martes, 13 de febrero de 2024

EVENTO RELIGIOSO HISTÓRICO


Fuerte gesto de sintonía entre el Papa y Milei antes de su primera cita oficial
Se abrazaron en la Basílica de San Pedro y quedó de lado la tensión por declaraciones agresivas del Presidente en campaña; se vuelve a hablar del viaje de Francisco al país
Elisabetta PiquéMilei abraza al papa Francisco al final de la ceremonia de canonización de Mama Antula, en la Basílica de San Pedro
ROMA (De nuestra corresponsal).– La escena tuvo todos los condimentos de un ritual de reconciliación. El papa Francisco se saltó el protocolo y, sentado en una silla de ruedas, pidió acercarse a Javier Milei, a quien nunca había visto en persona. El Presidente lo saludó con una sonrisa y lo abrazó efusivamente.
No hicieron falta muchas palabras para dejar atrás la etapa de tensión en una relación que nació bajo la sombra de los insultos que el líder libertario le dedicó en campaña al jefe de la Iglesia Católica.
El encuentro ocurrió durante la ceremonia de canonización de Mama Antula, la primera santa argentina, en la Basílica de San Pedro.
“¿Te cortaste el pelo?”, bromeó el Papa. “Me emprolijé”, respondió Milei. “Un gusto verte y gracias por venir, vos que sos medio judío. Que Dios te bendiga”, siguió Francisco.
El gesto sirvió para distender el ambiente previo a la audiencia oficial entre ambos (de la que participarán también empresarios argentinos), prevista para esta mañana.
Entre la comitiva se reactivó la expectativa de que pueda darse un viaje del Papa a la Argentina.
ROMA.– La “pax” que venía a buscar Javier Milei después de los agravios y los epítetos irreproducibles que en los últimos años le dedicó al máximo jefe de la Iglesia Católica llegó en la mañana del domingo, 24 horas antes de la audiencia oficial. Ocurrió cuando se dio el tan esperado saludo entre ambos en la Basílica de San Pedro, antes y al final de la ceremonia de canonización de Mama Antula. Se esperaba que fuera formal, pero que superó todas las expectativas. Entonces Milei y el papa Francisco se fundieron en un abrazo que lo dijo todo. Y tuvieron un breve intercambio, marcado por sonrisas, una conexión evidente entre los dos y el clásico humor porteño de Jorge Bergoglio, arma que suele utilizar para superar incomprensiones y tensiones, y comenzar nuevos procesos.
“¿Te cortaste el pelo?”, fue lo primero que dijo el Papa, sonriente, al ver por primera vez en persona al mandatario famoso por su cabellera desordenada y patillas, mientras se estrechaban las manos, tal como pudo verse en imágenes publicadas por el medio católico norteamericano EWTN, en las que pueden oírse partes del diálogo que se dio en ese momento.
Evidentemente emocionado y quizá descolocado por esa pregunta, Milei le contestó al Papa: “Me emprolijé”. Y enseguida le preguntó: “¿Le puedo dar un beso?”. Francisco, de 87 años, le contestó sin dudar: “¡Sí, hijo, sí!”. En ese momento Milei se abalanzó sobre él, que estaba sentado en su silla de ruedas y lo abrazó con fuerza, como si se tratara de un hijo pródigo.
“Es un gusto verte y gracias por venir, vos que sos medio (judío), que Dios te bendiga”, le dijo a continuación el papa Francisco, cariñoso como un abuelo, siempre sonriente y en tono totalmente distendido e informal, demostrándose listo para iniciar un diálogo constructivo, como dijo recientemente en una entrevista, en la que por segunda vez le bajó el tono al pasado de insultos, diciendo que es normal que se digan ciertas cosas en campaña.
A su turno también Karina Milei, la hermana del primer mandatario, secretaria general de la Presidencia, vestida de riguroso negro, también pidió permiso para darle un beso al Pontífice, que por supuesto accedió. “Gracias por recibirnos”, le dijo la alta funcionaria. “Gracias por apoyarlo a él”, le contestó Francisco, mirándola a los ojos seriamente, demostrando estar muy al tanto del crucial papel que juega ella, “el Jefe”, como la apodó su propio hermano.
Cuando la canciller Diana Mondino también pasó a saludar con un beso, el Papa pareció decirle, también con gestos, y como le acotó Milei, que estaba detrás, que había que “tener mucha muñeca, dada la aspereza del otro lado”. Pero no se entendió si eso fue dicho en el marco de un contexto de política internacional –y el viaje recientemente hecho a Israel– o de coyuntura interna. “Dios es más grande”, comentó entonces Francisco, levantando los brazos, con la sonrisa siempre intacta y despidiéndose con su clásico “recen por mí, que yo rezo por ustedes”. Y diciendo “hasta mañana”, en referencia a la audiencia oficial prevista para hoy, a las 9 (hora de Italia), en el Palacio Apostólico.
El viaje pendiente
Lo cierto es que ese “body language” (lenguaje corporal), el abrazo y el beso en el que se fundieron los dos –considerados hasta ahora en cierto modo adversarios, enemigos o polos opuestos– fue una imagen que valió mucho más que mil palabras. Y una señal de que quizás el demorado viaje a la Argentina, una asignatura pendiente, esté más cerca que nunca. Porque, aunque fue muy breve ese saludo, fue emotivo. Se dijeron sin decir muchas cosas y hubo conexión, cercanía, disposición a una nueva fase.
El miracolo de algún modo pareció provocarlo Mama Antula, la primera santa argentina, que con su canonización dio pie a la visita de Milei. El mandatario libertario tuvo una excusa para viajar a Roma y concretar esa “pax” añorada no solo por él, que dijo públicamente haberse arrepentido por haber ofendido al “argentino más importante de la historia”, sino también por buena parte de los argentinos.
En el saludo posterior a la ceremonia, en efecto, con ese abrazo se dio la cicatrización de una herida abierta, la superación de la famosa “grieta”, que también se había formado a raíz de esas misas de desagravio organizadas por curas villeros durante la campaña electoral. Entre los argentinos presentes en la ceremonia, por lo bajo todos hablaban de la esperanza de una nueva etapa, de diálogo, de unidad, de un viaje “sanador” del Papa a su tierra.
Por eso, si algunos tenían dudas en cuanto a este primer cara a cara de hoy entre los dos mandatarios con ideas de política económica en las antípodas en cuanto a cómo enfrentar el flagelo del hambre y la pobreza, este primer encuentro fue una muy buena señal. Aunque nadie excluye que probablemente en ese cara a cara, que será a solas y tendrá lugar en la Biblioteca del Palacio Apostólico, sin flashes de por medio, el Papa podrá expresarle la misma preocupación manifestada por los obispos argentinos, alarmados por el aumento de la pobreza, el hambre, los comedores sin fondos, la alta inflación, la devaluación, etc. Jorge Bergoglio también escuchará los planes del flamante presidente. Un outsider de la política que cree que si está allí es porque “las fuerzas del cielo” lo quisieron, que tiene un mandato para cumplir y que Francisco escuchará con atención porque sabe, además, que es alguien que les ha devuelto a parte de los argentinos la esperanza de un futuro distinto, mejor.
Francisco escuchará con esa buena predisposición que tiene y tuvo con todos los mandatarios de su atribulada patria, que necesita diálogo, unidad y serenidad, y a quien intentará ayudar a salir adelante, más allá de cualquier diferencia ideológica. Como siempre, el Pontífice –“pontifex”, puente– apuntará a superar lo que divide y buscar lo que une, por el bien de todos

