Tras la caída de la ley, Milei rompe con los gobernadores y avanzará por decreto
La Casa Rosada confirmó que no volverá a discutir la reforma en el Congreso
Maia Jastreblansky
Luis Caputo pidió no dramatizar el revés en el Congreso
La Casa Rosada apuntó ayer contra los gobernadores por el fracaso de la ley ómnibus en la Cámara de Diputados y descartó que vaya a insistir con la discusión de la reforma.
Desde el Gobierno aseguraron ayer que la “Ley de bases” apuntaba a motivar inversiones a largo plazo, desestimaron que su caída vaya a complicar la gestión en lo inmediato y dijeron que el ministro de Economía, Luis Caputo, puede avanzar con medidas sin necesidad de contar con la norma.
Desde su gira por Israel, el presidente Javier Milei acusó de “traidores” a los legisladores que votaron la norma en general y luego la rechazaron en particular. Además, dijo que “la ‘Ley de bases’ les sacó la careta a los delincuentes que arruinan al país”.
El Gobierno ratificó, a su vez, que apelará a los decretos para impulsar aspectos de la reforma que quedaron truncos por el rechazo de los diputados.
Habían pasado las 22 del martes y, todavía en el Congreso, un grupo de libertarios (legisladores, funcionarios y asesores) que acababa de ejecutar la dramática decisión de retroceder con la “Ley de bases” apuraba un bocado a modo de cena. Con los ecos de la sesión frustrada –y Javier Milei muy lejos y con amplia diferencia horaria–, los colaboradores oficiales trazaban los pasos a seguir. Esbozaban además una flamante narrativa oficial para acompañar la nueva etapa que inaugurará el Gobierno tras la derrota legislativa, con los puentes detonados con la oposición dialoguista y con los gobernadores .
Calificadas fuentes del Gobierno señalaron que el oficialismo no retomará el debate de la “Ley de bases” en comisiones, luego de que el tratamiento volviera a foja cero por decisión de La Libertad Avanza, que resolvió patear el tablero cuando vio que su iniciativa se desgajaba en la votación de los artículos en particular. En esa cena, no se habló sobre fechas ni se mencionó una prórroga de las sesiones extraordinarias. En la Casa Rosada ayer dieron por cerrada la discusión parlamentaria. “Cuando pasa esto los proyectos no vuelven a tratarse, eso indica la experiencia”, reconoció un colaborador oficial.
Mientras tanto, desde Israel, Milei tuiteó y acusó de “traidores”, sin distinciones, a quienes no acompañaron el proyecto. Además, dijo que “la ‘Ley de bases’ les sacó la careta a los delincuentes que arruinan al país”. Quienes trataron al Presidente en las últimas horas dijeron que estaba “muy enojado” si bien “sabía que esto podía pasar”. Y aseguraron que fue el jefe del Estado quien, desde allá, pidió levantar la ley.
Uno de los representantes del Gobierno en las negociaciones comentó: “Tal vez en algunas semanas o en un par de meses los gobernadores se persuadan de que el país necesita la ley”. Dio a entender que la intención de la Casa Rosada es retomar la discusión más adelante solo si los consensos “fluyen” y que el Gobierno no se embarcará otra vez en una carnicería de tira y afloja como hizo en las últimas semanas.
Cerca de Milei, en tanto, desestimaban avanzar por la vía del plebiscito, aun cuando el Presidente anoche les dio “like” a mensajes en la red social X que alentaban esta idea. En LN+, el ministro del Interior, Guillermo Francos, y el portavoz, Manuel Adorni, señalaron que el jefe del Estado podría echar mano de “todos los recursos constitucionales” para avanzar con su plan. “Milei, si tiene que llamar a plebiscito, lo hará”, dijo Francos.
Lo cierto es que, al menos hasta ayer, el camino de la consulta popular –que pondría otra vez a prueba el respaldo ciudadano a una gestión libertaria que viene de obtener el 56% en el balotaje– no se activó . “No lo veo, con la gestión económica podemos avanzar igual”, dijo a la nacion un encumbrado colaborador de la Casa Rosada. Habrá que ver qué espíritu trae el Presidente de su viaje y si decide embarcarse con el artículo 40º de la Constitución.
