domingo, 5 de mayo de 2024

LA GRAN TRAYECTORIA DE JULIO LAGOS




Julio Lagos: su relación con Pipo Mancera, las polémicas y su amor eterno por la radio
Julio Lagos, desde sus inicios en el diario El Mundo a su presente en Radio Rivadavia, toda una vida dedicada al periodismo
En sus 63 años de trayectoria hizo de todo: periodismo gráfico, locución, animación, escribió libros y hasta dibujó tiras humorísticas; en un largo diálogo  recorrió su vida, el presente y el futuro de su oficio, sin eludir ninguna controversia
Marcelo Stiletano

Julio Lagos lleva 63 de sus 79 años en plena actividad. Con voz calma y segura, apoyado en una memoria extraordinaria, transforma el caudaloso torrente de su extensa vida profesional en un manso río de recuerdos que incluye paradas en todos los medios imaginables: los medios gráficos, la televisión, la radio (sobre todo), los libros y las nuevas tecnologías. Hasta llegó a publicar tiras cómicas que él mismo dibujaba y escribía en las páginas de la mítica revista Tía Vicenta. Este hombre que parece haber estado en todas partes dice que la corriente que lo lleva todavía no tiene un destino final y que el mejor programa de su carrera es el que lo está esperando más adelante en el camino.
En el encuentro , desmiente a primera vista las señales del calendario gracias al estilo slim fit de su atuendo. De impecable figura, casi íntegramente vestido de negro (remera, pantalón y campera) y con zapatillas blancas, Lagos recorre vida y obra entre la nostalgia y la satisfacción de que su mensaje sigue vigente. Todos los sábados conduce por Rivadavia, de 17 a 22, La radio sos vos. “Una vez un tipo extraordinario, homeópata famoso, Juan Sutin, me dijo que lo que tenemos que hacer es suscitar. ¿Qué significa? Tratar de encontrar lo que está en el otro. En nuestro programa siempre divulgamos lo que se hace, no lo que se dice. Y cuando vas al encuentro de la gente lo que suscitás, sobre todo, son las emociones”, dice Lagos con una manera de hablar que invita de inmediato a escucharlo.
Julio Lagos, hoy, convencido de que el streaming, en vez de quitarle oyentes a la radio los aumentará
La memoria de Lagos va desde su primera incursión en el periodismo, a los 15 años, en el diario El Mundo (donde su padre trabajaba de corrector) hasta el momento más ingrato de toda su vida. “A mí me mandaron abajo del tren porque dijeron que yo le pegaba a mi mujer. ¿Vos te acordás de eso? Fue un desastre, perdí trabajos y contratos. Cuando la mamá de mis hijos fue a la televisión a hablar de eso, yo fui a la Justicia. A mí no me hicieron un juicio. Yo no fui denunciado. Yo fui coprotagonista de un suceso televisivo, que es algo muy distinto. No existió jamás una agresión física. Y gané el primer juicio de divorcio que hubo en la Argentina por difamación. Daño por falsa atribución de violencia familiar. Aquí te dejo la sentencia firmada por el juez Jorge Zunino en 1997″, dice, en el único momento de la conversación en que deja de sonreír.
Mucho antes, cuando tenía 15 años, Lagos convenció a su padre de que quería escribir en El Mundo. “Cuando entré, me atiende un tipo al que ya conocía. Flaco, anteojos, de bigote. Palabras más, palabras menos, le dije que en este diario todos escriben mal. “Bueno, venga y escriba usted”. Y salió una nota sobre fútbol horrible, espantosa, a toda página, que tiene como único mérito el título que le puso él, además de un copete con su firma: “Arrorró mi crónica”. Ese tipo era Bernardo Neustadt”, evoca.
Junto a Nicolas "Pipo" Mancera, en los años 60, haciendo en vivo un aviso publicitario en plena emisión de los Sábados circulares
-Tenías bien claro desde el principio que querías ser periodista.
-Entré en la redacción de El Mundo, que vendía 350.000 ejemplares los lunes con los comentarios de la fecha. Mi primer partido fue Atlanta-Chacarita. Tenía que volver a la redacción para escribir 35 líneas. Yo era un pibe de 16 años. Y al rato me llaman para ir a la tele en un programa nuevo que se llamaba Polémica en el fútbol.