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Jorge Macri no quiso perderse la canonización

El Jefe Porteño y su esposa, en el Vaticano
Jorge Macri no quiso perderse la ceremonia de canonización de Mama Antula. El jefe de gobierno porteño se dejó ver en la Basílica de San Pedro junto con su esposa, María Belén Ludueña; el secretario general y de Relaciones Internacionales, Fulvio Pompeo, y la secretaria de Bienestar Integral de la Ciudad, Victoria Morales Gorleri.
La comitiva porteña se sumó a la del gobierno nacional, que encabezó Javier Milei, y a la de Santiago del Estero, con el gobernador kirchnerista Gerardo Zamora al frente.
La flamante santa nació en esa provincia. ¿Pero cuál era el motivo de la presencia del jefe de gobierno de la ciudad? Mama Antula, como recordó ayer un comunicado de la administración porteña, arribó a Buenos Aires en 1779 portando una cruz de madera al cabo de una peregrinación a pie de 700 kilómetros que se extendió durante dos meses.
Más adelante vivió hasta su muerte en la histórica Casa de Ejercicios Espirituales ubicada en la avenida Independencia 1190, en el barrio porteño de Constitución.
Inaugurada en 1795, sería declarada monumento nacional en 1942 y en 2010, Área de Protección Histórica. Allí funciona actualmente el Refugio de María, “un programa que contiene a mujeres vulnerables en situación de calle, judicializadas o de extrema pobreza, buscando su educación y reinserción social”, añadió el gobierno de la ciudad.

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