La otra herramienta que el Gobierno tiene sobre la mesa es la de avanzar con algunas reformas por decreto. “Sí, punto por punto, vamos a ver cómo avanzamos con las herramientas constitucionales que tenemos”, dijo el portavoz, Adorni, en conferencia de prensa. En una charla en Israel, Milei dijo ayer que Federico Sturzenegger trabaja en nuevos decretos de modernización del Estado y en desregulaciones que se conocerán en las próximas semanas.
Ayer se reunieron en la Casa Rosada el titular de la Cámara baja, Martín Menem; el asesor presidencial, Santiago Caputo; el jefe de Gabinete, Nicolás Posse, y el ministro del Interior, Guillermo Francos.
Ratificaron que avanzarán sin la ley ómnibus y comenzaron a pensar en las próximas sesiones ordinarias, que comienzan el 1º de marzo.
El argumento que dan en los pasillos oficiales para sacar el pie del acelerador de la ley ómnibus (alguna vez Milei pretendió que se debatiera de forma expeditiva, incluso los fines de semana) es que “el contenido de la ley apuntaba a resolver el largo plazo”, pero que el Gobierno tiene a mano otras herramientas para avanzar con el ajuste fiscal sin depender del proyecto ómnibus.
“Vamos a seguir gobernando de la manera que lo venimos haciendo, los problemas de corto plazo, de hecho, los estamos resolviendo sin ley. La ley era para resolver el largo plazo, para atraer inversiones y darle una señal al mundo de que nos abrimos al sector privado”, dijo a un importante ladero la nacion presidencial. Así, discursivamente, después del revés de la votación, el oficialismo se replegó en la intransigencia como el primer día, antes de que se iniciaran las interminables negociaciones con los bloques amigables de Diputados.
En la práctica, en el Gobierno apuestan a pilotear la crisis gracias a los dólares de la cosecha gruesa mientras profundizan las medidas de ajuste y siguen recuperando las reservas del Banco Central. “La votación o no de la ley no va a cambiar el rumbo económico. No se va a gastar más de lo que se recauda. Y el Banco Central no va a financiar al Tesoro. No dramaticemos lo de hoy [por ayer]”, dijo el ministro de Economía, Luis Caputo, otro de los artífices del portazo oficial, que tuvo su primer capítulo cuando se retiró del proyecto el capítulo fiscal.
La discusión de los fondos a las provincias, aseguran en la Casa Rosada, también quedó en suspenso. “De eso, nada”, soltó ayer un colaborador oficial ofuscado. En la Casa Rosada pretendían habilitar esa negociación con gobernadores recién con la ley en la mano, pero esa promesa no terminó de persuadir a los mandatarios provinciales.
De hecho, según fuentes oficiales, ayer estaba prevista una reunión de Luis Caputo con el gobernador santafesino, Maximiliano Pullaro, que el Gobierno suspendió. Las provincias tildadas de “traidoras” por la Casa Rosada son –además de Santa Fe– Córdoba, Salta, Jujuy y Neuquén. Si bien todavía hay acusaciones cruzadas por lo que pasó ayer, al final del día quedó en evidencia que se impuso el ala más ideológica del gabinete, que prefirió la nada a obtener una ley a medias.
De la reunión que el martes a la mañana tuvo Francos con los jefes de los bloques dialoguistas hubo dos versiones; solo coincidentes en el hecho de que el meollo eran los fondos que reclaman las provincias por la merma de la coparticipación que provocó la reforma del impuesto a las ganancias durante la campaña presidencial. En Juntos por el Cambio deslizaron que los titulares de las bancadas transmitieron que iban a retirar de la ley el artículo referido al impuesto PAIS y postergar la discusión de ese impuesto para abordarla junto al resto de la cuestión fiscal pendiente con las provincias. En el Gobierno aseguraron que eso no se acordó y que en cambio solo se pautó que les transmitirían a los gobernadores “certezas por la cuestión de los fondos”. Un actor clave en esa conversación fue el asesor presidencial, Santiago Caputo, que sin embargo buscó pasar desapercibido y no fue mencionado en la Casa Rosada como parte de la tropa de negociadores de esta semana.