-Un programa que hizo historia y todos los canales deportivos copiaron. Hasta hoy.
-Ahí estaban Carlos Fontanarrosa y Alfredo Rutschi, Apo, el padre de Alejandro. De ahí pasé a El Gráfico, que también dirigía Fontanarrosa. Y un día me dijeron que fuera a ver a Julio Alvarez Vieyra, un gran hombre de radio, porque me podía interesar entrevistarlo para las encuestas que hacía en la revista. Lo vi, hablé con él y al final me quedé en Radio Municipal. Empecé con un pedacito de un programa de Juan Manuel Puente, un famoso crítico musical que también hablaba de polo. Y terminé haciendo un programa propio que se llamó Usted.
Un jovencísimo Lagos aparece en la primera fila de la tribuna de Polémica en el fútbol, en su debut televisivo. Segundo desde la izquierda, observa al conductor del programa, Carlos Fontanarrosa, que le da la espalda. Entre ellos aparece Alfredo Rutschi (
-Ahí empezó tu carrera en la radio. Cambió todo.
-Así es. Y como en esa época se respetaban mucho las incumbencias profesionales me puse a estudiar locución. Mi compañero de banco en el ISER era Fernando Bravo. Cuando me recibí ya estaba trabajando como reportero en el noticiero de Canal 13.
-Fuiste de la radio a la televisión casi sin escalas.
-Cuando me estaba por recibir de locutor pasó algo muy curioso. El 13 tenía un programa musical muy exitoso, Casino Philips. Me llama su productor y director, Carlos Sandor, y me dice: “Quiero que usted conduzca la próxima emisión. Van a estar Los Cinco Latinos”. Le dije que sí, pero que me faltaba una materia, Literatura. “Bueno, grabamos igual, usted se va a recibir”, me dijo. Y grabé nomás con Los Cinco Latinos, todavía sin el carnet. Por suerte aprobé la materia…
-De esa época te recordamos mucho en La campana de cristal y también en los Sábados circulares. Hacías ahí los móviles y también te tocaba conducir cuando Pipo Mancera estaba ausente.
-Tal cual. ¿Te acordás cuando a Pipo lo tiraron al Riachuelo encadenado para hacer un escape al estilo Houdini? Yo estaba ahí, con el micrófono, esperando su salida. Pipo Mancera fue la persona con más velocidad mental que conocí en toda mi vida. En esa época era mucho más fácil que ahora ir de un lado a otro, de un medio a otro. Dejábamos un trabajo para tomar otro muy rápido. Fijate que yo hacía tele, radio y en el año 1967 se editó un libro sobre la base de las notas que salían en la contratapa del diario El Mundo. Yo sacaba las fotos y publicaba el texto. También fui uno de los fundadores de la revista Gente.
Junto a Jorge Montes (parado) y Héctor "Gallego" Muleiro en una pausa de Trasnoche sin cortes, programa emitido en 1974 por Canal 7

-¿Cómo es eso?
-Julio de 1965. La tapa y seis páginas de reportaje del primer número estaban dedicados a Cacho Fontana. Yo era redactor y el staff de colaboradores era increíble: Horacio de Dios, Enrique Walker, Jorge Rodríguez Duval, Víctor Sueiro, Roberto Jacobson. Ahí empezó una historia larga que me llevó también a firmar algunos pequeños libros. Recuerdo uno en especial, editado por el querido Carlos Marcucci, que falleció hace poco. Recopilaba reportajes que hice en diferentes revistas a figuras como Julián Centeya, Alberto Castillo, Pablo Neruda, Aníbal Troilo, Alejandro Mayol, Arturo Frondizi, el mismo Cacho. También quise lanzar un folleto de divulgación sobre el mate, diseñado por una hija mía. Queríamos que se vendiera en los hoteles, los aeropuertos, los cruceros, para hacer un negocio extraordinario con los turistas. Fue un fracaso absoluto…
“Parte de una caravana”
-Te escucho y me llevo la impresión de que estuviste en todos lados y que pasaste por todos los medios cuando recién empezaba tu carrera.
