el experto en consumo masivo, el libertario les dice a las empresas “que pongan los precios que quieran y que vendan lo que puedan”. Con los datos de Scentia publicados, Oliveto cree que el consumo masivo resistió mejor que otros rubros que mostraron caídas de hasta dos dígitos en el bimestre enero-diciembre. “Es moderado para el contexto y era esperable”.
Luego aseguró que las “enormes distorsiones” que existían entre el canal tradicional (autoservicios) y los supermercados se revirtieron rápidamente con la liberación de precios. Eso explicó, cree él, las fuertes caídas en los súper, que venían mostrando alzas, y la resistencia de los autoservicios el mes pasado.
“Las empresas ahora deben recalibrar sus estrategias de precios, que estaban muy distorsionadas. El Gobierno soltó los precios y el mercado se acomodó solo”, dijo Oliveto, que señaló que, al comienzo, hubo aumentos de dos dígitos, muchos por cobertura ante la incertidumbre. “El dato del primer número del consumo masivo de la era Milei muestra que volvió el mercado”, agregó el experto, que adelantó que, luego de los fuertes incrementos, comenzaron a aparecer reacomodamientos con bonificaciones y promociones, por lo que las empresas volverán a generar músculo en sus dinámicas comerciales.
En ese “volvió el mercado”, cree Oliveto, se vuelve a poner en el centro de la escena la clásica definición estratégica de los negocios: PxQ (precio y cantidad) que se define en la tensión rentabilidad versus volumen. “Vemos un cambio de 180 grados lógico y previsible: pasamos de un mercado de oferta, donde ganaba el que tenía stocks, a uno de demanda, en el que gana el que mejor conecta con los deseos y las posibilidades del consumidor”, agregó el especialista.
“En simultáneo, pasamos de un mercado de abundancia a uno de escasez. Sobraban pesos y había que gastarlos rápido. Ahora faltan pesos y hay que saber administrarlos con cautela y precisión. La variable del año será el acceso. En definitiva, el puente entre lo que se quiere y lo que se puede”, cerró.
Luego de la devaluación de diciembre y la liberación de precios, la inflación del último mes del año fue de 25,5%. En enero, desaceleró a 20,6%. El ministro de Economía, Luis Caputo, dijo anteayer que este mes la inflación “va a estar más cerca de 10% que de 20%. Vamos a ver una baja sustancial que es producto del control fiscal y monetario que estamos llevando a cabo”, afirmó. A pesar de que Caputo dijo que, a fin de año, la economía puede mejorar, Milei ya anticipó que este será un año marcado por la inflación y la recesión. El consumo ya lo sufre.
&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&
Por el golpe al salario real, la ingesta de carne vacuna bajó 6,8% el mes pasado
El consumo aparente quedó en 50,3 kilos per cápita al año; los expertos opinan que la tendencia podría agravarse
Pilar Vazquez
Tras los fuertes aumentos y con ingresos golpeados, hay menos gente en las carnicerías
En medio de un contexto marcado por la escalada de la inflación, el consumo de carne vacuna sufrió en enero pasado una brusca caída de 6,8% con relación al mismo período de 2023. De esta manera, el consumo aparente habría quedado en el equivalente a 50,3 kilos por habitante por año y la previsión de los expertos es que la tendencia no se revierta en los próximos meses: por el contrario, podría agravarse.
“La caída en el consumo de carne está estrechamente ligada a la pérdida de poder adquisitivo. El consumidor tiene cada vez menos dinero disponible y termina tomando decisiones de compra basadas en el bolsillo y no en sus preferencias”, señaló Miguel Schiariti, presidente de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes (Ciccra), que elaboró el relevamiento. No obstante, consideró que dadas las condiciones económicas y de ingresos actuales, esta caída “podría haber sido aún más pronunciada”.
Según Ciccra, el mes pasado se consumieron en la Argentina 186.300 toneladas equivalentes res con hueso, una merma de 13.600 toneladas respecto de enero de 2023.
Schiariti anticipó que se espera que febrero y marzo sean meses de escaso consumo, dados los aumentos en la inflación y otros factores, pero prevé una leve recuperación del consumo a partir de abril y mayo, debido a una mejora en los niveles de ingreso de la población. “Si bien la caída podría prolongarse, no vemos una situación tan crítica como 2001, año en el que el consumo de carne disminuyó más del 50%. En aquel entonces, la gente dejó de comprar proteína para optar por otros productos”, recordó.
Según Schiariti, si continúa el aumento del precio, el consumidor establecerá un límite. En enero último la suba interanual de la carne vacuna fue del 377,4%, superando ampliamente la inflación general, que alcanzó un 254,2% en 12 meses. No obstante, el mes pasado el incremento se mantuvo por debajo del índice del Indec [20,6%], llegando al 19,2%. Venía de experimentar un gran salto en diciembre de 2023, con un aumento superior al 40% debido a expectativas de cambio de gobierno, sequía y otros factores. Esto según los datos aportados por el Instituto de la Promoción de la Carne Vacuna Argentina (Ipcva).
