El capital de trabajo que dejan los productores en manos del Estado
Mariano Echegaray Ferrer*..
El autor es contador y consultor de empresas agropecuarias
En muchos casos, los empresarios agropecuarios no tienen claro que el Estado es su principal deudor: basta con verificar en sus declaraciones juradas los montos de los saldos a favor en el impuesto al valor agregado (IVA).
Cada vez que se presenta un quebranto –como el ocurrido por ejemplo en el desastre climático del ciclo 2022/23– los créditos fiscales de IVA técnicos de las empresas se incrementan y eso requiere instrumentar acciones específicas para evitar que se transformen en costos financieros y económicos.
Los saldos técnicos surgen por la diferencia entre el IVA que se paga por la compra de insumos, servicios o inversiones necesarias para la producción y el que se cobra al momento de vender los granos.
El empresario paga 24% cuando contrata un seguro agrícola y 21% cuando adquiere fitosanitarios, semillas y silobolsas, además de cuando contrata servicios de acondicionamiento de granos, fletes, asesoramiento e intereses de deuda, entre otros. Solamente la compra de fertilizantes y las labores agrícolas están equiparadas con un IVA del 10,5%, que es el que se aplica en la comercialización de granos.
Esta diferencia de alícuotas afecta el principio de “neutralidad” que debería regir en todo impuesto, pero, lejos de eso, el diseño actual del IVA suele generar una acumulación de créditos fiscales que se mantienen en el tiempo y en muchas situaciones se convierten en incobrables. El drama es que ese costo no siempre es advertido por los productores, quienes, si bien sienten que “les falta plata en el bolsillo”, no logran identificar el origen del inconveniente.
El problema de los saldos técnicos de IVA, además de potenciarse en escenarios de aceleración inflacionaria, es que son regresivos, porque perjudican a quienes realizan una mayor inversión tecnológica, a los que se encuentran en zonas más alejadas de los puertos y a quienes resultaron más afectados por desastres climáticos
Los saldos técnicos de IVA solo pueden ser recuperados a través de mayores ventas, disminución de compras o bien por medio de la instrumentación de medidas paliativas que impliquen un cambio de alícuotas tanto de las compras como de las ventas. Por ejemplo: propiciar, en la nueva campaña agrícola la búsqueda de socios que aporten agroinsumos al esquema de negocios o bien solicitar que el servicio de fletes se cobre en la liquidación de la venta de granos. Existen diferentes alternativas por evaluar en cada caso en particular.
Si al problema de base le sumamos el hecho de que vamos a tener, por las operaciones comerciales por realizar, retenciones y percepciones de IVA –que no son otra cosa que instrumentos que posee el Estado para adelantar el cobro de ese impuesto–, entonces el inconveniente se agiganta para tornarse más perjudicial.
En definitiva: las empresas agropecuarias no solamente tienen en muchos casos saldos inmovilizados de IVA, sino que también deben anticipar el pago del tributo para generar un nuevo crédito, conocido como “saldo de libre disponibilidad”.
En el caso de las retenciones, se generan menores ingresos por las ventas de la producción agropecuaria, mientras que por las percepciones se incrementa el pago por las compras realizadas. Tales anticipos generan un saldo a favor que puede utilizarse para compensar otros impuestos nacionales que adeude el contribuyente o bien solicitar su devolución, como es el caso de los reintegros a los productores agropecuarios.
De todas maneras, en un contexto de altísima inflación podemos llegar a encontrarnos con créditos fiscales muy licuados que no permitan compensar impuestos en una proporción equivalente al capital retenido originalmente por el fisco.
Analizar distintas alternativas orientadas a recuperar el capital de trabajo inmovilizado en las declaraciones juradas, aprovechar al máximo el uso de los créditos fiscales, propiciar velocidad en el cobro de reintegros y anticiparse a los efectos distorsivos de los impuestos son algunas de las herramientas que cualquier empresa puede comenzar a utilizar para potenciar el valor agregado en el resto de los ámbitos de acción del negocio agropecuario.
El costo no siempre es advertido por los productores: sienten que “les falta plata en el bolsillo”, pero no logran identificar el problema
&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&
En la región, el 64% de la electricidad proviene de recursos alternativos, cifra que se explica en gran parte por el aporte del país
Por Melisa Reinhold
Entre 2015 y 2022, América Latina y el Caribe aumentó su capacidad renovable en 51%
PUNTA CANA.– En el último año, América Latina y el Caribe logró que el 64% de la electricidad provenga de energías renovables. Esta cifra no solo posiciona a la región a la cabeza del mundo, sino que duplica la media global, número que en gran parte se explica por el desarrollo que tuvieron este tipo de recursos en la Argentina, Brasil, México y Chile. Sin embargo, este logro podría verse empañado en los próximos años si el ritmo de crecimiento no se acelera, tanto por falta de planes de expansión como por la ausencia de cambios significativos en las matrices energéticas.