-Si uno tiene la suerte de seguir el camino de su vocación estas cosas ocurren naturalmente. Nosotros, los que estamos en los medios, somos parte de una caravana. Y yo soy de la caravana de la radio, que empezó en 1920. No es que me sienta famoso. Digo que estuve allí con alguna trascendencia y cuando yo no esté esa misma caravana va a seguir.
“Pipo Mancera fue la persona con más velocidad mental que conocí en toda mi vida. En esa época era mucho más fácil que ahora ir de un lado a otro, de un medio a otro. Dejábamos un trabajo para tomar otro muy rápido”.
-Queda por encima de todo, porque seguís allí hasta hoy, tu identidad como hombre de radio. ¿Te identificás con algún estilo o con alguna figura de ese medio?
-A mí me gusta el periodismo de comentaristas, de cronistas. Fray Mocho, Juan José de Soiza Reilly, Roberto Arlt, Justo Piernes, Horacio de Dios, Osvaldo Soriano. Y ese flaquito que escribía sobre temas policiales… ¡Emilio Petcoff! Lo primero que le diría a mis alumnos si me tocara hacer algo en una escuela de periodismo es decirles que salgan a dar una vuelta a la manzana y me cuenten al volver lo que vieron. Trato de mantener esa convicción en el programa que estoy haciendo ahora. ¿Sabés por qué lo llamo La radio sos vos?
-¿Por qué?
-Tenemos hoy en la Argentina un elenco estable de 50 personajes de los que siempre se habla en todos los medios. Yo creo que la radio tiene que ser el reflejo de lo que le pasa a la gente y no a esas 50 personas. Además, hay temas más importantes que otros. ¿Cuáles serían? Los que uno observa en la calle, aunque en apariencia parezcan cuestiones menores.
Un aviso de 1980 que anuncia la llegada de Lagos y de Fernando Bravo (compañeros de banco en el ISER) a Radio El Mundo
-En otro tiempo, hablar de esos temas en la radio era moneda corriente. Ahora lo único que escuchamos es gente indignada, molesta, señalando a otros con el dedo, buscando entre las voces de la radio alguien con quién identificarnos.
-Los dos grandes factores de civilización en la Argentina fueron el ferrocarril y la radio. Cuando me dicen que la AM se muere yo digo que eso podría ser posible en Bélgica, pero resulta que en la Argentina caben 14 Bélgicas. Lo que precisamos es llegar lo más lejos posible y entablar una comunicación entre dos puntos separados, Ushuaia y La Quiaca, desarrollando un sentimiento de pertenencia.
-¿Cómo se consigue eso?
-Yo siempre respondo a la vocación de ofrecer un espectáculo cordial, ameno. No vengo a sembrar discordias o enfrentamientos. Yo hago radio porque quiero tener cada vez más oyentes, pero no salgo a preguntarle a cada uno por quién votó. Tampoco les pido que me lo pregunten a mí. En vez de eso, trato de hablar de temas que son de todos. Lo más importante de este oficio no es hablar sino escuchar. Hablamos solo para escuchar a los demás. Para suscitar. Para alentar siempre lo mejor que está en el otro. Trato de divulgar lo que se hace, no lo que se dice. Por suerte la gente nos está acompañando mucho cada sábado. Tenemos música en vivo, hablamos de distintos temas.
Julio Lagos en la época en que conducía de madrugada el programa Despierto y por la calle
-Te identificás con la caravana de la radio, pero tu cara se hizo popular a través de la televisión.
-Todo empezó con mis ganas de ser periodista. Entré a la tele con esa idea. Después me convertí en locutor y se abrieron otros caminos. ¿Qué nos queda de esa inquietud periodística? El motor siempre es la curiosidad. Ver lo que no está a simple vista. Mirar por encima del horizonte. Ver para creer es una frase pusilánime. El secreto está en creer para ver, como dice Raúl Scalabrini Ortiz en el prólogo de El hombre que está solo y espera. Tu curiosidad te dicta el rumbo, y en este momento hay un fenómeno arrollador en la Argentina, el de la inmigración.
