jueves, 14 de septiembre de 2023

ECONOMÍA KKK


Con la baja de Ganancias, Massa tensiona la relación con el FMI y la meta fiscal
El Ministerio de Economía aseguró que el costo de la medida anunciada anteayer es de $1 billón; el Fondo advirtió sobre la necesidad de acelerar la reducción del déficit
Rafael Mathus RuizKristalina Georgieva y Sergio Massa, en un encuentro
WASHINGTON.– El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha hecho especial hincapié en la necesidad de acelerar la reducción del déficit fiscal para bajar la inflación y encarrilar la economía argentina, una meta que quedó plasmada de manera muy nítida en las últimas declaraciones de Kristalina Georgieva y del staff del organismo. Los recientes anuncios del ministro de Economía y candidato presidencial, Sergio Massa, incluida la eliminación del pago del impuesto a las ganancias para la gran mayoría de los trabajadores, marcha en la dirección opuesta, abriendo un nuevo punto de fricción con Washington.
El último informe del staff, difundido luego de la aprobación de la última revisión del programa vigente con el Fondo, a fines de agosto, ofreció una hoja de ruta para la Argentina en la cual sobresale la política de “acelerar los esfuerzos de consolidación fiscal”, una tarea que en la visión del Fondo aparece como un requisito ineludible en la ardua misión de arreglar la economía. Massa, indicó el Fondo, se comprometió además a avanzar en esa dirección. La importancia que el Fondo le asigna al equilibrio fiscal –una de sus recetas históricas– quedó en boca de Georgieva, directora gerente del organismo, quien le dedicó un apartado especial en su comunicado que acompañó la difusión del informe.
“Más allá de este año, se acordó que la consolidación fiscal se aceleraría mediante medidas de ingresos y gastos de alta calidad. Esto ayudará a eliminar la financiación monetaria del déficit, apoyará la desinflación y fortalecerá el balance del banco central”, dijo la funcionaria en el comunicado que acompañó el último informe del staff.
El anuncio de Massa, realizado en un acto de campaña en la Plaza de Mayo junto con líderes sindicales, acarrea un costo fiscal aproximado de alrededor de un $1 billón, equivalente al 0,3% del producto bruto interno (PBI) del año próximo, según estimaciones privadas. El acuerdo con el FMI prevé una meta de déficit fiscal del 1,9% del PBI para este año, que está en duda dadas la volatilidad y la fragilidad que muestra la economía. El ministro anunció otras medidas desde las primarias presidenciales con un costo fiscal, como el otorgamiento de una suma fija para empleados públicos y privados de $60.000.
Ni el FMI ni el Ministerio de Economía respondieron a la consulta de acerca de si la decisión la nacion de eliminar el impuesto a las ganancias para la mayoría de los trabajadores fue discutida entre el equipo de Massa y el staff.
El Fondo ha puesto el ajuste fiscal al tope de las prioridades para la política económica de la Argentina. Al hablar de las políticas que el país debería implementar a mediano plazo, el staff dijo en su último informe difundido en agosto que “abordar la alta inflación y mejorar la sostenibilidad externa y fiscal requerirá, ante todo, acelerar los esfuerzos de consolidación fiscal mediante una mayor dependencia de medidas estructurales duraderas y de alta calidad en materia de ingresos y gastos”, en línea con el mensaje de Georgieva.
Además de esos objetivos, el staff reiteró que la Argentina debería avanzar en una “mayor armonización del régimen cambiario” con la eliminación gradual de los múltiples tipos de cambio y las restricciones vigentes, un giro que el Fondo reclama desde hace rato. De cara al futuro, y una vez que se reconstruyan las reservas del Banco Central, el Fondo insistió también en una “flexibilización gradual” y condicionada del “cepo”.
El organismo también dejó en claro que el ajuste fiscal está por encima de medidas de alquimia monetaria, como la dolarización que propone el candidato presidencial de La Libertad Avanza, Javier Milei. Rodrigo Valdés, director del Departamento del Hemisferio Occidental, el funcionario de mayor rango del staff para la Argentina, lo dejó en claro en una entrevista reciente con el diario español El País.
“Y algo muy importante para nosotros es que lo que uno haga en el mundo monetario cambiario no sustituye lo que es necesario hacer en el mundo fiscal”, afirmó Valdés al hablar de la Argentina. “Esta parte requiere un esfuerzo enorme de los países y siempre uno entiende que el corto plazo y el largo plazo están en tensión. Pero aquí no hay sustituto para lo fiscal. Todos los países requieren una política fiscal sostenible que lleve a tener deudas no demasiado altas y dolarizar o no dolarizar no sustituye esa tarea”, remarcó el funcionario.
Crecimiento sostenible
La hoja de ruta que planteó el FMI para la Argentina en el análisis del staff incluye otras medidas de largo aliento,unenfoque“másambicioso”, en las palabras del staff, para abordar los desequilibrios macroeconómicos y poner al país en una senda de crecimiento sostenible.
“Resolver los desafíos profundamente arraigados de la Argentina probablemente llevará muchos años y requerirá acciones políticas firmes por parte de futuras administraciones”, advirtió el Fondo, en un mensaje dirigido al futuro gobierno, sea del color político que sea. “Para hacer frente a la alta inflación y mejorar la sostenibilidad externa y fiscal se requiere, ante todo, acelerar los esfuerzos de consolidación fiscal que también protejan las medidas prioritarias de gasto social y de infraestructura”, insistió el staff.
Y agregó: “Esto debería ir acompañado de nuevas correcciones en los precios relativos y una flexibilización gradual, basada en condiciones, de las medidas de gestión de los flujos de capital a medida que se abordan los desequilibrios y mejora la cobertura de las reservas. También se requieren reformas por el lado de la oferta para impulsar el potencial exportador de la Argentina y mejorar su viabilidad externa”.