Esas fueron algunas conclusiones a las que llegó el informe “Perspectivas Energéticas de América Latina”, elaborado por la Agencia Internacional de la Energía (IEA, por sus siglas en inglés) y presentado durante la Reunión Anual del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
En un salón repleto, Alejandra Bernal Guzmán, oficial de Programas de América Latina del IEA, advirtió que los países de la región podrían no alcanzar el objetivo de cero emisiones netas para 2050 si no se toman acciones al respecto.
“A pesar del gran liderazgo que tiene América Latina y el Caribe en la generación de energía eléctrica limpia, todavía hay un desafío bastante grande en lo que refiere a la dependencia de combustibles fósiles. Si bien nuestra media de participación en la matriz es menor a la mundial –en América Latina es cerca del 70% versus 80% global–, todavía es una dependencia muy importante. Porque los combustibles son los que se utilizan también para el transporte y para la industria”, explicó.
El potencial que tiene la argentina para liderar la transición energética es enorme. Sobre todo, porque en el vasto territorio hay varios proyectos de producción de minerales que son componentes esenciales en muchas de las tecnologías de energía limpia de rápido crecimiento: el litio ( junto con Chile y Bolivia se comparte la mitad de las reservas mundiales), el cobre (aunque hoy la producción local es baja, hay media docena de iniciativas en marcha) y la plata (el país se encuentra dentro de los diez mayores productores, aunque con una participación aún baja). Al ampliar el panorama, la región tiene más de un tercio de las reservas de cobre y plata del mundo. “Estamos ante una posición envidiable. Latinoamérica es el powerhouse (impulsor) de las energías renovables”, dijo un experto en energía del BID, en diálogo con la nacion.
A esto se le agrega que la Argentina aporta un gran porcentaje de las energías limpias que se observan en la región, como la hidroeléctrica, que tiene junto con Brasil, Venezuela, México, Colombia y Paraguay. Mientras que los recursos solares y eólicos vienen ganando cada vez más terreno.
Mientras tanto, el gas natural suministra el 50% de la electricidad en el país y el petróleo representa casi el 80% del consumo de energía para el transporte. Pero, según los expertos, la energía eólica y solar fotovoltaica podrían satisfacer la mayor parte del crecimiento de la demanda de cara a 2050, impulsado por el potencial eólico de la Patagonia.
Por eso, hoy, todo ese potencial que tiene el país, y América Latina en general, representa un potencial que todavía se tiene que aprovechar. Actualmente, existe una brecha “sustancial” en la implementación de políticas, según explicó la IEA.
Aunque 16 de los 33 países de la región se comprometieron a alcanzar emisiones netas cero para mediados de siglo o antes (entre ellos, la Argentina), la promesa contrasta con las políticas actuales de los gobiernos. Se prevé que se sigan utilizando los combustibles fósiles para satisfacer una gran parte de las necesidades energéticas, sobre todo teniendo en cuenta que la región tiene cerca del 15% de los recursos mundiales de petróleo y gas. Mientras tanto, se proyecta que la transición a energías limpias seguirá siendo limitada.
Al escenario se le suma el desafío de la falta de inversión. Para cumplir dichas promesas, la financiación de proyectos de energía limpia debería duplicarse de acá a 2030, hasta los US$150.000 millones, y quintuplicarse hasta 2050. Pero, si los países se comprometen a alcanzar las metas, y se terminan cumpliendo, el informe remarcó que los gobiernos de la región verán que las fuentes renovables cubrirán toda la nueva demanda de energía de esta década. Eso permitiría que las exportaciones de petróleo aumenten en casi dos millones de barriles por día para 2030, diversificando la oferta global y aumentando los ingresos.
“Los recursos renovables competitivos también impulsarían la producción de hidrógeno de bajo costo y bajas emisiones, lo que puede ayudar a descarbonizar la industria pesada y el transporte de carga a nivel nacional e internacional. La producción de biocombustibles aumentaría y los ingresos a largo plazo provenientes de minerales críticos se duplicarían a casi US$200.000 millones, superando los de los combustibles fósiles”, auguraron.