Tras la reunión del martes en el Congreso, Caputo habló con el gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, y con Pullaro. Francos hizo lo propio con otros gobernadores de menor peso territorial. “Parecía que los consensos estaban”, dijo un funcionario que evidentemente pecó de voluntarista.
Cuando arrancó la sesión, Francos siguió el debate desde su despacho. Santiago Caputo hizo lo propio desde el Salón de las Mujeres del primer piso de la Casa Rosada, donde trabaja el equipo de redes sociales de Milei. En el Congreso estaba el vicejefe de Gabinete, José “Cochi” Rolandi, otro de los actores claves de Balcarce 50, que seguía el detalle fino de los cambios en la ley.
Pasadas las 18, la votación en particular de la ley era un drama para el Gobierno. Buena parte de los bloques de Hacemos Coalición Federal e Innovación Federal, donde abrevan siete gobernadores, rechazaban artículos de las delegaciones de facultades al Poder Ejecutivo. Se acercaba peligrosamente el capítulo de las privatizaciones y Santiago Caputo se trasladó desde la Casa Rosada al Congreso. Junto con Rolandi, intervinieron cuando se pidió un cuarto intermedio. La decisión oficial se consumó en ese tramo de la tarde. Apenas la sesión se reanudó, el jefe del bloque oficialista, Oscar Zago, pidió que el proyecto volviera a comisión. Con todo en foja cero el Gobierno redefinió el discurso y apuntó que la ley ya no era “urgente” y difundió la lista de “traidores”
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Caputo afirmó que habrá un mayor ajuste del gasto
Minimizó el rechazo en el Congreso y aseguró que la inflación está bajando
El día después de la caída de la ley ómnibus en el Congreso, y en medio del nerviosismo en los mercados, que comenzaban a mostrar rojos, el ministro de Economía, Luis Caputo, minimizó lo ocurrido en la Cámara de Diputados.
En la misma línea que había mostrado solo unas horas antes en sus redes sociales, ayer ratificó que tiene las herramientas para continuar con su programa aunque no haya avances en el plano legislativo. Aseveró sí que el ajuste será mayor. Convencido de su estrategia, marcó que los planes van mejor de lo esperado, ya que enero termina con déficit cero y la inflación marca menos de lo que pronosticaban los economistas y las consultoras privadas. “Tenemos la expectativa de un mejor segundo semestre”, afirmó.
En ese sentido, Caputo justificó que la no aprobación de la ley “no afecta en lo más mínimo” el programa económico, con base en estabilizar las cuentas fiscales.
Explicó entonces que cuando se creó esa iniciativa, que la Casa Rosada giró al Congreso, incluyeron solo 20% a 25% de las medidas que tenían pensado aplicar desde el Ministerio de Economía, mientras que 75% de lo ideado estaba por fuera de la ley, que en ese momento contemplaba el capítulo fiscal.
“No es un gran problema”
“Nosotros sabíamos que iba a existir la posibilidad de que no pasara”, aseguró el funcionario en LN+, a la vez que afirmó: “Como ministro no se me va la vida en esa ley porque es muy poco lo que hemos puesto ahí. Si tenía que pasar ayer o pasa dentro de un mes, no es un gran problema”.
No obstante, insistió en que este rechazo de la iniciativa legislativa implicará un mayor ajuste fiscal de las cuentas públicas. “Algunos lo tomaron como que estaba peleándolos, prepoteando, y no; estoy diciendo la realidad, lo que es prácticamente una obviedad”, indicó, tirando un dardo a los gobernadores, los principales apuntados por el presidente Javier Milei en las últimas horas. El Presidente considera que instaron a sus legisladores a votar contra el proyecto de ley por no estar definida la forma en que se financiarán este año las provincias.
“¿Cómo vamos a lidiar con eso [con la no aprobación]? Profundizando el ajuste en las partidas conocidas”, anticipó el ministro.