“El consumidor va a poner un techo así como pasó en diciembre pasado, cuando los precios en el mercado de hacienda habían aumentado un 50%. Cuando el sector distribuidor quiso trasladarlo, no pudo, porque no se vendió. Entonces, los precios se retrotrajeron a la semana anterior. Me parece que, como esto viene aumentando lentamente, en algún momento el público va a decir basta. No va a seguir aumentando de manera indefinida”, dijo Schiariti.
En tanto, el analista ganadero Víctor Tonelli remarcó que “la caída en el consumo es evidente”. Estimó que ya hubo una baja mayor en el consumo per cápita, de 52 kilos a 44/45 kilos. Al igual que Schiariti, atribuyó esto principalmente a la disminución del poder adquisitivo. “En enero de este año, el salario registrado, según los datos publicados por el Indec, cayó un 19% respecto de la inflación. Es decir, el salario promedio perdió 19 puntos con relación a la inflación y, al compararlo con el precio de la carne, la pérdida alcanzó los 40 puntos. Esto muestra claramente que el consumidor ha perdido poder adquisitivo con relación a la carne”, dijo.
Por otra parte, Tonelli afirmó que, en contraste, las ventas al exterior tuvieron una buena performance. “Estarían creciendo a cerca de 90.000 toneladas equivalente de res con hueso [mensual], cuando veníamos de exportaciones de 75.000 a 80.000”, indicó.
Para el consultor, el salto tuvo que ver con las medidas de liberación del mercado implementadas por el nuevo gobierno. “Cumplió con su promesa de eliminar todo tipo de restricciones, cupos y cuantificaciones en la provisión de siete cortes que afectaban considerablemente la competitividad exportadora”, señaló el experto.
Tonelli estimó que esta tendencia va a continuar. “La oferta va a disminuir y las exportaciones aumentarán proporcionalmente debido al crecimiento de la competitividad exportadora y a la continua pérdida de poder adquisitivo del salario respecto a la inflación”, opinó.
De acuerdo a los datos de Ciccra, las exportaciones de carne vacuna –excluyendo los envíos de hueso con carne a China– se habrían ubicado en 80.000 toneladas res con hueso. Según el reporte, este mantenimiento en los niveles de las venta sal exterior, similar a los registrados en los últimos meses de 2023, marcó un incremento del 9,1% en comparación con enero del año anterior.
Esto es así, pese a que durante enero de 2024 la producción de carne vacuna de 266.000 toneladas res con hueso fue un 2,5% inferior a la de enero de 2023. “En enero de 2024, el número de cabezas faenadas por la industria frigorífica vacuna volvió a caer tanto con relación a diciembre como a enero de 2023, si bien en términos históricos continuó siendo elevado el nivel de actividad sectorial”, se indicó.
Para Ciccra, el total faenado de enero fue de 1,158 millones de cabezas de ganado. “En términos mensuales se verificó una retracción de 4,1% corregida por el número de días laborables. En términos interanuales la caída fue de 3,2%”, dijo.
El caso del pollo
Ante la retracción de la carne vacuna, muchos se preguntan por la suerte de otros productos alternativos, como el pollo. Al respecto, Roberto Domenech, presidente del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), afirmó que, frente a la caída del consumo de carne vacuna, “no se visualiza un gran potencial de crecimiento en el consumo de carne aviar”. Y agregó: “No hay mucho margen para crecer, ya que estamos llegando a un punto de consumo significativo”.
Allí estimaron que el consumo se mantendrá en niveles similares a los del año pasado, con 48/49 kilos por habitante. En cuanto a la producción, esperan un aumento del 2% que se destinaría principalmente a la exportación una vez que se reactiven los principales mercados luego de la gripe aviar en el país.
Con relación a la faena de enero, se registraron 66 millones de ejemplares, lo que representó más de 3.050.000 de pollos por día. Esto representó un crecimiento notable en comparación con enero del año pasado, cuando se faenaron 61 millones.
En medio de un contexto marcado por la escalada de la inflación, el consumo de carne vacuna sufrió en enero pasado una brusca caída de 6,8% con relación al mismo período de 2023. De esta manera, el consumo aparente habría quedado en el equivalente a 50,3 kilos por habitante por año y la previsión de los expertos es que la tendencia no se revierta en los próximos meses: por el contrario, podría agravarse.
“La caída en el consumo de carne está estrechamente ligada a la pérdida de poder adquisitivo. El consumidor tiene cada vez menos dinero disponible y termina tomando decisiones de compra basadas en el bolsillo y no en sus preferencias”, señaló Miguel Schiariti, presidente de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes (Ciccra), que elaboró el relevamiento. No obstante, consideró que dadas las condiciones económicas y de ingresos actuales, esta caída “podría haber sido aún más pronunciada”.
Según Ciccra, el mes pasado se consumieron en la Argentina 186.300 toneladas equivalentes res con hueso, una merma de 13.600 toneladas respecto de enero de 2023.