“Tenemos hoy en la Argentina un elenco estable de 50 personajes de los que siempre se habla en todos los medios. Yo creo que la radio tiene que ser el reflejo de lo que le pasa a la gente y no a esas 50 personas”.
-También tenemos el fenómeno opuesto, el de los argentinos que emigran en busca de mejores oportunidades económicas, cansados de vivir de crisis en crisis.
-Es un ping pong. La Argentina siempre tuvo una diáspora y creo haberla reflejado en mis programas. Yo tuve la suerte de ser el primero en transmitir radio por internet, en 1997. Fue como subirse a una alfombra voladora y derribar los dos límites que tiene la radio, el lugar y el horario. Nosotros hicimos muchas reuniones con argentinos en el mundo. Recuerdo un encuentro de oyentes en Barcelona, en 2005. Hacíamos Radio Lagos en ese momento. Al mismo tiempo, la Argentina sigue siendo un país aspiracional, apetecible y apreciable para gente de otros países. Bolivia, Paraguay, Colombia, Venezuela, República Dominicana. Esta presencia empieza por modificar el paisaje de los barrios, por ejemplo, y después provoca cambios en la manera de hablar, en las comidas. Hay barrios donde se comen más arepas que empanadas. En algunos años, el 10 de la selección se va a llamar Chan. Vamos a tener un nuevo Messi o Maradona de origen chino. Todo esto es un despertador de inquietudes periodísticas para mí. De curiosidad. Por eso digo que la radio sos vos.
Una foto con Aníbal Troilo y una dedicatoria firmada de puño y letra por Pichuco

-¿Cómo ves las nuevas corrientes de medios en streaming que parecen llevarse por delante a todos los modelos tradicionales de comunicación a través de la radio o la TV?
-El streaming no le quitó a la radio ni un solo oyente. Al contrario, los aumentó. Es algo que no está en evidencia desde las mediciones. Ahora te escuchan por la computadora, en el telefóno, acá y en el exterior. Los autos ya no tienen radio. Desde una pantalla te escuchan por satélite. La página de Facebook de un conductor también es radio.
-Además de Facebook, las radios ahora tienen cámaras en sus estudios para que los oyentes no solo escuchen los programas. También pueden verlos por las redes. ¿Todavía tiene sentido hablar de la magia de la radio?
-La magia de la radio es el laburo. Soñar, producir, preparar contenidos, ofrecer alternativas. Ya no se reduce al hecho de festejar otro año de su nacimiento o poner un audio de Los Pérez García. Es integración y mejoramiento social, es una amable evocación cuando le pegás al corazón de la gente al poner al aire determinada canción. Y también algo fenomenal. Que te encuentren en la cola de la frutería y te digan: yo lo escuchaba cuando estaba esperando a mi primera hija. La radio te humaniza, te permite entender más, puedas o no dar una respuesta al aire. Yo soy una versión menos mala de mí mismo gracias a la radio.
En la pantalla chica
-Te llevo a la tele. Fuiste protagonista y testigo de algunos hechos extraordinarios como la transmisión del primer trasplante de corazón que se hizo en la Argentina.
-Sí, de la mano del doctor Miguel Bellizzi, en 1968. Nosotros estrenamos el primer Auricón portátil, el aparato que le permitió a la tele por primera vez hacer notas en la calle. La tele tuvo un desarrollo extraordinario durante el cual tu idoneidad jamás se puso en duda, pero resulta ser un engranaje más de una gran maquinaria. En la tele se diluye un poco la impronta personal. Por eso prefiero la radio. Es difícil hacer una televisión donde vos seas, como dicen en España, rey, caballo y sota. En la radio lo sos.
Julio Lagos cree que el próximo programa que haga será el mejor de toda su carrera
-Pero tu imagen quedó marcada en la memoria de la gente gracias a la imagen de TV.
-Te ayuda mucho, aunque hace bastante tiempo que no ando por allí. Y lo que me dio mucha divulgación fue El show del Clío, que fue todo de Juan Gujis. Yo hacía ahí de segunda guitarra. Empezó como un especial anual, después hicimos un programa por semestre y cuando conseguimos un espacio por semana los sábados a la medianoche nos quedamos allí muchos años.