En tanto, se mostró esperanzado en las variables que arrojó enero, pese a ser un mes “más sensible” por incluir el pago de los intereses de la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
“En enero ya estamos en equilibrio financiero sin ley, no somos improvisados acá”, anunció. “Los números están viniendo mejor porque todo lo que hemos planeado está pasando y mejor de lo que la mayoría esperaba. Los números vienen mejor. Ya hoy en enero sin ley, el primer mes, hemos ido a déficit cero, para los que dudaban de cómo íbamos a llegar si no aprobaban la ley”, enfatizó sobre el principal objetivo del Gobierno para contener la inflación.
Un pronóstico sobre precios
Sobre el índice de precios al consumidor (IPC) que difundirá el Indec la semana que viene, aseveró que va a la baja y pronosticó que la situación de alivio para la gente llegará cuando se controle esa cifra y la Argentina crezca. “La mayoría de los economistas pronosticaban 30% de inflación para diciembre; 30% para enero y 20% para febrero. Bueno, vino 25% en diciembre, 20% en enero y en febrero va a estar por debajo de 20%”, sostuvo el ministro de Economía, y acotó: “Está viniendo significativamente por debajo de lo que se esperaba, altísimo, pero por debajo de lo que se esperaba, y lo más importante es rescatar la señal: que está funcionando”.
Caputo marcó también que el ancla fiscal, la no emisión y el mejoramiento del balance del Banco Central (BCRA) “dan sus frutos”, y en ese sentido completó: “Pronósticos y horizontes nunca son buenos porque si se demoran uno siempre queda preso de estas predicciones, que no son fáciles. Sí tenemos la expectativa de un mejor segundo semestre”.
A pesar de eso, el titular del Palacio de Hacienda aclaró que todo llevará tiempo y aseguró que el Gobierno hacia adelante “está abierto al diálogo”.
Sus dichos llegaron luego de los fervientes mensajes que envió el Presidente contra los gobernadores y diputados que no apoyaron la ley desde su gira en Israel.
Seguro de verse “mucho más cerca” de alcanzar una nueva fórmula jubilatoria en consenso con la oposición, el ministro de Economía afirmó estar siempre “ocupado y preocupado” por el dólar, aunque defendió este valor del oficial y la marcha del crawling peg [microdevaluaciones mensuales] y evitó precisar si habrá una nueva devaluación para evitar un atraso cambiario.
La Casa Rosada apuntó ayer contra los gobernadores por el fracaso de la ley ómnibus en la Cámara de Diputados y descartó que vaya a insistir con la discusión de la reforma.
Desde el Gobierno aseguraron ayer que la “Ley de bases” apuntaba a motivar inversiones a largo plazo, desestimaron que su caída vaya a complicar la gestión en lo inmediato y dijeron que el ministro de Economía, Luis Caputo, puede avanzar con medidas sin necesidad de contar con la norma.
Desde su gira por Israel, el presidente Javier Milei acusó de “traidores” a los legisladores que votaron la norma en general y luego la rechazaron en particular. Además, dijo que “la ‘Ley de bases’ les sacó la careta a los delincuentes que arruinan al país”.
El Gobierno ratificó, a su vez, que apelará a los decretos para impulsar aspectos de la reforma que quedaron truncos por el rechazo de los diputados.
Habían pasado las 22 del martes y, todavía en el Congreso, un grupo de libertarios (legisladores, funcionarios y asesores) que acababa de ejecutar la dramática decisión de retroceder con la “Ley de bases” apuraba un bocado a modo de cena. Con los ecos de la sesión frustrada –y Javier Milei muy lejos y con amplia diferencia horaria–, los colaboradores oficiales trazaban los pasos a seguir. Esbozaban además una flamante narrativa oficial para acompañar la nueva etapa que inaugurará el Gobierno tras la derrota legislativa, con los puentes detonados con la oposición dialoguista y con los gobernadores .
Calificadas fuentes del Gobierno señalaron que el oficialismo no retomará el debate de la “Ley de bases” en comisiones, luego de que el tratamiento volviera a foja cero por decisión de La Libertad Avanza, que resolvió patear el tablero cuando vio que su iniciativa se desgajaba en la votación de los artículos en particular. En esa cena, no se habló sobre fechas ni se mencionó una prórroga de las sesiones extraordinarias. En la Casa Rosada ayer dieron por cerrada la discusión parlamentaria. “Cuando pasa esto los proyectos no vuelven a tratarse, eso indica la experiencia”, reconoció un colaborador oficial.