PUNTA CANA.– En el último año, América Latina y el Caribe logró que el 64% de la electricidad provenga de energías renovables. Esta cifra no solo posiciona a la región a la cabeza del mundo, sino que duplica la media global, número que en gran parte se explica por el desarrollo que tuvieron este tipo de recursos en la Argentina, Brasil, México y Chile. Sin embargo, este logro podría verse empañado en los próximos años si el ritmo de crecimiento no se acelera, tanto por falta de planes de expansión como por la ausencia de cambios significativos en las matrices energéticas.
Esas fueron algunas conclusiones a las que llegó el informe “Perspectivas Energéticas de América Latina”, elaborado por la Agencia Internacional de la Energía (IEA, por sus siglas en inglés) y presentado durante la Reunión Anual del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
En un salón repleto, Alejandra Bernal Guzmán, oficial de Programas de América Latina del IEA, advirtió que los países de la región podrían no alcanzar el objetivo de cero emisiones netas para 2050 si no se toman acciones al respecto.
“A pesar del gran liderazgo que tiene América Latina y el Caribe en la generación de energía eléctrica limpia, todavía hay un desafío bastante grande en lo que refiere a la dependencia de combustibles fósiles. Si bien nuestra media de participación en la matriz es menor a la mundial –en América Latina es cerca del 70% versus 80% global–, todavía es una dependencia muy importante. Porque los combustibles son los que se utilizan también para el transporte y para la industria”, explicó.
El potencial que tiene la argentina para liderar la transición energética es enorme. Sobre todo, porque en el vasto territorio hay varios proyectos de producción de minerales que son componentes esenciales en muchas de las tecnologías de energía limpia de rápido crecimiento: el litio ( junto con Chile y Bolivia se comparte la mitad de las reservas mundiales), el cobre (aunque hoy la producción local es baja, hay media docena de iniciativas en marcha) y la plata (el país se encuentra dentro de los diez mayores productores, aunque con una participación aún baja). Al ampliar el panorama, la región tiene más de un tercio de las reservas de cobre y plata del mundo. “Estamos ante una posición envidiable. Latinoamérica es el powerhouse (impulsor) de las energías renovables”, dijo un experto en energía del BID, en diálogo con la nacion.
A esto se le agrega que la Argentina aporta un gran porcentaje de las energías limpias que se observan en la región, como la hidroeléctrica, que tiene junto con Brasil, Venezuela, México, Colombia y Paraguay. Mientras que los recursos solares y eólicos vienen ganando cada vez más terreno.
Mientras tanto, el gas natural suministra el 50% de la electricidad en el país y el petróleo representa casi el 80% del consumo de energía para el transporte. Pero, según los expertos, la energía eólica y solar fotovoltaica podrían satisfacer la mayor parte del crecimiento de la demanda de cara a 2050, impulsado por el potencial eólico de la Patagonia.
Por eso, hoy, todo ese potencial que tiene el país, y América Latina en general, representa un potencial que todavía se tiene que aprovechar. Actualmente, existe una brecha “sustancial” en la implementación de políticas, según explicó la IEA.
Aunque 16 de los 33 países de la región se comprometieron a alcanzar emisiones netas cero para mediados de siglo o antes (entre ellos, la Argentina), la promesa contrasta con las políticas actuales de los gobiernos. Se prevé que se sigan utilizando los combustibles fósiles para satisfacer una gran parte de las necesidades energéticas, sobre todo teniendo en cuenta que la región tiene cerca del 15% de los recursos mundiales de petróleo y gas. Mientras tanto, se proyecta que la transición a energías limpias seguirá siendo limitada.
Al escenario se le suma el desafío de la falta de inversión. Para cumplir dichas promesas, la financiación de proyectos de energía limpia debería duplicarse de acá a 2030, hasta los US$150.000 millones, y quintuplicarse hasta 2050. Pero, si los países se comprometen a alcanzar las metas, y se terminan cumpliendo, el informe remarcó que los gobiernos de la región verán que las fuentes renovables cubrirán toda la nueva demanda de energía de esta década. Eso permitiría que las exportaciones de petróleo aumenten en casi dos millones de barriles por día para 2030, diversificando la oferta global y aumentando los ingresos.
“Los recursos renovables competitivos también impulsarían la producción de hidrógeno de bajo costo y bajas emisiones, lo que puede ayudar a descarbonizar la industria pesada y el transporte de carga a nivel nacional e internacional. La producción de biocombustibles aumentaría y los ingresos a largo plazo provenientes de minerales críticos se duplicarían a casi US$200.000 millones, superando los de los combustibles fósiles”, auguraron.
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.