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El blue volvió a subir y acumula un alza de $20 en la semana
El tipo de cambio paralelo cotizó a $730, mientras los financieros se mantuvieron estables
Melisa Reinhold
El dólar blue registró la segunda rueda consecutiva en alza, luego de que la semana pasada la cotización tuvo una caída acumulada de $20. Sin embargo, pese a este aumento, con la puesta en marcha del nuevo dólar para los agroexportadores, los analistas del mercado consideran que el Gobierno podrá mantener una suerte de “calma cambiaria” hasta las elecciones de octubre, con estabilidad en los tipos de cambio financieros.
Ayer, el dólar paralelo se negoció a $730 en las calles de la City porteña. Fue una suba diaria de $13 frente al cierre anterior (+1,8%), mientras que en los primeros dos días de la semana avanzó $20 (+2,8%). Aun así, todavía se encuentra a $50 de distancia de su máximo nominal histórico, los $780 que alcanzó a mediados de agosto pasado.
“Creemos que el dólar blue puede seguir bajando porque hoy la plaza está muy ofertada. Las empresas pasaron un agosto con baja rentabilidad, no vendieron lo suficiente en el mostrador y el crédito bancario está caro, por lo que el único camino que tienen es vender dólares para financiar los problemas de la coyuntura”, consideró el analista financiero Salvador Di Stefano.
El dólar contado con liquidación (CCL) también está más ofertado desde la semana pasada tras la implementación del nuevo esquema que estimula las liquidaciones sojeras. Los exportadores tendrán la opción de liquidar un 75% en el mercado oficial, mientras que el 25% restante será de libre disponibilidad (por ejemplo, vender al dólar financiero). En ese escenario, el CCL “libre” subió $3, a $739,15.
En paralelo, el programa de incremento exportador le está permitiendo al Banco Central (BCRA) acumular reservas, incluso a pesar de que diariamente destina parte de sus divisas a mantener el dólar MEP relativamente estable mediante intervenciones en el mercado de bonos. Así, ayer avanzó $1 y se vendió a $676,46 (+0,1%).
“El Banco Central apuesta a que la liquidación del agro en el ‘dólar soja 4” siga acelerando y que esto le permita en simultáneo acumular reservas por compras en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) y que el CCL se mantenga contenido por la oferta de los exportadores. Cuanto mayor sea la liquidación del sector, más calma comprará hasta el 30 de septiembre. De igual manera, de esto derivará el poder de fuego con el que contará para afrontar la segura volatilidad que sobrevendrá entre el 1º y el 21 de octubre”, consideraron en Portfolio Personal de Inversiones (PPI).
El tipo de cambio oficial mayorista se mantuvo sin alteraciones en torno de los $350. Así, la brecha frente al contado con liqui fue del 111%. Por otra parte, el S&P Merval logró cortar con la racha negativa. Ayer se ubicó en las 538.084 unidades, un alza del 4,7%, tras haber caído durante ocho ruedas consecutivas.
En el panel principal, se destacaron las acciones de Transportadora de Gas del Sur (+7,6%), el Banco Macro (+7,1%), Cresud (+7,0%), BYMA (+6,6%), Pampa Energía (+6,5%), Edenor (+6,4%) y el BBVA (+6,2%).
La tendencia también se observó entre los bonos del último canje de deuda. En el exterior, los Bonares rebotaron un 2,21% (AL29D) y los Globales, un 9,31% (GD46D). El riesgo país subió seis unidades, hasta los 2176 puntos básicos.

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