Mientras tanto, desde Israel, Milei tuiteó y acusó de “traidores”, sin distinciones, a quienes no acompañaron el proyecto. Además, dijo que “la ‘Ley de bases’ les sacó la careta a los delincuentes que arruinan al país”. Quienes trataron al Presidente en las últimas horas dijeron que estaba “muy enojado” si bien “sabía que esto podía pasar”. Y aseguraron que fue el jefe del Estado quien, desde allá, pidió levantar la ley.
Uno de los representantes del Gobierno en las negociaciones comentó: “Tal vez en algunas semanas o en un par de meses los gobernadores se persuadan de que el país necesita la ley”. Dio a entender que la intención de la Casa Rosada es retomar la discusión más adelante solo si los consensos “fluyen” y que el Gobierno no se embarcará otra vez en una carnicería de tira y afloja como hizo en las últimas semanas.
Cerca de Milei, en tanto, desestimaban avanzar por la vía del plebiscito, aun cuando el Presidente anoche les dio “like” a mensajes en la red social X que alentaban esta idea. En LN+, el ministro del Interior, Guillermo Francos, y el portavoz, Manuel Adorni, señalaron que el jefe del Estado podría echar mano de “todos los recursos constitucionales” para avanzar con su plan. “Milei, si tiene que llamar a plebiscito, lo hará”, dijo Francos.
Lo cierto es que, al menos hasta ayer, el camino de la consulta popular –que pondría otra vez a prueba el respaldo ciudadano a una gestión libertaria que viene de obtener el 56% en el balotaje– no se activó . “No lo veo, con la gestión económica podemos avanzar igual”, dijo a la nacion un encumbrado colaborador de la Casa Rosada. Habrá que ver qué espíritu trae el Presidente de su viaje y si decide embarcarse con el artículo 40º de la Constitución.
La otra herramienta que el Gobierno tiene sobre la mesa es la de avanzar con algunas reformas por decreto. “Sí, punto por punto, vamos a ver cómo avanzamos con las herramientas constitucionales que tenemos”, dijo el portavoz, Adorni, en conferencia de prensa. En una charla en Israel, Milei dijo ayer que Federico Sturzenegger trabaja en nuevos decretos de modernización del Estado y en desregulaciones que se conocerán en las próximas semanas.
Ayer se reunieron en la Casa Rosada el titular de la Cámara baja, Martín Menem; el asesor presidencial, Santiago Caputo; el jefe de Gabinete, Nicolás Posse, y el ministro del Interior, Guillermo Francos.
Ratificaron que avanzarán sin la ley ómnibus y comenzaron a pensar en las próximas sesiones ordinarias, que comienzan el 1º de marzo.
El argumento que dan en los pasillos oficiales para sacar el pie del acelerador de la ley ómnibus (alguna vez Milei pretendió que se debatiera de forma expeditiva, incluso los fines de semana) es que “el contenido de la ley apuntaba a resolver el largo plazo”, pero que el Gobierno tiene a mano otras herramientas para avanzar con el ajuste fiscal sin depender del proyecto ómnibus.
“Vamos a seguir gobernando de la manera que lo venimos haciendo, los problemas de corto plazo, de hecho, los estamos resolviendo sin ley. La ley era para resolver el largo plazo, para atraer inversiones y darle una señal al mundo de que nos abrimos al sector privado”, dijo a un importante ladero la nacion presidencial. Así, discursivamente, después del revés de la votación, el oficialismo se replegó en la intransigencia como el primer día, antes de que se iniciaran las interminables negociaciones con los bloques amigables de Diputados.
En la práctica, en el Gobierno apuestan a pilotear la crisis gracias a los dólares de la cosecha gruesa mientras profundizan las medidas de ajuste y siguen recuperando las reservas del Banco Central. “La votación o no de la ley no va a cambiar el rumbo económico. No se va a gastar más de lo que se recauda. Y el Banco Central no va a financiar al Tesoro. No dramaticemos lo de hoy [por ayer]”, dijo el ministro de Economía, Luis Caputo, otro de los artífices del portazo oficial, que tuvo su primer capítulo cuando se retiró del proyecto el capítulo fiscal.