-También hiciste historia con aquella Trasnoche sin cortes, la primera de la historia de la televisión abierta, en los años 70.
-Había de todo ahí. ¿Te acordás del Café Concert El Búho? Debutaron en esa trasnoche en la tele Perciavalle, Pinti, Gasalla. Trasnoche sin cortes empezó en Canal 7 como un programa de Segba y luego hice muchos más años de trasnoche en otros canales. Hicimos cosas muy lindas ahí con el Gallego Héctor Muleiro y con Jorge Montes, el autor de Jeringa.
-¿Es verdad que te ofrecieron la conducción de 60 minutos?
-A mí no. Cuando empezó la gestión de Carlos Montero en el canal oficial, al que le inventó el titulo de ATC (Argentina Televisora Color), él me llamó para hacer la producción general. Empecé a convocar gente hasta que en un momento apareció otro productor, que además era el contacto con el poder político del momento, y me tuve que ir. Probablemente hubiera sido el conductor, porque yo había sido antes la cara del noticiero. Pero no pasó y en ese momento además terminó mi amistad con Montero.
Una imagen de TV de la primera transmisión en vivo entre provincias que hizo Canal 7 en 1978, con Lagos en la Antártida en contacto con Cacho Fontana
-Nunca fuiste de expresar públicamente tu pensamiento político. Tampoco te enfocaste en esos temas durante tu trayectoria. ¿Tenés posición ideológica tomada?
-Fui, soy y seré de Arturo Frondizi. Que no es lo mismo que ser desarrollista. Frondizi fue antes que nada un humanista que tenía en su mesa de luz la imagen del Mahatma Ghandi. Murió pobre y fue víctima de la inoportunidad histórica. Era un adelantado a su tiempo. Tuve la suerte de conocerlo cuando era ya un expresidente, pero siempre mantuvo esa postura. Cuando yo estudiaba de noche en el secundario, mientras trabajaba en el diario, saqué un 10 en Geografía Económica en cada uno de los trimestres. Cuando terminó el año la profesora me preguntó con qué texto había estudiado. Le respondí: con los discursos del presidente Frondizi. Hoy serían el mejor manual para ser presidente.
Salir a buscar oyentes
-No solo hiciste la trasnoche en la tele. Tenés una larga historia mediática haciendo programas en “banda negativa” . Recuerdo muy bien un programa tuyo de radio en el que salías cada madrugada desde la calle hablando con la gente.
-Me lo ofreció el director de Radio Del Plata Juan Carlos García Bissio, un querido amigo, cuando no estaba trabajando y precisaba hacerlo. Iba de 4 a 6 de la mañana, Despierto y por la calle. Hago estas cosas porque creo que debemos romper la cápsula endogámica. Hay que salir a buscar oyentes. Sacar la radio a la calle, ganar nuevos seguidores. Un problema muy serio que tienen los medios es que le hablan solo a la gente que ratifica sus creencias al escucharte. Si te contentás con eso y no sumás nada de lo que no tenés el resultado es muy aburrido. El contenido tiene que ser respetuoso de la opinión divergente.
Lagos conversa con Aschira en uno de los programas que condujo en ATC

-¿La tele te dejó a vos o vos dejaste la tele por propia decisión?
-Lo que se hace hoy en la tele yo no lo sé hacer. Y lo que yo sé hacer a la tele no le interesa. Yo conducía en los años 80 un programa maravilloso en Canal 11, los sábados a la medianoche. Un especial de música conversado con un artista. Una hora entera con Chico Novarro, con Eladia Blázquez que cantó por primera vez allí “El corazón al sur”, con Roberto Grela, con Mario Clavell. Si voy a un canal y les propongo eso me van a decir que no y de paso me van a preguntar: ¿Querés formar parte de un panel? No, no me interesa.
-También fuiste en su momento director de RAE, Radiodifusión Argentina al Exterior.