Schiariti anticipó que se espera que febrero y marzo sean meses de escaso consumo, dados los aumentos en la inflación y otros factores, pero prevé una leve recuperación del consumo a partir de abril y mayo, debido a una mejora en los niveles de ingreso de la población. “Si bien la caída podría prolongarse, no vemos una situación tan crítica como 2001, año en el que el consumo de carne disminuyó más del 50%. En aquel entonces, la gente dejó de comprar proteína para optar por otros productos”, recordó.
Según Schiariti, si continúa el aumento del precio, el consumidor establecerá un límite. En enero último la suba interanual de la carne vacuna fue del 377,4%, superando ampliamente la inflación general, que alcanzó un 254,2% en 12 meses. No obstante, el mes pasado el incremento se mantuvo por debajo del índice del Indec [20,6%], llegando al 19,2%. Venía de experimentar un gran salto en diciembre de 2023, con un aumento superior al 40% debido a expectativas de cambio de gobierno, sequía y otros factores. Esto según los datos aportados por el Instituto de la Promoción de la Carne Vacuna Argentina (Ipcva).
“El consumidor va a poner un techo así como pasó en diciembre pasado, cuando los precios en el mercado de hacienda habían aumentado un 50%. Cuando el sector distribuidor quiso trasladarlo, no pudo, porque no se vendió. Entonces, los precios se retrotrajeron a la semana anterior. Me parece que, como esto viene aumentando lentamente, en algún momento el público va a decir basta. No va a seguir aumentando de manera indefinida”, dijo Schiariti.
En tanto, el analista ganadero Víctor Tonelli remarcó que “la caída en el consumo es evidente”. Estimó que ya hubo una baja mayor en el consumo per cápita, de 52 kilos a 44/45 kilos. Al igual que Schiariti, atribuyó esto principalmente a la disminución del poder adquisitivo. “En enero de este año, el salario registrado, según los datos publicados por el Indec, cayó un 19% respecto de la inflación. Es decir, el salario promedio perdió 19 puntos con relación a la inflación y, al compararlo con el precio de la carne, la pérdida alcanzó los 40 puntos. Esto muestra claramente que el consumidor ha perdido poder adquisitivo con relación a la carne”, dijo.
Por otra parte, Tonelli afirmó que, en contraste, las ventas al exterior tuvieron una buena performance. “Estarían creciendo a cerca de 90.000 toneladas equivalente de res con hueso [mensual], cuando veníamos de exportaciones de 75.000 a 80.000”, indicó.
Para el consultor, el salto tuvo que ver con las medidas de liberación del mercado implementadas por el nuevo gobierno. “Cumplió con su promesa de eliminar todo tipo de restricciones, cupos y cuantificaciones en la provisión de siete cortes que afectaban considerablemente la competitividad exportadora”, señaló el experto.
Tonelli estimó que esta tendencia va a continuar. “La oferta va a disminuir y las exportaciones aumentarán proporcionalmente debido al crecimiento de la competitividad exportadora y a la continua pérdida de poder adquisitivo del salario respecto a la inflación”, opinó.
De acuerdo a los datos de Ciccra, las exportaciones de carne vacuna –excluyendo los envíos de hueso con carne a China– se habrían ubicado en 80.000 toneladas res con hueso. Según el reporte, este mantenimiento en los niveles de las venta sal exterior, similar a los registrados en los últimos meses de 2023, marcó un incremento del 9,1% en comparación con enero del año anterior.
Esto es así, pese a que durante enero de 2024 la producción de carne vacuna de 266.000 toneladas res con hueso fue un 2,5% inferior a la de enero de 2023. “En enero de 2024, el número de cabezas faenadas por la industria frigorífica vacuna volvió a caer tanto con relación a diciembre como a enero de 2023, si bien en términos históricos continuó siendo elevado el nivel de actividad sectorial”, se indicó.
Para Ciccra, el total faenado de enero fue de 1,158 millones de cabezas de ganado. “En términos mensuales se verificó una retracción de 4,1% corregida por el número de días laborables. En términos interanuales la caída fue de 3,2%”, dijo.
El caso del pollo
Ante la retracción de la carne vacuna, muchos se preguntan por la suerte de otros productos alternativos, como el pollo. Al respecto, Roberto Domenech, presidente del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), afirmó que, frente a la caída del consumo de carne vacuna, “no se visualiza un gran potencial de crecimiento en el consumo de carne aviar”. Y agregó: “No hay mucho margen para crecer, ya que estamos llegando a un punto de consumo significativo”.
Allí estimaron que el consumo se mantendrá en niveles similares a los del año pasado, con 48/49 kilos por habitante. En cuanto a la producción, esperan un aumento del 2% que se destinaría principalmente a la exportación una vez que se reactiven los principales mercados luego de la gripe aviar en el país.
Con relación a la faena de enero, se registraron 66 millones de ejemplares, lo que representó más de 3.050.000 de pollos por día. Esto representó un crecimiento notable en comparación con enero del año pasado, cuando se faenaron 61 millones.
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.