La discusión de los fondos a las provincias, aseguran en la Casa Rosada, también quedó en suspenso. “De eso, nada”, soltó ayer un colaborador oficial ofuscado. En la Casa Rosada pretendían habilitar esa negociación con gobernadores recién con la ley en la mano, pero esa promesa no terminó de persuadir a los mandatarios provinciales.
De hecho, según fuentes oficiales, ayer estaba prevista una reunión de Luis Caputo con el gobernador santafesino, Maximiliano Pullaro, que el Gobierno suspendió. Las provincias tildadas de “traidoras” por la Casa Rosada son –además de Santa Fe– Córdoba, Salta, Jujuy y Neuquén. Si bien todavía hay acusaciones cruzadas por lo que pasó ayer, al final del día quedó en evidencia que se impuso el ala más ideológica del gabinete, que prefirió la nada a obtener una ley a medias.
De la reunión que el martes a la mañana tuvo Francos con los jefes de los bloques dialoguistas hubo dos versiones; solo coincidentes en el hecho de que el meollo eran los fondos que reclaman las provincias por la merma de la coparticipación que provocó la reforma del impuesto a las ganancias durante la campaña presidencial. En Juntos por el Cambio deslizaron que los titulares de las bancadas transmitieron que iban a retirar de la ley el artículo referido al impuesto PAIS y postergar la discusión de ese impuesto para abordarla junto al resto de la cuestión fiscal pendiente con las provincias. En el Gobierno aseguraron que eso no se acordó y que en cambio solo se pautó que les transmitirían a los gobernadores “certezas por la cuestión de los fondos”. Un actor clave en esa conversación fue el asesor presidencial, Santiago Caputo, que sin embargo buscó pasar desapercibido y no fue mencionado en la Casa Rosada como parte de la tropa de negociadores de esta semana.
Tras la reunión del martes en el Congreso, Caputo habló con el gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, y con Pullaro. Francos hizo lo propio con otros gobernadores de menor peso territorial. “Parecía que los consensos estaban”, dijo un funcionario que evidentemente pecó de voluntarista.
Cuando arrancó la sesión, Francos siguió el debate desde su despacho. Santiago Caputo hizo lo propio desde el Salón de las Mujeres del primer piso de la Casa Rosada, donde trabaja el equipo de redes sociales de Milei. En el Congreso estaba el vicejefe de Gabinete, José “Cochi” Rolandi, otro de los actores claves de Balcarce 50, que seguía el detalle fino de los cambios en la ley.
Pasadas las 18, la votación en particular de la ley era un drama para el Gobierno. Buena parte de los bloques de Hacemos Coalición Federal e Innovación Federal, donde abrevan siete gobernadores, rechazaban artículos de las delegaciones de facultades al Poder Ejecutivo. Se acercaba peligrosamente el capítulo de las privatizaciones y Santiago Caputo se trasladó desde la Casa Rosada al Congreso. Junto con Rolandi, intervinieron cuando se pidió un cuarto intermedio. La decisión oficial se consumó en ese tramo de la tarde. Apenas la sesión se reanudó, el jefe del bloque oficialista, Oscar Zago, pidió que el proyecto volviera a comisión. Con todo en foja cero el Gobierno redefinió el discurso y apuntó que la ley ya no era “urgente” y difundió la lista de “traidores”
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Caputo afirmó que habrá un mayor ajuste del gasto
Minimizó el rechazo en el Congreso y aseguró que la inflación está bajando
El día después de la caída de la ley ómnibus en el Congreso, y en medio del nerviosismo en los mercados, que comenzaban a mostrar rojos, el ministro de Economía, Luis Caputo, minimizó lo ocurrido en la Cámara de Diputados.