-Fue uno de mis grandes orgullos, que refleja la locura que siempre tuve por extender la radio hacia el mundo. Me llamó un gran hombre de radio, Manuel Fentanes, y me propuso lo que era el sueño de mi vida. Armamos la programación con figuras que son como renacentistas, Miguel Brascó, Félix Luna. También estaban Blanca Cotta, Mario Clavell, Carlitos Garaycochea. Estábamos en marzo de 1982. Ahí transmitimos al mundo el primer programa de rock nacional. Pero llegó la guerra y todo se acabó muy pronto.
-¿Tenés algún sueño o proyecto pendiente?
-En este momento creo que estoy haciendo el mejor programa de mi vida, porque aprovecho el caudal de todo lo que pude aprender. Y tengo un abanico de alternativas para cumplir mi sueño, que es el programa que viene.
Juan Carlos I y Sofía aplauden a Julio Lagos, que recibe el premio Internacional de Periodismo Rey de España, en 2004

-¿Cómo lo imaginás?
-Como siempre, inspirado en la idea de suscitar. También con mayor presupuesto y tecnología. La radio tiene una materia prima que no cambia. No es la palabra, como algunos imaginan. La materia prima de la radio es el tiempo. La radio es teatral. Cuenta lo que está pasando ahora. Esa fugacidad se convierte en eslabón de la eternidad de la radio. También es un gran espectáculo. Yo llegué a transmitir en vivo un eclipse. Elegí el suceso que quieras y que pueda tener alguna condición dramática, teatral y llevalo al nivel del interés periodístico. La radio tiene el futuro asegurado, no va a morir como tal. Como te decía, el streaming también es radio. Sale por los medios convencionales, por Instagram, por Youtube, y cada vez es más radio.
-En algún momento algunos llegaron a identificarte como propagandista de la última dictadura militar, asociado a aquella campaña con el lema “los argentinos somos derechos y humanos” aprovechando el triunfo de la selección juvenil en el Mundial de Japón.
-Yo trabajaba en ese momento, 1979, en Radio Mitre. Y salí a la calle con el móvil del programa de Juan Alberto Badía, que tenía a Julio Moyano como productor. El Mundial se ganó en el horario de nuestro programa y yo hice el móvil rodeado de una multitud. Nosotros no le dijimos a los que estaban ahí salgan a festejar para apoyar al gobierno. Ese es un pensamiento totalitario, creer que se puede manipular la decisión de la gente. Pero eso no fue todo.
“La radio tiene el futuro asegurado, no va a morir como tal. Como te decía, el streaming también es radio. Sale por los medios convencionales, por Instagram, por Youtube, y cada vez es más radio”.
-¿Qué pasó después?
-La selección fue a jugar a Europa con Italia un amistoso. Y antes pasó por Suiza. Me acuerdo que los exiliados ponían carteles en ese partido para llamar la atención de todo lo que pasaba y desde el switcher de la transmisión del 7 trataban de taparlos con el logo del canal. Eso me pareció horrendo, porque la Argentina es imposible sin los argentinos que están en todas partes. Yo tengo siete hijos y en ellos te diría que hay siete ideologías distintas. No podemos prescindir de nadie. Fue ahí que dije que teníamos que hacer algo con un símbolo que nos uniera. ¿Por qué no ir a Italia con una bandera argentina?
-Y fueron.
-Decían que fue con un avión del gobierno. Pero se trató de un vuelo de línea que consiguió como canje Julio Moyano. No fue charter ni nada de eso. Viajé con el Beto Badía, con Elda Córdoba, la locutora del programa. Eduardo Metzger me preguntó si podía sumarse Mónica, que hacía en ese momento Mónica presenta. Hubo oyentes se adhirieron espontáneamente y cada uno pagó su pasaje. Hasta el día de hoy yo conservo los nombres de todos ellos. Unos muchachos de General Villegas, el pueblo de Antonio Carrizo, nos dijo que tenían una bandera larga que podíamos llevar. ¿Qué frase podemos poner en la bandera? Lo llamé al gran publicista David Ratto, que luego sería el creador de la campaña que llevó a Alfonsín a la presidencia, y le pregunté si se le ocurría algo. Le salió “Hoy y siempre viva Argentina”. Te dejo una foto con la frase y la prueba. Lo demás son presunciones, o gente que a lo mejor no te quiere.

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