En la misma línea que había mostrado solo unas horas antes en sus redes sociales, ayer ratificó que tiene las herramientas para continuar con su programa aunque no haya avances en el plano legislativo. Aseveró sí que el ajuste será mayor. Convencido de su estrategia, marcó que los planes van mejor de lo esperado, ya que enero termina con déficit cero y la inflación marca menos de lo que pronosticaban los economistas y las consultoras privadas. “Tenemos la expectativa de un mejor segundo semestre”, afirmó.
En ese sentido, Caputo justificó que la no aprobación de la ley “no afecta en lo más mínimo” el programa económico, con base en estabilizar las cuentas fiscales.
Explicó entonces que cuando se creó esa iniciativa, que la Casa Rosada giró al Congreso, incluyeron solo 20% a 25% de las medidas que tenían pensado aplicar desde el Ministerio de Economía, mientras que 75% de lo ideado estaba por fuera de la ley, que en ese momento contemplaba el capítulo fiscal.
“No es un gran problema”
“Nosotros sabíamos que iba a existir la posibilidad de que no pasara”, aseguró el funcionario en LN+, a la vez que afirmó: “Como ministro no se me va la vida en esa ley porque es muy poco lo que hemos puesto ahí. Si tenía que pasar ayer o pasa dentro de un mes, no es un gran problema”.
No obstante, insistió en que este rechazo de la iniciativa legislativa implicará un mayor ajuste fiscal de las cuentas públicas. “Algunos lo tomaron como que estaba peleándolos, prepoteando, y no; estoy diciendo la realidad, lo que es prácticamente una obviedad”, indicó, tirando un dardo a los gobernadores, los principales apuntados por el presidente Javier Milei en las últimas horas. El Presidente considera que instaron a sus legisladores a votar contra el proyecto de ley por no estar definida la forma en que se financiarán este año las provincias.
“¿Cómo vamos a lidiar con eso [con la no aprobación]? Profundizando el ajuste en las partidas conocidas”, anticipó el ministro.
En tanto, se mostró esperanzado en las variables que arrojó enero, pese a ser un mes “más sensible” por incluir el pago de los intereses de la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
“En enero ya estamos en equilibrio financiero sin ley, no somos improvisados acá”, anunció. “Los números están viniendo mejor porque todo lo que hemos planeado está pasando y mejor de lo que la mayoría esperaba. Los números vienen mejor. Ya hoy en enero sin ley, el primer mes, hemos ido a déficit cero, para los que dudaban de cómo íbamos a llegar si no aprobaban la ley”, enfatizó sobre el principal objetivo del Gobierno para contener la inflación.
Un pronóstico sobre precios
Sobre el índice de precios al consumidor (IPC) que difundirá el Indec la semana que viene, aseveró que va a la baja y pronosticó que la situación de alivio para la gente llegará cuando se controle esa cifra y la Argentina crezca. “La mayoría de los economistas pronosticaban 30% de inflación para diciembre; 30% para enero y 20% para febrero. Bueno, vino 25% en diciembre, 20% en enero y en febrero va a estar por debajo de 20%”, sostuvo el ministro de Economía, y acotó: “Está viniendo significativamente por debajo de lo que se esperaba, altísimo, pero por debajo de lo que se esperaba, y lo más importante es rescatar la señal: que está funcionando”.
Caputo marcó también que el ancla fiscal, la no emisión y el mejoramiento del balance del Banco Central (BCRA) “dan sus frutos”, y en ese sentido completó: “Pronósticos y horizontes nunca son buenos porque si se demoran uno siempre queda preso de estas predicciones, que no son fáciles. Sí tenemos la expectativa de un mejor segundo semestre”.
A pesar de eso, el titular del Palacio de Hacienda aclaró que todo llevará tiempo y aseguró que el Gobierno hacia adelante “está abierto al diálogo”.
Sus dichos llegaron luego de los fervientes mensajes que envió el Presidente contra los gobernadores y diputados que no apoyaron la ley desde su gira en Israel.
Seguro de verse “mucho más cerca” de alcanzar una nueva fórmula jubilatoria en consenso con la oposición, el ministro de Economía afirmó estar siempre “ocupado y preocupado” por el dólar, aunque defendió este valor del oficial y la marcha del crawling peg [microdevaluaciones mensuales] y evitó precisar si habrá una nueva devaluación para evitar un atraso cambiario.
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